16 de julio de 2018

Bordado de musas con hilos de oro: MÁS ALLÁ, de Jorge Guillén



El balcón, los cristales,
Unos libros, la mesa.
¿Nada más esto? Sí,
Maravillas concretas.

Material jubiloso
Convierte en superficie
Manifiesta a sus átomos
Tristes, siempre invisibles.

Y por un filo escueto,
O el amor de una curva
de asa, la energía
De plenitud actúa.

¡Energía o su gloria!
En mi dominio luce
Sin escándalo dentro
De lo tan real, hoy lunes.

Y ágil, humildemente,
La materia apercibe
Gracia de Aparición:
Esto es cal, esto es mimbre.

JORGE GUILLÉN ("Más allá", IV. Cántico).

* * * * *

13 de julio de 2018

Excellentiam: INMACULADA CONCEPCIÓN, la adolescencia teñida de melancolía













INMACULADA CONCEPCIÓN
Pedro de Mena y Medrano (Granada, 1628 - Málaga, 1688)
Hacia 1660
Madera de cedro policromada
Museo Iglesia de San Antolín, Tordesillas (Valladolid)
Escultura barroca. Escuela granadina














Museo Iglesia de San Antolín, Tordesillas (Valladolid)
En la iglesia de San Antolín de Tordesillas, convertida en museo de arte sacro de obras pertenecientes al propio templo y a otros desaparecidos de la villa, se custodia la bella escultura de la Inmaculada Concepción, obra maestra ejecutada por el escultor granadino Pedro de Mena hacia 1660, que condensa las aportaciones plásticas de este artista, tanto a la iconografía mariana como a la evolución de la escultura barroca española, que en sus gubias alcanzó el grado de suprema excelencia.

Es una escultura de discreto formato —78 cms. de altura— que en origen se hallaba en el templo tordesillano de Santa María, pasando después a la iglesia de San Antolín, situada en lo alto del promontorio que forma un balcón sobre el río Duero. En la actualidad no conserva la urna de cristal1 realizada expresamente para ella en el siglo XVII, elemento que sin duda a contribuido, a lo largo del tiempo, a favorecer su excelente estado de conservación.

Considera Parrado del Olmo que pudiera tratarse de una donación efectuada por don Tomás González Blanco2, un comerciante tordesillano asentado en Madrid que entre 1756 y 1757 costeó distintas obras para su antigua parroquia: la iglesia de Santa María (la talla del sombrero del púlpito, realizada en Madrid, y el balconcillo de hierro realizado por el cerrajero Francisco Felipe, el dorado del órgano aplicado por José de Bustamante, llegado desde Madrid, y una pintura de San Antonio de Alonso del Arco que adquirió en Madrid a una casa principal de la corte). De modo que, la dedicación a los negocios de este personaje, le permitió la compra en Madrid de obras destacadas a casas de la nobleza, pudiendo ser el donante de la imagen de la Inmaculada, que la habría adquirido de este modo, casi cien años después de que la realizara Pedro de Mena para algún comitente madrileño, debido al prestigio que alcanzó en la Corte tras su corta estancia en Madrid. Ello explicaría la presencia de una obra del granadino en Tordesillas.

Pedro de Mena, al igual que su padre Alonso de Mena, se dedicó a la creación de tallas concepcionistas después de la virulenta polémica que en torno al dogma de la Inmaculada tuvo su epicentro en Sevilla en 1613, lo que dio lugar a una demanda y producción ingente de tallas y pinturas con este tema por toda España como muestra de adhesión a una verdad de fe que, a pesar de la implicación de la corona española en su defensa, tendría que esperar a ser proclamada oficialmente como dogma de la Iglesia al 8 de diciembre de 1854, cuando el papa Pío IX dictó la bula Innefabilis Deus.

Por otra parte, en plena efervescencia inmaculista, el verdadero creador de la tipología que sigue Pedro de Mena sería su maestro Alonso Cano, que tras haber trabajado en Sevilla y Madrid, en 1652 regresaba a Granada y allí se rodeó de discípulos mientras marcaba nuevas directrices estilísticas a la escultura, siendo Pedro de Mena uno de los que mejor aprovechó sus enseñanzas.

Alonso Cano como creador del arquetipo

Alonso Cano fue el creador de la tipología de Inmaculada que caracteriza a la escuela granadina, concretamente con la denominada Inmaculada del facistol, realizada entre 1655 y 1656 a petición del Cabildo de la catedral de Granada para ser colocada rematando el gran atril colocado en el coro. El impacto de la pequeña talla de tan sólo 55 cm. de altura fue tal, que los comitentes decidieron preservarla en la sacristía para facilitar su contemplación.

Realizada en madera de cedro y después policromada, la escultura sigue las indicaciones de Pacheco para este tipo de representación, a lo que Alonso Cano añadió una dulzura inspirada en la pintura de Zurbarán plasmando la figura de una joven inocente de extrema belleza con el fin de realzar la idea de su nacimiento sin mácula potenciada por la Contrarreforma.

El modelo se distingue por su verticalidad y su actitud de colocar las manos juntas, ligeramente desplazadas a la altura del pecho, con gesto piadoso y sumiso, mientras descansa en una nube en la que asoma la luna, en fase cuarto creciente, junto a cabezas de querubines. Su rostro es clásico, delicado y con gesto melancólico, con la mirada dirigida hacia abajo y mostrando una larga cabellera con raya al medio y con los mechones cayendo por el frente y la espalda. Especial importancia concede Alonso Cano a la indumentaria, elemento esencial de la tipología. La Virgen viste una larga túnica con amplio cuello y anchas mangas, así como un manto que, apoyado en su hombro izquierdo, envuelve su cuerpo con fuertes ondulaciones que establecen marcadas diagonales y se ensanchan a la altura de la cintura, configurando una figura en forma de huso y aplicando una profusión de pliegues que producen un efectista juego de claroscuros a partir de un esmerado trabajo de la madera en finas láminas para sugerir un textil real en el que ya se prescinde de los estofados preciosistas. El resultado final es una imagen de recogimiento sobre sí misma que posteriormente sería reinterpretada por el mismo Alonso Cano (sirva de ejemplo la conservada en el Museo del Patriarca de Valencia) y copiada o interpretada por otros escultores debido al éxito alcanzado como imagen de devoción.

El modelo reinterpretado por Pedro de Mena

Fue precisamente Pedro de Mena el que encontró en el modelo de su maestro una fuente inagotable de inspiración para satisfacer la gran demanda de pequeñas Inmaculadas destinadas a conventos y oratorios particulares, obras a las que aplicaría su maestría en el tallado de la madera para establecer finísimas láminas en los juegos de la indumentaria y un minucioso trabajo en los cabellos, así como la aplicación de efectistas postizos que realzan el realismo de unas obras concebidas para su contemplación cercana, como también ocurriera con la larga serie de sus bustos del Ecce Homo y de la Dolorosa.
Los ejemplares catalogados de la Inmaculada, firmados o atribuidos a Pedro de Mena, superan los quince, todos ellos repartidos por la geografía española y realizados en su taller de Málaga, ciudad a la que se había trasladado desde Granada en 1658. A partir del arquetipo de Alonso Cano y siempre manteniendo las facciones aniñadas de la Virgen, Pedro de Mena realizó ligeras modificaciones en sus modelos, como el pequeño giro de la cabeza o su colocación completamente frontal, la colocación de las manos centrada o ligeramente ladeada y, sobre todo, en la composición de la base, que oscila desde simples representaciones de la luna en cuarto creciente a otras con forma de nubes con cabezas de querubines e incluso con las figuras infantiles completas.

Alonso Cano. Izda: Inmaculada del facistol, 1655-1656. Catedral de
Granada / Dcha: Inmaculada. Colección particular
Entre la esculturas de la Inmaculada, documentadas y atribuidas a Pedro de Mena, se pueden citar las siguientes:
* Inmaculada Concepción, 1656, iglesia parroquial de Alhendín (Granada).
* Inmaculada Concepción, 1655-1658, Procedente de Mendarózqueta (Álava), Museo Diocesano de Arte Sacro, Vitoria.   
* Inmaculada Concepción, 1656-1663, iglesia de la Purísima Concepción (Madres Recoletas Benitas), Toledo.
* Inmaculada Concepción, 1658, Arzobispado, Granada.
* Inmaculada Concepción, 1658, convento del Ángel de la Guarda, Granada.
* Inmaculada Concepción, hacia 1660, Museo de San Antolín, Tordesillas (Valladolid).
* Inmaculada Concepción, hacia 1660, iglesia parroquial de Saucelle (Salamanca).
* Inmaculada Concepción, hacia 1675, iglesia de la Magdalena, Granada.
* Inmaculada Concepción, 1676, iglesia de Santa Eulalia de Moros (Zaragoza).
* Inmaculada Concepción, 1676, iglesia de San Nicolás de Bari, Murcia.
* Inmaculada Concepción, 1676-1686, Abadía del Císter, Málaga.
Alonso Cano. Inmaculada, h. 1658. Museo del Patriarca, Valencia
* Inmaculada Concepción, 1686, monasterio de Santa Teresa (Madres Carmelitas), Madrid.

La Inmaculada Concepción de Tordesillas

Es uno de los modelos más genuinos de Pedro de Mena y en su composición guarda grandes similitudes con las conservadas en la iglesia parroquial de Saucelle (Salamanca) y en el convento del Ángel de la Guarda de Granada, con la Virgen colocada sobre una pequeña y sencilla peana de madera, de formas geométricas, en la que descansa la base en forma de una representación circular de la luna, en este caso de plata y con la faz del astro repujada en su interior, prescindiendo de las figuras de querubines colocadas a los pies.

Pedro de Mena
Izda: Inmaculada, h. 1660. Museo de San Antolín, Tordesillas (Valladolid)
Dcha: Inmaculada, h. 1660. Iglesia parroquial de Saucelle (Salamanca)
La figura, muy estilizada y manteniendo la forma de huso, ofrece en sus detalles una extraordinaria perfección técnica. Presenta una túnica marfileña, con una ornamentación simulando aguas, con mangas amplias que dejan asomar una camisa ajustada y fruncida en los puños, que están rematados por orlas que simulan estar bordados con motivos romboidales. Más sorprendente es la talla del manto azul, que completamente desposeído de elementos decorativos se apoya sobre el hombro izquierdo y deja libre el derecho formando una marcada diagonal. En su caída se ensancha a la altura de la cintura sobre el brazo izquierdo y formando un gran pliegue en la parte derecha, replegándose al frente para formar dos nuevas diagonales en el parte inferior. Todo él está resuelto mediante grandes concavidades, que definen un fuerte claroscuro, y pliegues de gran suavidad, manteniendo la fidelidad a la técnica pictórica utilizada por Alonso Cano. Lo realmente sorprendente es el escaso grosor de los bordes, en los que la madera se desmaterializa para sugerir telas reales.

Con gesto orante, sus delicadas y menudas manos aparecen juntas a la altura del pecho, aunque sin tocarse, actitud contenida que contribuye a crear una sensación de ingravidez que alude a la visión de la mujer apocalíptica relatada por el evangelista San Juan. Meritorio es también el trabajo de la cabeza, con el rostro dirigido al frente y enmarcado por una larga melena que en forma de afilados y detallados mechones cae por los lados tapando las orejas, sin adherirse al cuerpo y desplegándose por la espalda en forma exenta. El rostro es muy redondeado y con aspecto juvenil, definido por una frente despejada, nariz larga y boca pequeña, aunque lo más expresivo son los párpados finos y rasgados, con ojos de cristal y pestañas postizas que le confieren el aire ausente y melancólico que caracteriza sus producciones, cuyo realismo barroco, como expresión de una peculiar religiosidad, es capaz de producir tanta fascinación.      
       
Pedro de Mena
Izda: Inmaculada, 1686. Monasterio de Santa Teresa, Madrid
Dcha: Inmaculada, 1655-1658. Museo Diocesano de Arte Sacro, Vitoria
Informe y fotografías: J. M. Travieso.






NOTAS

1 MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José: Escultura de la Inmaculada. En Las Edades del Hombre. El Arte en la Iglesia de Castilla y León, Valladolid, 1988, p. 287.

2 PARRADO DEL OLMO, Jesús María: Patronos y obras de arte en Santa María de Tordesillas. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología (BSAA) nº 56, Universidad de Valladolid, 1990, pp. 521-522.





Pedro de Mena. Inmaculada, h. 1676. Iglesia de San Nicolás de Bari, Murcia










* * * * *

11 de julio de 2018

VIAJE: RUTA DE JAIME I Y EL MAESTRAZGO, del 4 al 9 de septiembre 2018


PROGRAMA

Martes 4 de septiembre   VALLADOLID - CASTELLÓN

Salida de Valladolid a las 6,45 h. desde Vallsur y a las 7 h. desde la plaza de Colón con dirección a Castellón. Almuerzo en ruta. Llegada al hotel, posteriormente nos reuniremos con nuestro guía y visitaremos la basílica de Llevo (en las afueras de Castellón, a 2 km). Después nos trasladaremos para hacer la visita de Castellón a pie, recorriendo las casas modernistas, la antigua Estación, la Farola, el Teatro Principal, el Casino Antiguo, el Palacio de la Diputación, la Calle Mayor y visitaremos la Concatedral de Santa María. Regreso al hotel, cena y alojamiento.

Miércoles 5 de septiembre   CASTELLÓN - SAGUNTO - VALL DE UXO - GRUTA DE SANT JOSEP - CASTELLÓN

Desayuno y salida hacia Sagunto, donde visitaremos El Castillo, el Teatro Romano y el Museo Arqueológico. Tendremos ocasión de pasear por el barrio judío y entraremos al Museo de la Calzada Romana. Almuerzo y salida hacia el Vall de Uxo. Desde el autocar, veremos el acueducto, y ya en el pueblo, disfrutaremos de un agradable paseo entre sus preciosos palacios. A continuación, nos dirigiremos a la Gruta de San Josep. para visitar el río subterráneo navegable más largo de Europa donde podremos contemplar las caprichosas formas de las rocas que la acción del agua ha moldeado durante miles de años. Regreso al hotel, cena y alojamiento.

Jueves 6 de septiembre   MORELLA - VIRGEN DE BALMA - FORCALL - MIRAMBELL - CASTELLON

Desayuno y salida hacia Morella, extraordinario ejemplo de ciudad gótica y declarada Bien de Interés Cultural, visitaremos caminando su casco histórico, desde la Puerta de San Miguel hasta la puerta de la iglesia (pasando por el ayuntamiento y la calle principal porticada), visitaremos su castillo y murallas medievales. Del tramo de muralla visitaremos la Torre de San Miguel, erigida en el siglo XIV. Posee notables iglesias, como la arciprestal de Santa María la Mayor, el antiguo convento de San Francisco (del que visitaremos el claustro) Almuerzo. Dedicaremos la tarde a visitar la primera parte de los pueblos más importantes del Maestrazgo. Conjuntos Históricos declarados Bien de Interés Cultural. En todos ellos se unen una serie de construcciones de elevado valor arquitectónico y edificaciones singulares, que componen conjuntos urbanos de gran interés, reflejando momentos históricos de mayor esplendor y prosperidad en estas tierras. Traslado a Forcall. Visitaremos la plaza y el museo de Sant Antoni, así como su iglesia. Desde Forcall nos trasladaremos a visitar la Virgen de Balma, Continuaremos por el Alto Maestrazgo para visitar Mirambell, donde daremos un paseo por el casco antiguo amurallado y veremos los exteriores del convento.  Regreso al hotel, cena y alojamiento.

Viernes 7 de septiembre   ONDA - VILAREAL - OROPESA DEL MAR

Desayuno y salida para realizar la visita a Onda,  visitaremos El Castillo, una de las mejores fortalezas de esta tierra, donde se exhibe un magnifico conjunto de yeserías musulmanas. Desde el castillo se ve la Ermita de Santa Bárbara y conoceremos a pie el centro histórico con la Plaza de Almudí y sus edificios más representativos. Continuación del viaje hacia Vila-Real donde la plaza "de la Vila”, declarada Bien de Interés Cultural en 1974 y monumento histórico-artístico es el centro de la ciudad, de la muralla medieval permanecen algunos restos. Visitaremos la monumental iglesia Arciprestal, dedicada al apóstol Sant Jaime, visitaremos la casa Polo, la plaza mayor y las murallas (exterior) Regreso al hotel para el almuerzo. A primera hora de la tarde visitaremos Oropesa del Mar, villa típicamente mediterránea donde recorreremos el antiguo trazado medieval, con sus estrechas y empinadas calles cuajadas de tiendas de antigüedades de las más diversas épocas y estilos, culminado por las ruinas de las murallas y las ruinas del Castillo de origen musulmán. Visitaremos su Museo arqueológico donde nos proyectaran unos impresionantes videos. Regreso al Hotel, cena y alojamiento.

Sábado 8 de septiembre   CASTELLON - ARES DEL MAESTRE - BENASSAL - PEÑISCOLA - CASTELLON

Desayuno y salida para recorrer la segunda parte del Alto Maestrazgo, lugar donde durante la guerra civil 3 de sus poblaciones sufrieron bombardeos, de acuerdo con informes existentes en el archivo militar de Friburgo de Brisgovia, los bombardeos de Albocácer, Ares del Maestre, Benasal y Villar de Canes, llevados a cabo durante mayo de 1938, tenían como principal objetivo probar las características de los nuevos bombarderos alemanes Bunkers Ju 87 Stuka14. 
Almuerzo en la zona y posteriormente desplazamiento a Peñíscola, población donde visitaremos el Castillo-Palacio del Papa Benedicto XIII construido por los Templarios sobre los restos de una antigua alcazaba árabe, donde destaca la Iglesia la ermitaña exterior y recorreremos el centro del casco histórico. Regreso al hotel. Cena y alojamiento.

Domingo 9 de septiembre   CASTELLON - SOT DE FERRER - SEGORBE - NAVAJAS - JERICA - VALLADOLID

Desayuno y salida hacia Segorbe. Pasaremos por la población de Sot de Ferrer, donde haremos una panorámica desde el bus. Al llegar a Segorbe realizaremos un paseo por el casco histórico y visitaremos la Catedral. Seguiremos nuestro regreso pasando por Navajas (vista desde el bus) y pararemos en Jérica, donde visitaremos la iglesia del Socorro, Santa Águeda, San Roque, las murallas y los torreones del castillo. Llegada a Valladolid sobre las 22,30 horas.

PRECIO SOCIO (HABITACIÓN DOBLE): 565 €
PRECIO NO SOCIO (HABITACIÓN DOBLE):  595 €
SUPLEMENTO HABITACIÓN INDIVIDUAL: 100 €

REQUISITOS: Grupo mínimo 30 y máximo 50 personas.

INCLUYE:
- Autocar durante todo el recorrido.
- 5 noches en hotel Euro Hotel **** CASTELLÓN.
- Estancia en régimen de Pensión Completa.
- Bebida incluida (agua) en comidas y cenas.
- Visitas con guía local.
- Seguro de viaje.
- Dossier Domus Pucelae.
- Acompañante Domus Pucelae.

- Visitas de las ciudades:
       Castellón
       Sagunto
       Vall de Uxo
       Morella
       Forcall
       Mirambell
       Onda
       Vila Real
       Oropesa del Mar
       Ares del Maestre 
       Benasar
       Peñíscola
       Segorbe
       Jérica

- Entradas incluidas:
       Basílica de Llevo
       Concatedral de Santa María
       Castillo de Sagunto
       Teatro Romano
       Museo Arqueológico
       Museo de la Calzada
       Gruta de Sant Josep
       Castillo de Morella
       Santa María la Mayor de Morella
       Museo de San Antoni e Iglesia de Forcall
       Castillo de Onda
       Iglesia Arciprestal de Vila Real
       Casa Polo
       Museo Arqueológico de Oropesa
       Castillo de Papa Luna
       Catedral de Segorbe

NO INCLUYE:
- Extras y servicios no especificados en el apartado anterior.

INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: por correo a domuspucelae@gmail.com o llamando al teléfono 608 419228 a partir de las 0 horas del día 12 de julio, debiendo hacer entrega a la reserva de 150€ y resto del importe del viaje antes del 21 de agosto de 2018 en Viajes Tempo Tours. C/ Miguel Iscar 16 Tfno.983 213630 - 983 666663. Persona de contacto: Pablo Parrilla Horario: de lunes a viernes de 09.30 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas.
 
FORMA DE PAGO: Efectivo, Tarjeta de Crédito, Tarjeta Pass Carrefour o mediante transferencia a la cuenta bancaria que le indicarán en la agencia, indicando en el concepto “Viaje Ruta de Jaime I y el Maestrazgo (Castellón y provincia)" y el nombre de los viajeros. Enviar copia de la transferencia por mail a: info@imaginaunviaje.com 


* * * * *

9 de julio de 2018

Exposición: LA INVENCIÓN DEL CUERPO | DESNUDOS, ANATOMÍA, PASIONES, del 6 de julio al 4 de noviembre 2018



LA INVENCIÓN DEL CUERPO
DESNUDOS, ANATOMÍA, PASIONES

MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA, VALLADOLID


Aunque ningún problema ha ocupado tanto el arte occidental como el cuerpo, fue entre el Renacimiento y la Ilustración cuando este «objeto» experimentó una mutación decisiva, un proceso de «invención» —arduo, variado y extenso—, en el seno de una visión humanista y moderna del mundo. Tan importante resultó y tan espléndidos fueron sus logros que se convirtió en la quintaesencia «real» y, en apariencia, definitiva de la representación de lo humano.

Hasta entonces, en los siglos precedentes, la figura aparecía reducida a un esquema desencarnado. Pero la nueva cultura, bajo el lema socrático «conócete a ti mismo», descubrió en lo humano un espectáculo inagotable, amparado por la ética de la dignidad humana y de la libertad de pensamiento.

Las artes afrontaron este desafío con audacia e imaginación, conjugando sus búsquedas con las propuestas de anatomistas y geómetras, con las lecturas de los antiguos y de los filósofos de la naturaleza, unidos siempre por la preeminencia de la observación, de la mirada, de la experiencia, de los sentidos; y de la imagen, cuya difusión por la imprenta contribuyó al esplendor de este periodo.

Nace así una «civilización del cuerpo», muy firme y optimista, sí, pero atravesada de espinosas dudas morales, de paradojas y devociones. Una civilización que trata con muertos para poder dar forma a los vivos, que convierte la energía vital en una fórmula matemática, que castiga el cuerpo para glorificarlo, que mezcla ciencia y crimen, que funde erotismo y disección anatómica, que se adentra en el incontrolable mundo de las pasiones para legislar sus gestos.

La exposición recorre algunos de los episodios significativos de esta invención artística del cuerpo: el encuentro de la anatomía en el arte y, a la vez, la componente estética de los tratados anatómicos; las indagaciones sobre las proporciones de la figura humana; el influjo de la estatuaria clásica; la teatralización corporal de las pasiones; la ambigüedad tejida entre el desnudo y lo sagrado; el uso contrarreformista del imaginario anatómico como estímulo de la devoción del creyente; la excepcionalidad de la corporeidad femenina asociada con la reproducción y su deslizamiento hacia una observación erótica, el nacimiento del hombre-máquina, o, finalmente, el lazo entre color pictórico y apoteosis de la carne.

En función de estos criterios, la muestra está estructurada en seis apartados que bajo la titulación de "Cuerpos en el taller del artista", "Cuerpos en acción, hombres máquina", "La anatomía y su sombra", "El gran espectáculo de las emociones", "La fascinación por el cuerpo herido" y "Carnositá: Cuerpos de la plenitud", recoge obras, entre otros, de Alberto Durero, Alonso Berruguete, Pierre II Poncet, Bartolomeo Suardi “Bramantino”, Pollaiolo, Tintoretto, Richier Ligier, Mateo Vangorla, Isidro Villoldo, Gaspar Becerra, Vesalio, José de Ribera, Juan de Juni, Charles Le Brun, Pedro de Mena, Francisco de Zurbarán, Juan Alonso de Villabrille y Ron, Pedro Pablo Rubens, Artemisia Gentileschi y Francisco de Goya.





















* * * * *

6 de julio de 2018

Excellentiam: VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS, cuando el sentimiento emana de la madera








VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS
Adrián Álvarez (Palencia,1551-Valladolid,1599)
Hacia 1596
Madera policromada
Iglesia de San Martín, La Mota del Marqués (Valladolid)
Escultura renacentista castellana. Corriente romanista










Esta escultura de la Piedad, venerada en la iglesia de San Martín de La Mota del Marqués (Valladolid) como Virgen de las Angustias, recibe culto en un retablo rococó del siglo XVIII, aunque cuando esto se escribe todos los retablos de la iglesia aparecen desprovistos de sus imágenes debido a la lenta restauración del recinto, cuya última fase esperamos se vea culminada. 
Mientras tanto, la imagen está recogida en la sacristía antigua, junto a otros bienes patrimoniales, ejerciendo este espacio como capilla provisional durante el proceso de las obras.

La escultura es una de las más bellas representaciones de la Piedad de cuantas salieron de los talleres vallisoletanos a finales del siglo XVI. Aunque no se trata de una obra maestra, contó con una especial devoción entre la población, como lo atestigua el hecho de que en el siglo XVIII fuese renovado su retablo con el fin de dignificarla y que en la misma iglesia se conserve un exvoto, igualmente dieciochesco, consistente en una pintura de gran formato y aire popular que narra un milagro atribuido a su intervención, según proclama una cartela incluida en la escena: "Pedro Fernández, vecino de esta villa de la Mota, viniendo de la ciudad de Palencia, salieron del Monte de Torozos a robarle dos ladrones; y viéndose en grande aprieto se encomendó a Nuestra Señora de las Angustias y no le maltrataron. Año 1724".

La Virgen de las Angustias representa a la Virgen arrodillada sobre un peñasco y contemplando con gesto sufriente el cuerpo muerto de Cristo, que colocado sobre un sudario depositado en el suelo —no en su regazo como en la tipología más habitual— presenta el cuerpo extendido, con la cabeza ligeramente levantada y apoyada sobre la rodilla derecha de la Virgen, que con su mano derecha la sujeta delicadamente, al tiempo que con su mano izquierda sostiene la mano llagada de Cristo, en la que fija su mirada.

Se trata de una Piedad cuya estética se adscribe a la corriente romanista implantada por Gaspar Becerra en el retablo mayor de la catedral de Astorga, aunque en este caso las figuras tienden a la estilización. Su espalda plana indica que fue concebida para ocupar la hornacina de un retablo, mientras que al frente ofrece un meritorio trabajo en el tratamiento de los paños, con profusión de pliegues suaves y redondeados repartidos por la túnica, el manto y el sudario, multiplicándose en las ondulaciones de la toca, que aparece ajustada al pecho y la cabeza.

Es precisamente en la cabeza de la Virgen donde se localiza el centro emocional, ya que en conjunto la composición presenta una cierta rigidez. Su rostro es ovalado y queda recortado por los bordes de la toca, con párpados resaltados, ojos entornados, cejas arqueadas, nariz larga, boca ligeramente entreabierta y mentón cuadrada, cayendo sobre su frente y por los lados los pliegues del manto que lo enmarcan produciendo un efectista claroscuro. Por su parte, el cuerpo de Cristo presenta una estimable corrección formal en su anatomía, aunque con un excesivo convencionalismo que le priva de la gracia y el dinamismo de la figura materna. Esto se repite en el trabajo de la cabeza, que aparece excesivamente simplificado en la talla de las barbas y cabello y sin expresión dramática.

En la escultura cobran un especial protagonismo los valores cromáticos de la policromía aplicada. La blanca toca de la Virgen aparece recorrida en el centro y los bordes por una cenefa ornamental con esgrafiados que reproducen pequeños rameados dorados. La amplia túnica presenta un fondo rosáceo, con motivos vegetales esgrafiados que dejan aflorar el oro junto a otros aplicados a punta de pincel, entre los que destaca bajo el pecho un medallón con un corazón atravesado por siete cuchillos que se refieren a los siete dolores de la vida de la Virgen. La mayor riqueza ornamental aparece en el manto, donde sobre un fondo azul se diseminan esgrafiados con formas vegetales, cintas y medallones (con estrellas y anagramas marianos), junto a ramas aplicadas a punto de pincel, rematándose con una ancha orla dorada, con motivos florales a punta de pincel en colores blanco, rojo y azul, bien visible sobre la frente y en su caída en zigzag junto al brazo izquierdo.

Más contenida es la policromía de Cristo, donde el paño de pureza y el sudario presentan un tono marfileño sobre el que se distribuyen pequeñas flores doradas que contrastan con los peñascos de la base, cubiertos por tallos y flores en colores rojo y verde. Por su parte, la encarnación del cuerpo, aplicada a pulimento, ofrece pequeños matices propios de la pintura de caballete, como hematomas sobre el cuerpo pálido, huellas de azotes y dedos amoratados, con las llagas recorridas por regueros de sangre. También en las carnaciones los matices aparecen más esmerados en la cabeza de la Virgen, con mejillas sonrosadas, cejas y pequeñas pestañas pintadas y lágrimas blancas junto a los ojos que realzan su patetismo.

La escultura fue restaurada poco tiempo antes a su presentación en la exposición Remembranza (Las Edades del Hombre), celebrada en Zamora en 2001, momento en que Manuel Arias Martínez pudo transcribir una inscripción1 colocada en su base que, firmada el 10 de julio de 1723, desvela un dato importante: que ese año el pintor Manuel Barreda y Lombera, afincado en Valladolid, retocó la policromía. Fue entonces cuando la figura de la Virgen recibió la policromía preciosista en el rostro, la túnica y el manto que en parte enmascara la original de finales del siglo XVI, siendo en ese momento cuando se aplicaron las lágrimas en el rostro, los grandes y vistosos motivos florales a punta de pincel y los medallones con anagramas marianos dispersos por el manto.     
En la actualidad, la Virgen de las Angustias desfila cada Viernes Santo por las calles de La Mota del Marqués durante las celebraciones de Semana Santa.

ATRIBUCIÓN DE LA AUTORÍA    

La Virgen de las Angustias carece de documentación que avale su autoría, si bien es aceptada la atribución al escultor Adrián Álvarez formulada por J. M. Parrado del Olmo2, que encuentra analogías estilísticas con una Piedad que como titular de la ermita de las Angustias, de la cercana villa de Tordesillas, él mismo documentó como contratada por Adrián Álvarez3 en 1589 y que viene a ser su primera obra al frente del taller de su padre, el escultor Manuel Álvarez, fallecido pocos años antes.

No son demasiado abundantes las noticias biográficas que nos han llegado de Adrián Álvarez. Sabemos que era hijo del escultor Manuel Álvarez y de Isabel Giralte, hermana del escultor Francisco Giralte. Fue bautizado en la catedral de Palencia el 17 de marzo de 1551, lo que hace presuponer su nacimiento pocos días antes en esa ciudad. Junto a su hermano Antonio trabajó activamente en el taller de su padre, cuyas riendas tomó a la muerte de aquél, pues en 1586, junto a su mujer María de Cisneros, reclamaba la herencia paterna.

En febrero de 1583, actuaba como fiador en el contrato de su padre y Francisco de la Maza para realizar un retablo para Francisco Miranda en el convento de San Francisco de Valladolid. Un año después contrataba junto a su padre un retablo solicitado por Juan Delgado para ser colocado en el claustro del convento de la Trinidad de Valladolid. En 1587 ejercía de nuevo como fiador en el contrato de su padre para realizar el retablo y la imagen de San Eloy para la ermita de Nuestra Señora del Val, sede del gremio de plateros de Valladolid.

En 1589, ya independizado, contrataba una Piedad para la ermita que la Cofradía de las Angustias tenía en Tordesillas. El 8 de julio de ese año en la casa del escultor Esteban Jordán peritaba, junto a Andrés de la Rada, la escultura funeraria de Martín de Vergara, a la que pusieron objeciones que fueron subsanadas en junio de 1590.

Por entonces inicia su relación con los jesuitas, que en 1591 le solicitan una Asunción (desaparecida) para el centro de Santiago de Compostela y el 1595 el retablo mayor del colegio de San Ignacio de Valladolid, actual iglesia de San Miguel y San Julián, donde dejaría una serie de cuatro grandes altorrelieves de la vida de Cristo y un santoral de tipo romanista, así como cuatro bellísimas virtudes colocadas en el banco. Ese mismo año comenzaba a trabajar en el retablo de la iglesia jesuítica de Medina del Campo, hoy parroquia de Santiago, cuyo ensamblaje corrió a cuenta de Sebastián López. Ese trabajo le facilitó el contrato, también en Medina del Campo, de la custodia y el relicario del altar mayor de la capilla de Alonso de Quintanilla en la iglesia de San Juan de Sardón.

Adrián Álvarez moría prematuramente en Valladolid en 1599, cuando contaba 48 años. En el inventario realizado por su viuda se cita un retablo de madera y dos bultos en alabastro para el oidor Espinosa en la iglesia de San Agustín; el retablo de San Marcos que estaba trabajando para la iglesia de San Benito de Valladolid, que fue rematado por Pedro de Torres en 1601; otro retablo para los franciscanos de Coca (Segovia); las esculturas de una Virgen con el Niño, San Esteban y Santa Águeda para la iglesia de San Esteban de Valladolid, que serían terminadas por su colaborador y discípulo Pedro de la Cuadra; el retablo de San Pedro, prácticamente acabado, para la iglesia de la misma advocación en Torrelobatón (Valladolid), que en los años cuarenta del siglo XX, debido a la ruina del templo, fue trasladado a la población asturiana de Noreña, donde se encuentra en la actualidad4; por último, otro retablo destinado al colegio agustino de San Gabriel, solicitado por Juana Ochoa de Peralta, que costeó la obra desde 1592.

Adrián Álvarez, que se había formado en el estilo ecléctico de su padre, sabe infundir a sus obras un elegante manierismo y claridad en las composiciones. Decantado por la corriente romanista imperante en su tiempo, aplica los primeros toques naturalistas que definirán la escultura vallisoletana de inicios del siglo XVII, recogiendo esta tendencia sus discípulos Pedro de la Cuadra y, sobre todo, Francisco de Rincón, creador de un tipo de Piedad en el retablo de la iglesia de las Angustias de Valladolid, que renovaría por completo esta iconografía mariana, que sería definitivamente consolidada en Valladolid por Gregorio Fernández.
   

Informe y fotografías: J. M. Travieso.



NOTAS

1 Transcripción de la incripción en la base de la escultura descifrada por Manuel Arias Martínez: 
Izose esta echura el año de 1506 y se renobo el año de 1723
siendo capellán Mayoor el sr. Dn Fernando de acebes ermosino
y fueron las devotas Catalina diez y mariana Diez y la estofo Manul
el Varreda y lombera Vecino de la Ciud(ad) de Valladold(olid), en esta billa de Lamotta
A diez dias del mes de Julio deste Presente año amen Jesús
antonio Barreda en la casa de Miguel Gómez que linda con la callexa de la Iglesia”.  

2 PARRADO DEL OLMO, Jesús María: Virgen de las Angustias. En Remembranza / Las Edades del Hombre, Zamora, 2001, p. 620.

3 PARRADO DEL OLMO, Jesús María: Una Piedad de Adrián Álvarez en Tordesillas. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología (BSAA) nº 38, Universidad de Valladolid, 1972, pp. 519-522.

4 MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José: Un retablo de Adrián Álvarez en Noreña (Asturias). Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología (BSAA) nº 50, Universidad de Valladolid, 1984, pp. 410-415.





























Adrián Álvarez: Detalles del retablo de la iglesia de San Miguel de Valladolid, 1595
Nacimiento y Presentación en el Templo / Resurrección y Pentecostés / La Justicia y la Prudencia










* * * * *