Talla: 1609, Juan Martínez
Montañés (Alcalá la Real, Jaén, 1568-Sevilla, 1649)
Policromía: 1613, Francisco
Pacheco (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1564-Sevilla, 1644)
Madera de cedro tallada, estofada
y policromada
Capilla Mayor de la iglesia del Monasterio de San Isidoro del Campo, Santiponce, Sevilla
Fundación Casa Álvarez
de Toledo y Mencos
Escultura barroca española. Escuela andaluza
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| Sepulcros de Guzmán el Bueno y María Alonso Coronel en los muros de la capilla mayor de la iglesia del Monasterio de San Isidoro del Campo, Santiponce, Sevilla |
El Monasterio de San Isidoro del Campo fue fundado en el año 1301 por Alonso Pérez de Guzmán (León, 1256 – Gaucín, Málaga, 1309) y su esposa María Alonso Coronel (Sevilla, 1267-1330) en terrenos próximos a las ruinas de Itálica, lugar donde, según la tradición, había sido enterrado San Isidoro de Sevilla. Desde entonces el monasterio estuvo regido por diferentes órdenes religiosas, como cistercienses, ermitaños jerónimos y la Orden de San Jerónimo, dejando cada una de ellas su impronta en la construcción y decoración del recinto monasterial, donde siempre se celebraron sufragios por ser un complejo establecido como panteón de los fundadores y del linaje de los Guzmanes, carácter que estuvo vigente hasta la segunda mitad del siglo XVI. De hecho, es el primer gran monasterio hispalense en que aparece la promoción de un linaje nobiliario
Don Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, hijo bastardo de Pedro Núñez de
Guzmán, adelantado mayor de Castilla, y de Isabel, fallecida en el parto, fue
un destacado soldado por cuyas hazañas en las confrontaciones a ambos lados del
Estrecho recibió el título de primer señor de Sanlúcar de Barrameda, describiendo
el cronista del linaje de los Guzmanes que su fortuna fue “rica de hazienda
y de muy gran hermosura”. Guzmán el Bueno sería especialmente recordado por
el heroico suceso ocurrido en 1292 durante el Cerco de Tarifa, donde al
servicio de Sancho IV de Castilla prefirió sacrificar a su hijo antes que
rendir la plaza. Este episodio, convertido en leyenda, en 1884 fue recreado por
el pintor Salvador Martínez Cubells en la pintura Cerco de Tarifa que se
conserva en la Universidad de Zaragoza (Depósito del Museo del Prado).
Así permanecieron hasta 1609, cuando al celebrarse el tercer centenario
de la muerte de Guzmán el Bueno, la Orden de San Jerónimo que ocupaba el
monasterio y por iniciativa de Manuel Alonso Pérez de Guzmán el Bueno (Huelva, 1671-
Madrid, 1721), XIX conde de Niebla, XII duque de Medina Sidonia, X marqués de
Cazaza en África, Capitán General del Mar Océano y costas de la Andalucía, de
la Orden del Toisón de Oro y Capitán General de Cataluña entre 1690 y 1693, se decidió
renovar los sepulcros góticos, pasando a ser representadas las figuras arrodilladas
en oración y reubicadas en nichos abiertos en los muros del presbiterio,
siguiendo el modelo de El Escorial, tal vez inspirado en el suntuoso panteón
construido por su suegro, don Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, duque de
Lerma (1601-1607), en la iglesia de San Pablo de Valladolid o en los sepulcros
de los condes de Niebla (1607) en el convento de Santo Domingo de Sanlúcar.
Los
elegantes sepulcros de Guzmán el Bueno y María Alonso Coronel
La imagen simbólica de los promotores de la fundación funeraria adquiere
un gran sentido propagandístico. Sobre los muros ambas figuras aparecen en
actitud orante, arrodillados sobre almohadones y colocados frente a
reclinatorios cubiertos con paños decorados con medallones sobre los que
reposan libros. Ocupan nichos ornamentados con las armas heráldicas de ambos
linajes e inscripciones y elementos simbólicos pintados alusivos a sus
biografías. El espacio se ajusta al acuerdo de los Guzmanes con la comunidad, que
prohibía realizar el enterramiento de frailes y de personas ajenas a la familia
— “Et escogemos nras sepolturas dentro de la eglesia de sant ysidro entre el
altar e el coro. Et ordenamos e defendemos que nin el abad nin el convento nin
otro ninguno, non pueda Reçecir sepoltora dentro en la eglesia a ninguno sinon
los de nro linage. Et en tal manera que ninguno non sea puesto en sepulcro alto
nin entre nos e el altar”.
Alonso Pérez de Guzmán luce una armadura militar de gala donde la veste, la cota de malla y el recubrimiento de brazos y piernas siguen el modelo bajomedieval, aunque embellecida con una prolija labor de damasquinado que deja aflorar el oro subyacente, con profusión de remaches y motivos vegetales esgrafiados. A pesar del estatismo que las figuras requieren y su ubicación en posición alta, Martínez Montañés describe minuciosamente cada detalle visual: cabellos con los mechones escrupulosamente delineados, cuello fruncido de la camisa, botonaduras, borlones y pliegues naturalistas en la caída de los paños, piezas metálicas ensambladas de la armadura, reproducción de la espada y el libro, etc.
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| Detalle de la policromía aplicada por Francisco Pacheco en 1613 |
En el muro de enfrente aparece la efigie de la ricahembra doña María
Alonso Coronel, correspondiendo simétricamente con la figura de su
esposo. Era hija y rica heredera de Fernando González Coronel y de Sancha
Vázquez de Acuña. Con quince años de edad contrajo matrimonio con Guzmán el
Bueno en 1282 por disposición de Alfonso X, que así premiaba la actuación del
paladín castellano en el conflicto que le enfrentaba a su hijo Sancho. En la
inscripción de la cama sepulcral se hace mención a su condición de “madre
del segundo Isaac”, una clara alusión al sacrificio de la vida de su
primogénito en la toma de Tarifa, apareciendo también algunos versos del Laberinto
de Fortuna de Juan de Mena y sobre el muro de fondo los símbolos de una tea
encendida que recuerdan un suceso en el que quiso preservar su castidad. Doña
María Alonso Coronel aparece representada de acuerdo a su alto estatus social,
ya que además de su destacada actividad política gozaba de un rico patrimonio
generado por las campañas de su esposo, que por un tiempo estuvo al servicio
del sultanato meriní.
Estos magníficos sepulcros, que Martínez Montañés realizó como complemento al retablo de la iglesia monástica jerónima, no estaban exentos de una intención propagandística respecto al estatus social, político y económico del linaje de los Guzmanes, miembros de la alta nobleza castellana cuya rama, consolidada social y políticamente, había sentado las bases para la creación de la Casa de Niebla (con condado desde 1369) y el origen de la Casa de Medina Sidonia (con ducado desde 1445), siendo el primer título hereditario en la Corona de Castilla concedido por Juan II a Juan Alonso Pérez de Guzmán, III conde de Niebla, linaje ya convertido en uno de los más importantes de España y titular del ducado hereditario más antiguo del país.
Informe y
fotografías: J. M. Travieso.
Bibliografía
PALOMERO PÁRAMO, Jesús: Figuras orantes de Alonso Pérez de Guzmán El Bueno y su esposa María Coronel. En catálogo exposición “Gregorio Fernández y Martínez Montañés, el arte nuevo de hacer imágenes”, Catedral de Valladolid, Valladolid, 2024, pp. 278-281.
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| Aspecto actual del Monasterio de San Isidoro del Campo Santiponce, Sevilla |
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| Salvador Martínez Cubells. Guzmán el Bueno y el Cerco de Tarifa, 1884 Universidad de Zaragoza (Depósito Museo del Prado) |
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