RETABLO DEL ARZOBISPO DON SANCHO DE ROJAS
Juan Rodríguez de Toledo (activo
en Toledo en 1395 y 1420)
Entre 1415 y 1420
Pintura al temple sobre tabla de
madera de pino, 5,32 x 6,18 m
Museo Nacional del Prado, Madrid
Procedente del Monasterio de San
Benito el Real de Valladolid
Pintura gótica española
El mecenas de este excepcional retablo fue Sancho de Rojas, nacido en Alcalá
de Henares hacia 1369 y fallecido en esta misma ciudad el 24 de octubre de 1422.
Era hijo de Juan Martínez de Rojas, señor de Monzón, de Cavia y de Cuzcurrita y
de María Fernández de Rojas. A decir de Fernán Pérez de
Guzmán en sus Generaciones
y semblanzas, pertenecía a una familia de «antiguo e buen linaje de caballeros; su solar, en Burueña», siendo aludido en la elogiosa referencia del poeta Alfonso Álvarez de
Villasandino como «arca de mucha ciencia, esfuerzo de hidalguía, cámara
de lozanía, puerta de alta prudencia».
Sancho de Rojas fue una de las personalidades más importantes en la Corona de
Castilla durante las postrimerías del siglo XIV y comienzos del XV.
En 1397, según Alonso
Fernández de Madrid, autor de la Silva palentina, gracias a la
intervención real obtuvo, cuando contaba veintiocho años, el obispado de
Palencia, cargo que consta ostentaba en 1399, año en que asume su primer cargo
civil ejerciendo en Portugal como embajador de Castilla para negociar treguas.
Tras la muerte prematura del rey Enrique III de Castilla (el Doliente),
hijo y sucesor de Juan I, heredó el trono su hijo Juan II, que sólo contaba un
año, llegando Sancho de Rojas a ejercer de facto como auténtico regente durante
la minoría de edad del infante, aunque dicha regencia correspondiera a su madre
Catalina de Lancaster y al infante Fernando de Antequera, segundo hijo de Juan
I de Castilla y futuro Fernando I de Aragón.
Como miembro del Consejo Real, apoyó la política militar del infante don
Fernando, junto al que participó en eventos importantes, como en las Cortes de
1408 o en la campaña de 1410 que culminó con la toma de Antequera, por lo que
fue recompensado con la dignidad de conde de Pernía. Su ocupación
político-militar no le impidió tomar iniciativas en su obispado, como la
terminación de la sillería del coro de la catedral palentina, para la que ayudó
aportando fondos propios.
En esta situación, por la mediación de Fernando I ante el papa, el 26 de
junio de 1415 recibió el nombramiento pontificio de arzobispo de Toledo, aunque
siguió controlando el Consejo Real. Ese mismo año financiaba el retablo de la
capilla mayor de la iglesia del monasterio de San Benito de Valladolid.
El
retablo de la iglesia de San Benito el Real de Valladolid
En torno a 1415, don Sancho de Rojas, arzobispo de Toledo, encargaba un
retablo de grandes dimensiones destinado a presidir la capilla mayor de la
monumental iglesia del monasterio de San Benito el Real de Valladolid, motivo
por el que dicha obra se conoce con el nombre de tan importante mecenas, un
sobresaliente conjunto de pintura gótica actualmente conservado en el Museo
Nacional del Prado de Madrid, del que Elena Gómez-Moreno y María Ángeles
Piquero López comparten la teoría de que se trata de un retablo incompleto,
apuntando que en origen pudo haber estado compuesto de tres cuerpos y siete
calles rematadas por pequeños tabernáculos con agudos gabletes.
El conjunto conservado está compuesto por banco, dos cuerpos con escenas
—las de la calle central dispuestas a mayor altura— y siete calles separadas
por pináculos, estando rematadas las cinco centrales por tabernáculos con
gabletes que albergan figuras aisladas. En el banco o predela, separados por la
base de los pináculos que decoran y estructuran el retablo, aparecen seis tríos
de medallones que albergan en su interior bustos de santos y santas con nimbo.
La Virgen con el Niño
Sin duda la mejor pintura del retablo, ocupa la calle central del primer
cuerpo bajo un arco lobulado y aporta figuras de gran valor histórico. En ella aparece
la Virgen entronizada y con el Niño en su regazo, con cuatro ángeles tras ellos
ricamente vestidos y sujetando, a modo de dosel, un paño de brocado. Por
detrás, sobre un fondo dorado, otros cuatro ángeles tocan instrumentos
musicales de viento glorificando la escena. A los lados de la Virgen aparecen
de pie San Benito y San Bernardo —santos de la Orden Benedictina— que ejercen
como protectores de dos personajes que aparecen arrodillados en actitud de
oración y que aluden al origen divino del poder eclesiástico y del real. Se
trata del arzobispo don Sancho de Rojas (arzobispo de Toledo entre 1415-1422),
al que la Virgen coloca la mitra, y el rey don Fernando I de Aragón, que es
coronado por el Niño. De este modo se testimonia la estrecha relación entre
ambos personajes: Don Sancho de Rojas como tutor del infante castellano don
Fernando y participante en 1412 en el Compromiso de Caspe, en el que el infante
fue designado rey de Aragón. En su conjunto, esta iconografía deriva de la
Virgen en Majestad bizantina (Panagia Nikopoia), estando también
relacionada con la tradición de la pintura trecentista italiana.
Primer cuerpo
Sin un orden secuencial coherente, a la izquierda de la calle central del
primer cuerpo aparecen representadas tres escenas de la Pasión a un tamaño
inferior al de las tablas centrales. Son el Ecce Homo, con Jesús
maniatado entre soldados, la Flagelación, con Cristo atado a la
columna en el interior de una construcción con arquerías, y el Camino del
Calvario, con Cristo caminando con la cruz a cuestas entre un grupo de
soldados. En la parte derecha se contraponen la Ascensión, con la
Virgen destacando sobre los apóstoles, el Pentecostés, de
composición similar a la anterior, pero con once apóstoles, y en el extremo la Misa
de San Gregorio, un tema muy recurrente en la época.
La Crucifixión
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| El arzobispo don Sancho de Rojas recibiendo la mitra |
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| Detalle de San Bernardo |
Manteniendo la misma estructura que en el primer cuerpo, las calles de
la izquierda están dedicadas a la infancia de Jesús, comenzando por la Presentación
en el Templo, escena de delicado colorido, la Natividad,
tabla con pérdidas cromáticas en buena parte de la superficie, y la Adoración
de los Reyes Magos, con una escena sintética muy expresiva. En las
calles de la derecha se retoman algunas escenas de la Pasión con un acento más
dramático, como la Piedad, con la Virgen sujetando a Cristo
muerto en su regazo, el Santo Entierro, con Nicodemo y José de
Arimatea colocando el cuerpo inerte de Cristo en el sepulcro y la Virgen
Dolorosa en primer término, y el Descenso al Limbo, otra tabla
con gran pérdida de pintura en la que sólo se atisba la figura de Cristo,
siendo visible la boca de un monstruo de cuyo interior se liberan Adán y Eva
junto a patriarcas del Antiguo Testamento.
El remate
Los diversos desplazamientos de este retablo (como se verá más
adelante), que motivaron su desmontaje, impide conocer cuál fue la estructura
original del conjunto. Según el montaje actual, el remate está dispuesto en
tres registros que ocupan las cinco calles centrales con templetes coronados
por agudos gabletes, que albergan en su interior figuras aisladas. En la
central, algo más ancha, aparece la figura de Dios Padre
entronizado y bendiciendo. En las dos calles contiguas, se disponen las figuras
del arcángel San Gabriel y la Virgen, que se complementan
formando la escena de la Anunciación. Las calles de los extremos acogen a dos
profetas sedentes identificados en las filacterias que sujetan: Isaías
y David. Entre los pináculos aparecen escudos de la familia
Rojas, muy vinculada a Toledo —cinco estrellas azules en campo de plata—, un
blasón que permite identificar al arzobispo Sancho de Rojas, muy relacionado
con el rey de Aragón.
Estilo y autor
El Retablo del arzobispo don Sancho de Rojas es un arquetipo de
retablo gótico de influencia italiana. En él se manifiesta con claridad el
avance hacia el naturalismo de la pintura gótica con escenas descritas de
manera sintética y eficaz para su perfecta comprensión por parte de los fieles.
En las tablas aparecen detalles sugestivos, como el interés del pintor de
encontrar soluciones espaciales, los rudimentarios estudios del cuerpo humano,
la expresividad de algunos rostros y la riqueza decorativa en telas y nimbos.
Realizado entre 1415 y 1420, sus pautas estilísticas están en relación
con la difusión en Castilla de los modelos pintados por Gerardo Starnina y
Nicolo de Antonio en la catedral de Toledo a finales del siglo XIV. Las
similitudes estilísticas de este retablo con los frescos de la capilla de San
Blas de la catedral toledana, llevó a Josep Gudiol a identificar al autor con
Juan Rodríguez de Toledo, pintor con taller abierto en Toledo en esos años y representante
del estilo ítalo-gótico en Castilla que, al igual que en varias tablas, en la catedral
toledana dejó su obra firmada. De este modo se manifiesta la gran incidencia
que tuvieron las propuestas estilísticas de los pintores llegados de Italia, lo
que favoreció la creación de un importante foco pictórico en Toledo que estuvo
activo hasta la cuarta década del siglo XV.
Los diferentes
traslados del retablo
Tras la instalación del monumental retablo sustituto, el Retablo del
arzobispo don Sancho de Rojas fue recolocado en la capilla de San Marcos
del mismo templo benedictino, aunque a partir de 1596 fue trasladado a la
pequeña villa vallisoletana de San Román de Hornija, donde el arqueólogo e
historiador Manuel Gómez-Moreno, durante uno de sus viajes por Castilla y León
en 1908, localizó el retablo en la pequeña capilla del cementerio de dicha
población, donde llevaba instalado 479 años.
Manuel Gómez-Moreno informó del hallazgo al Museo del Prado y en 1928 se
iniciaban los trámites para su compra al obispado de Zamora, interviniendo en las
negociaciones en nombre de la pinacoteca el propio historiador, que trató con
el suspicaz vicario capitular del obispado de Zamora para establecer un precio
justo. Finalmente, el precio definitivo se fijó en 26.000 pesetas y el acta se
firmó en San Román de Hornija el 20 de noviembre de 1928, firmándose el recibo
de compra el 11 del mes de diciembre siguiente.
Para su traslado a Madrid, Gómez-Moreno encargó el desmontaje del
retablo a Severiano Ballesteros, director del Museo Provincial de Palencia, y
su acondicionamiento en un embalaje ligero para ser trasladado en camión desde
San Román de Hornija hasta Medina del Campo, donde sería recogido por un
delegado del Museo del Prado. Llegadas las tablas a Madrid por separado, la
primera propuesta fue la necesaria restauración y ensamblaje, siendo aceptado
el presupuesto presentado el 20 de noviembre de 1928 por la empresa “Carpintería
de Bellas Artes de José Cano”, intervención que incluía el completamiento de
los dorados de las tablas, respetando el oro preexistente y aplicando una
entonación general, la restauración de la parte inferior de La Virgen con el
Niño y la inclusión de una cartela imitando la estética gótica del retablo.
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| Detalle de la predela |
El presupuesto de la restauración fue de 7.000 pesetas, siendo los trabajos realizados entre 1928 y 1930. En ellos se intentó, dentro de lo posible, realizar una intervención respetuosa con el original. A este respecto, Sánchez Cantón advertía en 1933 de otra posible disposición de las escenas al encontrar incoherencias tanto en las dimensiones como en la secuencia iconográfica, sugiriendo que en origen el retablo pudo tener seis tablas más, hoy dadas por perdidas.
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| Detalle de la predela |
Fotografías: Web Museo Nacional del Prado.
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| Detalle de la Presentación en el Templo |
ANGULO ÍÑIGUEZ,
Diego: La pintura trecentista en Toledo. Archivo Español de Arte, 7,
1931, pp. 272, 273.
JIMÉNEZ
HORTELANO, Sonia: El Retablo del arzobispo don Sancho de Rojas. Adquisición,
intervención y exposición en el Museo del Prado (1928-30). Boletín del
Museo del Prado, tomo 35, 2017, pp. 113-119.
PIQUERO LÓPEZ,
María Ángeles Blanca: La pintura gótica toledana anterior a 1450. El
trecento. Caja de Ahorros, Toledo, 1984, pp. 57-235.
PORTÚS, Javier:
La colección de pintura española en el Museo del Prado, Edilupa, Madrid,
2003, p 25.
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| La Flagelación |
SÁNCHEZ CANTÓN,
Francisco Javier: Museo del Prado, 1819-1969. Museo del Prado, Madrid,
1969, p. 41.
YARZA LUACES,
Joaquín: La pintura española medieval: el mundo gótico, La pintura en
Europa. La pintura española, Milán, Electa, 1995, t. I, pp. 95 y 134.
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| Camino del Calvario |
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| Detalle del Camino del Calvario |
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| Detalle de la Piedad |
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| Detalle de la Piedad |
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| Detalle de la Ascensión |
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| Detalle del Pentecostés |
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| Remate del retablo |
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| Reconstrucción del retablo de Alonso Berruguete, 1526-1532, que sustituyó al del arzobispo don Sancho de Rojas en la iglesia de San Benito el Real de Valladolid Museo Nacional de Escultura |
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| Aspecto actual de la iglesia de San Benito el Real Valladolid |
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| Aspecto del retablo de don Sancho de Rojas en 1928 en la iglesia del cementerio de San Román de Hornija (Valladolid) |















































