16 de noviembre de 2018

Excellentiam: CRIPTA DE LA VIRGEN DE LA SOTERRAÑA, trascendente devoción en la tierra del caballero








CAPILLA DE LA VIRGEN DE LA SOTERRAÑA
Virgen de la Soterraña: anónimo siglo XIII
Capilla y cripta, siglo XVIII
Pintura: Luca Giordano y pintores anónimos del siglo XVIII
Arquitectura, pinturas murales, retablos y esculturas
Cripta de la Soterraña, iglesia de San Miguel, Olmedo (Valladolid)
Escultura gótica y pinturas y esculturas barrocas







La villa de Olmedo es un lugar plagado de resonancias históricas y de leyendas de todo tipo. Si célebre fue la Batalla de Olmedo, ocurrida en 1467 a consecuencia del conflicto provocado por la sucesión de Enrique IV de Castilla, en el que este rey se enfrentó al príncipe Alfonso, su medio hermano, no menos célebre es la tragicomedia El Caballero de Olmedo, compuesta en 1620 por Lope de Vega sobre la base de una canción popular. A pesar de todo, aunque menos conocidas fuera de esta población vallisoletana, son más las numerosas leyendas forjadas en torno a la Virgen de la Soterraña, patrona de Olmedo y su comunidad de Villa y Tierra, todas ellas para remarcar el carácter milagroso de la imagen y su protección sobre los habitantes de la villa, que, como acción recíproca, la preservaron en un lugar específicamente concebido para su culto, un singular espacio devocional en el que ahora fijamos nuestra atención.

 Para comprender el calado de la veneración de la Virgen de la Soterraña, hemos de retrotraernos a los tiempos del rey Alfonso VI (1040-1109) para encontrar el origen de su leyenda, que, como en la mayoría de los casos, se encuentra aquejada de notables desajustes cronológicos. Según la tradición, la imagen de la Virgen permaneció oculta en un pozo durante los más de trescientos años en que Olmedo estuvo dominada por los musulmanes. Cuando Alfonso VI se disponía a reconquistar la villa, antes de la batalla tuvo un sueño o visión en que la Virgen le revelaba su ayuda en la victoria y su paradero, por lo que una vez conquistada la plaza dispuso que fuese sacada de aquel lugar bajo tierra  —momento en que el pozo manó aceite— y colocada a la veneración de los olmedanos, que desde entonces comenzaron a denominarla Soterraña, es decir, enterrada o subterránea1. A partir de entonces, fue establecida para su culto una capilla en la iglesia de San Miguel, en cuyo subsuelo también fue preservado el pozo de la milagrosa aparición.

En este relato encontramos la primera incongruencia, pues un análisis de la imagen permite catalogarla como una talla gótica del siglo XIII, lo que supone que fue elaborada más de cien años después de la muerte de Alfonso VI. No obstante, lo que no ofrece dudas es que la iglesia de San Miguel es uno de los mejores edificios de estilo románico-mudéjar de los numerosos levantados en Olmedo durante el siglo XIII y que desde su construcción la presencia de la Virgen de la Soterraña y el pozo de la leyenda de su supuesta aparición originaron una enorme devoción en la comarca, siendo constantes, a partir de entonces, las referencias a los prodigios obrados por la imagen.

Todavía se recuerdan algunas leyendas piadosas, como la del pino bajo el que se refugiaron trece hombres durante una tormenta que originó el incendio de un pinar, que fueron salvados tras encomendar su protección a la Soterraña. Otra leyenda hace referencia a las cruces grabadas sobre los ladrillos del camarín por las jóvenes casaderas, que de esta manera ofrecían a la Virgen celebrar su matrimonio en la capilla si les era concedido que el hombre que las interesaba asintiera a sus deseos.

Corredor subterráneo de acceso a la capilla
A la derecha, el pozo del milagro
Más curiosa y conocida es la leyenda, recogida por Luís Curiel, sobre el extraño emblema de la Virgen de la Soterraña, compuesto por trece roeles de oro y un puercoespín en la parte inferior. El origen se encuentra en los Velázquez, una familia oriunda de Olmedo, uno de cuyos miembros, don Pedro Velázquez, mató en los campos de Cuéllar con una ballesta un puercoespín que atacaba al ganado y viandantes. Uno de sus descendientes, Fernando Velázquez, comenzó sirviendo al infante don Fernando, futuro rey de Aragón, del que llegó a ser Canciller. Por su lealtad, primero fue nombrado embajador en Nápoles y después virrey de Sicilia, concediéndole el rey que en el escudo de su linaje figurasen los trece roeles y el puercoespín.
Este don Fernando Velázquez del Puerco, cuya familia habitaba una casona señorial perteneciente a la parroquia de San Andrés, tuvo una hija llamada Lucrecia que, cumplidos los veinte años, se enamoró perdidamente de un apuesto mancebo, rondador de mozas y pendenciero de oficio. Regresado don Fernando de ocupar el cargo de virrey en Sicilia, se encontró que la enfermedad del mal de amores que padecía su hija por aquel malandrín era de extrema gravedad, por lo que repetidamente acudía ante el altar de la Virgen de la Soterraña para orar en compañía de Fray Lope, monje jerónimo que era su amigo y confidente, pidiendo la salvación de su hija. Ante el padre Lope prometió que, si su hija era salvada de su enfermedad y apasionamiento amoroso, entregaría a la Virgen la riqueza del linaje y el escudo de armas que le había concedido el rey.
Retablo Mayor y balcones angulares de la capilla
Durante una misa de fiesta mayor oficiada por el padre Lope en la iglesia de San Miguel, a la que acudió todo el pueblo y don Fernando con su familia, Lucrecia llegó pálida y sin fuerzas, a punto de morir. Sin embargo, la joven sintió un impulso en su corazón y recuperó la salud, expresando que había sido ayudada por la Virgen de la Soterraña. Como acto de agradecimiento, tras la misa su padre buscó un notario y sobre el altar de la capilla extendió la escritura de donación del escudo de armas de los Velázquez del Puerco a favor de la Soterraña, que allí fue colocado y al que Fray Lope añadió debajo la leyenda "Per te Virgo, sim defensus" (Por ti, oh Virgen, sea defendido)2. Por este motivo, la Virgen de la Soterraña dispone de su propio escudo, algo realmente atípico en una imagen devocional.

Después por Olmedo circulaba la coplilla :
          La casa de los Velázquez
          por culpa de un malandrín
          echó a rodar sus roeles
          y mató su puerco espín.

Retablos colaterales con las pinturas de San Bartolomé y San Jerónimo
Debido a la persistencia de la enorme devoción a través del tiempo, en 1746 se remodeló el ábside mudéjar de la iglesia de San Miguel, que está situada junto a la puerta de la muralla del mismo nombre, añadiendo en la cabecera una capilla con cúpula, de estética completamente diferente, dedicada expresamente a la Virgen de la Soterraña. Para ello, hubo que perforar el ábside y levantar la altura del presbiterio original para dar paso desde la nave de la iglesia de San Miguel a unas escaleras, colocadas bajo el altar, que conducen a un corredor subterráneo que recorre la primitiva cripta, cubierto con bóveda de cañón, que comunica con el singular espacio dieciochesco repleto de ornamentación barroca. En el muro de este corredor de acceso se abre un espacio, cerrado con una reja, en el que se encuentra el mítico pozo en que fue encontrada, según la leyenda, la imagen de la Soterraña. De esta manera, se produce la singularidad de encontrar una iglesia dentro de otra.

Asimismo, durante las obras se mandó realizar un nuevo retablo barroco acorde con las nuevas medidas del elevado presbiterio de la iglesia de San Miguel, obra realizada por el ensamblador olmedano Andrés Hernando entre 1733 y 1735, que está sin policromar y que en su hornacina central muestra una bella talla policromada de San Miguel Arcángel —copatrono de Olmedo— que es atribuida a Pedro de Sierra, que la habría tallado en 1735. Este retablo ha sido recientemente restaurado en la Fundación Las Edades del Hombre, contando con la financiación del Ayuntamiento de Olmedo.

Luca Giordano
San Jerónimo escuchando la trompeta del Juicio Final, h. 1700
LA CAPILLA DE LA VIRGEN DE LA SOTERRAÑA

Según informa el presbítero Antonio Prado y Sancho en su Novenario sagrado de la imagen de Ntra. Sra. de la Soterraña, escrito en 1770 y publicado por Celedonio Rodríguez en Valladolid en 19063, la capilla fue levantada y financiada por don José de Alaiza y Zuazo, caballero que tras permanecer al servicio del rey Carlos III en Nápoles se retiró a Olmedo, siendo trazada por un arquitecto italiano y costeada en parte con las aportaciones de los vecinos.

Enteramente edificada en ladrillo, la capilla tiene planta octogonal y está cubierta por una cúpula que al exterior adopta la forma de chapitel ochavado. La cabecera está presidida por un retablo con puertas a los lados del banco por las que se accede a una pequeña sacristía sobre la que se abre un camarín elevado al que se llega por una pequeña escalera. Este retablo mayor es obra del siglo XVIII y está concebido para albergar la imagen de la Virgen de la Soterraña, que aparece colocada en un camarín y flanqueada por pequeñas hornacinas aveneradas que contienen las imágenes de San Joaquín y Santa Ana, ambas precedidas por estípites y columnas con los fustes recubiertos con formas vegetales y cabezas de querubines en relieve dorado. Siguiendo el horror vacui que anima todo el retablo, en el banco, a los lados del tabernáculo y sobre las puertas se colocan paneles con motivos eucarísticos en relieve, mientras en el ático, a los lados de una gloria abierta central con cabezas de ángeles entre nubes, se disponen las figuras de cuatro virtudes: Fortaleza, Esperanza, Fe y Templanza.

Como ya se ha dicho, la imagen de la Virgen de la Soterraña data del siglo XIII, perteneciendo a uno de los grupos iconográficos de la provincia estudiados por Julia Ara Gil, con la imagen sedente de la Virgen en posición frontal y sujetando sobre sus rodillas la figura del Niño, cuyo cuerpo aparece ligeramente girado hacia la Virgen, sujetando en su mano izquierda un pequeño globo terráqueo y con la derecha levantada en actitud de bendecir, algo poco frecuente en la época. Ambos visten túnicas, de tonos verdosos la del Niño y azul la de la Virgen, que va ajustada a la cintura con un ceñidor. La imagen de la Virgen es mayestática, con los cabellos descubiertos y ofreciendo en su mano derecha, con gesto cariñoso, un fruto al Niño, recurso frecuente desde el románico. Esta imagen comenzó a vestirse en el siglo XVI y los cambios de mantos fueron sucesivos en tiempos posteriores, siempre manteniendo una imagen compacta que sólo dejaba visible los rostros de la Virgen —rostrillo incluido — y el Niño bajo las túnicas, el manto y la toca, piezas textiles ornamentadas con bordados florales según el gusto de cada época. 

Pinturas murales. Evangelistas: San Juan y San Mateo, anónimo siglo XVIII
Relacionado con la Virgen de la Soterraña, todavía se recuerda en Olmedo el 10 de octubre de 1924, día en que la imagen fue coronada canónicamente en la Plaza Mayor de la villa por don Remigio Gandásegui, arzobispo de Valladolid, durante el reinado de Alfonso XIII. Con tal motivo, se refundió y doró a fuego su antigua corona para reconvertirla en una elegante corona de Señorío para la Virgen y el Niño, con una gran aureola de gloria para la Soterraña, en ambos casos con piedras preciosas engastadas, tal y como se presenta en la actualidad. El trabajo fue llevado a cabo por el orfebre Sciortini, un italiano con residencia en Valladolid, siendo costeados los gastos de refundición y dorado por un grupo de jóvenes olmedanos, que organizaron funciones de teatro para tal fin. En tal ocasión la Soterraña estrenaba manto y en sus manos se colocó un cetro simbólico como Señora de la villa.  

Tribuna del coro alto situado a los pies
En los espacios colaterales se encuentran dos retablos salomónicos de idéntica factura que también fueron realizados en el siglo XVIII. Constan de banco, cuerpo único y ático, con pinturas sobre lienzo a dos alturas. El del lado del evangelio presenta en la hornacina central la pintura de San Bartolomé y encima a Santa Eustaquia, ambas de discreta factura. Por el contrario, en el del lado de la epístola aparece la pintura de San Jerónimo escuchando la trompeta del Juicio Final, que como la de Santa Paula de la parte superior, son obra del napolitano Luca Giordano, que las habría realizado poco antes de regresar a Nápoles en 1702. Ambas proceden del monasterio jerónimo de la Mejorada de Olmedo.

En los paramentos angulares del cuerpo de la capilla se abren cuatro tribunas con balcones, a modo de cantorías, y sobre la entrada un coro alto cubierto por una bóveda semiesférica. Bajo los balcones, dentro de marcos fingidos, aparecen pinturas murales dieciochescas con los Cuatro Evangelistas, cada uno de ellos acompañado del símbolo del Tetramorfos y colocados ante paisajes que recuerdan el entorno de Olmedo. La totalidad de los muros aparece recubierta por pinturas en las que predominan las figuras infantiles de ángeles, que sobre cada balcón fingen descorrer unos cortinajes. Como testimonio curioso, sobre uno de los balcones aparece un banderín de color carmesí, con el escudo de la Virgen de la Soterraña, que recuerda la donación del mismo por don Fernando Velázquez del Puerco tras el suceso milagroso que ya ha sido relatado.

Cúpula con pinturas al fresco, anónimo, siglo XVIII
Toda la capilla esta recorrida por un friso con una inscripción4 que narra la historia de la construcción de la capilla: "Esta capilla se hizo a expensas de la devoción, siendo cura desta iglesia Don Juan Antonio de Catalina y especial devoto Don José de Alaiza y Zuazo, jefe de las reales tapicerías del rey Don Carlos de Nápoles y las Dos Sicilias y ayuda de cámara de su majestad católica. Con todo rendimiento le dedica en nombre de la devoción a Nuestra Señora de la Soterraña, patrona desta villa y su tierra, para mayor culto. Acabose en el mes de agosto de 1746".

Espectacular es la decoración de la cúpula ovalada, que aparece organizada en ocho tramos divididos por nervaduras, a modo de gallones. El arranque está recorrido por una galería practicable, junto a la que se abren seis grandes ventanales, ofreciendo todos los paramentos totalmente recubiertos con pinturas murales dieciochescas en las que priman los tonos dorados y rojizos.  El centro de cada tramo está ocupado por un medallón, rematado con veneras, rodeado de profusa decoración vegetal y sujetado por figuras infantiles de ángeles, en cuyo interior aparecen ocho Profetas del Antiguo Testamento, todos ellos identificados con cartelas colocadas a sus pies. Junto a ellos se finge una gloria abierta crepuscular, en cuyos vértices vuelan figuras de ángeles, en dos de los tramos sujetando una torre y un espejo como símbolos marianos. Remata el centro un medallón oval que está decorado con cabezas de ángeles entre nubes en relieve y una corona de rayos.        

Detalle de las pinturas de la cúpula con profetas del Antiguo Testamento
En esta capilla, en la que adquiere mayor fuerza el carácter devocional de un pueblo que las calidades artísticas de los elementos integrantes, muy relacionados con el arte popular, también se guardan recuerdos relacionados con los prodigios obrados por la Virgen de la Soterraña, como la colección de mantos, uno de los cuales, según narra el ya citado Prado y Sancho, fue donado en 1605 por la piadosa reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, como agradecimiento por haber sanado de una enfermedad cuando se hallaba en Olmedo. Asimismo, en la iglesia de Santa María del Castillo de Olmedo se conserva una pintura del siglo XVII, de autor anónimo, que representa una procesión de la Virgen de la Soterraña celebrada en la villa con motivo de haber sufrido los campos una plaga de langostas.


Informe, fotografías y dibujo: J. M. Travieso.



NOTAS

1 Coronación Canónica de la Santísima Virgen de la Soterraña, patrona de la villa de Olmedo y los pueblos de su tierra. Imprenta de Carlos Martín, Segovia, 1924, p. 8.

2 Coronación Canónica... Op. cit., p. 155.

3 BRASAS EGIDO, José Carlos: Antiguo Partido Judicial de Olmedo. Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid, tomo X, Diputación Provincial de Valladolid, 1977, p. 163.

4 BRASAS EGIDO, José Carlos: Antiguo Partido... Op. cit., p. 161.



Exterior de la Capilla de la Soterraña junto a la iglesia de San Miguel

















Anónimo, siglo XVII. Procesión de la Virgen de la Soterraña con motivo
de una plaga de langostas. Iglesia de Sta. María del Castillo, Olmedo













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14 de noviembre de 2018

Reportaje: Viaje por Almería y su entorno en octubre 2018


La provincia de Almería constituye un placer difícil de encontrar en el Mediterráneo. Más de 100 km. de costa indomable, ofreciendo un paisaje de inigualable belleza.
Sus vírgenes playas de levante, desiertos únicos en el interior, montaña en las Alpujarras y los grandes complejos turísticos de poniente, ofrecen un destino de calidad al viajero más exigente. Un privilegiado litoral circunda el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, de extensas playas de fina arena y recónditas calas, bañadas por las cálidas aguas del Mediterráneo. Todo ello contribuye a que el viaje que realizamos en el puente del Pilar  a Almería y su entorno se convirtiera en una maravillosa aventura.

Día 11 de octubre
Salimos a las 05:15 horas  desde la Plaza de Colón de Valladolid con dirección a Almería, después de las paradas reglamentarias, llegamos a nuestro hotel en Almería sobre las 14,45 horas, donde nos encontramos con nuestro guía con el que conviviríamos durante toda nuestra estancia en tierras almerienses , Almorzamos y realizamos la visita de la ciudad.  Efectuamos el recorrido a pie vimos el Parque de Nicolás Salmerón, el Puerto de Almería, la Plaza Vieja  y los paseos de la Fama y de Almería, además de la Puerta de Archena, y entramos en su Catedral, regresamos hasta el hotel donde cenamos y posteriormente nos retiramos a descansar.

Día 12 de octubre
Desayunamos y salimos del hotel para efectuar la primera visita del día, en consecuencia, nos desplazamos hasta La Alcazaba, el mayor conjunto monumental militar musulmán de España, en muy buen estado de conservación, recorrimos sus jardines, contemplamos los restos arqueológicos musulmanes y disfrutamos de la vista panorámica sobre la ciudad.
Salimos sobre las 10,30 horas, hacia al Cabo de Gata - Níjar, parque natural marítimo terrestre, que conserva su belleza natural intacta. Visitamos el Centro de Visitantes Las Amoladeras, en cuya exposición se muestra la existencia de asentamientos humanos en el Parque Natural Cabo de Gata – Níjar y sus alrededores desde el Neolítico, continuamos hacia Carboneras a su llegada  efectuamos el recorrido de la ciudad, donde visitamos el exterior del Castillo de San Andrés, la casa de las fuentes, el molino de viento y el mirador de la Playa de los muertos.  Continuamos a Mojácar. población blanca sobre una colina, muy próxima al mar, con un marcado sabor árabe, almorzamos y posteriormente realizamos la visita a pie de los rincones más típicos del pueblo, visitamos la casa de la Canana, casa tradicional de Mojácar. Recreada como lo era en el principio del siglo XX con objetos y muebles auténticos de la época. Sobre las 18,30 horas  nos dirigimos a Lucainena de las Torres antigua Villa romana, este Pueblo, premiado por la conservación y belleza de sus calles llenas de casas blancas y flores. Mantiene vestigios de la importante industria minera, en sus hornos de fundición, la estación etc., una vez efectuada la visita regresamos pasando por el Desierto de Tabernas, a nuestro hotel para cenar y posteriormente retirarnos a nuestras habitaciones.

Día 13 de octubre
Después de desayunar salimos del hotel para hacer un recorrido por las Alpujarras Almerienses, pasamos por la cara norte de la Sierra de Gádor entre plantaciones de naranjos y  continuamos ascendiendo entre Sierra Nevada y Gádor contemplando el cambio de plantaciones de olivos, almendros y viñedos para llegar a la localidad de Lujar de Andarax, “Capital de la Alpujarra Almeriense”, visitamos el Centro de Interpretación del Parque Natural de Sierra Nevada.  A las  14,15 horas, almorzamos en un restaurante local. Ya por la tarde continuamos la ruta visitando poblaciones emblemáticas de las alpujarras como Alhama de Almería y Fondón, continuamos hacia el Yacimiento de los Millares, asentamiento prehistórico de la Edad del Cobre, formado por el poblado y su necrópolis con una extensión de 6 y 13 hectáreas respectivamente, finalizada la visita nos desplazamos hacia Almocità pueblo donde las casas están decoradas con poesías, pasamos por Dalias, pueblo que visitamos ,regresamos a la capital y nos dirigimos a efectuar la última visita del día que sería el Museo Arqueológico, posteriormente llegamos al hotel, cenamos y nos retiramos a descansar.

Día 14 de octubre
Desayunamos y salimos dirección Fiñana, en la que visitamos la Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno (antigua mezquita almohade), posteriormente llegamos a La Calahorra donde visitamos el Castillo, situado en una colina a 1.250 msnm y que tuvimos que subir andando dado que no tiene acceso para autocares. Continuamos para visitar el último pueblo de nuestro recorrido, llegamos a Guadix sobre las 12,15 horas , nos montamos en el tren turístico para realizar una visita panorámica a la villa, vimos la Alcazaba y además pasamos por el barrio de cuevas trogloditas. A su finalización visitamos la Catedral y posteriormente almorzamos en un restaurante local y continuamos nuestro viaje de regreso con las obligadas paradas en ruta, llegamos a Valladolid sobre las 23 horas.

Texto y fotografías: A. Adrados González

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9 de noviembre de 2018

Excellentiam: SAN MIGUEL ARCÁNGEL, la elegante impronta del genio creativo













SAN MIGUEL ARCÁNGEL VENCIENDO AL DEMONIO
Juan de Juni (Joigny, Francia, h.1507–Valladolid 1577)
Hacia 1570
Madera policromada
Iglesia de San Miguel Arcángel, Hornillos de Eresma (Valladolid)
Escultura renacentista española. Escuela castellana













Retablo mayor, s. XVIII. Iglesia de San Miguel, Hornillos de Eresma
Una de las más bellas representaciones de San Miguel Arcángel, de cuantas fueron realizadas en los talleres vallisoletanos, es la talla del gran maestro borgoñón Juan de Juni que preside el retablo mayor de la iglesia de San Miguel de Hornillos de Eresma, obra muy poco conocida a pesar de colocarse en la cumbre de la producción de este polifacético escultor. La magnífica escultura fue restaurada por la Diputación de Valladolid en 2014, recuperando todos sus valores plásticos y el esplendor de su deslumbrante policromía.

A diferencia de los movimientos abiertos desplegados posteriormente por los escultores barrocos en esta tradicional iconografía, Juan de Juni, fiel a sus principios compositivos, presenta una figura replegada sobre sí misma con movimientos cerrados —incluyendo las grandes alas en reposo—, siguiendo los presupuestos miguelangelescos que son habituales en su obra, bien apreciables en el San Antonio del Museo Nacional de Escultura, en el San Francisco del convento de Santa Isabel de Valladolid, en la Piedad del Museo de las Ferias de Medina del Campo y, sobre todo, en la Virgen de las Angustias de la iglesia vallisoletana de la misma advocación.

De tamaño próximo al natural, la escultura presenta a San Miguel victorioso sobre el demonio, que aparece dominado bajo sus pies mientras enarbola una lanza en forma de cruz, cuya punta clava en su garganta. El maligno, representado con forma humana en plena desnudez y con garras en las manos, hace un ademán de defensa intentando apartar con fuerza la lanza con su mano derecha, mientras su cuerpo se retuerce en una característica distorsión juniana y su rostro evoca un grito de desesperación con la boca y los ojos muy abiertos.

Frente a la figura del ángel caído, San Miguel aparece sereno y majestuoso en su victoria. En él Juan de Juni funde el gran clasicismo de su cabeza y del brazo derecho levantado como alarde de poder, con una serie de recursos manieristas de gran expresividad que definen su personal estilo y proporcionan al conjunto movimiento y equilibrio, como la colocación del torso frontal y las piernas giradas hacia la derecha, forzando la flexión de la rodilla izquierda —en posición de perfil— para pisotear la garganta del demonio, así como la colocación de la mano izquierda abierta y con parte de la manga cubriendo el dedo índice, que queda oculto.

La escultura, datada hacia 1570, se encuadra en la última producción del artista, su época de mayor madurez, en su tercera y última etapa productiva que abarca desde 1560 a 1577, año de su muerte. En este periodo es cuando realiza el retablo de San Francisco (hacia 1570) de la iglesia del convento de Santa Isabel de Valladolid, donde coloca al santo titular arrodillado y dando la sensación de luchar por liberarse del marco arquitectónico que le oprime, recurriendo de nuevo a la colocación del torso frontal y las piernas giradas hasta colocarse de perfil, estableciendo un movimiento helicoidal muy similar al de San Miguel Arcángel, que comparte tan similar esquema compositivo de concepción manierista. No obstante, estos giros corporales en sentido helicoidal y la colocación de las piernas flexionadas son una constante en la obra de Juan de Juni, siendo frecuentes en sus obras este tipo de posturas, que alcanzan su mayor valor expresivo en el grupo del Santo Entierro del Museo Nacional de Escultura, donde las figuras de Nicodemo y José de Arimatea aparecen arrodilladas con las piernas de perfil y el torso girado, siendo especialmente elocuente este último, cuyo torso se gira hacia el espectador para mostrarle una espina extraída de la cabeza de Cristo.

Otra constante en la obra juniana es también la colocación de partes anatómicas ocultas bajo paños, especialmente las manos, como ocurre en la célebre Virgen de las Angustias (hacia 1561) de la histórica cofradía vallisoletana, cuya mano izquierda también aparece velada bajo el manto. Este gesto se repite en el San Juan del Calvario de Ciudad Rodrigo (1556-1557) del Museo Nacional de Escultura, en el relieve de la Virgen de la Piedad (1550-1560) del retablo de la capilla de los Alderete de la iglesia de San Antolín de Tordesillas, en la María Cleofás del Santo Entierro (1566-1571) de la catedral de Segovia, en la Magdalena del Santo Entierro (1541-1544) del Museo Nacional de Escultura o en la Virgen de la Esperanza (hacia 1550) de la iglesia de Santiago de Allariz (Orense), por citar algunos casos.

Junto a estos recursos expresivos, la imagen de San Miguel ofrece otros elementos plásticos, como la amplia túnica del arcángel que cubre su cuerpo con ampulosidad, dotada de anchas mangas y un ceñidor cruzado en el pecho que produce originales pliegues en el cuello y en los costados, manteniendo en ellos las formas suaves y redondeadas que recuerdan la ductilidad de sus modelados en barro. Esto se repite en la caprichosa colocación del manto, cruzado al frente de la cintura hacia abajo, estableciendo con los paños un juego de curvas y contracurvas que dotan a la escultura de un elegante movimiento en el espacio. Como contraste, las grandes alas del arcángel aparecen reposadas, aunque igualmente descritas con una gran fantasía.

Un empaque clásico presenta el excelente trabajo de la cabeza, que como estima Martín González1 ofrece reminiscencias de la estatuaria clásica helénica. Inclinada para dirigir su mirada hacia el demonio vencido que tiene a sus pies, aparece con una abultada melena ensortijada que se despliega hacia atrás y un rostro de gran belleza, con facciones muy clásicas y a punto de esbozar una sonrisa. En conjunto, la equilibrada disposición de cabeza, brazos y piernas, junto a las angulosidades y los habituales escorzos del escultor dotan a la escultura de una gracia y elegancia que se antepone al momento dramático que representa, inculcando a la figura unos valores épicos y un patetismo atemperado que encajan con lo realizado por el escultor en su último periodo.

En la reciente restauración la escultura ha recuperado los valores cromáticos de su policromía, que había sido adulterada cuando en el siglo XVIII se realizó el retablo barroco que todavía preside la capilla mayor de la iglesia de San Miguel de Hornillos, donde la escultura fue colocada en la hornacina central como santo titular. En tal ocasión los paños fueron repintados con motivos barrocos a punta de pincel y la anatomía del demonio recubierta de un color rojizo. Su aspecto actual es bien diferente, ofreciendo junto a las encarnaciones mates un bello trabajo de estofados en la túnica, con motivos florales sobre un fondo verdoso, y en el manto, ornamentado con esgrafiados dorados sobre fondo rojo, repitiendo la gama cromática en el plumaje de las alas. De este modo aflora el brillo del oro subyacente, que junto a los cabellos dorados y la ornamentación de la lanza proporcionan una gran luminosidad a la figura.            

Juan de Juni. San Francisco de Asís, hacia 1570
Iglesia del Convento de Santa Isabel, Valladolid 

Informe y fotografías: J. M. Travieso.







NOTAS

1 MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José: Juan de Juni. Vida y obra. Dirección General de Bellas Artes-Ministerio de Educación y Ciencia, Madrid, 1974, p. 334.




Juan de Juni
Detalle de José de Arimatea en el grupo del Santo Entierro, 1541-1544
Museo Nacional de Escultura, Valladolid

















Iglesia de San Miguel Arcángel, Hornillos de Eresma (Valladolid)













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7 de noviembre de 2018

Reportaje: Viaje por Castellón y el Maestrazgo en septiembre 2018


Durante las fiestas de Valladolid realizamos un recorrido por las tierras de Castellón y por su historia. Desde  el origen de la ciudad de Castellón que se sitúa en el Castell Vell, ubicado en el montículo de la Magdalena, lugar donde existía un primitivo emplazamiento defensivo, conquistado por las tropas de Jaime I  en 1233, hasta  el recorrido por el  Maestrazgo  comarca en la que, en mayo de 1938, durante la Guerra Civil Española, la zona sufrió un bombardeo de la Legión Cóndor con aviones Junkers Ju-87 "Stuka".

Día 4 de septiembre
Salimos de Valladolid a las 06,45 h. de Vallsur y a las 07,00 h. de la Plaza de Colón con dirección a Castellón. Almorzamos en Utiel y continuamos viaje. Llegamos al hotel y posteriormente nos reunimos con nuestro guía y visitamos la basílica de Llevo (a 2 km. de Castellón), después nos trasladamos en autocar hasta la ciudad para hacer la visita de Castellón a pie, vimos las casas modernistas, la Antigua Estación, la Farola, el Teatro Principal, el Casino Antiguo, el Palacio de la Diputación, la Calle Mayor y visitamos la Concatedral de Santa María. Regresamos al hotel, cenamos y nos retiramos a nuestras habitaciones para descansar.

Día 5 de septiembre
La llamada se realizó a las 7,15 h. desayunamos y salimos a las 8,45 h. hacia Sagunto donde visitamos El Castillo, el Teatro Romano y el Museo arqueológico. Posteriormente paseamos por el barrio judío y entramos al Museo de la Calzada Romana. Almorzamos en un restaurante de la localidad  y salimos hacia el Puerto de Sagunto, vimos el mismo y paseamos por la playa, continuando viaje hacia Vall de Uxo, desde el autocar, vimos una panorámica del pueblo. A continuación, nos dirigimos a la Gruta de San Josep. para efectuar la visita de esta, vimos el río subterráneo navegable más largo de Europa donde pudimos desplazarnos en las barcas y contemplar las caprichosas formas de las rocas que la acción del agua ha moldeado durante miles de años. Regresamos al hotel en Castellón y después de cenar nos retiramos para disfrutar de un merecido descanso.

Día 6 de septiembre
Nos despertaron a las 7,30 h. y después de desayunar salimos para recorrer la primera parte del Alto Maestrazgo, lugar donde durante la guerra civil 3 de sus poblaciones sufrieron bombardeos, de acuerdo con informes existentes en el archivo militar de Friburgo de Brisgovia, los bombardeos de Albocácer, Ares del Maestre, Benassal y Villar de Canes, llevados a cabo durante mayo de 1938, tenían como principal objetivo probar las características de los nuevos bombarderos alemanes Bunkers Ju 87 Stuka14. Llegamos a Ares del Maestre a las 10 h ya nos estaba esperando el guía local, hicimos la panorámica del pueblo y visitamos el Castillo Museo, tuvimos tiempo libre y continuamos ruta hacia Benassal, nuestra primera visita fue el Balneario de aguas termales situado a las afueras de la villa, regresamos y realizamos el recorrido a pie, pudimos ver entre otros la oficina de turismo, el horno antiguo y la torre de la cárcel. 
Almorzamos en un restaurante local y posteriormente nos desplazamos hasta San Mateo, pueblo que no estaba incluido en el programa, pero por su interés consideramos importante visitar , después de disfrutar de tiempo libre, nos desplazamos a Peñíscola, población donde nos esperaba la guía local y con la cual visitamos el Castillo-Palacio del Papa Benedicto XIII construido por los Templarios sobre los restos de una antigua alcazaba árabe, donde destaca la Iglesia la ermitaña exterior y recorrimos el centro del casco histórico. Regresamos al hotel en la capital, cenamos y nos fuimos a descansar.

Día 7 de septiembre
El aviso de llamada fue a las 7,45 h. desayunamos y salimos hacia Onda,  en la cual visitamos el Castillo, una de las mejores fortalezas de esta tierra, donde se exhibe un magnifico conjunto de yeserías musulmanas. Desde el castillo se ve la Ermita de Santa Bárbara y conocimos a pie el centro histórico con la Plaza de Almudí y sus edificios más representativos. Continuamos viaje hacia Vila-Real donde la plaza "de la Vila”, declarada Bien de Interés Cultural en 1974 y monumento histórico-artístico es el centro de la ciudad, de la muralla medieval permanecen algunos restos. Visitamos la monumental iglesia Arciprestal, dedicada al apóstol Sant Jaime, la plaza mayor y el exterior de las murallas  Sobre las 13,30 h. regresamos al hotel para el almorzar. 
A las 16,30 h. salimos para efectuar la visita de Oropesa del Mar, villa típicamente mediterránea donde recorrimos el antiguo trazado medieval, con sus estrechas y empinadas calles cuajadas de tiendas de antigüedades de las más diversas épocas y estilos, culminado por las ruinas de las murallas y las ruinas del Castillo de origen musulmán. Visitamos su Museo arqueológico donde nos proyectaron unos videos interesantes, antes de abandonar la zona nos acercamos hasta Marina D'Or lugar que no aporto absolutamente nada al desplazamiento. Regresamos al hotel, y después de cenar nos retiramos a descansar.

Día 8 de septiembre
Nos avisaron a las 7,15 h. y después de desayunar salimos hacia Morella, extraordinario ejemplo de ciudad gótica y declarada Bien de Interés Cultural, visitamos caminando su casco histórico, desde la Puerta de San Miguel hasta la puerta de la iglesia (pasando por el ayuntamiento y la calle principal porticada), visitamos su castillo y murallas medievales. Del tramo de muralla vimos la Torre de San Miguel, erigida en el siglo XIV. El pueblo posee notables iglesias, como la arciprestal de Santa María la Mayor, el antiguo convento de San Francisco (del que visitamos el claustro), se dio tiempo libre y a las 13,00 h. salimos en dirección al restaurante para almorzar. 
Por la tarde continuamos visitando otros pueblos de los  más importantes del Maestrazgo. En todos ellos se unen una serie de construcciones de elevado valor arquitectónico y edificaciones singulares, que componen conjuntos urbanos de gran interés, reflejando momentos históricos de mayor esplendor y prosperidad en estas tierras. Nos trasladamos a Forcall, visitamos la plaza y el museo de Sant Antoni, así como su iglesia. Desde Forcall nos desplazamos  para visitar la Virgen de Balma, continuamos por el Alto Maestrazgo hasta Mirambell, donde dimos un paseo por el casco antiguo amurallado y vimos los exteriores del convento. Finalizamos la jornada regresando al hotel, cenamos y nos retiramos a nuestras habitaciones.

Día 9 de septiembre
La llamada fue a las 6,45 h. desayunamos y salimos hacia Segorbe. Al llegar  dimos un paseo por el casco histórico y visitamos la Catedral, continuamos hasta Navajas donde visitamos el Paraje natural “ El salto de la novia”, seguimos nuestro regreso y paramos a visitar Jérica, donde vimos la iglesia del Socorro, Santa Águeda, San Roque, las murallas y los torreones del castillo, almorzamos en un restaurante local y salimos para Valladolid dónde llegamos sobre las 22.30 horas.

Texto y fotografías: A. Adrados González

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