16 de octubre de 2015

Theatrum: LA VICTORIA DE SAN IGNACIO, una alegoría triunfal de la Compañía de Jesús









EL TRIUNFO DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
Diego Díez Ferreras (Carmona, Sevilla, h. 1640-Valladolid, 1697)
1675
Óleo sobre lienzo
Antesacristía de la Real Iglesia de San Miguel y San Julián, Valladolid
Pintura barroca








Durante la segunda mitad del siglo XVII, lo que fueran encargos masivos de pinturas en años anteriores disminuyeron considerablemente en Valladolid, lo que también se tradujo en la reducción de obradores a ello dedicados. A pesar de configurar una verdadera escuela local, ninguno de los talleres pertenecía a un gran maestro en activo, sino a discretos pintores que hacían lo que podían al albur del repertorio proporcionado por grabados y estampas o intentando emular las creaciones de los grandes maestros que conformaron las escuelas madrileña y andaluza, las más pujantes del momento. Un caso significativo fue el del gran pintor vallisoletano Antonio de Pereda (1611-1678), que tuvo que desplazarse a Madrid para prosperar atendiendo la demanda de pinturas religiosas por parte de iglesias y conventos instalados en torno a la Corte.

ALEGORÍA DEL TRIUNFO DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
"Didacus Diez de Ferreras faciebat 1675"     

En la antesacristía y sacristía de la actual iglesia de San Miguel y San Julián de Valladolid se conserva un interesante ciclo de pinturas dedicado a la Exaltación de la Eucaristía, todas ellas de carácter apoteósico, que fueron encargadas por los jesuitas superada la mitad del siglo XVII, cuando esta construcción albergaba la Casa Profesa de la Compañía de Jesús en Valladolid, que por entonces conocía una imparable actividad tras contar con el favor de los Condes de Fuensaldaña. Todas ellas  responden al gusto jesuítico respecto al uso de imágenes con fines contemplativos y didácticos, de acuerdo a las recomendaciones del Concilio de Trento y siguiendo la propuesta de San Ignacio del uso de estampas como vía para la meditación, como medio para hacerse una "composición de lugar".

A la interesante pintura de la Exaltación de la Eucaristía, obra de Felipe Gil de Mena, se suman cuatro grandes pinturas de Bartolomé Santos que representan la Apoteosis de la Iglesia, el Triunfo de la Eucaristía sobre la Filosofía, el Triunfo de la Eucaristía sobre la Idolatría, y el Espíritu Santo inspirando a Evangelistas y Santos, que siguen los modelos para tapices realizados por Rubens para el convento de las Descalzas Reales de Madrid por encargo de Isabel Clara Eugenia. La serie se complementa con tres pinturas más, dos carros triunfales dedicados a la Inmaculada, obra de Cristóbal Gogenaga, y la Victoria de San Ignacio, pintada y firmada por Diego Díez Ferreras en 1675, con un marcado sentido de exaltación jesuítica.

La Victoria de San Ignacio es una pintura de grandes dimensiones que, aunque realizada pasados cincuenta años de la canonización del santo en 1622, todavía deriva del ambiente triunfalista que ello originara en la Compañía de Jesús. En ella, Diego Díez Ferreras establece una complicada composición alegórica, probablemente con elementos tomados de algún grabado usado como modelo, cuyas claves, hoy alejadas del lenguaje simbólico ordinario, no son fáciles de interpretar. Fruto de una estudiada composición, la escena se divide en dos zonas bien definidas, izquierda y derecha, que ocupan idéntico espacio a cada lado.

En la parte superior de la izquierda se aprecia a San Ignacio sobre un carro triunfal que fluctuando por una gloria abierta arrolla a una serie de personajes. Aparece en el momento de ser coronado con laurel, símbolo de triunfo y gloria perpetua, por un ángel situado a su espalda, y revestido con una rica indumentaria de sacerdote, mientras de su pecho surge un rayo que atraviesa la escena en diagonal hasta iluminar la figura de un niño colocado en la zona opuesta.
El carro triunfal está tirado por los cuatro símbolos del Tetramorfos, que además de aludir a la fuerza de los Evangelios adquieren el significado de virtudes que adornaron al santo, las cuatro identificadas con inscripciones sobre filacterías, de modo que el ángel de San Mateo se refiere a la Piedad (Pietate), el toro de San Lucas a la Fortaleza (Fortitvdine), el león de San Marcos al Celo (Zelo) y el águila de San Juan a la Sabiduría (Sapientia).
A su paso, bajo las ruedas, quedan vencidas dos figuras de hombres que simbolizan la herejía, uno en primer plano boca abajo, con el torso desnudo sobre un gran libro y sujetando en la mano un turbante rojo, y otro boca arriba sin ningún atributo. Tras ellos se distingue un esqueleto portando una guadaña, símbolo de la muerte.

En la parte inferior de la izquierda aparece una iconografía un tanto desconcertante, pues mientras un ángel situado ante un mar embravecido sujeta en primer plano un emblema en el que señala el lema de la Compañía de Jesús —Ad maiorem Dei gloriam—, a su lado dos angelitos tallan en madera la figura de un caballero que porta un libro, uno tomando medidas de la cabeza con un compás y otro golpeando con un mazo la gubia sobre la cabeza, en la que aparece escrito "Hoc opus hic labor est". Estos ángeles escultores, que son los elementos más curiosos de la composición, se pueden interpretar como un símbolo de la creación de la Compañía de Jesús y el logro del triunfo a través del esfuerzo. Por su parte, el mar enfurecido del fondo puede aludir a aquellos viajes marítimos del santo en los que se produjeron milagros. 

La mitad derecha está ocupada por una arquitectura con arcos de medio punto sobre cuatro columnas salomónicas que, a modo de baldaquino, aparece decorada con cintas y guirnaldas de flores y frutos. Las columnas adquieren el simbolismo de la Compañía de Jesús, el edificio levantado por San Ignacio, cuyos sólidos pilares se convierten en atributos de la Fortaleza, la Constancia, la Castidad y la Virtud en general. Sobre cada uno de los soportes están sujetas figuras alegóricas de vicios, pecados o tentaciones, acompañadas por su correspondiente inscripción, y a los pies, en primer plano, un grupo de personificaciones que representan las armas para vencerlos y mantener firme el edificio.

En la parte superior, bajo el arco y frente a la figura de San Ignacio, una cartela encierra una inscripción que indica el tema principal del cuadro: "S. Ignacio victori" (San Ignacio victorioso), a la que se suman a los lados dos más pequeñas con textos del Magnificat: "Fecit potentiam" y "In braquio svo".

Más abajo, en la columna situada más a la izquierda, que parece desmoronarse, aparece la cabeza de un turco y un libro que cae, acompañándose de la inscripción "De prostrata haeresi fides" y de un libro amarrado algo más abajo, todo ello simbolizando la herejía pagana. En la siguiente se muestra una alegoría de la Muerte formada por una calavera con una hoz y una pala sobre la inscripción "De trivmphata morte natura", bajo la que se coloca otra calavera con una tibia y un peroné cruzados y un reloj de arena, apareciendo algo más abajo unas serpientes trepando por la columna. En la contigua se aprecia la figura de un demonio y la cabeza de un animal sobre la inscripción "De profligata idolatria religio" y, en la situada más a la derecha, una cabeza de elefante y otra cartela con la inscripción "De svbacto doemone, gratia", aludiendo ambas a la idolatría y las tentaciones del demonio.

Junto a las columnas y correspondiendo con los símbolos descritos, se colocan cuatro alegorías, personificadas en mujeres con determinados atributos y acompañadas por niños que también sujetan objetos, que representan los medios para vencer los vicios o pecados simbolizados sobre las columnas.
Comenzando por la izquierda aparece una mujer que porta un cáliz con la Eucaristía y se acompaña por un ángel que sujeta el báculo y la tiara papal, símbolo de la Iglesia. Su presencia puede interpretarse como una contraposición de la Fe Católica respecto a la herejía que produce el desmoronamiento de la columna, simbolizada por la cabeza del turco y el libro que atado a la columna alude a la falsedad de la doctrina herética.
A su lado se halla otra mujer que tiene a sus pies un globo terráqueo, mientras un ángel sujeta un recipiente, de tal manera que se establece una contraposición entre el mundo y la muerte, expresada sobre la columna como algo natural y terrenal, significando la labor benéfica de San Ignacio por todo el orbe al predicar la salvación de los hombres tras la muerte natural, motivo por el que el globo terráqueo se convierte en un atributo repetido en la iconografía de San Ignacio.  
Por detrás, otra mujer porta una cruz y a su lado un ángel porta un incensario, estableciendo respecto a los elementos de la columna una contraposición entre la idolatría y la religión.  
Finalmente, más a la derecha, una mujer que porta un bastón en el que se enrolla una serpiente tiene un pájaro sobre el hombro y ayuda a elevarse sobre la columna a otro ave de mayor tamaño. A su lado un ángel porta una lámina con la imagen de San Ignacio. Se interpreta como una contraposición entre el pecado, simbolizado por la cabeza de elefante que cuelga de la columna, y la virtud o gracia divina, simbolizada por el Ave Fénix que es elevado por la mujer, imagen del ánimo invicto reforzado por la gracia divina que representan los rayos del sol. La idea se refuerza por el bastón con la serpiente, símbolo de la predicación y la lucha contra el demonio de San Ignacio, cuya figura es mostrada en la lámina que porta el niño.

En definitiva, en los símbolos sobre las columnas se ha representado la herejía, la muerte, la idolatría y el pecado que son vencidos por la fe, la naturaleza, la religión y la gracia respectivamente, representadas por las alegorías femeninas y sus acompañantes.

Diego Díez Ferreras. Retablo mayor
de la iglesia de Santa Cruz, 1666, Medina de Rioseco
Completa la composición la figura de un joven sentado en primer plano que recibe en su pecho la ráfaga de luz que emana del corazón de San Ignacio, una figura que se convierte en una alegoría de la Compañía de Jesús, que recibe la inspiración de su fundador, teniendo como fundamentos las virtudes que le acompañan. La presencia de las figuras de niños puede interpretarse como una alusión a la formación de niños y jóvenes, una de las prioridades de la Compañía de Jesús.

Como epílogo, remarcaremos que tan complicada alegoría no sólo supone un canto al triunfo de San Ignacio sino también a la gloria de la misma Compañía de Jesús que encargó la pintura, uniendo a la visión victoriosa del santo fundador sobre la muerte y la herejía otra visión triunfante de la Orden a través de los pilares que la sustentan, cuya actividad tenía como objetivos principales la lucha contra la herejía, la muerte, la idolatría y el pecado a través de la Fe, la Naturaleza, la Religión y la Gracia, aunque queden sin resolver algunos matices del verdadero significado de algunos elementos iconográficos1.

EL PINTOR DIEGO DÍEZ FERRERAS

Dentro del panorama local, puede considerarse a Diego Díez Ferreras como la figura más representativa de la pintura vallisoletana de la segunda mitad del siglo XVII y el pintor más importante de la ciudad tras la muerte de Felipe Gil de Mena en 1673. A pesar de ser un pintor algo mediocre y desigual, llegó a realizar una extensa producción ajustada a los cánones contrarreformistas, formándose en su taller pintores como Manuel Osorio, Mateo Olmos y José Gutiérrez2.

Diego Díez Ferreras. Niño Jesús de la Pasión, 1668
Izda: Iglesia de las Angustias, Valladolid/Dcha: Iglesia de San Frontis, Zamora
Diego Díez Ferreras había nacido en Carmona (Sevilla) hacia 1640 y muy joven se trasladó a Valladolid, donde en 1662 aparece citado en el testamento del pintor Amaro Alonso, en el que se hace constar que Diego Díez Ferreras está sufriendo pena de cárcel injustamente acusado de ser el autor de dos puñaladas en un refriega  nocturna. En ese tiempo abre el taller y habita una casa en la Plaza Mayor con su esposa María de Aro y Paz, que fallece en 1663 y es enterrada en la iglesia de Santiago3. Tiempo después contraería nuevo matrimonio con Inés de Osorio.
Su primer encargo importante se produce en 1666, cuando se compromete a realizar una colección de once pinturas, con historias en distintos tamaños referidas al emperador Constantino y Santa Elena, destinadas al retablo mayor de la iglesia de Santa Cruz de Medina de Rioseco. Este trabajo, que cobraría al ser concluido tres años después, no supera la mediocridad, destacando entre todas la escena central que representa al Emperador Constantino portando la Cruz en compañía de su séquito.

Diego Díez Ferreras. Muerte de San José y Taller de Nazaret, 1668
Iglesia de las Angustias, Valladolid
Algo más discretos son los dos lienzos que realizara en 1668 para la capilla de San José que el gremio de entalladores y carpinteros disponía en la iglesia de las Angustias de Valladolid. Uno representa el Taller de Nazaret y otro la Muerte de San José, en la que incluye un buen retrato del donante don Antonio López, a pesar de que las escenas son bastante convencionales y populares. De nuevo el pintor demuestra un dominio del dibujo muy elemental, el gusto por los colores contrastados y el afán por rellenar las escenas de objetos anecdóticos tomados de la vida cotidiana, en una de ellas incluyendo un pequeño perro.

En 1675 contrata la escena del Anuncio del ángel a Zacarías para la iglesia penitencial de la Cofradía de la Pasión, que también encargaba a varios pintores locales una serie con escenas de la vida de San Juan Bautista, patrono de la Cofradía. Tras el cierre de la penitencial, las pinturas fueron trasladadas a la iglesia de San Juan, donde actualmente se encuentran, en su mayoría pidiendo a gritos una restauración y limpieza. En esta pintura, que adolece de cierto envaramiento e inexpresividad, Diego Díez Ferreras se recrea reproduciendo toda una serie de objetos metálicos y una columna entorchada, elementos que preceden a otros alegóricos incorporados en La Victoria de San Ignacio, que fue concertada con la Compañía de Jesús ese mismo año de 1675 y de la que hemos tratado.
Diego Díez Ferreras. Anuncio del ángel a Zacarías, 1675
Iglesia de San Juan, Valladolid

También para la Casa de los Jesuitas, en este caso de Segovia (hoy convertida en Seminario Diocesano), en 1678 contrataba siete pinturas con motivos jesuíticos para el retablo mayor que realizara el escultor Juan Vallejo. En ellas mantiene los colores intensos y contrastados, con un dibujo muy elemental que limita los logros estéticos.

Igualmente relacionado con el ámbito jesuítico está el extenso trabajo que le encomendara en 1680 el Colegio de Ingleses de San Albano de Valladolid, donde realizó al fresco las ocho pinturas que con un variado santoral decoran la cúpula ovalada de la iglesia, así como la curiosa serie de ocho pinturas largas y apaisadas que narran la "Historia de la Virgen Vulnerata", profanada en Cádiz por las tropas inglesas en 1596 y trasladada a Valladolid en 1600, todas colocadas sobre los balcones del coro de la iglesia. La serie narra los episodios de La llegada de la escuadra inglesa a Cádiz, El desembarco inglés en Cádiz y los gaditanos orando a la Virgen, La Virgen sacada del templo, La Virgen arrastrada por las calles de Cádiz, La profanación de la Virgen, La Virgen llevada en procesión en Valladolid, La Virgen presentada al rey de España y Adoración de la Virgen por los reyes y personajes ingleses en Valladolid. Todas las escenas están resueltas con gran ingenuidad, pero la profusión de personajes y elementos narrativos las confieren el valor de un documento histórico muy interesante acerca de la religiosidad vivida cuando en Valladolid estaba asentada la Corte española.

Diego Díez Ferreras. Historia de la Virgen Vulnerata, 1680
Iglesia del Colegio de San Albano, Valladolid
Más elaboradas son las versiones que hiciera de la Virgen de la Asunción, en las que, como pintor sevillano, se incorpora al importante movimiento "inmaculista" que en ese momento causaba furor en la capital hispalense. A partir de un grabado de Shelte a Bolswert, que reproduce el tema de la Asunción pintado por Rubens, Díez Ferreras crea su propio arquetipo, a mitad de camino entre la Inmaculada y la Asunción, con una Virgen de larga cabellera, sedente sobre una nube sustentada por ángeles por encima del sepulcro, las manos gesticulantes, el manto hinchado y profusión de querubines acompañantes. Se conocen hasta cinco versiones4, localizadas en la colegiata de San Antolín de Medina del Campo (firmada en 1682), en el Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid, en la iglesia de la Asunción de Laguna de Duero (procedente del convento de San Francisco de Valladolid), en la iglesia de Arcenillas (Zamora) y otra procedente de la ermita de la Virgen de Luguillas de Mojados que actualmente no está localizada.       

Miembro de la vallisoletana Cofradía de San Lucas, la actividad de Diego Díez Ferreras abarcaba no sólo pinturas sobre lienzo, sino todo tipo de trabajos decorativos, como los escudos de armas que pintaba en 1686 para la iglesia de San Miguel. Asimismo, como lo demostrara en diferentes ocasiones, estaba dotado para la realización de retratos, siendo un buen ejemplo el realizado a don Gabriel del Valle, arzobispo de Valladolid, al que presenta con una caída de las vestiduras muy rudimentaria y poca fuerza en el dibujo anatómico. Obras suyas también se localizan en las capillas de la Purísima y de San Fernando de la catedral de Palencia.

Diego Díez Ferreras. Asunción, 1682
Izda: Colegiata de San Antolín, Medina del Campo
Dcha: Museo Diocesano y Catedralicio, Valladolid

Centro: Asunción de Rubens en un grabado de Shelte a Bolswert
Diego Díez Ferreras moría en Valladolid en 1697, dejando tras de sí una producción considerable de pintura religiosa de temática muy variada, en la que predominan los rostros inexpresivos y las composiciones algo ingenuas e incapaces de seducir por sus méritos pictóricos, aunque en algunas ocasiones es capaz de sorprender por los matices novedosos que incorpora en algunas escenas, como ocurre en La Victoria de San Ignacio, sin duda la mejor de sus pinturas.
             

Informe: J. M. Travieso.




Diego Díez Ferreras.  Don Gabriel del Valle,
arzobispo de Valladolid, catedral de Valladolid

NOTAS

1 ANDRÉS GONZÁLEZ, Patricia. La "Victoria de San Ignacio", de Diego Díez de Ferreras, dentro de la serie eucarística de la iglesia jesuita de San Miguel de Valladolid. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología (BSAA arte), LXXI, Universidad de Valladolid, 2005, pp. 275-300. La mayor parte de la interpretación iconográfica de este trabajo está tomada de este estudio de Patricia Andrés González, que fue presentado en el IV Simposio Internacional de Emblemática "Filippo Picinelli", organizado por el Colegio de Michoacán (México) en mayo de 2002.

2 VALDIVIESO GONZÁLEZ, Enrique. La pintura en Valladolid en el siglo XVII. Diputación de Valladolid, Valladolid, 1971, pp. 172-173.

3 Ibídem, p. 172.

4 URREA FERNÁNDEZ, Jesús. Del olvido a la memoria VI. Patrimonio provincial restaurado. Diputación de Valladolid, Valladolid, 2007.






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14 de octubre de 2015

Cine Fórum: MR. TURNER, 21 de octubre 2015



CICLO HACIA EL ROMANTICISMO
ARTE E HISTORIA A TRAVÉS DEL CINE
Organizado por Domus Pucelae, Universidad de Valladolid y Cine Club Casablanca

Miércoles 21 de octubre
18:30 h.
Aula Mergelina, Universidad de Valladolid, Plaza de la Universidad s/n.
MR. TURNER
Mike Leigh, 2014, 150 min.
Versión original con subtítulos en español
Presentación: Francisco Javier Domínguez Burrieza.

Entrada gratuita hasta completar aforo


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13 de octubre de 2015

Concierto: POLIFONÍA DEL SIGLO DE ORO, 16 de octubre 2015

MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA. CAPILLA DEL MUSEO
Calle Cadenas de San Gregorio, Valladolid

CICLO PENÍNSULA MELANCÓLICA
Con motivo de la exposición "Tiempos de Melancolía. Creación y desengaño en la España del Siglo de Oro

Viernes 16 de octubre
Capilla del Museo Nacional de Escultura, 20,30 h.
POLIFONÍA DEL SIGLO DE ORO
Obras de Tomás Luis de Victoria, Cristóbal Morales y Bernardino de Ribera

PRECIO ENTRADA:
General: 10 €.
Reducida: 8 € para los Amigos del Museo.
A la venta en la Asociación de Amigos del Museo (Tienda del Museo).

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12 de octubre de 2015

Exposición: MUCHO MÁS CINE, POR FAVOR, de "La familia bien, gracias", del 13 de octubre al 16 de noviembre 2015








PUERTO CHICO
Calle Nicasio Pérez 1, Valladolid

MUCHO MÁS CINE, POR FAVOR
Ilustraciones cinematográficas de "La familia bien, gracias"

Entrada gratuita


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10 de octubre de 2015

Exposición: El 12 de octubre finaliza TIEMPOS DE MELANCOLÍA. CREACIÓN Y DESENGAÑO EN LA ESPAÑA DEL SIGLO DE ORO, horario especial





MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA. PALACIO VILLENA
Calle Cadenas de San Gregorio, Valladolid

HORARIO ESPECIAL CON MOTIVO DEL DÍA DE LA HISPANIDAD

Domingo 11 de octubre
De 11 a 14 h. y de 16,30 a 19,30 horas
Lunes 12 de octubre
De 10 a 14 horas

Entrada gratuita








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9 de octubre de 2015

Theatrum: LLANTO SOBRE CRISTO MUERTO, la pintura como recurso narrativo












LLANTO SOBRE CRISTO MUERTO
Atribuido a Juan de Borgoña, el Joven (Toledo, h. 1500 - Ciudad Rodrigo, 1565)
Entre 1535 y 1540
Óleo sobre lienzo
Museo Nacional de Escultura, Valladolid
Procedente del monasterio de San Benito el Real de Valladolid
Pintura renacentista española. Escuela toledana













Mientras que la personalidad artística de Juan de Borgoña el Viejo está más o menos delineada desde su aparición en Toledo a partir de 1495, donde ya plenamente formado abrió un prestigioso taller cuya magistral aportación, a principios del siglo XVI, resultó decisiva para la orientación de la nueva estética pictórica en Castilla en virtud de su condición de introductor de las formas del Quattrocento italiano, no puede decirse lo mismo de su hijo Juan de Borgoña el Joven, cuya identidad es todavía un misterio por resolver que ha dado lugar entre los estudiosos a las más variopintas y contrapuestas hipótesis en el momento de proponer atribuciones para algunas pinturas, en la mayoría de los casos convertidas en meras especulaciones estilísticas que no han hecho más que difuminar su ya complicada e indefinida personalidad en el panorama pictórico castellano del segundo cuarto del siglo XVI.

Aunque de Juan de Borgoña padre desconocemos los datos biográficos y formativos anteriores a su actividad en Castilla, se le presupone un posible viaje a Italia debido al conocimiento que demuestra del tipo de pintura realizada en Toscana y Umbría, predominando en toda su obra una clara influencia italiana, siendo también ilustrativo el que fuera uno de los pocos pintores que utilizara con soltura la técnica del fresco en algunas empresas castellanas. En líneas generales, su estilo acusa una influencia del florentino Domenico Ghirlandaio, en cuyo taller pudo culminar su formación, con efectos lumínicos relacionados con Piero della Francesca, paralelismos en la composición de fondos con la obra de Piero di Cosimo y Filippino Lippi, figuras severas que recuerdan a Andrea del Castagno y un tratamiento anatómico —especialmente en los desnudos— afín a los modelos de Luca Signorelli, siendo una constante el alto grado de idealización de las figuras, cuyo dramatismo atemperado en ocasiones se traduce en falta de expresividad, así como el enmarcar las escenas en amplios paisajes o entre arquitecturas clásicas, con profusión de adornos vegetales y figurativos.

En torno a estos presupuestos presentes en la obra paterna debió de realizar su formación artística Juan de Borgoña hijo, que comenzó a trabajar en el taller de su padre en fecha imprecisa y permaneció fiel al estilo paterno a lo largo de su vida activa en Toledo entre 1533 y 1565, hecho que le diferencia de Juan Correa de Vivar y Francisco Comontes, que a pesar de ser también discípulos de Juan de Borgoña padre, fueron mucho más permeables a los valores expresivos de los nuevos tiempos1. El hecho de que Juan de Borgoña el Joven continuara la obra de su padre al morir, terminando algunos trabajos que habían quedado inacabados, así como el mantenimiento de una estrecha proximidad con la obra paterna a lo largo de toda su carrera, ha originado en muchas ocasiones que la acusada dependencia de estilo cause problemas en la atribución de algunas pinturas por ser muy difícil establecer una diferenciación, a lo que se viene a sumar la obra de un nutrido grupo de fieles seguidores del gran maestro que aparecen englobados en la escuela toledana que estuvo activa hasta la segunda mitad del siglo XVI.

En este sentido, Diego Angulo planteó la posibilidad de que el Maestro de Pozuelo, el Maestro de Toro y Juan de Borgoña el Joven sean la misma persona, un pintor que realizaría una considerable producción que todavía no está lo suficientemente catalogada. En la misma línea, Antonio Casaseca publicaba la actividad del hijo de Juan de Borgoña, trabajando en colaboración con Lorenzo de Ávila (de estilo muy similar) en tierras de Zamora, atribuyéndole una serie de obras cuya autoría hasta entonces se habían adjudicado al Maestro de Pozuelo y al Maestro de Toro. En esta vía abierta de estudio, nuevas aportaciones han sido recientemente realizadas por Iruñe Fiz Fuertes2.

Un rasgo de Juan de Borgoña el Joven es el de no abordar la búsqueda de realismo que perseguían sus colegas castellanos, prefiriendo el ideal formal, la primacía del dibujo en las composiciones y la utilización de una paleta fría de colores muy limpios3. Todos estos elementos quedan patentes en la bella pintura del Llanto sobre Cristo muerto que se conserva en el Museo Nacional de Escultura, adonde llegó procedente del monasterio vallisoletano de San Benito el Real como consecuencia del proceso desamortizador del siglo XIX. Por su tamaño y características, pudo presidir el altar de una capilla, establecer una estación dentro del claustro e incluso ser la parte central de un tríptico al modo hispanoflamenco.

La pintura, cuya datación oscila entre 1535 y 1540, presenta una composición resuelta en torno a la figura de Cristo muerto y recién desclavado de la cruz, que, apoyado en una posición casi erguida, presenta una enjuta anatomía con un escorzo de tres cuartos, mientras es atendido y llorado por dos hombres y cuatro mujeres. A su lado la Virgen, sufriente y llorosa, apenas se atreve a acercar con delicadeza la mano a su rostro preludiando una caricia. Detrás de ella, compartiendo el drama, se colocan las figuras dolientes de María Salomé y María Cleofás, esta última con la cabeza cubierta por el preceptivo manto de las viudas.

San Juan, colocado detrás de Cristo, con gesto pesaroso le sujeta reverencialmente la cabeza con un paño, después de haber sido retirada la corona de espinas que reposa en primer plano, junto a los clavos, en el ángulo inferior izquierdo. A los pies María Magdalena, desconsolada y arrodillada, se dispone a aplicar el perfume que contiene un tarro que sujeta en su mano izquierda. En segundo plano, en la parte izquierda, aparece Nicodemo en posición de perfil portando el sudario y sujetando en su mano las tenazas utilizadas en el desenclavo.
Su presencia se complementa con la de José de Arimatea, situado en un plano más alejado del lado opuesto, que dentro de una estancia excavada en la roca aparece acondicionando el sepulcro que tenía reservado para sí mismo. Más al fondo se eleva la colina terrosa del Gólgota en la que permanecen erguidas tres cruces, dando paso a un paisaje abierto al fondo cuyo horizonte es delimitado por una cadena de montañas ante las cuales discurre un río y una vista parcial de la ciudad de Jerusalén.          

Para establecer la claridad narrativa, Juan de Borgoña el Joven recurre a la composición de un espacio artificioso que aparece condicionado por una diagonal que partiendo de la figura de la Magdalena se eleva hasta las cruces del Calvario. A un lado y a otro se colocan la escena principal y los elementos secundarios, todos tratados con la minuciosidad narrativa propia de la pintura flamenca y usando una paleta de colores fríos cuyas tonalidades se degradan para conseguir profundidad.

Con gran habilidad, el pintor recurre al contrastado uso del color para definir formas, actitudes y significados. Mientras la pálida anatomía de Cristo se recorta sobre los tonos oscuros de las mujeres enlutadas, ofreciendo pequeños regueros de sangre en las huellas de la corona de espinas y en la herida del costado, la alusión al sacrificio sanguinolento aparece en sentido críptico determinada por el rojo intenso de los mantos del Evangelista, en la cabeza, y el de María Magdalena, a los pies, cuyas curvaturas establecen un óvalo que rodea a Cristo. Otro tanto ocurre con las tocas blancas que realzan la gestualidad de las mujeres y acentúan su dolor con los ojos enrojecidos por el llanto.

Del mismo modo, en la articulación del fondo el pintor recurre a establecer a los lados dos formaciones geológicas muy elementales y de tonos neutros que permiten realzar el colorido crepuscular del paisaje en lontananza. Si a la izquierda se eleva la árida colina del Gólgota en tonos terrosos, cuya falta de vida no sólo es remarcada por las cruces del tormento vacías, sino también por un árbol seco, la grisácea formación rocosa que aparece a la derecha, compuesta por artificiosos bloques geométricos, confiere al espacio del sepulcro el carácter de un monumento funerario. Por un efecto de contraste, adquiere una gran vitalidad el paisaje del fondo, definido por los tonos del río, la bruma que envuelve las montañas y un celaje cuajado por un tipo de nubes muy horizontales, utilizadas habitualmente por el pintor.

Igualmente son característicos de Juan de Borgoña el Joven los tipos humanos incorporados a esta pintura, con anatomías muy estilizadas dotadas de un movimiento cadencioso —rasgo de afinidad con Alonso Berruguete—, con características flexiones en las extremidades, así como rostros ovalados muy alargados que se afilan en las barbillas, narices muy rectas y globos oculares resaltados. En líneas generales, la escena presenta rasgos comunes a los pintores toledanos de la segunda generación del siglo XVI, especialmente algunos heredados de Juan Correa de Vivar, incorporando al sustrato toledano el incipiente manierismo que caracterizó la época4, siempre manteniendo el ideal formal del colorido frío y la supremacía del dibujo detallado en toda la composición con la finalidad de establecer una narración diáfana y comprensible.        


Informe y fotografías: J. M. Travieso.




NOTAS

1 Estudios sobre estos pintores fueron realizados por Diego Angulo y Charles Post, a los que se suman los realizados recientemente por Isabel Mateo.

2 FIZ FUERTES, Iruñe. Lorenzo de Ávila, Juan de Borgoña II y su escuela. Centro de Estudios Benaventanos "Ledo del Pozo", Benavente (Zamora), 2003. Estudio sobre las personalidades de estos pintores en el entorno de las comarcas de León y Zamora y sus conexiones con Valladolid y Toledo.

3 DÍAZ PADRÓN, Matías. Una tabla restituida a Juan de Borgoña el Joven, en el Museo del Prado. Boletín del Museo del Prado Vol. 6, nº 16, 1985, pp. 14-21.

4 MATEO GÓMEZ, Isabel. El Entierro de Cristo / Pintura del Museo Nacional de Escultura. Siglos XV al XVIII. Edición dirigida por Jesús Urrea, Madrid, 2001, pp. 72-74.













Juan de Borgoña el Joven
Izda: San Sebastián con San Fabián y San Tirso. Museo del Prado
Dcha: Santiago en la batalla de Clavijo. Colección privada, USA











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7 de octubre de 2015

Cine Fórum: REMANDO AL VIENTO, 14 de octubre 2015



CICLO HACIA EL ROMANTICISMO
ARTE E HISTORIA A TRAVÉS DEL CINE
Organizado por Domus Pucelae, Universidad de Valladolid y Cine Club Casablanca

Miércoles 14 de octubre
19:00 h.
Aula Mergelina, Universidad de Valladolid, Plaza de la Universidad s/n.
REMANDO AL VIENTO
Gonzalo Suárez, 1987, 96 min.
Presentación: José Antonio Sigüenza Sarabia.

Entrada gratuita hasta completar aforo


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6 de octubre de 2015

VIAJE: CÁDIZ, PUEBLOS BLANCOS Y GIBRALTAR, del 4 al 9 de diciembre 2015


PROGRAMA

4 Diciembre   VALLADOLID - PUERTO DE SANTAMARIA
Salida desde la Plaza Colón a las 15 horas, breves paradas en ruta. Llegaremos al hotel Puertobahía & Spa, sobre las 0 horas, donde nos ofrecerán una cena caliente. Alojamiento.

5 Diciembre   PUERTO STA MARIA - JEREZ DE LA FRONTERA - MEDINA SIDONIA
Desayuno y salida hacia Jerez de la Frontera capital del vino y del caballo, y cuna del flamenco, ofrece al visitante puro arte y cultura. Empezamos la visita por una panorámica que hacemos desde el autobús, donde observaremos avenidas y edificios emblemáticos como la Plaza del Caballo, la Plaza de las Angustias y del Arenal, la Avenida Álvaro Domecq o la Alameda Cristina para conocer los lugares de mayor interés turístico. A continuación nos dirigiremos hacia la Plaza del Arenal, desde donde a pie, el guía local nos acompañará por el casco antiguo de la ciudad, donde podremos observar monumentos tan importantes como la Catedral, el Alcázar y la Cámara Oscura.
A Jerez llegaron  los fenicios hace 3.000 años para fundar la colonia llamada Xera, la ciudad que más tarde se llamó Ceret bajo el dominio romano, y Sheres o Xeres cuando fue fortaleza árabe. Nos acercaremos a la Plaza del Arenal, la más emblemática de Jerez, al Mamelón, a la Placita del Banco, que bullen de vida y actividad, a la Plaza Plateros o a la de Rafael Rivero.  Continuaremos la visita en las  Bodegas Real Tesoro donde  nos enseñarán:
• Patio Principal: se trata de un patio andaluz en el que los visitantes pueden observar una colección de antigüedades y pinturas de los siglos XVII y XVIII.
• Bodega de Lola: en honor de la inolvidable Lola Flores, nacida en Jerez de la Frontera. Aquí es donde el fino Tío Mateo –el único libre de histamina- es producido y envejece.
• Planta de embotellado: es una de las más modernas de Jerez. Aquí se explica el proceso de embotellado desde que el vino llega a la planta hasta que está listo para ser vendido. Vista desde arriba (balcones).
• Cuadras del Real Tesoro: dedicadas a la crianza de caballos de pura raza española. Se visitan los establos, la sala de sillas de montar y la colección de carruajes.
• La Gran Bodega: con 25.000 barricas de roble americano, es una de las mayores bodegas de la zona.
• Cata: la visita termina con una degustación de diferentes clases de vinos
Por último en  la Real Escuela ecuestre disfrutaremos de  un espectáculo puro, hermoso y único en el mundo llamado “Cómo bailan los caballos andaluces”. El espectáculo "Cómo bailan los caballos andaluces" es un ballet ecuestre con música netamente española y vestuario a la usanza del siglo XVIII, montado sobre coreografías extraídas de las reprises de la doma clásica y vaquera y de otros trabajos de la equitación tradicional.
Regresaremos al hotel para la comida. Por la tarde Visitaremos Medina Sidonia.  El pueblo de Medina tiene 3.000 años de antigüedad, fue Galardonada con el premio al Embellecimiento de los Pueblos Andaluces, y declarada Conjunto Histórico Artístico. Al visitar la ciudad de Medina Sidonia daremos un paseo por la zona alta desde la Plaza de España, pasando por la muralla árabe con sus diversas puertas y la iglesia  De Santa Maria la Mayor Coronada. Regreso al hotel cena y alojamiento. Animación en el hotel.

6 Diciembre  PUERTO DE SANTAMARIA - CADIZ - PUERTO DE SANTAMARIA
Desayuno y salida hacia Cádiz. Desde el Puerto de Santa María atravesaremos la Bahía de Cádiz  en Catamarán. El origen de Cádiz se remonta a la época fenicia, hace más de 3.000 años. Actualmente, recibe a millones de viajeros de cualquier parte del mundo. Conocida por su Carnaval, declarado fiesta de interés Turístico Nacional.
En el recorrido a pie, no sólo nos deleitaremos  con las edificaciones, también entraremos en el Museo de las Cortes y el Museo Arqueológico de Cádiz. También tendremos la posibilidad de visitar  el Oratorio de San Felipe Neri, lugar donde se firmó la Constitución de 1812. Regreso al hotel para almorzar.
Por la tarde realizaremos una visita teatralizada del Puerto de Santamaría, que se realizará por las calles y monumentos más importantes y emblemáticos de la ciudad como el Castillo de San Marcos y La Iglesia Prioral. Regreso al hotel cena y alojamiento. Animación en el hotel.

7 Diciembre   PUERTO SANTAMARIA - VEJER - BAELA CLAUDIA - GIBRALTAR
Desayuno y salida hacia Vejer  de la Frontera, enmarcado en la comarca de la Jaranda y declarado Conjunto Histórico Artístico por la belleza y singularidad de sus  rincones. Disfrutaremos de sus calles  empedradas, sus fachadas blancas, el adorno de sus balcones y respiraremos los aires de los moriscos que aún perviven en ésta localidad. A continuación visitaremos el Conjunto arqueológico de Baelo Claudia, declarado Monumento Histórico Nacional. La ciudad de Baelo Claudia nace en el s. II a.C. en una zona altamente  estratégica como lo es el Estrecho de Gibraltar. En ella se localizan todos los elementos representativos que constituyen la esencia de una ciudad romana, es decir: el foro, los templos, la basílica, los edificios de carácter administrativo como la curia o el archivo, el mercado, el teatro, las termas, el barrio industrial, acueductos, la muralla completa, etc. 
Almorzaremos y por la tarde realizaremos la visita de  Gibraltar, donde pasaremos la frontera a pie. Una vez pasada la frontera iremos en  minibús para comenzar la visita del peñón. Nos dirigiremos hacia el centro de la ciudad a través de la entrada de Waterport (entrada al centro comercial) para continuar hacia el sur, pasando el monumento erigido en conmemoración de los Estados Unidos por su labor durante la II Guerra Mundial. Seguiremos el recorrido hacia Punta de Europa (el punto más meridional del peñón) donde se encuentra el Trinity Lighthouse (único faro fuera del Reino Unido operado por personal de la empresa Trinity). A continuación haremos una parada en el parador como punto fotográfico y para poder observar Marruecos, el Estrecho de Gibraltar, la Costa del Sol y la Bahía de Gibraltar, y donde se une el Mar Mediterráneo con el Océano Atlántico.
Posteriormente continuaremos hacia la cima de la Roca, designada como Parque Natural y haremos otra parada en St. Michael’s Cave, donde podremos visitar una gran maravilla de la naturaleza, un conjunto de estalactitas y estalagmitas acompañado de sonidos de música clásica. Tras una parada de 20 minutos continuaremos hacia Apes Den (la guarida de los monos) donde también nos pararemos para hacer fotos de las travesuras de los monos. Después seguiremos camino por la roca para salir de la Reserva al pie del Moorish Castle. Salida hacia el Puerto de Santamaría. Regreso al hotel, cena y alojamiento. (* Si el tiempo lo permite de regreso pasaremos por las playa de Conil).

8 Diciembre VISITA DE LOS PUEBLOS BLANCOS (GRAZALEMA - UBRIQUE - EL BOSQUE - ARCOS DE LA FRONTERA).
Desayuno y salida para visitar los pueblos blancos. En cada uno de sus pueblos perviven historias de lo que fue la vida cotidiana del Al Ándalus. Ineludible, el paso por el parque Natural de Grazalema, que goza de haber sido declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco. A través de la Sierra de Cádiz pasaremos por pueblos como Bornos, Villamartín, Prado del Rey,... Nuestro primer punto de parada será Grazalema, ejemplo de arquitectura andaluza. Observaremos sus vistas desde su mirador y conoceremos el Pinsapo (árbol típico) Seguiremos por Villlaluenga del Rosario y Benaocaz hasta parar en Ubrique, donde pasearemos por su casco antiguo y aprovecharemos para almorzar y ver la artesanía del cuero. Por la tarde Visita de Arcos de la Frontera, uno de los pueblos más pintorescos, considerada la puerta de la ruta de los pueblos blancos y donde podremos admirar sus impresionantes vistas y recorrer su centro histórico  con dos magníficas iglesias, sus calles típicas, mirador, castillo ducal, etc. Visitaremos el interior de la Iglesia de la Asunción... De regreso al hotel haremos una parada en la población del Bosque. Llegada al hotel, cena y alojamiento.

9 Diciembre PUERTO SANTAMARIA - SANLUCAR DE BARRAMEDA - VALLADOLID.
Desayuno y salida hacia Sanlúcar de Barrameda. Tras el descubrimiento del Nuevo Mundo, Sanlúcar se convierte en un puerto de referencia, partiendo Cristóbal Colón en su tercer viaje y Magallanes y Juan Sebastián Elcano en el primer viaje de circunnavegación. Comenzamos el día disfrutando del ambiente mañanero en el Barrio Bajo, muy cerca del mercado de abastos, en su entorno puestos de verduras, dulces y otros productos, en su interior magníficos puestos de pescado y marisco y aceitunas. Por la cuesta de Belén se sube al Barrio Alto, lo primero que se ve son Las Covachas (s.) construidas por orden del II Duque de Medina Sidonia están realizadas en estilo gótico tardío y se compone de una galería porticada insertada en el muro. Más adelante se verá el Auditorio de la Merced, antiguo convento del s. XVII, y de allí se llega al Palacio de Orleáns Borbón (s. XIX) residencia de verano de los Duques de Montpensier y actual Ayuntamiento. La siguiente parada será para visitar el interior de la Iglesia de Nuestra Sra. de la O, de estilo gótico-mudéjar del s. XIV, y en la misma plaza está el Palacio de Medina Sidonia, residencia de los Duques de Medina Sidonia, declarado Monumento de Interés histórico-artístico. Contiene el archivo de la llamada "Duquesa roja", Isabel Álvarez de Toledo, considerado uno de los mejores archivos históricos del mundo. Alberga una hospedería y una cafetería, desde donde contemplar unas vistas maravillosas de la desembocadura del Guadalquivir y del Parque Natural de Doñana. En la visita pasaremos junto al castillo del s .XV, donde se alojaron los Reyes Católicos en su visita a la ciudad y desde donde la reina católica contempló el mar por primera vez. Bajando del Barrio Alto a pie, tranquilamente se llega a Bajo de Guía, junto al río, un agradable paseo frente al Parque Nacional de Doñana (Centro de visitantes "Fábrica de Hielo"- Bajo de Guía) (Entrada incluida). Comida y salida hacia Valladolid. Llegada aproximadamente sobre la 23.30 horas.

PRECIO SOCIO: 390 € (habitación doble).
PRECIO NO SOCIO: 415 € (habitación doble).
SUPLEMENTO HABITACIÓN INDIVIDUAL: 495 €.

REQUISITOS: Grupo mínimo 30 personas.

INCLUYE:
Autocar lujo última generación con WC y Mesa/As
Estancia 5 Noches  En El Hotel Puerto Bahía & Spa.
Animación en El Hotel días determinados.
Régimen Pensión Completa
Agua en las Comidas
Visita Guiada de Jerez de la Frontera
Visita Guiada de las Bodegas Real Tesoro de Jerez:
- Gran Bodega
- Planta Embotellado
- Cuadras Real Tesoro
- Bodega Lola
- Exposición Arte Patio Principal
- Degustación.
Espectáculo como bailan los Caballos Andaluces.
Visita Guiada de Medina Sidonia
Catamarán Puerto Santamaría - Cádiz
Visita Guiada de Cádiz
Entrada Museo Arqueología de Cádiz
Entrada Museo de las Cortes
Entrada Oratorio de San Felipe Neri
Visita Teatralizada del Puerto de Santa Maria
Visita Guiada de Vejer de la Frontera
Visita Guiada de Baelo Claudia
Visita Guiada de Gibraltar
Visita Pueblos Blancos
Visita Guiada de Grazalema
Visita Guiada de Ubrique
Visita Guiada de Arcos de la Frontera
Entrada Iglesia Santa María de a Asunción.
Visita Guiada de Sanlúcar de Barrameda
Visita Barrio Bajo y Barrio Alto
Visita Guiada Iglesia Nuestra Señora de la O
Visita "Fábrica De Hielo" Centro Interpretación Parque Nacional de Doñana
3 Comidas en restaurante.
Acompañante Domus Pucelae
Dossier informativo
Seguro de Viaje
IVA

NO INCLUYE:
Extras en los hoteles
Aquellos servicios no especificados en el apartado anterior.

NOTA: DEBIDO A POSIBLES CAMBIOS EN LOS HORARIOS Y DÍAS DE CIERRE  DE LOS MONUMENTOS, LAS VISITAS SE PUEDEN VER ALTERADAS  EN SU ORDEN, SIN PERDER LOS SERVICIOS CONTRATADOS.

INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Por correo en la dirección domuspucelae@gmail.com o llamando al teléfono 608 419228 a partir de las 0 horas del día 8 de octubre, debiendo hacer entrega del importe del viaje antes del 15 de noviembre de 2015 en Viajes Carrefour Valladolid 9 en C/. Santa Clara 1 (esquina con C/. Gondomar), Valladolid.

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