22 de noviembre de 2018
21 de noviembre de 2018
19 de noviembre de 2018
16 de noviembre de 2018
Excellentiam: CRIPTA DE LA VIRGEN DE LA SOTERRAÑA, trascendente devoción en la tierra del caballero
CAPILLA DE
LA VIRGEN DE LA SOTERRAÑA
Virgen de la
Soterraña: anónimo siglo XIII
Capilla y
cripta, siglo XVIII
Pintura:
Luca Giordano y pintores anónimos del siglo XVIII
Arquitectura,
pinturas murales, retablos y esculturas
Cripta de la
Soterraña, iglesia de San Miguel, Olmedo (Valladolid)
Escultura gótica
y pinturas y esculturas barrocas
La villa de Olmedo es un lugar plagado de resonancias
históricas y de leyendas de todo tipo. Si célebre fue la Batalla de Olmedo, ocurrida en 1467 a consecuencia del conflicto
provocado por la sucesión de Enrique IV de Castilla, en el que este rey se
enfrentó al príncipe Alfonso, su medio hermano, no menos célebre es la
tragicomedia El Caballero de Olmedo,
compuesta en 1620 por Lope de Vega sobre la base de una canción popular. A
pesar de todo, aunque menos conocidas fuera de esta población vallisoletana,
son más las numerosas leyendas forjadas en torno a la Virgen de la Soterraña,
patrona de Olmedo y su comunidad de Villa y Tierra, todas ellas para remarcar
el carácter milagroso de la imagen y su protección sobre los habitantes de la
villa, que, como acción recíproca, la preservaron en un lugar específicamente
concebido para su culto, un singular espacio devocional en el que ahora fijamos
nuestra atención.
Para
comprender el calado de la veneración de la Virgen de la Soterraña, hemos de
retrotraernos a los tiempos del rey Alfonso VI (1040-1109) para encontrar el
origen de su leyenda, que, como en la mayoría de los casos, se encuentra aquejada
de notables desajustes cronológicos. Según la tradición, la imagen de la Virgen
permaneció oculta en un pozo durante los más de trescientos años en que Olmedo
estuvo dominada por los musulmanes. Cuando Alfonso VI se disponía a
reconquistar la villa, antes de la batalla tuvo un sueño o visión en que la
Virgen le revelaba su ayuda en la victoria y su paradero, por lo que una vez conquistada la plaza dispuso
que fuese sacada de aquel lugar bajo tierra
—momento en que el pozo manó aceite— y colocada a la veneración de los
olmedanos, que desde entonces comenzaron a denominarla Soterraña, es decir, enterrada o subterránea1. A partir
de entonces, fue establecida para su culto una capilla en la iglesia de San
Miguel, en cuyo subsuelo también fue preservado el pozo de la milagrosa
aparición.
En este relato encontramos la primera incongruencia,
pues un análisis de la imagen permite catalogarla como una talla gótica del
siglo XIII, lo que supone que fue elaborada más de cien años después de la
muerte de Alfonso VI. No obstante, lo que no ofrece dudas es que la iglesia de
San Miguel es uno de los mejores edificios de estilo románico-mudéjar de los
numerosos levantados en Olmedo durante el siglo XIII y que desde su
construcción la presencia de la Virgen de la Soterraña y el pozo de la leyenda
de su supuesta aparición originaron una enorme devoción en la comarca, siendo
constantes, a partir de entonces, las referencias a los prodigios obrados por
la imagen.
Todavía se recuerdan algunas leyendas piadosas, como
la del pino bajo el que se refugiaron trece hombres durante una tormenta que
originó el incendio de un pinar, que fueron salvados tras encomendar su
protección a la Soterraña. Otra leyenda hace referencia a las cruces grabadas
sobre los ladrillos del camarín por las jóvenes casaderas, que de esta manera
ofrecían a la Virgen celebrar su matrimonio en la capilla si les era concedido
que el hombre que las interesaba asintiera a sus deseos.
![]() |
| Corredor subterráneo de acceso a la capilla A la derecha, el pozo del milagro |
Más curiosa y conocida es la leyenda, recogida por
Luís Curiel, sobre el extraño emblema de la Virgen de la Soterraña, compuesto
por trece roeles de oro y un puercoespín en la parte inferior. El origen se
encuentra en los Velázquez, una familia oriunda de Olmedo, uno de cuyos
miembros, don Pedro Velázquez, mató en los campos de Cuéllar con una ballesta un
puercoespín que atacaba al ganado y viandantes. Uno de sus descendientes,
Fernando Velázquez, comenzó sirviendo al infante don Fernando, futuro rey de
Aragón, del que llegó a ser Canciller. Por su lealtad, primero fue nombrado
embajador en Nápoles y después virrey de Sicilia, concediéndole el rey que en
el escudo de su linaje figurasen los trece roeles y el puercoespín.
Este don Fernando Velázquez del Puerco, cuya familia
habitaba una casona señorial perteneciente a la parroquia de San Andrés, tuvo
una hija llamada Lucrecia que, cumplidos los veinte años, se enamoró
perdidamente de un apuesto mancebo, rondador de mozas y pendenciero de oficio.
Regresado don Fernando de ocupar el cargo de virrey en Sicilia, se encontró que
la enfermedad del mal de amores que padecía su hija por aquel malandrín era de
extrema gravedad, por lo que repetidamente acudía ante el altar de la Virgen de
la Soterraña para orar en compañía de Fray Lope, monje jerónimo que era su amigo
y confidente, pidiendo la salvación de su hija. Ante el padre Lope prometió
que, si su hija era salvada de su enfermedad y apasionamiento amoroso,
entregaría a la Virgen la riqueza del linaje y el escudo de armas que le había
concedido el rey.
![]() |
| Retablo Mayor y balcones angulares de la capilla |
Durante una misa de fiesta mayor oficiada por el
padre Lope en la iglesia de San Miguel, a la que acudió todo el pueblo y don
Fernando con su familia, Lucrecia llegó pálida y sin fuerzas, a punto de morir.
Sin embargo, la joven sintió un impulso en su corazón y recuperó la salud,
expresando que había sido ayudada por la Virgen de la Soterraña. Como acto de
agradecimiento, tras la misa su padre buscó un notario y sobre el altar de la
capilla extendió la escritura de donación del escudo de armas de los Velázquez
del Puerco a favor de la Soterraña, que allí fue colocado y al que Fray Lope
añadió debajo la leyenda "Per te
Virgo, sim defensus" (Por ti, oh Virgen, sea defendido)2. Por
este motivo, la Virgen de la Soterraña dispone de su propio escudo, algo
realmente atípico en una imagen devocional.
Después por Olmedo circulaba la coplilla :
La casa de los
Velázquez
por culpa de
un malandrín
echó a rodar
sus roeles
y mató su
puerco espín.
![]() |
| Retablos colaterales con las pinturas de San Bartolomé y San Jerónimo |
Debido a la persistencia de la enorme devoción a
través del tiempo, en 1746 se remodeló el ábside mudéjar de la iglesia de San
Miguel, que está situada junto a la puerta de la muralla del mismo nombre, añadiendo
en la cabecera una capilla con cúpula, de estética completamente diferente, dedicada
expresamente a la Virgen de la Soterraña. Para ello, hubo que perforar el
ábside y levantar la altura del presbiterio original para dar paso desde la
nave de la iglesia de San Miguel a unas escaleras, colocadas bajo el altar, que
conducen a un corredor subterráneo que recorre la primitiva cripta, cubierto con
bóveda de cañón, que comunica con el singular espacio dieciochesco repleto de
ornamentación barroca. En el muro de este corredor de acceso se abre un
espacio, cerrado con una reja, en el que se encuentra el mítico pozo en que fue
encontrada, según la leyenda, la imagen de la Soterraña. De esta manera, se produce la singularidad de encontrar una iglesia dentro de otra.
Asimismo, durante las obras se mandó realizar un
nuevo retablo barroco acorde con las nuevas medidas del elevado presbiterio de
la iglesia de San Miguel, obra realizada por el ensamblador olmedano Andrés
Hernando entre 1733 y 1735, que está sin policromar y que en su hornacina
central muestra una bella talla policromada de San Miguel Arcángel —copatrono de Olmedo— que es atribuida a Pedro
de Sierra, que la habría tallado en 1735. Este retablo ha sido recientemente
restaurado en la Fundación Las Edades del Hombre, contando con la financiación
del Ayuntamiento de Olmedo.
![]() |
| Luca Giordano San Jerónimo escuchando la trompeta del Juicio Final, h. 1700 |
LA CAPILLA DE LA VIRGEN DE LA SOTERRAÑA
Según informa el presbítero Antonio Prado y Sancho
en su Novenario sagrado de la imagen de
Ntra. Sra. de la Soterraña, escrito en 1770 y publicado por Celedonio
Rodríguez en Valladolid en 19063, la capilla fue levantada y
financiada por don José de Alaiza y Zuazo, caballero que tras permanecer al
servicio del rey Carlos III en Nápoles se retiró a Olmedo, siendo trazada por
un arquitecto italiano y costeada en parte con las aportaciones de los vecinos.
Enteramente edificada en ladrillo, la capilla tiene
planta octogonal y está cubierta por una cúpula que al exterior adopta la forma
de chapitel ochavado. La cabecera está presidida por un retablo con puertas a
los lados del banco por las que se accede a una pequeña sacristía sobre la que
se abre un camarín elevado al que se llega por una pequeña escalera. Este
retablo mayor es obra del siglo XVIII y está concebido para albergar la imagen
de la Virgen de la Soterraña, que
aparece colocada en un camarín y flanqueada por pequeñas hornacinas aveneradas
que contienen las imágenes de San Joaquín
y Santa Ana, ambas precedidas por
estípites y columnas con los fustes recubiertos con formas vegetales y cabezas
de querubines en relieve dorado. Siguiendo el horror vacui que anima todo el retablo, en el banco, a los lados
del tabernáculo y sobre las puertas se colocan paneles con motivos eucarísticos
en relieve, mientras en el ático, a los lados de una gloria abierta central con
cabezas de ángeles entre nubes, se disponen las figuras de cuatro virtudes: Fortaleza, Esperanza, Fe y Templanza.
Como ya se ha dicho, la imagen de la Virgen de la Soterraña data del siglo
XIII, perteneciendo a uno de los grupos iconográficos de la provincia
estudiados por Julia Ara Gil, con la imagen sedente de la Virgen en posición
frontal y sujetando sobre sus rodillas la figura del Niño, cuyo cuerpo aparece
ligeramente girado hacia la Virgen, sujetando en su mano izquierda un pequeño
globo terráqueo y con la derecha levantada en actitud de bendecir, algo poco
frecuente en la época. Ambos visten túnicas, de tonos verdosos la del Niño y
azul la de la Virgen, que va ajustada a la cintura con un ceñidor. La imagen de
la Virgen es mayestática, con los cabellos descubiertos y ofreciendo en su mano
derecha, con gesto cariñoso, un fruto al Niño, recurso frecuente desde el
románico. Esta imagen comenzó a vestirse en el siglo XVI y los cambios de
mantos fueron sucesivos en tiempos posteriores, siempre manteniendo una imagen
compacta que sólo dejaba visible los rostros de la Virgen —rostrillo incluido —
y el Niño bajo las túnicas, el manto y la toca, piezas textiles ornamentadas
con bordados florales según el gusto de cada época.
![]() |
| Pinturas murales. Evangelistas: San Juan y San Mateo, anónimo siglo XVIII |
Relacionado con la Virgen de la Soterraña, todavía
se recuerda en Olmedo el 10 de octubre de 1924, día en que la imagen fue
coronada canónicamente en la Plaza Mayor de la villa por don Remigio
Gandásegui, arzobispo de Valladolid, durante el reinado de Alfonso XIII. Con
tal motivo, se refundió y doró a fuego su antigua corona para reconvertirla en
una elegante corona de Señorío para la Virgen y el Niño, con una gran aureola
de gloria para la Soterraña, en ambos casos con piedras preciosas engastadas,
tal y como se presenta en la actualidad. El trabajo fue llevado a cabo por el
orfebre Sciortini, un italiano con residencia en Valladolid, siendo costeados
los gastos de refundición y dorado por un grupo de jóvenes olmedanos, que
organizaron funciones de teatro para tal fin. En tal ocasión la Soterraña
estrenaba manto y en sus manos se colocó un cetro simbólico como Señora de la
villa.
![]() |
| Tribuna del coro alto situado a los pies |
En los espacios colaterales se encuentran dos
retablos salomónicos de idéntica factura que también fueron realizados en el
siglo XVIII. Constan de banco, cuerpo único y ático, con pinturas sobre lienzo
a dos alturas. El del lado del evangelio presenta en la hornacina central la
pintura de San Bartolomé y encima a Santa Eustaquia, ambas de discreta
factura. Por el contrario, en el del lado de la epístola aparece la pintura de San Jerónimo escuchando la trompeta del
Juicio Final, que como la de Santa
Paula de la parte superior, son obra del napolitano Luca Giordano, que las
habría realizado poco antes de regresar a Nápoles en 1702. Ambas proceden del
monasterio jerónimo de la Mejorada de Olmedo.
En los paramentos angulares del cuerpo de la capilla
se abren cuatro tribunas con balcones, a modo de cantorías, y sobre la entrada
un coro alto cubierto por una bóveda semiesférica. Bajo los balcones, dentro de
marcos fingidos, aparecen pinturas murales dieciochescas con los Cuatro Evangelistas, cada uno de ellos
acompañado del símbolo del Tetramorfos y colocados ante paisajes que recuerdan
el entorno de Olmedo. La totalidad de los muros aparece recubierta por pinturas
en las que predominan las figuras infantiles de ángeles, que sobre cada balcón
fingen descorrer unos cortinajes. Como testimonio curioso, sobre uno de los
balcones aparece un banderín de color carmesí, con el escudo de la Virgen de la
Soterraña, que recuerda la donación del mismo por don Fernando Velázquez del
Puerco tras el suceso milagroso que ya ha sido relatado.
![]() |
| Cúpula con pinturas al fresco, anónimo, siglo XVIII |
Toda la capilla esta recorrida por un friso con una
inscripción4 que narra la historia de la construcción de la capilla:
"Esta capilla se hizo a expensas de
la devoción, siendo cura desta iglesia Don Juan Antonio de Catalina y especial
devoto Don José de Alaiza y Zuazo, jefe de las reales tapicerías del rey Don
Carlos de Nápoles y las Dos Sicilias y ayuda de cámara de su majestad católica.
Con todo rendimiento le dedica en nombre de la devoción a Nuestra Señora de la
Soterraña, patrona desta villa y su tierra, para mayor culto. Acabose en el mes
de agosto de 1746".
Espectacular es la decoración de la cúpula ovalada, que
aparece organizada en ocho tramos divididos por nervaduras, a modo de gallones.
El arranque está recorrido por una galería practicable, junto a la que se abren
seis grandes ventanales, ofreciendo todos los paramentos totalmente recubiertos
con pinturas murales dieciochescas en las que priman los tonos dorados y
rojizos. El centro de cada tramo está
ocupado por un medallón, rematado con veneras, rodeado de profusa decoración
vegetal y sujetado por figuras infantiles de ángeles, en cuyo interior aparecen
ocho Profetas del Antiguo Testamento,
todos ellos identificados con cartelas colocadas a sus pies. Junto a ellos se
finge una gloria abierta crepuscular, en cuyos vértices vuelan figuras de
ángeles, en dos de los tramos sujetando una torre y un espejo como símbolos
marianos. Remata el centro un medallón oval que está decorado con cabezas de
ángeles entre nubes en relieve y una corona de rayos.
![]() |
| Detalle de las pinturas de la cúpula con profetas del Antiguo Testamento |
En esta capilla, en la que adquiere mayor fuerza el
carácter devocional de un pueblo que las calidades artísticas de los elementos
integrantes, muy relacionados con el arte popular, también se guardan recuerdos
relacionados con los prodigios obrados por la Virgen de la Soterraña, como la
colección de mantos, uno de los cuales, según narra el ya citado Prado y Sancho,
fue donado en 1605 por la piadosa reina Margarita de Austria, esposa de Felipe
III, como agradecimiento por haber sanado de una enfermedad cuando se hallaba
en Olmedo. Asimismo, en la iglesia de Santa María del Castillo de Olmedo se
conserva una pintura del siglo XVII, de autor anónimo, que representa una
procesión de la Virgen de la Soterraña celebrada en la villa con motivo de
haber sufrido los campos una plaga de langostas.
Informe, fotografías y dibujo: J. M. Travieso.
NOTAS
1 Coronación Canónica de la
Santísima Virgen de la Soterraña, patrona de la villa de Olmedo y los pueblos
de su tierra. Imprenta de Carlos Martín, Segovia, 1924, p. 8.
2 Coronación Canónica... Op.
cit., p. 155.
3 BRASAS EGIDO, José Carlos: Antiguo
Partido Judicial de Olmedo. Catálogo Monumental de la Provincia de
Valladolid, tomo X, Diputación Provincial de Valladolid, 1977, p. 163.
4 BRASAS EGIDO, José Carlos: Antiguo
Partido... Op. cit., p. 161.
![]() |
| Anónimo, siglo XVII. Procesión de la Virgen de la Soterraña con motivo de una plaga de langostas. Iglesia de Sta. María del Castillo, Olmedo |
* * * * *
14 de noviembre de 2018
Reportaje: Viaje por Almería y su entorno en octubre 2018
La provincia de Almería constituye un placer
difícil de encontrar en el Mediterráneo. Más de 100 km. de costa indomable,
ofreciendo un paisaje de inigualable belleza.
Sus vírgenes playas de levante, desiertos únicos en
el interior, montaña en las Alpujarras y los grandes complejos turísticos de
poniente, ofrecen un destino de calidad al viajero más exigente. Un
privilegiado litoral circunda el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, de extensas
playas de fina arena y recónditas calas, bañadas por las cálidas aguas del
Mediterráneo. Todo ello contribuye a que el viaje que realizamos en el puente
del Pilar a Almería y su entorno se
convirtiera en una maravillosa aventura.
Día 11 de octubre
Salimos a las 05:15 horas desde la Plaza de Colón de Valladolid con
dirección a Almería, después de las paradas reglamentarias, llegamos a nuestro
hotel en Almería sobre las 14,45 horas, donde nos encontramos con nuestro guía
con el que conviviríamos durante toda nuestra estancia en tierras almerienses ,
Almorzamos y realizamos la visita de la ciudad.
Efectuamos el recorrido a pie vimos el Parque de Nicolás Salmerón, el
Puerto de Almería, la Plaza Vieja y los
paseos de la Fama y de Almería, además de la Puerta de Archena, y entramos en
su Catedral, regresamos hasta el hotel donde cenamos y posteriormente nos
retiramos a descansar.
Día 12 de octubre
Desayunamos y salimos del hotel para efectuar la
primera visita del día, en consecuencia, nos desplazamos hasta La Alcazaba, el
mayor conjunto monumental militar musulmán de España, en muy buen estado de
conservación, recorrimos sus jardines, contemplamos los restos arqueológicos
musulmanes y disfrutamos de la vista panorámica sobre la ciudad.
Salimos sobre las 10,30 horas, hacia al Cabo de
Gata - Níjar, parque natural marítimo terrestre, que conserva su belleza
natural intacta. Visitamos el Centro de Visitantes Las Amoladeras, en cuya
exposición se muestra la existencia de asentamientos humanos en el Parque
Natural Cabo de Gata – Níjar y sus alrededores desde el Neolítico, continuamos
hacia Carboneras a su llegada efectuamos
el recorrido de la ciudad, donde visitamos el exterior del Castillo de San
Andrés, la casa de las fuentes, el molino de viento y el mirador de la Playa de
los muertos. Continuamos a Mojácar.
población blanca sobre una colina, muy próxima al mar, con un marcado sabor
árabe, almorzamos y posteriormente realizamos la visita a pie de los rincones
más típicos del pueblo, visitamos la casa de la Canana, casa tradicional de
Mojácar. Recreada como lo era en el principio del siglo XX con objetos y
muebles auténticos de la época. Sobre las 18,30 horas nos dirigimos a Lucainena de las Torres
antigua Villa romana, este Pueblo, premiado por la conservación y belleza de
sus calles llenas de casas blancas y flores. Mantiene vestigios de la
importante industria minera, en sus hornos de fundición, la estación etc., una
vez efectuada la visita regresamos pasando por el Desierto de Tabernas, a
nuestro hotel para cenar y posteriormente retirarnos a nuestras habitaciones.
Día 13 de octubre
Después de desayunar salimos del hotel para hacer
un recorrido por las Alpujarras Almerienses, pasamos por la cara norte de la
Sierra de Gádor entre plantaciones de naranjos y continuamos ascendiendo entre Sierra Nevada y
Gádor contemplando el cambio de plantaciones de olivos, almendros y viñedos
para llegar a la localidad de Lujar de Andarax, “Capital de la Alpujarra
Almeriense”, visitamos el Centro de Interpretación del Parque Natural de Sierra
Nevada. A las 14,15 horas, almorzamos en un restaurante
local. Ya por la tarde continuamos la ruta visitando poblaciones emblemáticas
de las alpujarras como Alhama de Almería y Fondón, continuamos hacia el
Yacimiento de los Millares, asentamiento prehistórico de la Edad del Cobre,
formado por el poblado y su necrópolis con una extensión de 6 y 13 hectáreas
respectivamente, finalizada la visita nos desplazamos hacia Almocità pueblo
donde las casas están decoradas con poesías, pasamos por Dalias, pueblo que
visitamos ,regresamos a la capital y nos dirigimos a efectuar la última visita
del día que sería el Museo Arqueológico, posteriormente llegamos al hotel,
cenamos y nos retiramos a descansar.
Día 14 de octubre
Desayunamos y salimos dirección Fiñana, en la que visitamos la Ermita
de Nuestro Padre Jesús Nazareno (antigua mezquita almohade), posteriormente
llegamos a La Calahorra donde visitamos el Castillo, situado en una colina a
1.250 msnm y que tuvimos que subir andando dado que no tiene acceso para
autocares. Continuamos para visitar el último pueblo de nuestro recorrido,
llegamos a Guadix sobre las 12,15 horas , nos montamos en el tren turístico
para realizar una visita panorámica a la villa, vimos la Alcazaba y además
pasamos por el barrio de cuevas trogloditas. A su finalización visitamos la
Catedral y posteriormente almorzamos en un restaurante local y continuamos
nuestro viaje de regreso con las obligadas paradas en ruta, llegamos a
Valladolid sobre las 23 horas.
Texto y fotografías: A. Adrados González
* * * * *
Etiquetas:
Reportajes de Viajes
12 de noviembre de 2018
9 de noviembre de 2018
Excellentiam: SAN MIGUEL ARCÁNGEL, la elegante impronta del genio creativo
SAN MIGUEL
ARCÁNGEL VENCIENDO AL DEMONIO
Juan de Juni
(Joigny, Francia, h.1507–Valladolid 1577)
Hacia 1570
Madera
policromada
Iglesia de
San Miguel Arcángel, Hornillos de Eresma (Valladolid)
Escultura
renacentista española. Escuela castellana
![]() |
| Retablo mayor, s. XVIII. Iglesia de San Miguel, Hornillos de Eresma |
Una de las más bellas representaciones de San Miguel Arcángel, de cuantas fueron
realizadas en los talleres vallisoletanos, es la talla del gran maestro
borgoñón Juan de Juni que preside el retablo mayor de la iglesia de San Miguel de
Hornillos de Eresma, obra muy poco conocida a pesar de colocarse en la cumbre
de la producción de este polifacético escultor. La magnífica escultura fue
restaurada por la Diputación de Valladolid en 2014, recuperando todos sus
valores plásticos y el esplendor de su deslumbrante policromía.
A diferencia de los movimientos abiertos desplegados
posteriormente por los escultores barrocos en esta tradicional iconografía,
Juan de Juni, fiel a sus principios compositivos, presenta una figura replegada
sobre sí misma con movimientos cerrados —incluyendo las grandes alas en reposo—,
siguiendo los presupuestos miguelangelescos que son habituales en su obra, bien
apreciables en el San Antonio del
Museo Nacional de Escultura, en el San
Francisco del convento de Santa Isabel de Valladolid, en la Piedad del Museo de las Ferias de Medina
del Campo y, sobre todo, en la Virgen de
las Angustias de la iglesia vallisoletana de la misma advocación.
De tamaño próximo al natural, la escultura presenta
a San Miguel victorioso sobre el demonio, que aparece dominado bajo sus pies
mientras enarbola una lanza en forma de cruz, cuya punta clava en su garganta. El
maligno, representado con forma humana en plena desnudez y con garras en las
manos, hace un ademán de defensa intentando apartar con fuerza la lanza con su
mano derecha, mientras su cuerpo se retuerce en una característica distorsión
juniana y su rostro evoca un grito de desesperación con la boca y los ojos muy
abiertos.
Frente a la figura del ángel caído, San Miguel
aparece sereno y majestuoso en su victoria. En él Juan de Juni funde el gran
clasicismo de su cabeza y del brazo derecho levantado como alarde de poder, con
una serie de recursos manieristas de gran expresividad que definen su personal
estilo y proporcionan al conjunto movimiento y equilibrio, como la colocación
del torso frontal y las piernas giradas hacia la derecha, forzando la flexión
de la rodilla izquierda —en posición de perfil— para pisotear la garganta del
demonio, así como la colocación de la mano izquierda abierta y con parte de la
manga cubriendo el dedo índice, que queda oculto.
La escultura, datada hacia 1570, se encuadra en la
última producción del artista, su época de mayor madurez, en su tercera y
última etapa productiva que abarca desde 1560 a 1577, año de su muerte. En este
periodo es cuando realiza el retablo de San
Francisco (hacia 1570) de la iglesia del convento de Santa Isabel de Valladolid, donde
coloca al santo titular arrodillado y dando la sensación de luchar por liberarse
del marco arquitectónico que le oprime, recurriendo de nuevo a la colocación
del torso frontal y las piernas giradas hasta colocarse de perfil,
estableciendo un movimiento helicoidal muy similar al de San Miguel Arcángel, que comparte tan similar esquema compositivo
de concepción manierista. No obstante, estos giros corporales en sentido
helicoidal y la colocación de las piernas flexionadas son una constante en la
obra de Juan de Juni, siendo frecuentes en sus obras este tipo de posturas, que
alcanzan su mayor valor expresivo en el grupo del Santo Entierro del Museo Nacional de Escultura, donde las figuras
de Nicodemo y José de Arimatea aparecen arrodilladas con las piernas de perfil
y el torso girado, siendo especialmente elocuente este último, cuyo torso se
gira hacia el espectador para mostrarle una espina extraída de la cabeza de
Cristo.
Otra constante en la obra juniana es también la
colocación de partes anatómicas ocultas bajo paños, especialmente las manos,
como ocurre en la célebre Virgen de las
Angustias (hacia 1561) de la histórica cofradía vallisoletana, cuya mano
izquierda también aparece velada bajo el manto. Este gesto se repite en el San
Juan del Calvario de Ciudad Rodrigo (1556-1557)
del Museo Nacional de Escultura, en el relieve de la Virgen de la Piedad (1550-1560) del retablo de la capilla de los
Alderete de la iglesia de San Antolín de Tordesillas, en la María Cleofás del Santo Entierro (1566-1571) de la
catedral de Segovia, en la Magdalena del Santo
Entierro (1541-1544) del Museo Nacional de Escultura o en la Virgen de la Esperanza (hacia 1550) de
la iglesia de Santiago de Allariz (Orense), por citar algunos casos.
Junto a estos recursos expresivos, la imagen de San Miguel ofrece otros elementos plásticos,
como la amplia túnica del arcángel que cubre su cuerpo con ampulosidad, dotada
de anchas mangas y un ceñidor cruzado en el pecho que produce originales pliegues
en el cuello y en los costados, manteniendo en ellos las formas suaves y
redondeadas que recuerdan la ductilidad de sus modelados en barro. Esto se
repite en la caprichosa colocación del manto, cruzado al frente de la cintura
hacia abajo, estableciendo con los paños un juego de curvas y contracurvas que
dotan a la escultura de un elegante movimiento en el espacio. Como contraste,
las grandes alas del arcángel aparecen reposadas, aunque igualmente descritas
con una gran fantasía.
Un empaque clásico presenta el excelente trabajo de
la cabeza, que como estima Martín González1 ofrece reminiscencias de
la estatuaria clásica helénica. Inclinada para dirigir su mirada hacia el
demonio vencido que tiene a sus pies, aparece con una abultada melena
ensortijada que se despliega hacia atrás y un rostro de gran belleza, con
facciones muy clásicas y a punto de esbozar una sonrisa. En conjunto, la equilibrada
disposición de cabeza, brazos y piernas, junto a las angulosidades y los
habituales escorzos del escultor dotan a la escultura de una gracia y elegancia
que se antepone al momento dramático que representa, inculcando a la figura unos
valores épicos y un patetismo atemperado que encajan con lo realizado por el
escultor en su último periodo.
En la reciente restauración la escultura ha
recuperado los valores cromáticos de su policromía, que había sido adulterada
cuando en el siglo XVIII se realizó el retablo barroco que todavía preside la
capilla mayor de la iglesia de San Miguel de Hornillos, donde la escultura fue
colocada en la hornacina central como santo titular. En tal ocasión los paños
fueron repintados con motivos barrocos a punta de pincel y la anatomía del
demonio recubierta de un color rojizo. Su aspecto actual es bien diferente, ofreciendo
junto a las encarnaciones mates un bello trabajo de estofados en la túnica, con
motivos florales sobre un fondo verdoso, y en el manto, ornamentado con
esgrafiados dorados sobre fondo rojo, repitiendo la gama cromática en el
plumaje de las alas. De este modo aflora el brillo del oro subyacente, que
junto a los cabellos dorados y la ornamentación de la lanza proporcionan una
gran luminosidad a la figura.
![]() |
| Juan de Juni. San Francisco de Asís, hacia 1570 Iglesia del Convento de Santa Isabel, Valladolid |
Informe y fotografías: J. M. Travieso.
NOTAS
1 MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José: Juan
de Juni. Vida y obra. Dirección General de Bellas Artes-Ministerio de
Educación y Ciencia, Madrid, 1974, p. 334.
![]() |
| Juan de Juni Detalle de José de Arimatea en el grupo del Santo Entierro, 1541-1544 Museo Nacional de Escultura, Valladolid |
7 de noviembre de 2018
Reportaje: Viaje por Castellón y el Maestrazgo en septiembre 2018
Durante las fiestas de Valladolid realizamos un
recorrido por las tierras de Castellón y por su historia. Desde el origen de la ciudad de Castellón que se
sitúa en el Castell Vell, ubicado en el montículo de la Magdalena, lugar donde
existía un primitivo emplazamiento defensivo, conquistado por las tropas de
Jaime I en 1233, hasta el recorrido por el Maestrazgo
comarca en la que, en mayo de 1938, durante la Guerra Civil Española, la
zona sufrió un bombardeo de la Legión Cóndor con aviones Junkers Ju-87
"Stuka".
Día 4 de septiembre
Salimos de Valladolid a las 06,45 h. de Vallsur y a
las 07,00 h. de la Plaza de Colón con dirección a Castellón. Almorzamos en
Utiel y continuamos viaje. Llegamos al hotel y posteriormente nos reunimos con
nuestro guía y visitamos la basílica de Llevo (a 2 km. de Castellón), después
nos trasladamos en autocar hasta la ciudad para hacer la visita de Castellón a
pie, vimos las casas modernistas, la Antigua Estación, la Farola, el Teatro
Principal, el Casino Antiguo, el Palacio de la Diputación, la Calle Mayor y
visitamos la Concatedral de Santa María. Regresamos al hotel, cenamos y nos
retiramos a nuestras habitaciones para descansar.
Día 5 de septiembre
La llamada se realizó a las 7,15 h. desayunamos y
salimos a las 8,45 h. hacia Sagunto donde visitamos El Castillo, el Teatro
Romano y el Museo arqueológico. Posteriormente paseamos por el barrio judío y
entramos al Museo de la Calzada Romana. Almorzamos en un restaurante de la
localidad y salimos hacia el Puerto de
Sagunto, vimos el mismo y paseamos por la playa, continuando viaje hacia Vall de
Uxo, desde el autocar, vimos una panorámica del pueblo. A continuación, nos
dirigimos a la Gruta de San Josep. para efectuar la visita de esta, vimos el río subterráneo navegable más largo de
Europa donde pudimos desplazarnos en las barcas y contemplar las caprichosas
formas de las rocas que la acción del agua ha moldeado durante miles de años.
Regresamos al hotel en Castellón y después de cenar nos retiramos para
disfrutar de un merecido descanso.
Día 6 de septiembre
Nos despertaron a las 7,30 h. y después de
desayunar salimos para recorrer la primera parte del Alto Maestrazgo, lugar
donde durante la guerra civil 3 de sus poblaciones sufrieron bombardeos, de
acuerdo con informes existentes en el archivo militar de Friburgo de Brisgovia,
los bombardeos de Albocácer, Ares del Maestre, Benassal y Villar de Canes,
llevados a cabo durante mayo de 1938, tenían como principal objetivo probar las
características de los nuevos bombarderos alemanes Bunkers Ju 87 Stuka14.
Llegamos a Ares del Maestre a las 10 h ya nos estaba esperando el guía local,
hicimos la panorámica del pueblo y visitamos el Castillo Museo, tuvimos tiempo
libre y continuamos ruta hacia Benassal, nuestra primera visita fue el
Balneario de aguas termales situado a las afueras de la villa, regresamos y
realizamos el recorrido a pie, pudimos ver entre otros la oficina de turismo,
el horno antiguo y la torre de la cárcel.
Almorzamos en un restaurante local y
posteriormente nos desplazamos hasta San Mateo, pueblo que no estaba incluido
en el programa, pero por su interés consideramos importante visitar , después
de disfrutar de tiempo libre, nos desplazamos a Peñíscola, población donde nos
esperaba la guía local y con la cual visitamos el Castillo-Palacio del Papa
Benedicto XIII construido por los Templarios sobre los restos de una antigua
alcazaba árabe, donde destaca la Iglesia la ermitaña exterior y recorrimos el
centro del casco histórico. Regresamos al hotel en la capital, cenamos y nos
fuimos a descansar.
Día 7 de septiembre
El aviso de llamada fue a las 7,45 h. desayunamos y
salimos hacia Onda, en la cual visitamos
el Castillo, una de las mejores fortalezas de esta tierra, donde se exhibe un
magnifico conjunto de yeserías musulmanas. Desde el castillo se ve la Ermita de
Santa Bárbara y conocimos a pie el centro histórico con la Plaza de Almudí y
sus edificios más representativos. Continuamos viaje hacia Vila-Real donde la
plaza "de la Vila”, declarada Bien de Interés Cultural en 1974 y monumento
histórico-artístico es el centro de la ciudad, de la muralla medieval
permanecen algunos restos. Visitamos la monumental iglesia Arciprestal,
dedicada al apóstol Sant Jaime, la plaza mayor y el exterior de las
murallas Sobre las 13,30 h. regresamos
al hotel para el almorzar.
A las 16,30
h. salimos para efectuar la visita de Oropesa del Mar, villa típicamente
mediterránea donde recorrimos el antiguo trazado medieval, con sus estrechas y
empinadas calles cuajadas de tiendas de antigüedades de las más diversas épocas
y estilos, culminado por las ruinas de las murallas y las ruinas del Castillo
de origen musulmán. Visitamos su Museo arqueológico donde nos proyectaron unos
videos interesantes, antes de abandonar la zona nos acercamos hasta Marina D'Or
lugar que no aporto absolutamente nada al desplazamiento. Regresamos al hotel,
y después de cenar nos retiramos a descansar.
Día 8 de septiembre
Nos avisaron a las 7,15 h. y después de desayunar
salimos hacia Morella, extraordinario ejemplo de ciudad gótica y declarada Bien
de Interés Cultural, visitamos caminando su casco histórico, desde la Puerta de
San Miguel hasta la puerta de la iglesia (pasando por el ayuntamiento y la calle
principal porticada), visitamos su castillo y murallas medievales. Del tramo de
muralla vimos la Torre de San Miguel, erigida en el siglo XIV. El pueblo posee
notables iglesias, como la arciprestal de Santa María la Mayor, el antiguo
convento de San Francisco (del que visitamos el claustro), se dio tiempo libre
y a las 13,00 h. salimos en dirección al restaurante para almorzar.
Por la
tarde continuamos visitando otros pueblos de los más importantes del Maestrazgo. En todos
ellos se unen una serie de construcciones de elevado valor arquitectónico y
edificaciones singulares, que componen conjuntos urbanos de gran interés,
reflejando momentos históricos de mayor esplendor y prosperidad en estas
tierras. Nos trasladamos a Forcall, visitamos la plaza y el museo de Sant
Antoni, así como su iglesia. Desde Forcall nos desplazamos para visitar la Virgen de Balma, continuamos
por el Alto Maestrazgo hasta Mirambell, donde dimos un paseo por el casco
antiguo amurallado y vimos los exteriores del convento. Finalizamos la jornada
regresando al hotel, cenamos y nos retiramos a nuestras habitaciones.
Día 9 de septiembre
La llamada fue a las 6,45 h. desayunamos y salimos
hacia Segorbe. Al llegar dimos un paseo
por el casco histórico y visitamos la Catedral, continuamos hasta Navajas donde
visitamos el Paraje natural “ El salto de la novia”, seguimos nuestro regreso y
paramos a visitar Jérica, donde vimos la iglesia del Socorro, Santa Águeda, San
Roque, las murallas y los torreones del castillo, almorzamos en un restaurante
local y salimos para Valladolid dónde llegamos sobre las 22.30 horas.
Texto y fotografías: A. Adrados González
* * * * *
Etiquetas:
Reportajes de Viajes
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


































