11 de diciembre de 2015

Theatrum: TABLAS DE LA VISITACIÓN, SAN MATEO Y SAN MARCOS, la resistencia de la tradición hispano-flamenca











TABLAS DE LA VISITACIÓN, SAN MATEO Y SAN MARCOS
Maestro de Portillo (activo en el primer tercio del siglo XVI)
Entre 1505 y 1520
Óleo sobre tabla
Museo Diocesano y Catedralicio, Valladolid
Procedente de la iglesia de Santa María de La Seca (Valladolid)
Pintura hispano-flamenca













En las postrimerías del siglo XV y durante la primera década del XVI comienzan a penetrar en Castilla, muy lentamente, las influencias de la novedosa pintura renacentista italiana. En esos años se configura un potente foco de irradiación estilística en la provincia de Palencia, a cuya diócesis también pertenecía Valladolid, siendo tres las personalidades más destacadas que a ello contribuyeron: Pedro Berruguete (1450-1503), Juan de Flandes (1465-1519) y el Maestro de Becerril (García Ruiz?, activo entre 1520 y 1535).

El proceso no fue sencillo, ya que en Castilla, con la reina Isabel la Católica a la cabeza, los comitentes estaban fascinados por las sorprendentes imágenes que, con una ejecución técnica impecable, realizaban los primitivos flamencos, cuyas pinturas, en virtud de las relaciones comerciales con Flandes, llegaban a Castilla de forma masiva. Este fenómeno estético no sólo dio lugar a que comenzara a ser reclamada la presencia de pintores procedentes de aquellas latitudes, sino que los propios pintores españoles, que habían sido formados en base a los parámetros del gótico internacional, asumieron como una esponja las técnicas y el estilo llegado del norte para decantarse decididamente por emular las experiencias flamencas. Surge así un estilo híbrido que hoy denominamos hispano-flamenco, aplicable a pintura y escultura, cuyo arraigo en el gusto castellano fue la causa de la lenta penetración de las formas italianas.

Un caso paradigmático fue el de Pedro Berruguete, prototipo de la juventud española que, cansada de las viejas formas, después de haber realizado una sólida formación flamenca emprendió la búsqueda de novedades como lo hicieran los escritores contemporáneos. Con esta intención, en 1472 viajó a Italia y en la corte de Urbino se puso en contacto con la pintura más vanguardista del momento, comenzando a aplicar a sus pinturas una visión humanista, cargada de tensión psicológica, que no fue capaz de mantener plenamente a su regreso a Castilla en 1483, donde claudicó replegándose en gran medida a los gustos y exigencias de los comitentes, que demandaban masivamente la tradición flamenca. No obstante, puede considerarse a Pedro Berruguete como el primer pintor renacentista de la Corona de Castilla.

Otro tanto puede decirse de Juan de Flandes, formado en la tradición de su país de origen, donde recogió la influencia de la escuela de Gante del último cuarto del siglo XV, así como la gracilidad y el tono poético que Gerard David y Hans Memling desarrollaron en Brujas. Esto queda patente en el célebre Políptico de Isabel la Católica (1496-1504, parcialmente conservado en el Palacio Real de Madrid), en la colección de pinturas que en 1509 se incorporaron en la remodelación del retablo mayor de la catedral de Palencia y en las que hiciera entre 1514 y 1519 para el retablo mayor de la palentina iglesia de San Lázaro. En ellas, a pesar de mantener puro el espíritu flamenco, comienza a incorporar algunas arquitecturas y elementos clásicos en la construcción de los espacios, ajustándose con ello a los nuevos tiempos.

Esto también ocurre en la obra del Maestro de Becerril, el discípulo más aventajado de Juan de Flandes, que formado en la tradición hispano-flamenca acusa la influencia de Pedro Berruguete e incluso de las novedades incorporadas por Juan de Borgoña en Toledo, de manera que, manteniendo los modos flamencos en la descripción minuciosa de los objetos y los modelos humanos implantados por Juan de Flandes, asimila las novedades italianizantes incorporando arquitecturas y motivos renacientes que evocan la antigüedad clásica, con un especial interés por el paisaje, tomando como inspiración grabados y estampas llegadas del norte y de Italia, como series de Durero y Marcantonio Raimondi, transmisor de las pinturas de Rafael.

En este contexto, en el que la pintura se hallaba en plena evolución desde las formas del último gótico y del gusto hispano-flamenco hacia el nuevo lenguaje renacentista, aparece en Valladolid la figura del que fuera denominado por Diego Angulo1 como Maestro de Portillo, por proceder de esta población vallisoletana el retablo tomado como referencia para identificar su obra, colocado en el siglo XIX en la capilla del Palacio Arzobispal de Valladolid, con episodios de la vida de San Esteban.

A pesar de conocer Valladolid una época de desarrollo en todos los órdenes, en los albores del siglo XVI no figuraba en la ciudad ningún pintor de relevancia hasta la irrupción de Antonio Vázquez (c. 1485-1563), estando dominado el panorama pictórico por las influencias ejercidas por los grandes maestros que trabajaban en sus obradores palentinos. Esto se aprecia de forma nítida en la obra del Maestro de Portillo, contemporáneo al Maestro de Becerril, que se convertiría en el más importante de cuantos trabajaron en tierras vallisoletanas y cuyo catálogo se ha ido configurando lentamente.

Fue Elías Tormo quien en 1910 le definió por primera vez en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones como un seguidor de Pedro Berruguete, tras conocer en La Seca estas pinturas que se conservan en el Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid, aunque sin identificarle ni establecer un corpus. Tras su identificación como Maestro de Portillo por Diego Angulo desde 1940, fue el hispanista estadounidense Chandler Rathfon Post quien en 1947 le atribuyó nuevas obras, al que siguieron los estudios del arqueólogo e historiador Miguel Ángel García Guinea, que emprendió la publicación sistemática de algunos conjuntos conocidos. Posteriormente fueron realizadas nuevas atribuciones por Caamaño, Martín González y Díaz Padrón hasta llegar a conformar un sólido corpus2 relativamente bien estudiado, aunque todavía con lagunas pendientes de completar.

De la vida del Maestro de Portillo no se dispone de referencias documentales. En un principio se le ha venido considerando vecino de Valladolid, aunque por la distribución de su obra conocida Parrado del Olmo proponía en 1993 el posible asentamiento de su taller en Medina del Campo o Tordesillas. Asimismo, en 1991 María José Redondo Cantera apuntaba como Álvaro el posible nombre del artista, tras descubrir este nombre en el nimbo de un San Juan Bautista perteneciente al retablo de San Miguel del Pino.

Por la obra conocida, podemos afirmar que se trata de un pintor fecundo al que durante el primer tercio del siglo XVI le fueron encargados un buen número de retablos, con la multiplicidad de tablas que ello conlleva. En ellas muestra un estilo que le sitúa como decidido seguidor de Pedro Berruguete (uso continuo de fondos dorados) y en menor medida de Juan de Flandes, aunque se han querido encontrar también elementos tomados de la pintura toledana de Juan de Borgoña (perspectivas arquitectónicas), con reminiscencias del flamenco Rogier van der Weyden y del italiano Perugino. El Maestro de Portillo habría realizado su producción en el ámbito vallisoletano durante el primer tercio del siglo XVI, previamente al asentamiento de las fórmulas quinientistas que dominaron la pintura española a partir de los años 40 de ese siglo.

Las tablas de la Visitación y de los evangelistas San Mateo y San Marcos del Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid, que sin duda fueron concebidas para un retablo, como en el caso del conservado en el Alcázar de Segovia, son muy representativas del modo de pintar del Maestro de Portillo. En ellas se advierte la composición a partir de un dibujo firme y decidido, con figuras muy movidas y de rasgos característicos, así como el gusto por los fondos dorados que simulan brocados mediante incisiones y puntillados, junto a nimbos con arquillos en relieve y ribetes de la indumentaria igualmente dorados, recurso tomado de Berruguete, como también lo es el uso de tonos muy fuertes y puros para representar las vestimentas, en los que predominan el verde, el rojo y el azul.

Otras de sus características son el gusto por realizar una pintura narrativa con mucha gracia, incorporando a las escenas elementos anecdóticos; la habilidad para componer escenas con muchos personajes; una preocupación por dotar de perspectiva a los elementos arquitectónicos y su fidelidad a la tradición hispano-flamenca, limitándose a reflejar las novedades italianas incorporando en algunas escenas discretas arquitecturas clásicas en los fondos.

La Visitación
 Ocupa la parte central del conjunto y en ella aparecen como figuras principales la Virgen y su prima Santa Isabel, que embarazada de San Juan Bautista la abraza y hace una reverencia al conocer su estado, diciendo las palabras de saludo incluidas en la oración mariana del "Ave María". La Virgen luce una túnica roja ajustada a la cintura, que resalta su condición de embarazada, un manto azul y una toca que le rodea el cuello. Santa Isabel viste una túnica interior de ricos brocados en tonos rojizos y un vestido azul superpuesto que se recoge en la cintura dejando asomar el forro blanco. Ambas figuras aparecen destacadas por nimbos dorados, con los característicos arquillos en relieve y los bordes de sus vestiduras recorridas cenefas doradas decoradas con pequeños medallones.
A su lado aparecen dos mujeres que conversan entre sí, una de ellas de espaldas al espectador. Lucen ricas vestiduras recorridas por ribetes dorados y curiosos tocados de fantasía, con todos los elementos descritos con minuciosidad. En un segundo plano una edificación con aspecto de fortaleza recrea la ciudad de Judá donde se produjo el encuentro, con la figura del anciano Zacarías bajando por una escalinata apoyado en un bastón. En los elementos constructivos el pintor aplica una perspectiva muy elemental para proporcionar profundidad a la escena, que al fondo se abre a un bucólico paisaje con un celaje de tonos muy claros y montañas de tonos difuminados.

No falta el gusto del pintor por los detalles anecdóticos, como la inclusión de un árbol seco entre otros con follaje que posiblemente alude a la esterilidad con la que había vivido el matrimonio de Zacarías e Isabel antes de que el arcángel San Gabriel les anunciara el nacimiento de un hijo. Otra curiosidad es la aparición de dos grandes aves, con aspecto de pavos reales, encaramados sobre la muralla del fondo.

San Mateo
Es de presuponer que estas tablas estuvieran destinadas a un retablo en el que aparecerían los Cuatro Evangelistas. San Mateo aparece sentado en un escritorio, en posición de tres cuartos, mientras escribe su Evangelio, siendo ayudado por un ángel, su signo del Tetramorfos, que le sujeta el tintero. En conjunto deriva directamente de los modelos implantados por Pedro Berruguete para la representación de evangelistas y profetas, del que toma el fondo dorado en forma de rico brocado, el pequeño pretil pétreo colocado en primer plano y los tonos brillantes de la túnica azul, el manto rojo y la esclavina verde.
El pintor se esmera en pintar una cátedra de gran riqueza, con uno de los pomos en primer plano, y un pupitre con tracerías góticas en perspectiva, aunque lo más llamativo son los detalles anecdóticos, como el uso de antiparras, el curioso gorro que deja las orejas al aire, el cálamo que moja en el tintero y el libro con el canto dorado, en una de cuyas páginas figura una composición musical, manteniendo en toda la escena las líneas del dibujo estableciendo los contornos.

San Marcos
Repitiendo el mismo esquema, pero con orientación contraria, aparece la figura de San Marcos, en esta ocasión colocada de perfil, redactando su evangelio sobre un pupitre y sentado sobre una rica cátedra. Su identificación viene definida por el león, símbolo del Tetramorfos, cuyas patas rebasan el pretil pétreo. Manteniendo el espíritu berruguetesco, el pintor coloca de nuevo un rico brocado como fondo dorado con trabajos de puntillado, rodea la cabeza con un nimbo dorado con arquillos radiales, aplica un brillante colorido a las vestiduras y dota de una gran realismo a los objetos, en este caso incorporando animales que simulan estar tallados en el frente del escritorio, un curioso gorro rojo sujeto por cintas verdes, un gran broche en el arranque de la manga, flecos sobre los pomos del asiento, el cálamo impregnado de tinta roja y el libro fingiendo la escritura y con una de las páginas levantadas.
Fiel a la tradición flamenca, el Maestro de Portillo plasma con minuciosidad las arrugas del rostro, los cabellos y las barbas y las diferentes texturas, con un meritorio sombreado y procurando el efectismo lumínico.
   

Informe y fotografías: J. M. Travieso.




NOTAS

1 ANGULO ÍÑIGUEZ, Diego. Pintura del Renacimiento. Ars Hispaniae. Historia Universal del Arte Hispánico, volumen XII, Editorial Plus Ultra, Madrid, 1954, pp. 109-110.

2 Conjunto de obras atribuidas al Maestro de Portillo:
* Retablo de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Fuentes de Año (Ávila).
* Retablo de la iglesia de San Pelayo de Sinlabajos (Ávila).
* Retablo de la Iglesia-Museo de San Antolín de Tordesillas (Valladolid).
* Retablo de la iglesia de San Miguel en San Miguel del Pino (Valladolid).
* Retablo de la capilla del Alcázar de Segovia, procedente de Viana de Cega (Valladolid), adonde posiblemente llegó desde la vallisoletana Cartuja de Aniago.
* Tablas de la Visitación, San Mateo y San Marcos del Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid, procedentes de la iglesia de Santa María de La Seca (Valladolid)
* Tabla del Entierro de Cristo, Museo de San Isidro, Madrid.
* Tabla de San Jerónimo, Convento de Santa Paula, Sevilla.
* Serie de tablas conservadas en colecciones particulares.



Sala del Museo Diocesano y Catedralicio, Valladolid
















Maestro de Portillo. Evangelistas de la predela del retablo de la capilla del Alcázar de Segovia
Procedente de Viana de Cega (Valladolid)










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9 de diciembre de 2015

Bordado de musas con hilos de oro: YO DIJE SIEMPRE, Y LO DIRÉ, Y LO DIGO, de Lope de Vega

YO DIJE SIEMPRE, Y LO DIRÉ, Y LO DIGO

Yo dije siempre, y lo diré, y lo digo,
que es la amistad el bien mayor humano;
mas ¿qué español, qué griego, qué romano
nos ha de dar este perfeto amigo?

Alabo, reverencio, amo, bendigo
aquel a quien el cielo soberano
dio un amigo perfeto, y no es en vano;
que fue, confieso, liberal conmigo.

Tener un grande amigo y obligalle
es el último bien, y por querelle,
el alma, el bien y el mal comunicalle;

mas yo quiero vivir sin conocelle;
que no quiero la gloria de ganalle
por no tener el miedo de perdelle.

LOPE FÉLIX DE VEGA Y CARPIO (1562-1635)

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4 de diciembre de 2015

Un museo interesante: SAN PEDRO CULTURAL, Becerril de Campos (Palencia)

El centro que hoy presentamos, enclavado en la zona palentina de Tierra de Campos, podría considerarse como uno de los proyectos más originales de cuantos se han proyectado y llevado a cabo en los últimos años en España —incluso en Europa—, fruto de la creatividad y el tesón de un colectivo que, trabajando con rigor e imaginación, ha tenido la fortuna de encontrar apoyo en las instituciones públicas (Ayuntamiento de Becerril de Campos y Ministerio de la Vivienda a través del 1% Cultural) para hacerlo realidad.

El proyecto "San Pedro Cultural" puede fascinar por igual a quienes lo consideran un grato ejemplo de recuperación del patrimonio histórico-artístico como a quienes se encuentran con la reconversión de una vieja iglesia en un espacio científico relacionado con la astronomía. En un caso y en otro el resultado es sorprendente. Y, como suele ocurrir por estas tierras, el punto de partida es el poso histórico derramado por la extensa llanura castellana.

El ábside de San Pedro en ruinas
En Becerril de Campos el visitante queda atrapado por un extraño sortilegio que emana de cada uno de sus rincones para mostrarle su pasado esplendoroso. No hay que hacer ningún esfuerzo, sólo callejear y dejarse llevar. Entre características calles soportaladas y recónditas plazas, entre arquitecturas de adobe y alardes mudéjares en ladrillo, van apareciendo como puntos de referencia las torres y fachadas de las parroquias que antaño estuvieron activas: Santa María, Santa Eugenia, San Martín, San Miguel y San Pedro, construcciones que muestran una amalgama de estilos que oscilan del románico al barroco, con el atractivo de conservar una gran colección de obras de dos geniales artistas que trabajaron en el siglo XVI en el ámbito palentino: Alejo de Vahía y Pedro Berruguete.

De todas ellas, la iglesia de Santa María y la iglesia de San Pedro se han convertido en sendos museos, la primera para mostrar un impresionante conjunto de pinturas y esculturas, único en su género, y la segunda convertida en un espacio mágico después de permanecer durante muchos años abandonada a su suerte, para desesperación de los becerrileños desde que se cerrara al culto en los años 40, que por mucho tiempo conservarán en su retina la dramática imagen de las bóvedas arruinadas y el ábside sufriendo una lenta y desesperante agonía.

Pórtico reconstruido del edificio
Pero afortunadamente la sensibilidad de los gobernantes parece haber cambiado y el proyecto para San Pedro, presentado en 2011 y considerado como una verdadera quimera por los más escépticos, se hizo una realidad y abrió sus puertas el 19 de marzo de 2015 entre dulzainas y tambores, motivo de celebración por toda la población, que ha visto como tan original aula de astronomía se ha convertido en un acicate más para acercarse al enclave monumental que es Becerril de Campos. En este sentido, la puesta al día de la población con una obra de vanguardia podría equipararse a cuando a mediados del siglo XVIII sus tierras fueron recorridas por el llamado Ramal de Campos del grandioso proyecto navegable del Canal de Castilla, cuyas aguas acarician la parte oeste del caserío.

El centro San Pedro Cultural establece un sugestivo contrapunto al bucólico Humilladero que se levanta en las afueras del pueblo. Allí una sencilla e histórica construcción levantada en plena naturaleza, un punto ideal para la contemplación de las estrellas en noches despejadas por las características despobladas del territorio. En San Pedro una interpretación de ese universo inabarcable y lleno de misterios para los neófitos en astronomía.

Portada románica del siglo XII
Entre 2012 y 2014 Álvaro Gutiérrez Baños y los hermanos Juan y Carlos del Olmo García, autores del proyecto, fueron reconvirtiendo las ruinas en un espacio único. En la rehabilitación del edificio la tarea principal consistió en reponer la cubierta de la nave y consolidar la fachada arruinada, manteniendo un respeto ejemplar por los elementos originales conservados, entre ellos la fantástica portada románica del siglo XII. Pero no sólo eso, ya que en el interior preservaron, a modo de testigos de su historia, la pila bautismal, losas de enterramientos de antiguos linajes y restos de pinturas murales góticas descubiertas al picar los muros durante los trabajos. Paralelamente, se ha realizado la urbanización de todo el entorno, que preserva de humedades y realza la mole constructiva.

Pero estos elementos monumentales, tan habituales por las poblaciones de Tierras de Campos, se convierten en algo único en su espacio interior, mágico e inesperado, tanto por la puesta en escena a partir de las nuevas tecnologías como por su pureza expositiva, de modo que si el antiguo coro se ha transmutado en un observatorio espacial desde el que se contemplan algunos planetas, sobre el ábside oscila el péndulo de Foucault que nos informa del movimiento de nuestro planeta, reservando el centro de la nave para la colocación de una línea meridiana —única en España— que pasa por el centro de la portada románica y sobre la que un pequeño rayo de sol señala los signos del zodiaco, los solsticios y equinoccios, mientras en las bóvedas se contempla un estelario que reproduce la vista de estrellas visibles desde Becerril de Campos en una noche despejada.
Péndulo de Foucault en el ábside
Asimismo, en el exterior del atrio se ha colocado un reloj de sol de doble cara. Pero no sólo eso, pues el centro permite estudiar fenómenos como los eclipses de sol, las manchas solares, etc., complementando sus actividades con conferencias sobre astronomía y todo tipo de actividades culturales, al estar concebido como un espacio multidisciplinar.

LA LÍNEA MERIDIANA

Su instalación fue el punto de partida para convertir San Pedro en un aula astronómico. El plano meridiano local es el que pasa por tres puntos: los polos norte y sur y el lugar donde nos encontramos, de modo que, trazada sobre el pavimento, indica la dirección Norte-Sur. Sobre ella se proyecta la luz solar que penetra por un minúsculo orificio practicado en un ventanal de la nave y señala sobre la línea meridiana los solsticios, de invierno hacia el Norte, y de verano hacia el Sur. Aunque hay líneas que marcan el "meridiano cero", como el de Greenwich (referencia mundial), el del Observatorio de París y el del crucero de la catedral de Colonia, el modelo diseñado para San Pedro de Becerril está inspirado en el realizado por Domenico Bianchini en la basílica de Santa María de los Ángeles de Roma, donde el sol que penetra por un orificio (estenope) practicado en el muro sur proyecta una elipse sobre la meridiana embutida en el pavimento.

Ábside y estelario en la bóveda
Para ello, y con gran ingenio, la nave del edificio está convertida en una cámara oscura, con un pequeño orificio abierto al exterior y orientado al sur, a modo de una gigantesca cámara fotográfica por la que penetra un pequeño rayo que se posa sobre el pavimento sobre el que está embutida la meridiana metálica, no sólo permitiendo establecer la época del año, sino también observar las manchas solares más significativas. Una peculiaridad en San Pedro es que la meridiana trepa verticalmente por uno de los pilares para permitir observar la proyección durante el solsticio de invierno.

La meridiana indica la hora exacta del mediodía solar verdadero, indica los solsticios y equinoccios relacionados con la traslación terrestre, puede utilizarse como calendario, permite medir ángulos con una gran precisión y determinar la duración del año. En ella se basó el Calendario Juliano, que fue sustituido en 1582 por el Calendario Gregoriano (que toma el nombre del papa boloñés Gregorio XIII) tras los estudios que los grandes astrónomos Clavius e Ignacio Danti hicieron sobre la meridiana trazada en la catedral de San Petronio de Bolonia.

Cornisas barrocas y arranque del estelario
EL PÉNDULO DE FOUCAULT    
   
Aparece colgado en el ábside, con el extremo colgando desde el cascarón en el que se ha mantenido la rotura original durante el hundimiento de la bóveda. Está basado en el experimento científico llevado a cabo por Foucault en 1851, bajo la cúpula del Panteón de París, en el que pudo demostrar la rotación terrestre sin necesidad de contemplar las estrellas. De forma sencilla, el visitante puede tomar conciencia de como la iglesia de San Pedro se desplaza imperceptiblemente al mismo tiempo que lo hace el planeta Tierra.

EL ESTELARIO     

Por encima de los arcos de la bóveda que cubre la nave central, el interior o intradós de la nueva cubierta se ha convertido en una superficie azulada sobre el que se ha trazado un "stellarium" que simula, a través de diodos luminosos, las constelaciones visibles en Becerril de Campos durante las noches de verano.

Rayo de sol sobre la línea meridiana
EL ESTENOPE OCCIDENTAL   

Del mismo modo que ocurre con el estenope que permite la entrada de un rayo de sol sobre la meridiana, se ha realizado otro orificio sobre el óculo del antiguo coro que permite la llegada de un rayo del sol poniente hasta el ábside durante el solsticio de invierno, de modo que se proyecta con precisión sobre el pequeño nicho descubierto en el ábside, cuyo interior está ornamentado con pinturas góticas de estrellas. El movimiento del rayo de sol por el ábside adquiere un aspecto mágico.

San Pedro Cultural es, en definitiva, una genial idea que une arte, arquitectura de vanguardia y astronomía con carácter lúdico y didáctico, una experiencia pionera y arriesgada, nacida del talento, que es preciso conocer.




El coro transformado

HORARIO DE VISITAS
De martes a domingo: de 10 a 15 horas.
Sábados: de 10 a 15 h. y de 16,30 a 18,30 h.
Visitas guiadas:
De 12 a 13,30 h. todo el año

TARIFAS
General: 3 €.
Estudiantes, profesores, carnet joven: 2,5 €.
Desempleados, jubilados, grupos de más de 10 personas, etc.: 2 €.

Más información: San Pedro Cultural.

















Pintura sobre el muro del coro














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2 de diciembre de 2015

VIAJE: LISBOA / PORTUGAL, EN CARNAVALES, del 5 al 9 de febrero 2016

PROGRAMA

Viernes 5 de febrero VALLADOLID - LISBOA  (CENA)
Salida a las 15.00 horas desde la plaza de Colón (junto al Hospital Campo Grande). Llegada a Lisboa, recepción y cena en el hotel. Alojamiento.

Sábado 6 de febrero LISBOA - BELÉM - MUSEU NACIONAL DE ARTE ANTIGA (P. COMPLETA)
Desayuno, por la mañana visitaremos Belém, donde se encuentra el Monasterio de los Jerónimos (entrada incluida), declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983, que constituye uno de los principales ejemplos de la arquitectura manuelina en Portugal y un homenaje a la época dorada de los descubrimientos. A continuación veremos la Torre de Belém (entrada incluida), a orillas del Tajo, símbolo por excelencia de la ciudad de Lisboa, está declarada Patrimonio de la Humanidad. Seguidamente visitaremos la zona comercial y con más ambiente de Lisboa. La Plaza del Comercio, situada en la Baixa  Pombalina  abierta al Tajo, que es otro de los símbolos de la ciudad de Lisboa. La Plaza de Rossio que es la más famosa de Lisboa, ubicada también en la zona de la Baixa, siendo el centro neurálgico de la vida en el centro de la ciudad desde el siglo XIII, cuando los alrededores del castillo concentraban las actividades cotidianas y los habitantes de la ciudad se reunían en esta plaza que ha sido testigo de juicios, fiestas populares, desfiles, encuentros políticos y religiosos, ejecuciones de la Inquisición, que tenía su sede en esta plaza, y hasta de peleas de toros. El elevador de Santa Justa (incluido) con sus 45 metros de altura, nos llevará hasta el Chiado y el Barrio Alto En su interior, dos ascensores revestidos de madera trasportan a los viajeros hasta una amplia terraza donde podremos obtener unas buenas vistas del río y de toda la Baixa, la Plaza de Rossio, la Plaza del Comercio y el Castillo de San Jorge. 
Al salir por la pasarela que conecta con el Chiado, podemos hacer un descanso en la pequeña y bulliciosa Praça do Carmo, frente a la cual se encuentran las hermosas ruinas del antiguo Convento do Carmo. Almuerzo, visitaremos a continuación el Museo Nacional de Arte Antiga (entrada incluida), que alberga unas 2.200 pinturas y extensas colecciones de dibujo y grabado, escultura y artes decorativas, tanto nacionales como extranjeras. Visita nocturna guiada. Realizaremos panorámica de la ciudad de Lisboa  iluminada, pasando por San Jerónimo, Torre  de Belem, Monumento de los Descubridores, Plaza del Comercio, Plaza del Rossio, y disfrutaremos de un rato para dar un paseo bien por el Barrio Alto o en Cais de Sodre. Cena y alojamiento en el hotel.

Domingo 7 de febrero SINTRA - CASCAIS-ESTORIL - BOCA DO INFERNO - PARQUE DE LAS NACIONES  (P. COMPLETA)
Desayuno en el hotel  y salida para visita al monumental Cristo Reí (entrada incluida) frente a Lisboa. La monumental estatua, copia del Cristo Redentor de Río de Janeiro, tiene una altura de 28 metros y fue esculpida por Francisco Franco de Sousa. Frente al monumento se colocó en febrero de 2007 una gran cruz, conocida como Cruz Alta, proveniente del Santuario de Nossa Senhora de Fátima. Continuaremos viaje hasta  la población de Sintra, plaza fuerte y lugar de descanso de la monarquía y aristocracia portuguesa. Visita al Palacio da Vila (entrada incluida) y el Cabo da Roca, punto más Occidental de la Europa Continental. Almuerzo en el hotel. Por la tarde continuación a Estoril, donde podremos visitar su famoso Casino y pasear por sus playas y paseo marítimo. Continuamos ruta hacia la villa de Cascáis y su hermosa bahía. También veremos el acantilado de “Boca do Inferno”. A continuación paseo en teleférico (incluido) por el Parque de las Naciones, donde se celebró la Expo 98, y que hoy sigue siendo zona de ocio para los lisboetas. A la hora señalada regreso al hotel, Cena y alojamiento.

Lunes 8 de febrero SEIXAL - SETÚBAL - ARRÁBIDA - SESIMBRA   (P. COMPLETA)
Desayuno en el hotel y salida para visita Seixal, situada junto a un extenso brazo del río Tajo, esta ciudad de la orilla sur, cuenta con un núcleo ribereño antiguo y bien conservado, destaca la Iglesia Mayor de la Inmaculada Concepción (iglesia quinientista, revestida de azulejos azules y blancos del siglo XIX). Salida con destino a Arrábida. Haremos una breve parada en Setúbal para  subir hasta el mirador del  Castillo de Palmela y disfrutar de las mejores vistas de la ciudad de Lisboa y de la bahía del río Sado. Cruzando la región del vino blanco de Palmela disfrutaremos de su paisaje único, formado por viñedos y árboles del corcho, típicos de la zona. Ya en el Parque Natural de Arrábida llegaremos a su punto más alto, a 500 metros de altura, donde podremos contemplar una panorámica del parque y de las playas del Océano Atlántico. A continuación nos acercaremos a Sesimbra, uno de los pueblos típicos donde los lisboetas hacen escapadas, el paseo marítimo lleva al pintoresco Porto da Abrigo, el antiguo puerto de pescadores donde veremos pequeños botes amarrados de colores y algún bote abandonado. El pueblo puede presumir de haber sido un puerto importante del imperio marítimo portugués. Regreso al hotel para el almuerzo, hoy disfrutaremos de un plato típico (zapateira).
Por la tarde nos desplazaremos hasta el centro de Lisboa, donde cogeremos el tranvía 28 que nos llevará hasta el Barrio de Alfama, el barrio más auténtico y también más antiguo de Lisboa. Podremos admirar el Panteón Nacional, inmensa construcción barroca, que antaño era conocido como Iglesia de Santa Engracia. Visitaremos el Castillo de San Jorge (entrada incluida). Con más de ocho siglos de historia, el Castelo de São Jorge sobresale en entre las callejuelas desordenadas de la colina más alta de Lisboa. Antiguamente se lo conoció como Castelo dos Mouros, pues se trataba de una fortificación musulmana reconquistada a mediados del siglo XII por Alfonso Henríquez, primer rey de Portugal, tras un cerco de tres meses y con ayuda de los cruzados (de ahí su nombre, pues muchos de ellos profesaban devoción al mártir San Jorge). Durante el siglo siguiente, al constituirse Lisboa como capital del reino, y hasta mediados del XVI, el Castillo de San Jorge vivió su período de máximo esplendor, pues reconvertido en Palacio Real fue testigo de acontecimientos históricos como la recepción de Vasco de Gama a su regreso de la India. 
Continuación hasta la Catedral de Lisboa (entrada incluida), de estilo románico, una de las visitas obligadas en el barrio de Alfama. Se trata de uno de los pocos monumentos supervivientes a los sucesivos terremotos e incendios que han asolado la ciudad. Su construcción comenzó a mediados del siglo XII, cuando Alfonso Henríquez y el primer obispo de Lisboa, Gilbert de Hastings, decidieron levantarla sobre una antigua mezquita tras reconquistar la ciudad a los musulmanes durante la Segunda Cruzada. Regreso al hotel. Cena y alojamiento.

Martes 9 de febrero ÓBIDOS - ALCOBAÇA - VALLADOLID   (DESAYUNO + COMIDA)
Desayuno en el hotel y salida hacia Óbidos, realizaremos una visita guiada por  el más bonito de los pueblos medievales portugueses. Las murallas medievales rodean esta bella ciudad, coronada por el Castillo de Óbidos e Iglesia de Santiago (reconvertida en una librería, uno de los edificios más representativos de la localidad), y de la que parten calles empedradas con sus casas blancas animadas por buganvillas y madreselvas. Continuación a Alcobaça, donde podremos admirar el Monasterio Cisterciense de la Real Abadía de Santa  María del S. XIII (entrada incluida). Almuerzo y  regreso a Valladolid.




PRECIO SOCIO EN HABITACIÓN DOBLE: 590 €
PRECIO NO SOCIO EN HABITACIÓN DOBLE: 640 €
PRECIO SOCIO EN HABITACIÓN INDIVIDUAL: 725 €
PRECIO NO SOCIO EN HABITACIÓN INDIVIDUAL: 775 €

INCLUYE:
Autocar última generación, con WC, DVD y el último sistema en control de frenado y seguridad.
PC + 1 MP en Hotel 4* Vip Marques Apartahotel en Lisboa.
Agua incluida en las comidas.
Dossier informativo.
Acompañante de Domus Pucelae
Seguro de viaje
Seguro Anulación y Cancelación
Reunión informativa con vino español
GUÍAS:
1 Guía acompañante en destino.
1 Guía local en Lisboa
1 Guía local para panorámica nocturna
1 Guía local para Lisboa ,Cascáis y Estoril
1 Guía local para Lisboa, Seixal y Sesimbra
1 Guía oficial para Óbidos y Alcobaça
 LISBOA:
Visita panorámica de Lisboa.
Visita Lisboa iluminada.
1 Entrada al Monasterio de los Jerónimos
1 Entrada a la Torre de Belén
1 Entrada Catedral de Lisboa.
1 Entrada Castillo de San Jorge
1 Entrada en Museo Arte Antiguo
1 Entrada Al Santuario Cristo Reí
1 Entrada Teleférico Parque de las Naciones
1 Entrada Elevador de Santa Justa
1 Entrada Tranvía 28
Visita plazas de Rossio, Comercio, Do Carmo, Marqués de Pombal.
Visita de los Barrios: Alto, Bajo, Barrio, Chiado y Alfama.
 SINTRA:
Visita panorámica de Sintra.
1 Entrada Palacio da Pena
CASCAIS- ESTORIL:
Visita del entorno de las dos localidades.
Entrada al Casino de Estoril
Acantilado Boca do Infierno.
SEIXAL - SETUBAL- ARRABIDA - SESIMBRA:
Visita cultural y paisajista.
Seixal: Iglesia Mayor de la Inmaculada Concepción.
Setubal: Visita exterior del Castillo de Palmela.
Arrábida: Parque Natural de Arrábida
Sesimbra: Porto da Brigo.
ÓBIDOS:
Visita panorámica de la ciudad medieval.
Iglesia de Santiago.
Castillo de Óbidos
ALCOBAÇA:
Entrada Monasterio Cisterciense de la Real Abadía de Santa María
Almuerzo en restaurante en Alcobaça

NOTA: Informamos que estamos a la espera que se confirme si finalmente el gobierno portugués implanta a partir del 1 de Enero la tasa turística en Lisboa. De éste tema daremos información en la reunión informativa.

INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Información y reserva de plazas en: domuspucelae@gmail.com o tfno. 608419228  a partir de las 0 horas del día 11 y hasta el 18 de diciembre 2015, debiendo hacer entrega a la reserva de 150 €  y el resto del importe del viaje, antes del 20 de enero 2016 en Viajes Carrefour Valladolid 9,  en calle Santa Clara 1 (esquina con C/. Gondomar) de Valladolid.

El pago se podrá realizar en efectivo, con tarjeta de crédito o por transferencia (solicitar datos a la agencia).

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1 de diciembre de 2015

Fastiginia: El Cine Roxy, otra página cerrada para la historia

El Cine Roxy el día de su inauguración en 1936
y en el momento de su cierre en 2014

Estampas y recuerdos de Valladolid


Valladolid, donde anualmente se celebra la Semana Internacional de Cine, ha perdido parte de su patrimonio cultural y una de las salas cinematográficas más emblemáticas del centro de la ciudad: el flamante Cine Roxy. Con la misma sordidez que en una pintura de Hopper, sus entrañas acogieron a los últimos espectadores en la noche del 8 de enero de 2014, cuando fue elegida como proyección de despedida la película de Giuseppe Tornatore "Cinema Paradiso" (1988).

Habían transcurrido casi 78 años de magia y diversión desde aquel 4 de marzo de 1936 en que la sala fue inaugurada con la proyección de "Don Quintín, el amargao", de Luis Marquina, permitiendo gozar a los vallisoletanos de la más avanzada tecnología cinematográfica del momento.

La apertura del Cine Roxy tuvo su origen en la fascinación que el séptimo arte presentado de forma ambulante en la Acera de Recoletos produjo en una familia vallisoletana dedicada al negocio de la zapatería, los Lafuente, que en 1933 decidieron convertir lo que iba a ser una fábrica de zapatos en la calle Mantería en el discreto Cinema Lafuente (en tiempo reciente reconvertido en los Cines Mantería, también cerrados).

El negocio fue en auge a partir de la llegada del cine sonoro, de modo que los hermanos José y Emilio Lafuente decidieron comprar a las monjas dominicas francesas el céntrico solar situado en la calle María de Molina, frente al colegio, sobre el que se levantó un nuevo cinematógrafo según el proyecto presentado en 1935 por el arquitecto Ramón Pérez Lozama, que adaptándose a las posibilidades del terreno estableció una larga sala rectangular capaz de acoger 650 butacas, con una salida de emergencia por la calle Doctrinos, así como un anfiteatro en el piso superior con otras 500 localidades, bajo el cual se abría un doble vestíbulo, uno exterior con las taquillas y otro interior con escaleras laterales que permitían la subida al anfiteatro, bar, despachos y otros servicios. En un tercer nivel se ubicaba la cabina de proyección, cuyo primer proyector fue un sofisticado Sice-Super Simplex.

La imagen del Cine Roxy, con cuya titulación los propietarios intentaban emular al Cinema Roxy de Nueva York, la mayor sala cinematográfica del mundo por aquellos años, venía determinada por su fachada, de diseño simétrico y funcional, con dos pisos y disposición tripartita que sufriría pequeñas modificaciones con el paso de los años, destacando los ventanales y los óculos cerrados con vidrieras, lo que proporcionaba un aire modernista. Pronto se convertiría en un referente cultural por ser la sala cinematográfica con mayor aforo de la ciudad, que en agosto de 1955, bajo la gerencia de Emilio Lafuente, hijo del fundador, incorporó una pantalla panorámica que fue inaugurada con la proyección de "El mayor espectáculo del mundo", de Cecil B. DeMille.

A partir de 1989, tras la muerte del gerente, tomaron las riendas tres primos de los fundadores, siendo finalmente comprada la sala en junio de 1990 por Enrique Cerezo. Cinco años después era reconvertida en dos salas superpuestas, una inferior con 550 localidades y otra superior con 350, conociendo su última remodelación en 2005, donde ambos espacios se redujeron para albergar 430 y 270 plazas, siendo incorporados nuevos elementos decorativos tanto en las salas como en la fachada.

Así permaneció hasta que en 2014 Enrique Cerezo decidió abandonar el negocio y ceder el inmueble para su reconversión en la nueva sede del Casino de Castilla y León, operación que contó con la aprobación del Ayuntamiento encabezado por Francisco Javier León de la Riva. Para ello ha sido necesario remodelar por completo su interior, manteniendo únicamente la fachada. De esta manera el que fuera un nostálgico templo de la cultura ha pasado en convertirse en templo de tentación del dinero.

Para nuestra pequeña historia local quedan toda una serie de noticias anecdóticas, como el haber destinado la recaudación del día de su estreno en 1936 a ayudar a los damnificados por las crecidas del Pisuerga y el Esgueva; su cambio de titulación durante cuatro años como Cinema Radio por la prohibición de utilizar nombres anglosajones durante la Guerra Civil; la enorme afluencia en los años 50 durante la proyección de "El puente sobre el río Kwai" o "Sólo ante el peligro", caso que se repetiría en 1977 con "La Guerra de las Galaxias", así como los atentados ultraderechistas sufridos en 1984 con motivo de la proyección de "El Caso Almería", de Pedro Costa.
     Lo dicho, puras anécdotas, pues lo sentimental, si para colmo va unido a la cultura, es algo que no cotiza en bolsa. ¡No vayas a exigir un mínimo de sensibilidad a políticos y negociantes!

     El Cine Roxy ya es un recuerdo del pasado.      


































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