11 de junio de 2014

Taller Literario: DECISIÓN, de María José Avendaño

DECISIÓN

Cuando cerró aquella puerta, supo que allí dejaba parte de su vida. Ya no habría más evasivas ni más mentiras, ya no creería en falsas promesas, ni arrepentimientos que nunca llegaban.

No se sentía con fuerzas para seguir luchando por una quimera, tenía que seguir hacia adelante, de lo contrario acabaría consumida por el pánico que se instaló en su vida obligándole a estar siempre alerta.

Ya no recuerda cómo llegó a este punto de su existencia. Ella, joven, bonita,  inteligente, aparcó su vida por un amor desenfrenado, pasional, con toques de lujuria que rozaban la perversión. Aquello que comenzó siendo un juego, acabó formando parte de su supervivencia.

Por cada entrega suya recibía a cambio insultos, palabras soeces. Ella no entendía el porqué de este trato y él se excusaba en el juego inocente. El terror acabó acampando en su mundo llegando a anularla. El día que se negó a seguir, recibió, a cambio, su primer golpe, y a este le siguieron… ya no recuerda cuantos. Cuando se recompuso preguntó el porqué. Ella jamás le dio motivos y él tan solo se lamentó prometiendo que no volvería a suceder, que fue un arrebato.

No recuerda el tiempo transcurrido, ni  en qué momento fue dichosa. Vive en una pesadilla constante, mirando el reloj y rogando que no llegue la oscura noche. Con esa oscuridad llega el miedo que se instala en su cama y la convierte en un guiñapo a merced de caprichos vejatorios y reza por que acabe cuanto antes. Aprendió a escuchar su respiración cuando él ya dormía profundamente. Entonces era cuando ella recobraba cierta paz. Convertida en un ser invisible se acurrucaba dándose calor, ese calor que necesitaba para seguir viviendo. Ansiaba el clarear del día porque sólo entonces volvía esa tranquilidad efímera.

Hasta que cierto día el espejo no le devolvió la imagen que ella recordaba. Se vio marcada. Se acarició la cicatriz que mantenía enmascarada bajo el maquillaje. Fue entonces cuando le volvió el valor y éste desechó el miedo. Buscó su  maleta, metió en ella las ilusiones, la esperanza y el motivo más importante por el que luchar.

Se apresuró escaleras abajo, era el camino más seguro y la hora se acercaba. Temía ser vista, alcanzó la puerta. El sol le dio en los ojos. Miró a ambos lados de la calle y respiró hondo. Se acarició el vientre y susurrando se aferró a su maleta, apresurando el paso…

Mª JOSÉ AVENDAÑO, abril 2014

Taller Literario Domus Pucelae. Texto nº 4
Ilustración: "La familia bien, gracias".


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Domvs Pvcelae: WEB DEL TALLER LITERARIO



Desde este momento, en el apartado "Secciones Domus Pucelae" que figura en la columna izquierda de este blog, ha sido incorporado un enlace para tener acceso directo, de forma permanente, a la Web del Taller Literario creada por José Luis Juárez.

En el apartado RELATOS de dicha web podrás encontrar, organizados por meses y en formato "pdf", todos los trabajos elaborados por los componentes del Taller Literario, así como colaboraciones y otros documentos. De estos trabajos, el grupo selecciona tres mensuales que son los que publicamos en este blog con su correspondiente ilustración, el resto te esperan archivados en la Web del Taller Literario.

Os animamos a abrir este enlace con frecuencia para comprobar la creatividad literaria de algunos miembros de Domus Pucelae.


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9 de junio de 2014

VIAJE: VIETNAM Y CAMBOYA, del 4 al 18 de noviembre 2014

PROGRAMA

Martes 4 de noviembre
Valladolid / Madrid / Londres / Hanoi

Miércoles 5 de noviembre
Hanoi

Jueves 6 de noviembre
Hanoi

Viernes 7 de noviembre
Hanoi / Bahía de Halong

Sábado 8 de noviembre
Bahía de Halong / Hanoi / Danang / Hoi An

Domingo 9 de noviembre
Hoi An

Lunes 10 de noviembre
Hoi An / Danang / Ho Chi Minh

Martes 11 de noviembre
Ho Chi Minh / Tay Ninh / Cu Chi / Ho Chi Minh

Miércoles 12 de noviembre
Ho Chi Minh / Delta Mekong / Can Tho

Jueves 13 de noviembre
Can Tho / Ho Chi Minh / Chau Doc

Viernes 14 de noviembre
Chau Doc / Phnom Penh  (Camboya)

Sábado 15 de noviembre
Phnom Penh  / Siemreap

Domingo 16 de noviembre
Siemreap

Lunes 17 de noviembre
Siemreap / Hanoi

Martes 18 de noviembre
Hanoi / Londres / Madrid / Valladolid


PRECIO SOCIO: 2995 € (habitación doble).
PRECIO NO SOCIO: 3045 € (habitación doble).
PRECIO SOCIO: 3490 € (habitación individual).
PRECIO NO SOCIO: 3540 € (habitación individual).



INCLUYE:  
Autocar Valladolid/Madrid Barajas/Valladolid
Asistencia técnica.
Acompañante Domus.
Dossier Domus.
15 días de pensión completa.
Vuelos con la Cía. Air Europa y la Cía. Vietnam Airlines,  en clase turista, tarifa especial de grupo, en los tramos: MAD/LGW/HAN-REP/HAN/LGW/MAD.
Saltos internos proporcionados por Vietnam Airlines (pendiente de confirmar horarios), en clase turista, tarifa especial de grupo, en los tramos: HAN/DAD - HUE/SGN.
Saltos internos proporcionados por el corresponsal (pendiente de confirmar horarios), en clase turista, tarifa especial de grupo, en el sector: SGN/REP.


NO INCLUYE:
Tasas aéreas y suplemento de carburante a reconfirmar el día de la emisión de los billetes.
Propinas al guía y maleteros.
Bebidas.
Cualquier visita que no esté contemplada o no venga reflejada en el itinerario.
Extras generados en los hoteles.
Obligatorio pasaporte electrónico con validez mínima 6 meses fecha de regreso.
Visado para entrada en Vietnam: 45 USD (por persona aprox.) de pago directo en el aeropuerto.
Visado para entrada en Camboya: 25 USD (por persona aprox.) + 1 foto tamaño carnet de pago directo en el aeropuerto.
“La tramitación y concesión de los visados necesarios para su viaje son de exclusiva facultad del organismo consular competente.
Latitudes es mera intermediaria entre el viajero y dicho organismo en la solicitud de dichos visados”.


REQUISITOS: Grupo mínimo de 20 y máximo de 25 personas.


INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Por correo en la dirección domuspucelae@gmail.com o llamando al teléfono 608 419228 a partir de las 0 horas del 10 de junio.

Forma de pago: Al inscribirse pago del 25% del total; el resto hasta 21 días antes al inicio del viaje. Viajes Halcón, c/ San Lorenzo, Valladolid.





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VIAJE: FESTIVAL TEATRO CLÁSICO DE MÉRIDA, 12 y 13 de julio 2014

PROGRAMA

Sábado 12 de julio
Salida a las 8,45 h. desde Vallsur y a las 9 h. desde la plaza de Colón con dirección a Plasencia para visitar la ciudad, catedral, palacios, etc. Comida en Plasencia en el restaurante El Español, con menú a elegir en la inscripción. Al finalizar, traslado a Mérida y cena en el hotel Las Lomas a las 20,30 h. Después de la cena, traslado en transporte público (taxis) al Teatro Romano para asistir al espectáculo Medusa, la guardiana, ballet flamenco de Sara Baras. A su término, regreso al hotel utilizando el mismo transporte.
  
Domingo 13 de julio
Recorrido por Mérida visitando sus monumentos. Retorno al hotel para la comida. A las 16,30 h. regreso a Valladolid, realizando una breve parada en Baños de Montemayor. Llegada prevista a Valladolid alrededor de las 21,30 h.

PRECIO SOCIO: 135 € (habitación doble).
PRECIO NO SOCIO: 140 € (habitación doble).
PRECIO SOCIO: 155 € (habitación individual).
PRECIO NO SOCIO: 160 € (habitación individual).

INCLUYE: Viaje en autocar; guía de Domus; dossier; seguro de viaje; pensión completa durante el recorrido; visitas y entrada a la representación en el Teatro Romano de Mérida; alojamiento en hotel Las Lomas 4* (P. completa) y almuerzo en el restaurante El Español en Plasencia.

MENÚ A ELEGIR:
Primeros - Migas extremeñas con huevo frito; Verduras salteadas con jamón; Gazpacho de cereza con guarnición.
Segundos - Solomillo plancha con torta del Casar; Bacalao entomatao; Plumilla a la plancha con torta del Casar.
Postre, café, agua y vino.

NO INCLUYE: Gastos extras y entradas a museos y monumentos.

INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Por correo en la dirección domuspucelae@gmail.com o llamando al teléfono 608 419228 a partir de las 0 horas del 10 de junio.


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6 de junio de 2014

Visita virtual: TRÍPTICO PORTINARI, un compendio de virtuosismo flamenco









TRÍPTICO PORTINARI
Hugo van der Goes (Gante, ca. 1440 - Oudergem 1482)
1476-1477
Óleo sobre tabla
Museo de los Uffizi, Florencia
Pintura flamenca. Maestros primitivos









El conocido como Tríptico Portinari es la obra más representativa del gran maestro primitivo Hugo van der Goes y una de las pinturas más bellas y asombrosas del arte flamenco, con un tamaño excepcional y grandilocuente —2,49 x 5,74 metros— poco habitual en este tipo de representaciones aplicadas sobre tabla. En su modalidad de tríptico, está compuesto por una tabla central y dos puertas batientes pintadas por ambas partes, de modo que ofrece escenas que pueden contemplarse tanto abierto como cerrado. La génesis tiene su origen en la conexión producida, a través de la actividad financiera, entre el mundo artístico flamenco-borgoñón de Brujas y el de la Florencia de los Medici.

La Anunciación. Tablas del tríptico cerrado
Hay que remontarse a 1285 para retomar la importancia de la familia Portinari en Florencia, cuando Folco Portinari, padre de Beatriz, la que fuera amada por Dante, fundaba el hospital de Santa Maria Nuova, el más antiguo de la ciudad. Pasado el tiempo, uno de sus descendientes, Tommaso Portinari, lograría abrir una sucursal del banco de los Medici en Brujas que estuvo activa entre 1465 y 1480 y que convirtió a los miembros de esta familia en parte fundamental de la comunidad italiana en la corte borgoñona, llegando Tommaso Portinari a servir como consejero del duque Felipe el Bueno y como tesorero de Carlos el Temerario, su sucesor, siendo una de sus funciones el hacer préstamos generosos a los duques de Borgoña para financiar sus campañas militares.

En aquellas tierras, tanto Tommaso Portinari como su esposa, María Baroncelli, con quien contrajo matrimonio en 1470, mostraron su admiración por los pintores flamencos, haciéndose retratar poco después del enlace por Hans Memling (Metropilitan Museum, Nueva York) y encargando a Hugo van der Goes en 1475 este tríptico de gran formato. Ambos serían destinados a la capilla del viejo hospital florentino de Santa Maria Nuova, que se convertiría en la capilla funeraria de la familia Portinari,  donde el gran tríptico se colocaría presidiendo el altar.

Por ser una de las primeras obras flamencas llegadas a Italia, su exposición pública en la ciudad toscana ejerció una enorme influencia entre los pintores florentinos, siendo objeto de estudio de pintores como Filippino Lippi, Botticelli y Leonardo, siendo Domenico Ghirlandaio quien tomó las figuras de los pastores como fuente de inspiración para componer en 1485 su célebre pintura de la capilla Sassetti en la iglesia de la Trinidad. Asimismo, Lorenzo di Credi y Mariotto Albertinelli asumirían el tipo de paisaje nórdico utilizado en este tríptico por Hugo van der Goes.

La tabla central del Tríptico Portinari, que es la única obra documentada de su autor, representa el tema del Nacimiento y la Adoración de los Pastores, mientras que en las puertas batientes, pintadas por ambas partes, cuando están abiertas aparecen los miembros de la familia Portinari como donantes, acompañados de sus santos protectores y con un fondo paisajístico que unifica las tres escenas; cuando están cerradas componen el tema de la Anunciación.




El tríptico cerrado: la Anunciación
En el exterior de cada una de las puertas aparecen fingidas dos amplias hornacinas de considerable profundidad, siguiendo la tradición flamenca de recrear motivos arquitectónicos en la ambientación, en cuyo interior se colocan las figuras de la Virgen y el arcángel San Gabriel. La primera aparece sedente y en posición frontal, interrumpiendo la lectura de un libro colocado sobre un atril, respondiendo con un gesto de sumisión al saludo y con la paloma del Espíritu Santo revoloteando sobre su cabeza, en alusión al momento de la Encarnación. El arcángel aparece con una posición inestable y las alas desplegadas sugiriendo su llegada desde el aire. Porta el caduceo de los mensajeros y con su mano levantada indica el origen divino del mensaje.

Toda la escena, marco y figuras, está pintada con la técnica de la grisalla, sugiriendo volúmenes escultóricos a través del un virtuoso sombreado a partir de la luz natural, especialmente detallista en los múltiples plegados de las vestiduras extendidas sobre el suelo y en la sombra proyectada por las figuras sobre el fondo. De forma muy calculada, la monocromía de la escena conducía a la sorpresa cromática cuando el tríptico era abierto, con un colorido intenso y variado.



Tabla central: El Nacimiento y la Adoración de los Pastores
La gran escena central se ajusta con fidelidad a la visión descrita por Santa Brígida de Suecia en sus escritos místicos de las Revelaciones, según los cuales, cuando la Virgen sintió los dolores del parto, quedó sola, se descalzó y soltó sus cabellos, se arrodilló y el Niño cayó al suelo, siendo su Madre la primera en adorarle. La segunda adoración fue realizada por los ángeles que aparecieron y que entonaron el "Adeste fideles". El tercero en adorar al Niño fue San José, que había ido a recoger leña y a buscar a las parteras. Por último, en la Noche Santa, realizaron su adoración los pastores, que acudieron gozosos tras recibir el anuncio del ángel, y las parteras Zelomi y Salomé, que según los evangelios apócrifos atestiguaron la virginidad de María.

A pesar de las grandes dimensiones, toda la pintura está realizada con la minuciosidad miniaturista propia de la pintura flamenca, configurando Hugo van der Goes todo un universo plástico, cargado de significación mística, que obliga a recorrer cada rincón de la escena para ir descubriendo temas y actitudes en los personajes cargados de emociones y exaltación en torno a la radiante figura central del Niño yacente en la tierra. Mientras que las figuras de la Virgen y San José aparecen serenas, conscientes de cumplir lo anunciado, la presencia protocolaria de los ángeles realza la solemnidad del momento al aparecer revestidos de suntuosos ropajes litúrgicos, unos arrodillados en actitud de veneración y otros en vuelo festivo. La frialdad del momento solemne queda rota con la alegría que muestran los pastores, privilegiados por esta visión, que parecen dudar entre adorar al Niño o estrecharle en sus brazos.

A lo largo de la escena aparecen esparcidos numerosos elementos simbólicos cuya interpretación exige un cierto grado de iniciación iconográfica. En primer plano, en el centro, el pintor coloca un tarro de cerámica que contiene lirios blancos, rojos y morados, símbolos marianos que aluden a la pureza y los dolores de la Virgen en el parto y la Pasión de Cristo. La pieza cerámica responde a los modelos fabricados en Manises (Valencia), con decoración azul y reflejos metálicos dorados sobre fondo blanco, muy apreciados en la época. A su lado aparece un recipiente transparente de cristal que contiene campánulas y aguileñas, flores que simbolizan la naturaleza humana de Jesús. Por detrás de los recipientes se aprecia un haz de trigo, que aparte de su significado eucarístico alude al lugar donde se produce el acontecimiento, ya que Belén significa "Casa de Pan". Estos tres elementos configuran una "naturaleza muerta" de una calidad excepcional inserta en la escena.

Del mismo modo, en primer plano, en esta caso en la parte izquierda, aparece como un elemento aislado un zueco o sandalia con suela de madera y una correa de cuero que alude al carácter sagrado del lugar en el que se produce el acontecimiento, un simbolismo que tiene su origen en el relato del sacrificio de Isaac y que también fue utilizado por Jan van Eyck en su célebre retrato del matrimonio Arnolfini. Otro motivo alegórico es la gran columna que destaca entre la arquitectura, que prefigura la utilizada en la flagelación de Cristo en alusión al cumplimiento de las profecías en el momento y en el futuro.

Tablas laterales con los retratos de la familia del donante
Otro elemento simbólico es la presencia de ángeles, relacionados con los quince gozos de la Virgen, que con carácter protocolario aparecen revestidos de ricas indumentarias litúrgicas y en actitud de reverencia, unos postrados en torno al Niño y otros revoloteando con aire festivo, todos ellos con una escala inferior siguiendo la jerarquización de tamaños generalizada en el arte medieval. Por su parte, el grupo de gozosos pastores aporta una gran viveza, con actitudes muy humanizadas al estar representados minuciosamente como campesinos, tanto en sus fisionomías, con la piel curtida y rostros realistas, como en las ropas severas y los objetos rústicos que portan.

En la composición se contraponen espacios vacíos y grupos de personajes, zonas de penumbra pronunciada y otras muy luminosas, modelos sumamente idealizados y otros vulgares, aunque todos con idéntico protagonismo. A ello se suma el trabajo de naturaleza muerta y la importancia concedida al paisaje, que en el fondo sirve de marco para la colocación de dos escenas narrativas complementarias que están bien definidas: las parteras Zelomi y Salomé caminando junto a la casa de David, identificada por la colocación de un arpa en un tímpano y dos inscripciones, y el anuncio a los pastores tras producirse el Nacimiento. La primera de estas escenas hace alusión a la genealogía de Cristo y a que Belén, al producirse este suceso, se convirtió en la nueva ciudad de David.

Escena del Camino de Belén en el paisaje del fondo
Tablas laterales: Los donantes acompañados de sus santos protectores
Las tablas laterales están organizadas en tres niveles y en ellas se representa a los miembros de la familia Portinari, comitentes de la obra, con un espacio considerable reservado al paisaje.
En la tabla de la izquierda aparece arrodillado en primer plano y en actitud de oración Tommaso Portinari, agente de los Medici en Brujas y consejero del duque de Borgoña, tras el cual se colocan, también arrodillados, sus hijos Antonio y Pigello. Todos presentan las cualidades de minuciosos retratos, acentuando Hugo van der Goes la ternura cuando trata figuras infantiles.
En un plano intermedio, con figuras a mayor escala y manteniendo la jerarquización medieval, aparecen el apóstol Santo Tomás, patrón del comitente florentino, y a su lado San Antonio Abad, patrón del hospital al que estaba destinada la pintura, ambos identificados a través de los atributos tradicionales, el primero con la lanza que atravesó el costado de Cristo en referencia al pasaje de necesitar "ver para creer" la resurrección de Jesús y el segundo con el hábito talar, un bastón en forma de "tau" y sujetando la campanilla que portaban los afectados por la peste.
En el fondo, entre las formaciones rocosas de un paisaje, aparecen la Virgen y San José con un burro camino de Belén y mostrando la fatiga del embarazo.

Siguiendo un esquema semejante, en la tabla derecha aparece arrodillada en primer plano María Baroncelli, esposa del donante desde 1470, y su hija Margarita, nacida en 1471. Ambas lucen lujosos vestidos y joyas que denotan su alta posición social, esmerándose el pintor en resaltar la belleza y la candidez de la niña rubia.
Santa Margarita y Cortejo de los Reyes Magos al fondo
Detrás se colocan sus santas protectoras: una elegante Santa María Magdalena, identificada por portar el tarro de ungüentos, y Santa Margarita de Antioquía, patrona de los buenos partos y de la parroquia de la familia en Brujas, cuyos atributos son una pequeña cruz, un libro y la cabeza de un dragón vencido a sus pies.
En el amplio paisaje abierto al fondo, norteño e invernal, aparece el cortejo de los Reyes Magos aproximándose a Belén y una serie de campesinos asombrados a su paso.

Tanto en las figuras que narran el acontecimiento religioso central, como en el santoral incorporado, en la calidad de los retratos de la familia comitente, la relación entre los personajes, la importancia concedida al paisaje, el dominio de la perspectiva y la concurrencia de elementos compositivos para la creación del espacio, Hugo van der Goes deja un compendio de lo mejor de su arte, una obra que establece un punto culminante en la pintura flamenca realizada en el siglo XV.


Informe: J. M. Travieso.




Retrato de Maria Baroncelli y su hija Margarita






















Retrato de la niña Margarita Portinari




















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5 de junio de 2014

Archivo General de Simancas: JORNADA DE PUERTAS ABIERTAS, 9 de junio 2014





ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS

DÍA INTERNACIONAL DE LOS ARCHIVOS


Lunes 9 de junio
Visitas guiadas de 10 a 19,30 h.
Entrada gratuita
Imprescindible reserva previa:
Tel.: 902 500 493
Correo: reservasdiainternacionalarchivos@evento.es




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4 de junio de 2014

Documental: EL GRECO, PINTOR DE LO INVISIBLE, domingos de junio 2014



MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA. PALACIO VILLENA
Calle Cadenas de San Gregorio, Valladolid


EL PINTOR VIAJERO

Domingos 8, 15, 22 y 29  de junio
Salón de Actos del Palacio Villena, 12 h.
EL GRECO, PINTOR DE LO INVISIBLE
M. Á. Trujillo (CEEH)

Entrada gratuita hasta completar aforo.



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2 de junio de 2014

Fastiginia: El antiguo Museo Provincial de Bellas Artes de Valladolid, un concepto museístico superado

Estampas y recuerdos de Valladolid

Produce un verdadero escalofrío contemplar, con la mentalidad actual, lo que fueron las salas del antiguo Museo Provincial de Bellas Artes de Valladolid, convertidas en desordenados almacenes donde grandes obras maestras eran expuestas al público, en un espacio babélico, con el único criterio de su acomodo en función de su tamaño, dando lugar, en lo que la memoria nos alcanza, a uno de los contraluces más polémicos en la historia de nuestro patrimonio.

De nada sirve lamentarse hoy de una de las agresiones más catastróficas sufridas por el ingente cúmulo de obras artísticas vallisoletanas, que durante la tercera década del siglo XIX fueron víctimas de arriesgadas decisiones políticas que, por otra parte, reactivaron el desarrollo de la ciudad. Un panorama, pues, de luces y sombras, aunque con sombras muy negras.

Hemos de remontarnos al año 1835, un momento en que la monarquía estaba personificada en la Reina Regente doña María Cristina por ser menor de edad Isabel II, la heredera soberana. Corrían tiempos convulsos por estar el país sometido a continuos cambios gubernamentales —de moderados y progresistas— y asolado por una verdadera guerra civil. En medio de este complicado panorama, fue nombrado ministro Juan Álvarez de Mendizábal, que, antes de cumplir un mes en el cargo, el 25 de julio promulgó el primero de los decretos desamortizadores, al que siguieron otros el 3 de septiembre y el 11 de octubre de aquel mismo año, por los que, entre otras cosas, con la pretensión de acabar con el enfrentamiento social y crear crédito público, fueron suprimidas todas las comunidades religiosas y confiscados sus bienes, a excepción de aquellas benéficas dedicadas a la enseñanza de niños pobres y a la atención de enfermos.

Fruto de tan drásticas medidas gubernamentales, el 19 de febrero de 1836 se declararon en venta todos los bienes de dichas comunidades, cuyas posesiones fueron recogidas en un inventario denominado Bienes Nacionales que era controlado por las Comisiones de Arbitrios de Amortización. Sin embargo, no sólo la recaudación monetaria por la venta de aquellos bienes resultó un fracaso para las arcas estatales y la organización social, cuya finalidad era la de crear una clase media operativa, sino que en lo que respecta a objetos de arte, archivos y bibliotecas, es decir, el tesoro artístico y cultural de la nación, no incluido en el proceso de venta por destinarse a instituciones culturales, dio lugar a pérdidas irreparables de valiosos objetos artísticos y científicos y a una caótica gestión convertida en un lamentable naufragio patrimonial.

Al hilo de aquella desamortización eclesiástica, una comisión Recolectora llegó a reunir en Valladolid una ingente cantidad de obras artísticas procedentes de complejos conventuales de la ciudad tan enormes como el Monasterio de Prado, el Monasterio de San Benito el Real y los conventos de San Francisco y San Agustín, por citar los más significativos, junto a otras procedentes de Olmedo, Medina del Campo, Medina de Rioseco, etc., figurando entre las obras recogidas pinturas, esculturas, incluidos los fondos procesionales de algunas cofradías, retablos completos, objetos suntuarios y fondos documentales que representaban la identidad cultural del pueblo vallisoletano. 

Precisamente para preservar esta idea, por iniciativa del canónigo José Berdones, en 1842 fue creado el Museo Provincial de Bellas Artes, que encontró como sede el antiguo Colegio de Santa Cruz, también con sus bienes incautados desde tiempos de Godoy. En él ingresaron una innumerable cantidad de esculturas y retablos y hasta 994 pinturas de origen y calidad muy desigual, unas obras de grandes maestros y otras obras mediocres.

Fue en este proceso de adaptación a su finalidad expositiva donde, por si fuera poca la traumática descontextualización de las obras, se produjeron unos inconcebibles desaguisados que ponen los pelos de punta. Sirva como ejemplo el tratamiento dado al retablo de San Benito de Alonso Berruguete, cuyas esculturas y parte de la mazonería aparecen en las fotografías colgadas por las paredes de las galerías del patio de Santa Cruz, para cuya adaptación fueron serrados y mutilados sin miramientos muchos de sus componentes, hecho incalificable que ha impedido su posterior restauración para realizar la recomposición original.

Una muestra de este totum revolutum museístico también se aprecia en la gran sala iluminada por una larga claraboya que fue convertida en Salón de Actos, donde se colocaron las pinturas de gran formato, los bultos funerarios del Duque de Lerma y su esposa y la sillería de San Benito, que se ajustó a la pared sin mantener su composición original y la doble altura de sitiales, convirtiendo tan pretencioso espacio en un desván de residuos variopintos sin orden ni metodología o normas aplicables mínimamente científicas. Y si esto ocurría en las salas más representativas, podemos imaginar el aspecto de las bodegas convertidas en almacenes, todo un asilo póstumo donde, en lugar de estudio e investigación, las piezas esperarían su lenta descomposición sumidas en el caos.

El 4 de octubre de 1842 era inaugurado el Museo de Bellas Artes en un acto solemne, siendo promocionado como referente a visitar entre los turistas llegados a Valladolid, especialmente tras la novedosa llegada del ferrocarril a partir de 1860, un servicio que realmente constituyó un acicate para el inminente desarrollo de la ciudad, que perdió su carácter conventual para convertirse en urbe moderna en la que se abrieron nuevas calles y plazas, se crearon jardines como el Poniente y el Campo Grande, se desvió el cauce del Esgueva y se encauzó el Pisuerga para amortiguar las sistemáticas inundaciones, siendo significativa la fundación de El Norte de Castilla, decano de la prensa diaria en España, la inauguración del alumbrado eléctrico en 1887, con La Electra levantada sobre una antigua fábrica textil, la construcción de teatros y del Círculo de Recreo Mercantil, un tiempo que se condensa en la imagen del Pasaje Gutiérrez, levantado en 1886 al estilo parisino.


Al mismo tiempo, en territorios de la provincia sucumbía a la ruina gran parte del patrimonio religioso, que fue abandonado a su suerte, siendo ejemplos tristemente representativos los monasterios de la Armedilla en Cogeces, Palazuelos en Corcos, Matallana en Villalba de los Alcores, San Pablo de la Moraleja, la Cartuja de Aniago en Villanueva de Duero...

Retomando el devenir del Museo Provincial de Bellas Artes, es elocuente la impresión manifestada por la inglesa Louisa Mary Anne Tenison, la primera turista que visitó la instalación de Santa Cruz durante su viaje a España entre 1850 y 1852: «Pinturas, esculturas y tallas, de los muchos conventos arruinados de Valladolid están aquí recogidas en el más admirable desorden: y las pocas cosas buenas entre ellas están casi perdidas entre la basura...». También son llamativas las expresiones del escritor Admundo D'Amicis tras la visita al museo en tiempos de la Primera República: «Entré y retrocedí asustado, pareciome que me había metido en un manicomio de gigantes. Estaba la sala llena de colosales estatuas de madera pintada representando a todos los actores y comparsas del gran drama de la Pasión».

Esta caótica situación motivó la creación de una Junta de Acción Ciudadana que en 1923 reclamaba la intervención del Estado, Diputación y Ayuntamiento para acondicionar con dignidad y dotar de vigilancia la exposición de tantas obras maestras, vulnerables, entre otras causas a los riesgos de incendio. Fruto de aquella iniciativa, fue construido el pabellón que comunica el Colegio de Santa Cruz con la Hospedería, después Salón de Actos, donde, entre otras obras, se pudieron reunir los pasos reconstruidos por iniciativa del arzobispo don Remigio Gandásegui a partir de 1920.

En 1930, ante la difusión en la prensa de la noticia de la cesión del Colegio de San Gregorio a una orden religiosa, se solicita al Presidente del Consejo de Ministros y al ministro de Instrucción Pública que sean atendidas las peticiones del Ayuntamiento y otras corporaciones vallisoletanas para ceder los derechos estatales sobre el edificio para alojar dignamente la colección artística y así respetar los derechos del pueblo de Valladolid. Fruto de aquella iniciativa, tras la proclamación de la República el 14 de abril de 1931, el Gobierno confirma el traslado del museo al Colegio de San Gregorio, dotando para ello la correspondiente partida económica. 

A comienzos del año 1933, siendo Director General de Bellas Artes don Ricardo de Orueta, colaborador entusiasta, se refunda como Museo Nacional de Escultura en las dependencias del Colegio de San Gregorio, que no sólo acogerían los fondos procedentes de Santa Cruz, sino también aportaciones del Museo del Prado y otras instituciones, iniciándose incluso la compra estatal de esculturas religiosas para rellenar algunas lagunas de la historia de la escultura española.
La inauguración oficial, a pesar de no poder asistir Niceto Alcalá Zamora, Presidente de la República, que había sido invitado por el alcalde socialista Antonio García-Quintana, tuvo lugar el 2 de julio de 1933. Desde entonces, merced a los trabajos de investigación de Juan Agapito y Revilla, Francisco de Cossío, Constantino Candeira y Federico Wattenberg, la insuperable colección artística de escultura pasó a formar parte de nuestra memoria cultural, con las piezas presentadas dignamente para convertirse en paradigma de la experiencia educativa sobre nuestro arte y pensamiento en tiempos precedentes.

Bajo la óptica actual, aquellas viejas imágenes del primitivo Museo Provincial de Bellas Artes pueden parecer un mal sueño que nunca debió de existir. Afortunadamente, hoy día la realidad es muy diferente y el Museo Nacional de Escultura, radiante tras su remodelación culminada en 2009, se ha convertido, según los criterios museísticos de nuestro tiempo, en un atrayente lugar de estudio e investigación científica con misión de servicio público, así como un centro de cultura revitalizador de la ciudad, labor a la que se ha entregado con pasión su directora María Bolaños, aunque nunca haya perdido el carácter de espacio casi sagrado y mágico que tanto contribuye al deleite de los visitantes.






Aspecto actual del Museo Nacional de Escultura de Valladolid














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1 de junio de 2014

VIAJE: FESTIVAL TEATRO CLÁSICO DE MÉRIDA, 5 y 6 de julio 2014

PROGRAMA

Sábado 5 de julio
Salida a las 8,45 h. desde Vallsur y a las 9 h. desde la plaza de Colón con dirección a Béjar para visitar en la ciudad textil salmantina el Jardín el Bosque, sus iglesias, la plaza de toros, murallas, etc. Comida en  Béjar en el restaurante El Metro. A continuación traslado a Baños de Montemayor para visitar el balneario. Al finalizar, traslado a Mérida y cena en el hotel a las 20,30 h. Después de la cena, traslado en transporte público (taxis) al Teatro Romano para asistir a la representación de la ópera Salomé, de Richard Strauss. A su término, regreso al hotel utilizando el mismo transporte.
  
Domingo 6 de julio
Recorrido por Mérida visitando sus monumentos. Regreso al hotel para la comida. A las 16,30 h. regreso a Valladolid, realizando una breve parada en Candelario. Llegada prevista a Valladolid alrededor de las 21,30 h.

PRECIO SOCIO: 135 € (habitación doble).
PRECIO NO SOCIO: 140 € (habitación doble).
PRECIO SOCIO: 155 € (habitación individual).
PRECIO NO SOCIO: 160 € (habitación individual).


INCLUYE:  Viaje en autocar; guía de Domus; dossier; seguro de viaje; pensión completa durante el recorrido; visitas y entrada a la representación en el Teatro Romano de Mérida; alojamiento en Hotel Las Lomas 4* (P. completa) y almuerzo en el restaurante El Metro en Béjar con el siguiente menú: entremeses ibéricos, carrillera, postre, café, agua y vino.

NO INCLUYE: Gastos extras y entradas a museos y monumentos.

INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Por correo en la dirección domuspucelae@gmail.com o llamando al teléfono 608 419228 a partir de las 0 horas del 2 de junio.


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