14 de enero de 2013

VIAJE: RUMANÍA, del 28 de marzo al 7 de abril 2013


PROGRAMA

Jueves 28 de marzo, Valladolid - Madrid / Bucarest
Salida de Valladolid a las 05:00h de la plaza Colon con destino Madrid–Barajas. Presentación en el aeropuerto 2,30 h antes de la salida del vuelo con dirección a Bucarest. Llegada, traslado al hotel y alojamiento. Visita panorámica de la ciudad, casco antiguo. Cena en el hotel.

Viernes 29 de marzo, Bucarest / Mogosoaia / Bucarest
Desayuno, visita de Mogosoaia para descubrir su famoso Palacio de estilo renacentista donde combina elementos venecianos con elementos otomanos. Regreso a Bucarest y entrada al Palacio del Parlamento. Continuación con la visita del Museo Nacional de Historia, almuerzo en un restaurante céntrico. Por la tarde visita de Curtea Veche-las ruinas de la corte principesca de Vlad Tepes (el fundador de Bucarest) y la Iglesia Patriarcal y la Iglesia Domnita Balasa, Cena y alojamiento.

Sábado 30 de marzo, Bucarest / Monasterio Cozia / Sibiel / Sibiu
Desayuno. Salida hacia el centro de Rumania, atravesando el Departamento de Valcea, zona de lagos, bosques y balnearios, donde según la tradición se encontraba el campamento del Emperador Trajano en su última guerra contra los Dacios. Continuaremos hacia Sibiu, visitando en ruta el Monasterio Cozia (siglo XIV, arte bizantino rumano). Continuación hacia Sibiu de ambiente medieval y Capital Europea de la Cultura en 2007. Visita de la ciudad con la Plaza Mayor, Plaza Menor, las catedrales: Ortodoxa y Católica y, además de su bien cuidado centro monumental. Salida hacia Sibiel, pueblo típico donde visitaremos el Museo de las colecciones de los iconos sobre vidrio. Cena una casa de campesinos, regreso al hotel.

Domingo 31 de marzo, Sibiu / Calnic / Hunedoara / Alba Iulia
Desayuno. Salida hacia Hunedoara. En ruta visita de la Iglesia Fortificada de Calnic. Llegada a Hunedoara donde visitaremos el Castillo de Corvinesti, el más grande de Rumania. Continuación hacia Alba Iulia y visita de la ciudad cuyos principales lugares de interés se encuentran en el recinto de la ciudadela histórica. Se trata de una fortificación de tipo Vauban construida a principios del siglo XVIII por orden de Carlos VI de Habsburgo e inicialmente llamada "Alba Carolina“. Cena y alojamiento.

Lunes 1 de abril, Alba Iulia / Biertan / Malancrav / Dumbraveni / Sighisoara / Tirgu / Mures
Desayuno. Continuación hacia Sighisoara con parada en Biertan donde visitaremos la iglesia fortificada más grande de la zona y en Malancrav para visitar su Iglesia la cual mantiene intacta la pintura del altar redescubierta en la reforma Luterana. Llegada a Sighisoara, en los Carpatos Transilvanos, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Visita de Sighisoara con la ciudadela medieval en lo alto de la colina, el “Castrum Sex” de origen romano ocupado por los sajones en el S.XII. Destaca la torre del Reloj y la casa natal del príncipe Vlad Tepes “El Empalador”. Cena y alojamiento en Tirgu Mures.

Martes 2 de abril, Tirgu Mures /Bistrita / Moldovita y Sucevita / Gura Humorului
Desayuno. Salida hacia Gura Humorului (zona de Bucovina – Bistrita), En ruta visita de los Monasterios Sucevita y Moldovita (patrimonio de la UNESCO) una Biblia en imágenes vivas. Cena y alojamiento.

Miércoles 3 de abril, Gura Humorului – Voronet – Brasov
Desayuno y visita del monasterio de Voronet, “La Capilla Sixtina de Oriente”. Continuación del recorrido hacia Brasov pasando por el desfiladero de Bicaz, Lacu Rosu (Lago Rojo) y Miercurea Ciuc. Llegada a Brasov, pintoresca y tradicional ciudad. Cena y alojamiento.

Jueves 4 de abril, Brasov / Bran / Sinaia / Constanta
Desayuno. Visita panorámica de Brasov (Plaza Mayor, Iglesia Negra, Torre de las Trompetas, las fortificaciones, Calle de la Cuerda y San Nicolásde Schei). Salida hacia Bran visita del Castillo, fortaleza del siglo XIV, conocida en el mundo como “Castillo de Drácula”. Continuación hacia Sinaia, visita del Castillo de Peles, antigua residencia de verano de la familia real de Rumanía, construido en el siglo XIX por el primer Rey de Rumanía - Carol I y del Monasterio de Sinaia fundado en 1.695 por el gran dignatario rumano Miguel Cantacuzino a su regreso de Tierra Santa. Salida hacia Constanta. Cena y Alojamiento.

Viernes 5 de abril, Constanta / Istria / Constanta / Bucarest
Desayuno y visita de la ciudad de Constanta-el puerto más grande rumano ocupa el emplazamiento del antiguo Tomis, metrópoli del Ponto Euxino fundada por los Griegos de Mileto en siglo V a.C. Visita al Museo de Arqueología (esculturas de Pontos y Fortuna, la Serpiente Fantástica, …). Visita de la Mezquita Carol I construida al principio del siglo XX Almuerzo y visita de la ciudadela griega de Istría, el yacimiento arqueológico más importante de Rumania. Istría fundada por los griegos de Milero en el siglo VII a.C. Salida hacia Bucarest, cena y alojamiento.

Sábado 6 de abril, Bucarest / Cernica/ Bucarest
Desayuno, visita al monasterio de Cernica, fundado en 1608 por Cernica Stirbei. Con dos iglesias: la de San Jorge (1814-1840) y la de San Nicolás (1608 y reconstruida totalmente en 1815) con pinturas de mucho valor. Regreso a Bucarest, almuerzo, visita a San Spiridon con las pinturas de Tattarescu. Cena y alojamiento.

Domingo 7 de abril, Bucarest / Madrid / Valladolid
Desayuno. A la hora prevista traslado al aeropuerto, para iniciar los trámites de facturación y embarque vuelo a Madrid. Llegada y traslado en autocar a Valladolid.

PRECIO SOCIO: 1225 €.
PRECIO NO SOCIO: 1275 €.
SUPLEMENTO HABITACIÓN INDIVIDUAL: 240 €.

INCLUYE:
* Autocar Valladolid / Madrid Barajas / Valladolid.
* Vuelos: Madrid - Bucarest –Madrid.
* Tasas aeropuerto.
* Traslados aeropuerto <-> hotel <-> aeropuerto.
* Bus exclusivo durante todo el recorrido.
* Asistencia técnica en destino.
* Guía acompañante durante el recorrido.
* Coordinador Domus Pucelae.
* Pensión completa (incluye agua mineral en restaurantes y hoteles, en almuerzos y cenas).
* Hoteles categoría 4 estrellas.
* Habitaciones dobles con baño o ducha.
* Entradas a lugares turísticos mencionados en programa.
* Dossier de viaje.
* Reunión informativa.
* Seguro de viaje.
* Seguro de cancelación según condiciones de Aseguradora.
NOTA: El orden del itinerario puede ser modificado sin previo aviso, así como el orden de las visitas, sin que esto altere el contenido del programa.
En caso de llegadas del primer día posteriores a las 20:00 h. la cena no estará incluida

NO INCLUYE:
* Los posibles incrementos, modificación precio carburante, variación en el cambio de moneda, incrementos del coste de tasas aeropuerto, aumento valor impuestos, …
* Extras en hoteles, bebidas en comidas y propinas.
* Ningún servicio no especificado en el apartado “incluye”.

REQUISITOS:
* Grupo máximo 30 personas.
* Datos para la reserva: Nombre y dos apellidos, nº de socio, nº de teléfono fijo y móvil, dirección de correo electrónico, domicilio postal y código postal.
* Penalización por baja y/o anulación reserva, por gastos de gestión: 200 €.

VUELOS:
Madrid - Bucarest 13:30 – 17:35
Bucarest – Madrid 08:55 – 11:55

INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Por correo en la dirección domuspucelae@gmail.com o llamando al teléfono 608 419228 de 18 a 20,30 h. del 14 de enero al 1 de febrero 2013, debiendo hacer entrega para la reserva la cantidad de 500 €  y el resto antes del 12 de marzo en Viajes VIBO, Miguel Iscar 16, Valladolid, Tel 983 219880.

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11 de enero de 2013

Theatrum: RETABLO DE LA VIDA DE LA VIRGEN, una delicada letanía ilustrada





RETABLO DE LA VIDA DE LA VIRGEN
Autores  anónimos. Taller de Brabante (posiblemente de Amberes)
Hacia 1515-1520
Madera de nogal
Museo Nacional de Escultura, Valladolid
Procedente del desaparecido convento de San Francisco de Valladolid
Escultura flamenca











Detalle del Nacimiento
Esta magnífica muestra de escultura flamenca presidía, según afirma Manuel Canesi Acevedo en su Historia de Valladolid, la llamada capilla del Santo Cristo en el desaparecido convento de San Francisco, desde donde pasó al primitivo Museo de Bellas Artes a consecuencia de la Desamortización. Se desconocen las circunstancias en que la obra llegó a la ciudad y al convento vallisoletano, así como el autor de su adquisición, aunque tradicionalmente se ha venido aceptando la posibilidad de que fuera comprada en las célebres ferias de Medina del Campo, mercado al que llegaban con asiduidad obras pictóricas y escultóricas de este tipo procedentes de Flandes. Hoy día esta hipótesis se da por descartada al no existir una base documental que lo acredite, siendo atribuida por sus rasgos formales, no obstante, a maestros pertenecientes a un taller de la región de Brabante, centro posiblemente asentado en la ciudad de Amberes.

Lo cierto es que este retablo originariamente presentaba el aspecto de un tríptico característico, con dos puertas pintadas por ambos lados que cerraban el conjunto central, enteramente tallado, según lo atestiguan los restos de las cuatro bisagras que visiblemente aparecen en los laterales de la caja. Los motivos de la desaparición de las puertas y la fecha en que se produjo también se desconocen. Otra peculiaridad, repetida en otras muchas obras, es su acabado en madera natural, sin la aplicación de trabajos de dorado y policromía.


Detalle del LLanto sobre Cristo muerto
El retablo, que forma parte de los fondos de escultura medieval que ofrece la colección permanente del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, adopta una forma ondulada en su parte superior y está compuesto por tres calles, las laterales con relieves a doble altura y la central con una escena única que abarca todo el espacio, siempre con escenas referidas a la Vida de la Virgen en las que abundan minuciosos detalles anecdóticos y narrativos, característicos del arte flamenco, que adquieren en la escena central toda su fuerza dramática. Cada una de las cinco escenas aparece apoyada sobre una ménsula con labores caladas de tallos de vid entrelazados y coronada por un doselete igualmente perforado que, fingiendo trazados arquitectónicos góticos de disposición simétrica, ennoblece la escena que cobija, alcanzando en el remate central altas cotas de virtuosismo. 

El repertorio iconográfico comienza en el relieve superior de la parte izquierda, con la escena del Nacimiento de la Virgen. Se continúa en el relieve homólogo de la parte derecha, que contiene la escena de la Anunciación. Los relieves laterales inferiores están referidos al Nacimiento de Cristo y a la Adoración de los Reyes o Epifanía, mientras en la escena central se produce un giro temático al ofrecer un tema pasional, con un Llanto sobre Cristo muerto en primer plano y un fondo de valores paisajísticos en el que se reproduce el Gólgota, motivo por el que esta obra recibió en tiempos pasados el sobrenombre de Retablo del Descendimiento.

Un análisis estilístico permite apreciar la intervención en el retablo de dos escultores diferentes, uno de ellos autor de los relieves del Nacimiento de la Virgen y la Anunciación, con un estilo ajustado a los convencionalismos de la escultura realizada en los talleres de Amberes durante el primer cuarto del siglo XVI, y otro autor de los tres restantes relieves, de calidad notablemente superior y mayor creatividad en la invención de modelos tridimensionales, apreciable especialmente en el diseño de los ladrones del Calvario y la pretendida rigidez del Cristo recién descendido de la cruz.

El Nacimiento de la Virgen
La escena se ambienta en una alcoba en la que se encuentra una cama de gran altura rodeada de un espacio que adolece de una perspectiva defectuosa producida por fallidas líneas de fuga en la pretensión de profundidad y de un espacio convincente, dejando visibles al fondo los exteriores de construcciones anacrónicamente góticas, con una estética relacionada con las construcciones existentes cuando se talla el relieve.

La narración se articula en diferentes planos. El primero de ellos con la figura de San Joaquín sentado sobra una banqueta y atizando un brasero para calentar la estancia. Frente a él una comadrona sedente que sujeta en sus brazos a la criatura recién nacida, que aparece enfajada siguiendo una secular costumbre, y a su lado una airosa doncella, de estrecha cintura, que sujeta vendas cuidadosamente dobladas. Más atrás aparece Santa Ana convaleciente en la cama, con la cabeza cubierta de tocas y recostada sobre dos cojines con borlones en los ángulos. A su lado otra doncella reza las oraciones preceptivas.

Detalle del Nacimiento de la Virgen
Prevalece en la escena el trazado lineal de todos sus elementos, la estilización de las figuras y el característico modo flamenco de plegar los paños con aristas muy vivas, proporcionando la escena, con la minuciosidad de los elementos descritos, una verdadera instantánea de la vida cotidiana en los hogares burgueses.


















La Anunciación
En esta escena la intimidad de la alcoba queda reflejada mediante la colocación de una buena colección de muebles y objetos. María, representada como una joven doncella, aparece arrodillada sobre un reclinatorio que contiene libros en el momento en que interrumpe su lectura y gira su torso ante la aparición del arcángel San Gabriel, que recita el mensaje señalando con el dedo su divina procedencia. Este tema fue muy repetido por pintores y escultores, a lo largo del siglo XVI, para resaltar el preciso momento en que se produce el misterio de la Encarnación, origen de todo el proceso redentor.

La Virgen aparece caracterizada muy joven y luciendo un vestido ceñido y muy cerrado, con un manto de gran vuelo que produce numerosos pliegues al reposar sobre el suelo, destacando la larga cabellera rizada que cae hasta mucho más bajo de la cintura. Junto a ella se halla una pequeña mesa sobre la que se apoya un jarrón de lirios (desaparecidos) que proclama su virginidad. El arcángel, colocado en escorzo y recubierto por ropajes que producen pliegues muy estudiados, se arrodilla ligeramente adoptando un gesto de reverencia, al tiempo que levanta su rostro y su mano para indicar el origen de su anuncio.

Los dos personajes, trabajados casi en bulto redondo, se ubican en un espacio en el que se aprecia un muro al fondo con dos sencillas ventanas y un estante recubierto por un paño sobre el que reposan objetos del ajuar doméstico, todos ellos con un gran cuidado en sus texturas.

El Nacimiento de Jesús
 La escena, realizada por un escultor diferente al de los relieves anteriores, responde a una iconografía convencional muy desarrollada por el arte flamenco y fuertemente influenciada por los escritos místicos y las revelaciones de Santa Brígida de Suecia, que en alusión al Nacimiento de Cristo predicaba que fue la Virgen la primera en adorar al Niño recién nacido, justamente como se expresa en este altorrelieve.

La naturaleza divina del Niño, que ocupa el centro de la composición, queda reforzada con la colocación de dos ángeles que le arropan y reverencian, siguiendo unos modelos muy extendidos por la Europa central. La Virgen está representada como una joven de facciones tersas, largos y filamentosos cabellos y extendiendo los brazos hacia su Hijo, no con intención de cogerle, sino con gesto de oración. Contrapuesto a la Virgen y compartiendo protagonismo, algo inusual en la época, aparece San José, que sujeta el atributo de la vara y con sus manos realiza un gesto que hoy nos resulta indescifrable.

Se aprecia un esfuerzo por conseguir la creación de un espacio convincente en el establo, que intenta huir de la frontalidad a través de los elementos del cobertizo trabajados con gran detalle y permitiendo apreciar, junto a un fondo leñoso entretejido, la presencia de la mula y el buey. La práctica totalidad de las figuras del primer plano casi alcanzan el bulto redondo, destacando el fino trabajo de los rostros y manos de las figuras, los matices que proporcionan las texturas y la suavidad de los minuciosos plegados.

La Adoración de los Reyes Magos
La tradicional escena de la Epifanía aparece compuesta por seis figuras de idéntica escala y dispuestas con habilidad sobre un supuesto óvalo trazado en el pavimento, de modo que son visibles sin dificultad a cada una de las figuras. Estas se reparten en dos grupos: la Sagrada Familia a la derecha y los Reyes a la izquierda.

En el grupo destaca la belleza de la Virgen sedente con el Niño, prototipo de los cánones estéticos implantados en el arte flamenco, con un rostro de gran serenidad finamente delineado, largos y filamentosos cabellos rizados y un elegante juego de drapeados en la túnica y manto. Ocupando un segundo plano y detrás de María aparece San José apoyado en un cayado y con gesto severo.

En el espacio restante se colocan los Reyes con distintas actitudes y siguiendo los convencionalismos asumidos por el arte flamenco, esto es, representando tres edades, tres etnias y tres aspectos diferentes. Entre ellos destaca Melchor arrodillado en primer plano, un hombre anciano, según se desprende por su calvicie, que lujosamente ataviado se ha quitado el turbante y lo ha depositado a los pies de la Virgen mientras ofrece su presente. A su lado se coloca Baltasar, joven de raza negra que luce un turbante y una pintoresca indumentaria de anchas mangas, con el que parece mantener una conversación Gaspar, colocado al fondo y con la cabeza vuelta, que igualmente sujeta entre sus manos su suntuoso obsequio.

Llanto sobre Cristo muerto o Piedad
Es en este altorrelieve, que ocupa la totalidad del espacio central, donde el escultor alcanza sus máximos valores expresivos. La escena, dividida en dos sectores bien diferenciados en altura, aglutina tres escenas habituales en el repertorio flamenco: la Piedad como tema central, un Llanto sobre Cristo muerto en la parte inferior compuesto por ocho figuras, cuatro hombres y cuatro mujeres, y un Calvario en la parte superior con un paisaje de Jerusalén y la presencia de los dos ladrones, desgraciadamente conservado incompleto.

Predominan en la escena sutiles elementos narrativos, objetos y gestos meticulosamente seleccionados, que dotan de fuerte patetismo al momento representado y permiten la identificación de cada personaje, realzando el episodio más dramático en la vida de la Virgen.

El centro visual, en el que confluyen todas las miradas, es la desconsolada imagen de la Virgen con el cuerpo muerto de Cristo en su regazo. Es palpable la pretendida rigidez del cuerpo recién desclavado de la cruz, de nuevo ajustada a los relatos de Santa Brígida, con una depurada y enjuta anatomía en la que destaca el vientre hundido, las costillas remarcadas y los brazos cayendo inertes, aunque el mayor efecto expresivo es la cabeza caída hacia atrás, induciendo visualmente la cascada de cabellos hasta una calavera que certifica la idea de la muerte. El cuerpo sobre el sudario se apoya en una rodilla de la Virgen, que también sujeta la cabeza con su mano derecha, mientras levanta la izquierda, velada por una toca, en gesto de desamparo. Ambas figuras configuran la típica iconografía de la Piedad, nacida en el arte cristiano a finales del siglo XIII, evolucionada a principios del XIV en algunos conventos del valle del Rin y difundida por buena parte de Europa.

Detalle de María Magdalena
Comparten el primer plano de la escena las figuras de José de Arimatea, que retira la corona de espinas de la cabeza de Jesús, y María Magdalena, que arrodillada destapa el tarro de los ungüentos. Llaman la atención las indumentarias elegidas para estas figuras, uno con el aspecto de un rabino judío y la otra como una dama cortesana del siglo XV. Al fondo se coloca San Juan, que consuela a la Virgen apoyando la mano derecha sobre su hombro, al tiempo que expresa su desesperación  con la izquierda colocada junto a su cabeza. Junto a él se halla un maduro Nicodemo, con barba caprichosa y sujetando los clavos con la mano velada entre su manto en gesto reverencial, y a los lados María Salomé y María Cleofás, cubiertas por sofisticados tocados de tipo flamenco.

Todas las imágenes de este relieve completan su descripción con minuciosos detalles típicos del arte flamenco, tanto en el trabajo personalizado de los rostros y en los pormenores de los cabellos, barbas e indumentarias, con toda una gama de tocados y texturas en los lienzos plegados y accesorios, como en cada uno de los objetos, complementándose con el elocuente lenguaje de las manos, cuya gesticulación permite comprender al espectador el sentimiento y el dolor que vive cada uno de los personajes.

La escena se completa con una sugestiva visión del Gólgota en la parte superior en la que, sobre un suelo pedregoso con restos de calaveras de animales y huesos, se yerguen las cruces de Cristo, Dimas y Gestas, dejando visibles al fondo las murallas de Jerusalén, algunos edificios y zonas arboladas. Desafortunadamente esta parte no se conserva completa, pues ha desaparecido uno de los ladrones, que seguiría una disposición similar al conservado, con el cuerpo descoyuntado y amarrado a la cruz, una meticulosa anatomía, trabajado enteramente en bulto redondo y colocado en escorzo frente a la cruz desnuda de Cristo, también desaparecida del centro del paisaje.

Anacrónica es la vista de Jerusalén donde, siguiendo los cánones compositivos de la escultura medieval, con tímidos intentos parciales en la consecución de perspectiva, se levanta toda una serie de edificios y templos de estilo gótico ordenados de una forma un tanto caótica, aunque muy ilustrativa para el relato.

     Por todas estas características formales consignadas, se considera que este retablo bien pudo ser elaborado en uno de los talleres de Amberes que a finales del siglo XV y principios del XVI elaboraron tantas obras de este tipo para satisfacer la demanda artística solicitada desde distintos países europeos, siendo en buena parte de los territorios españoles donde este tipo de arte flamenco se recibía con auténtica admiración, originando una fuerte influencia en los talleres locales, especialmente después de la llegada de importantes maestros desde aquellas regiones nórdicas atraídos por la enorme oferta de trabajo en catedrales y fundaciones religiosas hispanas.

Detalle del Gólgota


Informe y fotografías: J. M. Travieso.

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10 de enero de 2013

Concierto: "EN FORMA DE PERA", 11 de enero 2013

MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA.
Calle Cadenas de San Gregorio, Valladolid.

Un concierto ¿«en forma de pera»?. Recital de piano a cuatro manos
El título del concierto intenta resumir el espíritu (y la letra) del París de los años 20 que vivieron Josep Mª y Misia Sert, muy vinculados a la juventud musical y escénica que en ese momento se rebelaba contra la tradición de sus mayores: Debussy, Ravel, Cocteau o Satie, el más extravagante de todos. Es uno de los momentos más creativos de la historia de la música del siglo XX, protagonizada por músicos franceses o por extranjeros afincados en París, como Falla o el venezolano Hahn.
Trois morceaux en forme de poire, la célebre composición a cuatro manos de Erik Satie, fue interpretada por el compositor en casa de Misia Sert, ante Serge Diaghilev y otros ilustres invitados en 1914 y se convirtió en una de las composiciones predilectas de Misia. Satie lo tituló así, con una de sus ironías habituales, como respuesta a las críticas lanzadas contra sus composiciones, por su falta de forma.

Estos Tres fragmentos en forma de pera, como era de esperar, ni tenían forma de pera ni eran tres. Una anécdota cuenta que Erik Satie iba los domingos por la tarde a casa del compositor Claude Debussy y éste, hablando de las composiciones de Erik, le sugirió que cambiara algo de su música. Satie, curioso, le preguntó que sería conveniente cambiar, a lo que Debussy, sin saber bien qué decir, indicó «No sé, la forma por ejemplo». Se cuenta que en los domingos siguientes Erik no apareció por la casa de Debussy, por lo que éste, conociendo la susceptibilidad de Satie, pensó que se habría enfadado. El hecho fue que el domingo siguiente Satie apareció por la casa de Debussy y le tocó los siete fragmentos. Al indicarle el título «Trois morceaux en form de poire», Debussy se extrañó y le preguntó por el motivo de tan extrafalario título. «Cómo me habías dicho que cambiara la forma, las he hecho en forma de pera», fue la respuesta de Satie.

Viernes 11 de enero, 20:30 h.

Capilla del Museo Nacional de Escultura
EN FORMA DE PERA
Recital de piano a cuatro manos
Eva Mª Gigosos y Diego Fernández Magdaleno


EVA MARÍA GIGOSOS
Eva Gigosos nació en Valladolid, y estudió en el Conservatorio, finalizando sus estudios con Premio Extraordinario. En el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid también obtuvo las máximas calificaciones.
Ha sido profesora de Piano en el Conservatorio «Pablo Sorozábal» de Puertollano y en 1986, accedió al Cuerpo de Profesores de Música y Artes Escénicas (especialidad de Piano).
Directora del Conservatorio de Música de Palencia desde 1986 hasta 1994, hoy es profesora de piano en el Conservatorio de Música de Valladolid. Ha obtenido distintas becas y realizado cursos con los maestros Antonio Baciero, Joaquín Achúcarro, Dimitri Baskirov, Alexander Jenner, Rita Wagner o Uli Molsen. Ha ofrecido recitales como solista y formado parte de grupos de cámara. Desde 1993 forma dúo con el violinista V. Ljubimov, con el que ha realizado grabaciones para la Radio Eslovaca.

DIEGO FERNÁNDEZ MAGDALENO
Diego Fernández Magdaleno (Medina de Rioseco) ha sido director del Congreso sobre Creación Musical Contemporánea de Valladolid y Presidente en España de la Asociación Europea de Profesores de Piano. Es profesor del Conservatorio de Música de Valladolid, que dirigió cuatro años, y miembro de la Real Academia de Bellas Artes. Mantiene una permanente dedicación a la música española contemporánea: ha protagonizado más de 250 estrenos de música española para piano de más de 70 compositores.
Es autor de El piano en la obra de Josep Soler (2009), además de obras como El tiempo incinerado (2005), Libro del miedo (2006) y Razón y desencanto (2008). Ha grabado para RNE (Radio 1, Radio Clásica, Radio 5), Antena 3 y TVE y ha llevado al disco música de Aizpurua, García Álvarez, Grèbol y Soler. Entre sus galardones destaca el Premio Nacional de Música 2010.

Precio: 10 €
Entrada reducida:  8 € para Socios Amigos del Museo y menores de 30 años.

Venta de entradas en la Librería del Museo y en la Asociación de Amigos del Museo.

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9 de enero de 2013

Domvs Pvcelae: Magnífico colofón al año 2012 con las actividades de Navidad

Una publicación de Domus Pucelae en El Norte de Castilla, 9/12/12
Al hacer balance del año 2012 podemos sentirnos realmente orgullosos, pues los resultados no han podido ser más favorables, más si se tiene en cuenta la que está cayendo. Sin duda todo se debe a una buena gestión y al enorme esfuerzo desplegado por quienes se implican en la programación de las actividades y colaboran para que lleguen a buen término. Es hora de que lo reconozcamos públicamente y para ello utilizamos este pequeño altavoz para mostrar nuestro agradecimiento a quienes desinteresadamente trabajan por hacernos la vida un poco más feliz y por haber conseguido que nuestra asociación se haya convertido en todo un ejemplo de eficacia, de fraternidad y de saber combinar ocio y cultura, dos elementos tan necesarios para vivir.

Los espíritus viajeros han visto colmadas suficientemente todas sus aspiraciones con los viajes a Berlín, Roma, Borgoña, Suecia, Dinamarca, Andorra, China y Tierra Santa, por citar algunos de largo recorrido. Hemos recorrido las comunidades de Madrid, Extremadura, Navarra, Asturias, Cataluña, País Vasco y Andalucía, donde en Cádiz hemos celebrado el segundo centenario de La Pepa. Y, como no podía ser de otra manera, nos hemos acercado a todas las provincias hermanas de Castilla y León, aunque esto para todos nosotros sea como andar por casa.

Visita al Convento de Santa Isabel, 29/12/12
Excelente participación han tenido también las dos originales actividades relacionadas con la arquitectura: el seminario sobre Fisac y el ciclo de conferencias y visitas a la arquitectura palaciega de Valladolid, cuyo poso será imborrable y posiblemente irrepetible.

Una excelente añada, utilizando una terminología tan arraigada en nuestra tierra, ha sido el capítulo de publicaciones. Sin recibir ningún tipo de subvención y haciendo frente a un panorama económico verdaderamente desolador, hemos conseguido que vean la luz hasta tres publicaciones, lo que demuestra que el amor por lo nuestro y los espíritus emprendedores son capaces de mover montañas. Y así, sin pretenderlo, hemos asumido el papel que cuando soplaban vientos mejores desempeñaban las instituciones oficiales que hoy parecen estar sumidas en la miseria. Ya no nos asombra que un medio como El Norte de Castilla publique a doble página un artículo dedicado a uno de nuestros libros, aunque otros medios sigan sin enterarse de que existimos y no den ningún tipo de facilidades.



Visita a la Real Chancillería, 3/01/13
Carpeta de Valladolid, Arquitectura palaciega en el Valladolid de la Corte y Prontuario de Castilla y León son obras que nos definen, porque en ellas hay un poquito de cada uno de nosotros. Es nuestro legado para la posteridad y esto tiene su mérito. Y por ello Santiago tuvo la feliz ocurrencia de estampar la portada de las tres publicaciones en la etiqueta de un buen vino de la Ribera del Duero con el que pudimos brindar en la Comida de Hermandad del 15 de diciembre.

Como colofón, también han sido un éxito las actividades de Navidad con las que hemos festejado el fin de año, entre ellas las tradicionales visitas a centros vallisoletanos al hilo del lema castellano "no se ama lo que no se conoce". En esta ocasión hemos elegido para los días de ocio navideños el Museo Pedagógico de Ciencias Naturales, el Real Monasterio de Santa Ana y San Joaquín, el Monasterio de Santa Isabel y la Real Chancillería. ¡Casi nada! Para terminar, en nuestro afán por innovar y abrir nuevas vías, hemos celebrado un cinefórum que nos ha sabido a poco. ¡Como para no estar satisfechos!

A pesar de todo somos realistas y no permanecemos ajenos al triste panorama que tenemos alrededor, resumido en el desesperante paro laboral y en la insensibilidad de nuestros voraces políticos, a pesar de lo cual seguiremos trabajando a nuestro aire por la cultura, pese a quien pese.  

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7 de enero de 2013

Socios de Domus Pucelae: ASAMBLEA GENERAL, 12 de enero 2013



Se comunica a todos los socios la convocatoria de Asamblea General:

DÍA: Sábado 12 de enero de 2013.
HORA: 11,30 primera convocatoria/ 12 segunda convocatoria.
LUGAR: Salón de Actos del Centro Cívico Bailarín Vicente Escudero, Valladolid.

 Orden del día:

1 Lectura y aprobación, si procede, del Acta de la asamblea anterior.
2 Lectura y aprobación, si procede, del Balance Económico de 2012.
3 Presentación de actividades.
4 Presupuesto 2013.
5 Elección de cargos
6 Ruegos y preguntas.

Convocan: Secretario y Presidente de Domus Pucelae

A. C. Domus Pucelae

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4 de enero de 2013

Historias de Valladolid: ANSELMO MIGUEL NIETO, ¡qué bellas tus mujeres!


EL NECESARIO RESCATE DE UN OLVIDO INJUSTO

A pesar de que la obra de Anselmo Miguel Nieto (1881-1964) llegó a obtener resonancia internacional y el pintor gozó en España de una enorme popularidad hasta los años de la Guerra Civil, tanto Valladolid como el arte español en general no le ha tratado como se merece. Han sido casos aislados aquellos que han intentado recuperar su memoria y la valoración de su obra, pero sin la debida trascendencia. El más importante trabajo en torno a su pintura y su persona ha sido la monografía “Anselmo Miguel Nieto, vida y pintura”, realizada por José Carlos Brasas Egido y publicada en 1981 por la Institución Cultural Simancas, bajo el patrocinio de la Diputación de Valladolid, con motivo del primer centenario de su nacimiento, obra que servirá como fuente de documentación a futuras generaciones, aunque el trabajo dedicado a este fantástico pintor adolece de haber sido editado con la  mayoría de sus ilustraciones en blanco y negro.

Otros intentos de la recuperación de su memoria se produjeron en 1965, cuando el Círculo de Bellas Artes de Madrid le rindió un homenaje después de su fallecimiento; en 1966, año en que se montó una exposición con carácter de homenaje en el Salón de la Caja de Ahorros de la Diputación Provincial de Valladolid, a la que asistió la señora Mantovani, hija del pintor; y en 1998, cuando el Ayuntamiento de Valladolid organizó en la Sala de la Pasión la exposición “Anselmo Miguel Nieto, pintor vallisoletano de la generación del 98”, con una interesante selección de su obra y un catálogo redactado por Francisco Javier de la Plaza, exposición que había sido precedida por otra más modesta en el Colegio Lourdes de Valladolid. Sin embargo, está pendiente su revisión a nivel nacional con la celebración de la exposición definitiva que la calidad de su ingente obra merece, para que de una vez por todas ocupe el lugar que le corresponde y alcance el mismo grado de reconocimiento que otros contemporáneos tan celebrados como Zuloaga, Romero de Torres y Sorolla.     

APUNTES BIOGRÁFICOS

Anselmo Miguel Nieto nació en la calle de Santiago de Valladolid el 1 de abril de 1881. Era hijo de Juan Miguel del Olmo y de Josefa Nieto, que poseían una confitería en la céntrica calle vallisoletana que el pintor decoraría en su juventud. Fue bautizado en la iglesia de Santiago y pronto manifestó su vocación artística al demostrar una gran habilidad para el dibujo, realizando desde muy joven, por iniciativa de su hermano Ramón, caricaturas para el diario satírico ¡Velay!

Compaginando los estudios con el trabajo, inició su formación en la Escuela de Bellas Artes de Valladolid, donde impartían sus enseñanzas el valenciano José Martí y Monsó y su discípulo Luciano Sánchez Santarén. Allí conseguiría en todos los cursos el premio especial, convirtiéndose en el pintor más destacado del importante grupo que salió de esta institución, entre ellos los vallisoletanos García Lesmes y García Benito, así como el vasco Aurelio Arteta, su amigo y compañero, con el que se desplazó a Madrid en 1900, cuando tenía 19 años, para completar su formación en la Academia de San Fernando.

Durante su estancia en la capital y ante la falta de medios económicos, tuvo que trabajar en una confitería y en una imprenta donde dibujaba etiquetas para latas de conservas, alternando ocasionalmente la realización de carteles taurinos. Compartiendo en una buhardilla su vida bohemia con Arteta, ambos se matricularon en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde consiguieron por concurso las codiciadas plazas becadas del Círculo de Bellas Artes. A partir de entonces eran frecuentes sus viajes para visitar a la familia en Valladolid, donde un crítico local, admirador de su obra, reclamaba ayuda a la Diputación y al Ayuntamiento para financiar su formación en el extranjero, gracias a lo cual acabaría obteniendo una pensión por mediación del político y ministro liberal Santiago Alba, vinculado al diario El Norte de Castilla.

En 1902 viaja pensionado a Roma, pero la ayuda se suspende y se ve obligado a trabajar para poder seguir estudiando. Allí toma contacto con los grandes pintores del Renacimiento, declarando sentir especial admiración por Rafael. Tras regresar a Valladolid, consigue de la Diputación una nueva beca de ayuda para acudir a París, donde viviría en una lúgubre buhardilla próxima al estudio de Pablo Picasso. En el mítico Montmartre se pone en contacto con la obra de los impresionistas franceses, captando para su pintura los ensayos sobre la luz artificial de la noche parisina. En 1903 participa en el Salón Nacional de París junto a los pintores españoles Zuloaga, Sorolla y Ricardo Canals, y junto al Sena realiza una serie de obras que envía a certámenes celebrados en Madrid y San Sebastián, destacando ya en sus obras como un excelente pintor de figuras femeninas.

En 1906 decide regresar a España y se traslada a Madrid, donde instala su domicilio definitivo. Pasando penurias, acude asiduamente a copiar los modelos escultóricos del Casón y del Prado, al tiempo que pone en práctica las técnicas y recursos aprendidos durante sus estancias en Roma y París en obras que al ser presentadas en público algunos críticos trasnochados censuran por su audacia impresionista. En 1907, formando parte de un grupo autodenominado independiente, participa en la exposición del Círculo de Bellas Artes, donde obtiene un sonado éxito con su Retrato de señora. Por entonces comienza a asistir a las tertulias en el Nuevo Café de Levante, donde conoce a Ricardo Baroja, Romero de Torres y Valle-Inclán, con los que establece una amistad duradera.

En 1908 conoce a Carmen Sánchez Pereira, que llegaría a ser su esposa. Con ella tendría dos hijas, Carmencita, que murió muy joven, y Margarita, que plasmará en sus pinturas repetidamente.

En 1909 comparte en Madrid un estudio con el escultor palentino Victorio Macho. A partir de entonces consigue fama como retratista, obteniendo grandes éxitos con los retratos realizados para la aristocracia madrileña, que se convertiría en una clientela constante durante el resto de su vida. En 1910 logra uno de sus más importantes galardones, la medalla de oro de la Exposición Internacional de Buenos Aires. Ese mismo año presenta La Danza, una obra que marca una nueva orientación de su pintura hacia el simbolismo modernista, en la misma línea que lo hiciera Romero de Torres, con una acusada tendencia al decorativismo, aunque con este tipo de pintura no obtuvo demasiados elogios en los certámenes oficiales.

Concurre a la Exposición Internacional de Arte de Barcelona de 1911, siendo su obra una de las más admiradas de la muestra, lo que le valió la primera medalla, trofeo que le consagraba como uno de los pintores más importantes del momento. Ello le favoreció para presentar, en 1912, su primera exposición individual en la sala del diario La Tribuna de Madrid, hecho que se convertiría en todo un acontecimiento en el panorama de las artes. Entre las obras de la exposición aparecían una serie de retratos de mujeres y el célebre retrato de Valle-Inclán, de fuerte contenido psicológico. La ocasión de presentar esta recopilación de su obra daría lugar a su reconocimiento y la consagración de su nombre entre los mejores del momento.
 A partir de entonces, plenamente reconocido, participa en prestigiosas exposiciones dentro y fuera de España, como en Missouri, Munich, donde obtiene la medalla de oro de la Exposición Internacional, Barcelona o Buenos Aires, al tiempo que atiende a la selecta y burguesa clientela que reclama sus retratos. Todos estos hechos implicaron una mejora económica que le permitirían comprar cómodos pisos y un lujoso estudio en Madrid.

En 1922 se desplaza a Buenos Aires, donde permanece durante más de un año (el Museo Nacional de Bellas Artes guarda obras suyas). A su regreso a España su actividad se hizo imparable y continuó participando en las tertulias, a pesar de su carácter tímido y un tanto hosco, en parte producido por la muerte en 1929 de su hija Carmen, víctima de leucemia, cuando tan sólo contaba quince años, una tragedia en la  que reaccionó atormentadamente recluyéndose en su estudio. No obstante, mantuvo buena amistad con un buen grupo de literatos, pintores y escultores, entre ellos Jacinto Benavente, recorriendo con sus íntimos en automóvil distintos territorios de España.

En 1933 pasa largas temporadas en Ibiza y allí le sorprende en 1936 el inicio de la Guerra Civil española. En la isla pinta una abundante obra en la que ejercita los efectos lumínicos del sol mallorquín y del paisaje mediterráneo. Temiendo represalias por su amistad con Azaña, Prieto y Besteiro, al año siguiente se desplaza  de nuevo a América, fijando su residencia por tres años en Argentina y seis en Chile, países donde viviría su etapa más fructífera. En 1947, acabada la II Guerra Mundial, regresa a España y fija su residencia definitiva en Madrid, en un piso situado junto al Museo del Prado. A pesar de que en 1952 fue nombrado académico de San Fernando, negándose a la recepción oficial, su obra dejó de ser valorada y el pintor fue consciente de cómo su prestigio era arrinconado y los elogios del pasado hacia su obra olvidados paulatinamente, en unos años en que triunfaban las vanguardias en las que nunca creyó. Su muerte se produjo en Madrid el 4 de noviembre de 1964, cuando contaba ochenta y cuatro años, a consecuencia de un tumor canceroso, desapareciendo con él el rastro de los ideales que marcaron la estética de la llamada generación del 98, tan injustamente olvidada durante muchos años.









































EL ESTILO DEL PINTOR

La obra de Anselmo Miguel Nieto evoluciona desde el expresionismo de sus primeros años hasta el modernismo militante, que concibe con rica luminosidad y colorido. En su pintura destaca la firmeza del dibujo, la habilidad para el retrato y fundamentalmente sus interpretaciones del desnudo femenino, alegórico y sensual, siendo, sin duda, el mejor pintor de mujeres de su tiempo, a las que mostró pertenecientes a toda clase y condición, y siempre llenas de vida, bien bajo la luz cegadora de las playas ibicencas, en sofisticados ambientes burgueses o experimentando los efectos de la luz artificial en interiores y espectáculos.

En su obra aparece el hecho meditativo a través de un dominio magistral de la paleta, huyendo en todo momento de los regionalismos para adoptar justamente una actitud contraria, volcando su visión hacia un enfoque internacional y cosmopolita en el que a partir de un dibujo impregnado del academicismo propio de su tiempo afloran reminiscencias estéticas del renacimiento italiano, del tratamiento de la luz de Zurbarán y distintos recursos técnicos tomados del impresionismo francés, elementos que convierten su pintura en testimonios de una época a caballo entre la tradición y la modernidad.


PEQUEÑA APORTACIÓN: UNA OBRA INÉDITA

En el deseo de reclamar la atención que realmente merece este pintor vallisoletano, aportamos una obra completamente inédita: “Mujer en el baño” (colección privada, Valladolid), un óleo sobre cartón a medio camino entre el realismo y la vaga sofisticación idealista, buena muestra de la interpretación del mundo femenino y del magistral uso del dibujo y la luz que caracteriza la obra de este genial maestro de la generación del 98.

Informe: J. M. Travieso.























Ilustraciones:   
1 Autorretrato de juventud, 1898. Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, Valladolid.
2 Artículo de Francisco Álvaro publicado en el Diario ABC (Madrid) con motivo de la exposición celebrada en Valladolid en 1966.
3 Retrato de Margarita Miguel, hija del pintor. 1936.
4 La bailaora sevillana Laura Navarro Álvarez (Laura de Santelmo, sobrenombre ideado por el pintor Sorolla), 1934.
5 Brasil, 1923.
6 Retrato de la poetisa argentina Victoria Ocampo de Estrada, 1917.
7-8-9 Dos mujeres / Retrato de Concha Lagos, 1954  / Anita Delgado, 1905.
10-11-12 Retratos de damas burguesas. 
13-14-15 El tocador / El espejo, 1938 /Mujer en la intimidad
16 Autorretrato, dibujo al carbón sobre tabla, 1964.
17 Mujer en el baño, h. 1930.
18-19-20 Retrato de Julián Besteiro, 1932 / Retrato de Ramón María del Valle-Inclán, 1933 / Retrato de Julio Romero de Torres, 1931.
  
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3 de enero de 2013

VIAJE: EXPOSICIONES EN MADRID, 17 de febrero 2013


PROGRAMA

Salida a las 7,30 h. desde la Plaza de Colón con dirección a Madrid. A la llegada visita al Palacio de Linares y a las 12,30 h. visita a la exposición "El Legado Casa de Alba", en el Palacio de Cibeles (Ayuntamiento de Madrid).
Almuerzo en el restaurante La Catedral (el menú se especifica abajo).
A las 16,30 visita opcional a las exposiciones "El arte de Cartier" o "Impresionismo y aire libre. De Corot a Van Gogh" en el Museo Thyssen o "Maestros del caos" en CaixaForum. A  las 18,45 salida hacia Valladolid desde la Plaza de Neptuno.

PRECIO SOCIO: 60 €.
PRECIO NO SOCIO: 65 €.

INCLUYE: Viaje en autocar, visita al Palacio de Linares, a la exposición del Palacio de Cibeles, a una exposición del Museo Thyssen, dossier, seguro de viaje y comida en restaurante La Catedral según el siguiente menú:  
A/ Primero: Salteado de verduritas frescas de temporada sobre brik crujiente. Segundo: Salmón noruego a la parrilla con salsa de limón y eneldo.
B/ Primero: Arroz al horno La Catedral con atún, langostinos y pimientos asados. Segundo: Carrilleras de ibérico La Catedral. C/ (para ambos): Postre.     

REQUISITOS:
Grupo máximo 40 personas.
Al inscribirse se deberá informar si se superan los 65 años.

INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Por correo en la dirección domuspucelae@gmail.com o llamando al teléfono 608 419228 de 18 a 20,30 h. a partir de las 0 horas del día 6 de enero 2013.

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2 de enero de 2013

Fastiginia: PERCANCES DE VALLADOLID, una "aleluya" satírica del XIX

Estampas y recuerdos de Valladolid

     Como obra impresa, la "aleluya" podría considerarse como el antecedente del comic actual, según información tomada de la Fundación Joaquín Díaz, de Urueña, donde se conserva una importante colección de aleluyas, entre ellas esta que presentamos y que está dedicada a la vida cotidiana en Valladolid a finales del siglo XIX.

     La aleluya es un pliego de papel  que lleva impreso por una de sus caras un conjunto de viñetas que van acompañadas de un pie con versos ripiosos que explican la escena representada. El modelo más generalizado presenta 48 estampas, como ocurre en este caso, que intentan mostrar visualmente algunos conceptos a una población mayoritariamente iletrada, lo que le emparenta con los llamados pliegos de cordel.

     A pesar de que las aleluyas fueron denostadas por algunos sectores que consideraban sus dibujos y mensajes demasiado vulgares, en otros casos con viñetas de contenido moralizante, fueron un acicate para que mucha gente aprendiera a leer con ellas, proporcionando también sus dibujos una estética muy definida a los artículos satíricos de los periódicos, en definitiva, se convirtieron en un medio de comunicación de gran popularidad y en un género propio de la estampa popular.

     Las aleluyas eran repartidas a voces por vendedores ambulantes y copleros en las plazas más concurridas y mercados. Toman su nombre de aquellas con estampaciones religiosas, cuyas viñetas eran recortadas y lanzadas al aire al paso de una procesión o sobre los fieles en la misa "aleluya" del sábado santo. Por la facilidad de leer y comprender sus versos y por la elocuencia de los dibujos muchas veces eran leídas o escuchadas por el pueblo llano, de la misma manera que aquellas moralizantes estaban destinadas al público infantil.

     Aquí presentamos una aleluya titulada "Percances de Valladolid", donde se hace un recorrido por distintos aspectos de la vida cotidiana de la ciudad para ir denunciando con ironía algunas incidencias, comenzando con un ángel trompetero que recuerda a la Fuente de la Fama y que proclama: Oid, lectores, oid, los percances de Valladolid.


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