13 de enero de 2010

Visita virtual: POSEIDÓN DE ARTEMISIÓN, el dios que realmente habitó en el mar



POSEIDÓN DE ARTEMISIÓN
Autor desconocido
460-450 a. C.
Bronce
Museo Arqueológico Nacional de Atenas
Escultura griega. Periodo Severo

     La magistral figura en bronce de Poseidón, dios marino conocido por los romanos como Neptuno, no pudo aparecer en otro lugar más apropiado: en las profundidades del mar Egeo, en aguas próximas al Cabo de Artemisión, al norte de la isla griega de Eubea. Allí fue encontrada después de permanecer sumergida durante más de dos mil años y de allí toma su nombre.

HALLAZGO DE LA ESCULTURA

     No conocemos los motivos que hicieron naufragar en la antigüedad una embarcación romana procedente del norte en cuyo cargamento figuraban importantes obras escultóricas helénicas, según lo atestigua esta escultura y el célebre Niño montado a caballo, que también se conserva en el Museo Nacional de Atenas y que fue hallada en el mismo lugar. Con estos ingredientes tenemos los elementos necesarios para recomponer una bonita historia basada en la mitología. Hemos de imaginarnos a los romanos expoliando algún santuario griego repleto de estatuas que fueron embarcadas con destino a un puerto romano. Pero al llegar al cabo de Artemisión el dios del mar, con la ayuda del viento del norte, hace zozobrar la nave y ejecuta su venganza. Todo el cargamento es arrebatado por la furia del agua y queda depositado en las profundidades.


     Lo cierto es que en 1926 allí fue encontrado un brazo de esta escultura por unos submarinistas de la ciudad de Trikkeri. El enorme tamaño de la pieza estimuló la continuación de la búsqueda, que dio sus frutos en 1928, cuando fue encontrado el resto del cuerpo, aunque no el tridente o jabalina que sin duda se dispone a lanzar y que completaría la figura. El rescate del Poseidón y del Niño montado a caballo originó una gran expectación, pasando a ocupar un lugar destacado en las salas del Museo Arqueológico Nacional, al tiempo que comenzaron las investigaciones y las especulaciones sobre su autoría.

LA ROTUNDA IMAGEN DEL DIOS DEL MAR

     Por las características de la figura su ejecución debe encuadrarse en la fase final del periodo Severo, justamente en el umbral de transición al periodo Clásico, una etapa coincidente con los años medios del siglo V a. C. Es un momento en que la escultura se libera progresivamente de la rigidez y el estatismo del periodo Arcaico antecedente y consolida los criterios que conducirán a la escultura clásica plena, tales como el concepto de movimiento, la multiplicidad de puntos de vista y la tendencia a un total naturalismo formal, unas características que también aparecen en otras dos obras emblemáticas de este periodo, el Auriga de Delfos y el Grupo de los Tiranicidas.

     Si datar la escultura no ofrece excesivas complicaciones, establecer su posible autor es francamente difícil. El estudioso griego Karouzos, el primero en estudiar esta obra, propuso, con algunas reservas, la posible autoría del escultor Kalamis, un escultor griego que estuvo activo entre el 480 y el 450 a. C. y que está considerado como uno de los mejores representantes del periodo Severo. Otras propuestas la relacionan con Onatas, un escultor perteneciente a la escuela de Egina que trabajó por los mismos años, aunque seguramente será más acertado pensar simplemente que la escultura se elaboró en uno de los talleres de la región griega de Beocia.


     El dios Poseidón aparece en su desnudez con una anatomía potente propia de un héroe, con una expresión gestual que transmite el difícil concepto del ethos griego, entendido este como un sentimiento de orgullo, dignidad y estoicismo. Está representado en el momento previo al lanzamiento de una lanza o tridente, en el instante en que se tensionan los músculos de todo el cuerpo, hecho que se traduce en una gran estabilidad que no implica rigidez, un movimiento contenido observando el destino del arma y diferentes puntos de visión conseguidos con el doble juego de líneas que marcan las piernas abiertas y los brazos extendidos, opuestos a la disposición frontal del cuerpo.

     Su naturalismo anatómico anticipa la perfección corporal del Doríforo, acusando un mayor detallismo en la barba y el cabello, que conforman una máscara facial de gran sobriedad que hace realidad el concepto de "severo" que define la escultura griega en ese momento. El canon utilizado, 2,09 metros de altura, nos informa que se trata de un dios, mucho mayor al que se utilizaba para los héroes (1,90 m.) y para los mortales (1,80 m.). Aunque se viene interpretando como Poseidón, dios del mar, lo que hace presuponer que en su mano derecha portaría un tridente, motivo iconográfico característico, no faltan quienes encuentran en su rotundidad una imagen de Zeus, en cuyo caso portaría un haz de rayos, aunque esta sugerencia es débil por no ajustarse su postura al lanzamiento de estos elementos, sino que es más apropiada para un arma arrojadiza.

     Otro aliciente de la figura son sus proporciones, basadas en el número como ocurre en la estatuaria clásica. En este caso no sólo se contempla la proporción de la cabeza con relación al cuerpo, sino que la estatua se inscribe en un cuadrado perfecto, cuya longitud de lado lo marcan los brazos extendidos, que miden lo mismo que de la cabeza a los pies. Estas claves ocultas que relacionan número y belleza, definen el concepto estético de la escultura griega, aunque los grandes pies que le proporcionan estabilidad y el brazo izquierdo ligeramente más largo que el derecho serían inconcebibles en el Clasicismo pleno, siendo factores que informan de su realización en el proceso de maduración del periodo Severo.


     Los mayores detalles descriptivos se concentran en la cabeza, fundida con técnica impecable, destacando la trenza del peinado que desde las orejas recorre la cabeza como las cintas de los héroes y se cruza en la nuca, dejando bucles sueltos bordeando la frente. Su larga estancia marina le ha desprovisto de los ojos con aplicaciones vítreas, efecto que resaltaría su naturalismo y el gesto de furia contenida en su expresión. A pesar de todo la imagen se presenta imponente, poderosa, en plenitud, como un vivo exponente del ideal de fuerza y belleza que perseguía la escultura griega.

Informe y tratamiento de las fotografías: J. M. Travieso.

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12 de enero de 2010

Exposición: COLABORACIONES de Javier Bustelo, de enero a abril 2010


Javier Bustelo, artista consolidado y reconocido, nos hace partícipes de su obra en la exposición itinerante que se va a desarrollar desde este mes de enero hasta el próximo abril en distintas ciudades de Castilla y León, cuyo marco serán las salas de exposiciones de Caja España.

En esta ocasión la exposición es itinerante y es compartida con otros artistas con los cuales ha trabajado y creado algunas de sus obras, según declara, algo que supone el enriquecimiento personal de un través de colaboraciones y experiencias compartidas. Este es un paso más para él y sus "colegas" Jesús Pérez, Rodrigo Tapia, Luís González Gallego, Ostern, Juan Villa y Debbie Douez, quienes nos hacen llegar una autenticidad personal y congruente con sus principios a través de la creatividad y el buen hacer, tal como reflejan las obras expuestas.

La obra mostrada es una retrospectiva como resultado de veinte años de trabajos, algunos en solitario, otros compartidos, pero en todos los casos mostrando cualidades, sensibilidades y la valía de todos ellos. Es sabido las dificultades e incomprensiones de estos colectivos, que nos muestran su personalidad, su manera de pensar, sus inquietudes, su ética, su honestidad consigo mismo y con el resto de la sociedad, desnudándose y reflejando el yo en sus obras, experimentando nuevas técnicas o consolidando otras ya dominadas.


EXPOSICIONES

Palencia
Del 12 al 31 de enero de 2010. Sala de Caja España, C / Don Sancho, 3
Laborables de 19,30 un 21,30 h. / Festivos de 12,00 a 14,00 h.

Zamora
Del 3 al 21 de febrero de 2010. C. C. Caja España, C / Leopoldo Alas Clarín, 4
Laborables de 19,00 a 21,00 h. / Festivos de 12,00 a 14,00 h.

León
Del 2 al 21 de marzo de 2010. C. C. Caja España, C / Santa Nonia, 4
Laborables de 19,00 a 21,00 h. / Festivos de 12,00 a 14,00 h.

Ponferrada
Del 24 de marzo al 14 de abril de 2010. Caja España, Rua Selmo, 12
Laborables de 19,00 a 21,00 h. / Festivos de 12,00 a 14,00 h.

Informe: Jesús Santos
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11 de enero de 2010

El deseo como utopía: la Sala Ambigú y el Teatro Lope de Vega


En estos momentos en que el Ayuntamiento de Valladolid ha planteado la necesidad de un Palacio de Congresos de categoría y ha iniciado los trámites para hacerlo una realidad, entre los asiduos a los espectáculos teatrales sigue siendo una vieja aspiración, cada vez más acuciante, el poder disponer de una sala digna donde poder disfrutar de la programación que se viene ofreciendo desde hace mucho tiempo en la Sala Ambigú.

Fue hace ya demasiados años que, amenazando ruina todos los teatros de Valladolid y ante la falta de espacios para un tipo de espectáculos alternativos, se habilitó como espacio el gimnasio del Instituto Núñez de Arce (un edificio de Miguel Fisac que comenzó su andadura en 1969), que se convirtió en un salón de actos compartido por el centro y el Ayuntamiento. Al austero y limitado espacio se le bautizó con el eufemístico nombre de "Sala Ambigú" y se le proporcionó un envoltorio de carácter "underground" para disimular sus limitaciones.

Como contrapunto, la magnífica y continuada programación elaborada desde la Fundación Municipal de Cultura ha consolidado la sala como uno de los principales referentes culturales de Valladolid, siendo el único espacio en el que se puede acceder a espectáculos apropiados para un aforo reducido, tanto de música y danza como de teatro alternativo en todas sus facetas, con una frecuente presencia de grupos internacionales de reconocido prestigio. Igualmente acoge la extensión anual del festival segoviano Titirimundi y de la cita vallisoletana del Teatro de Calle, y todo ello a unos precios muy asequibles.


Pero entre quienes asisten a los espectáculos son continuas las quejas por la incomodidad de la "sala", un peaje que hay que pagar para disfrutar de la excelente programación. El aforo es muy pequeño, por lo que se agotan enseguida las entradas, en invierno hay que soportar la espera al aire libre, ya llueva, nieve o caigan chuzos de punta, las gradas del gimnasio son incomodísimas, la dotación de la sala es cutre, carece de camerinos y servicios apropiados, etc... En definitiva, una instalación vergonzante para los tiempos que corren.

Después de la recuperación del Teatro Calderón, reservado para grandes montajes y conciertos, de la apertura del Centro Cultural Miguel Delibes como imponente sala de conciertos, también dotado de una sala de teatro experimental muy apropiada para acoger el tipo de espectáculos que se ofrecen en la Sala Ambigú, y de haberse frustrado la posibilidad de utilizar el renovado Teatro Zorrilla (el más apropiado para acoger la programación municipal), sólo nos queda aspirar a que ello sea posible en el Teatro Lope de Vega, donde quedarían cubiertas todas las expectativas.

Actualmente se realizan en el teatro obras para preservarle de la ruina: reparación de las cubiertas y restauración de la fachada. Está pendiente una restauración integral de la sala, lo que sin duda implica un elevado presupuesto, algo que asusta en estos tiempos de crisis.
Sabemos que hoy por hoy es una utopía, pero nadie nos impide soñar la alegría que nos produciría disponer en Valladolid de una sala digna para los espectáculos alternativos y que en el gimnasio del Núñez de Arce los alumnos se dedicaran a practicar el pino puente en un espacio que se les ha usurpado.

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8 de enero de 2010

Historias de Valladolid: LA BUENA MOZA DIJERON, por su gracia y su donaire



La belleza de las mujeres vallisoletanas ha sido tradicionalmente cantada por poetas y artistas, pero al hablar de la Buena Moza no nos estamos refiriendo a una mujer, sino a una torre, la primera y única que se levantó junto a la fachada de la catedral de Valladolid de las dos previstas en el proyecto del cántabro Juan de Herrera, una historia desgraciada que fue reparada en parte en 1880, aunque esa es otra historia que se tratará en su momento.

UN PROYECTO CATEDRALICIO  ABANDONADO

Fue en el año 1527 cuando se convocó un concurso para realizar un trazado que sustituyera la empequeñecida colegiata de Santa María, fundación del Conde Ansúrez, siendo la cuarta vez que se pretendía ampliar aquel recinto y dotar a Valladolid de un importante edificio catedralicio, del mismo modo a lo que en aquel tiempo se realizaba en Salamanca y Segovia.
Por entonces se aceptó un proyecto tardogótico presentado por Diego de Riaño, Francisco de Colonia, Juan de Álava, Juan Gil de Hontañón (autor de las trazas de la catedral de Segovia) y Rodrigo Gil de Hontañón, estos tres últimos también participantes en el templo salmantino. Las obras comenzaron el 13 de junio de 1527, casi un mes después del nacimiento de Felipe II en el Palacio Pimentel, bajo la dirección de Diego de Riaño, pero pronto se paralizaron por la escasez de recursos. Tras la muerte de este arquitecto en 1534, le sucedió en la dirección Rodrigo Gil de Hontañón, aunque las obras, por idénticos motivos, también avanzaron lentamente hasta su fallecimiento en 1577. Es entonces cuando el Cabildo abandona el definitivamente el proyecto, posiblemente movido por el deseo de un cambio estético más acorde con los nuevos tiempos, a pesar de las dificultades para encontrar financiación. En ese momento sus ojos se fijan en Juan de Herrera y en la estética clasicista por él experimentada en el monasterio de El Escorial.

EL PROYECTO HERRERIANO

Cuando en 1580 el arquitecto Juan de Herrera, ocupado desde 1576 en su cargo de arquitecto real en la obra de El Escorial, trazó la catedral de Valladolid, presentó un enorme templo de planta rectangular, con tres naves separadas por gruesos pilares, un amplio crucero en la mitad de ellas, en los laterales capillas entre contrafuertes y al frente una profunda capilla mayor. En el exterior del proyecto incluyó una fachada de estructura similar a la del Patio de los Reyes de El Escorial y cuatro torres de planta cuadrada, dos de ellas flanqueando la fachada, formadas por tres cuerpos, de los cuales el tercero sobresalía en altura con función de campanario, y una pequeña cúpula como remate. En los ángulos de la cabecera incluía otras dos algo más bajas, de doble cuerpo, de la misma altura que la fachada y con remate piramidal. El ambicioso proyecto, todo él planteado en un riguroso lenguaje clasicista, puro y austero, suponía la ruptura definitiva con los resabios góticos imperantes en España.
La enorme empresa que suponía el edificio obligó al asentamiento de un activo taller que dio nombre al lugar: calle de la Obra (actual calle Arribas). Allí trabajaron todos los oficios para ir adaptando los grandes sillares, traídos entre otros lugares de las canteras de Villanubla, a las formas clásicas y puristas diseñadas por Herrera.

A partir de 1576, se hizo cargo de la dirección de las obras de la nueva catedral vallisoletana Pedro de Tolosa, que como maestro mayor siguió escrupulosamente las trazas de Herrera. Junto a él trabajó un grupo de aparejadores entre los que se encontraba su hijo Alonso de Tolosa. A su muerte fue sustituido por el arquitecto Diego de Praves, hombre de confianza de Juan de Herrera, con el que poco a poco el nuevo edificio fue suplantando a la antigua colegiata que se encontraba en pleno proceso de remodelación tras las intervenciones de Diego de Riaño y Rodrigo Gil de Hontañón, hasta el punto que, el 21 de mayo de 1595, en pleno proceso de construcción, fue consagrada como catedral en una ceremonia solemne a la que asistieron los obispos de Palencia, Toledo, León, Burgos, Astorga, Oviedo y Lugo. En septiembre de aquel mismo año, mientras las obras continuaban, el papa Clemente VIII le otorgada el rango catedralicio a petición de Felipe II, monarca que al año siguiente concedería a Valladolid el título de Ciudad.

El año 1600, ya fallecidos Juan de Herrera y Felipe II, Diego de Praves comenzaba la construcción de la fachada, pero la envergadura de la obra y su carestía hizo que los trabajos avanzasen muy lentos, a pesar de las partidas del Cabildo, de la ayuda del rey Felipe II, que desde 1583 venía concediendo en exclusiva a la obra los beneficios de la venta de las cartillas de la "Doctrina Cristiana", una especie de catecismo distribuido por toda España, y de las expectativas creadas durante el traslado de la Corte a Valladolid.

A lo largo del siglo XVII se sucedieron sucesivamente al frente de las obras los maestros Francisco de Praves, hijo de Diego (muerto en 1620), el palentino Juan de Rozadilla, autor de los capiteles corintios de las pilastras interiores, Juan de Répide, maestro de obras entre 1637 y 1661, Sebastián Mardaz Colmenares, autor de las bóvedas de la nave de la epístola y Francisco Tejerina, supervisor y artífice de la bóbeda central.
Apenas edificado un cuarto del proyecto, el 26 de agosto de 1668 el Cabildo consagró el edificio y puso en funcionamiento la parte construida, reducida a tres naves y tres ábsides provisionales a la altura del crucero, alcanzando la mitad de la longitud prevista en el proyecto herreriano.

UNA TORRE CONOCIDA COMO LA BUENA MOZA HASTA 1841

A principios del siglo XVIII se rematan los trabajos de la fachada, en cuyo cuerpo alto Alberto de Churriguera modificó la traza original para adaptarla a los nuevos gustos decorativos del barroco, terminando la obra en 1733 con un cuerpo ornamentado con esculturas y motivos heráldicos que se asienta sobre la base de un colosal arco de triunfo, tal y como aparece en la actualidad. Entre 1703 y 1709, sin ajustarse con fidelidad al proyecto herreriano, se levanta también la torre del lado del evangelio, a la izquierda de la fachada y con función de campanario, sobre un terreno que planteó muchos problemas por la envergadura de la torre y por la proximidad de un ramal del Esgueva que complicaba la estabilidad del terreno.

La torre tenía tres cuerpos de los cuales el superior presentaba grandes vanos abiertos a los cuatro puntos cardinales para la colocación de campanas. Cuando Churriguera remató la fachada, también se incorporó a la torre un cuarto cuerpo ochavado, rematado con cúpula, linterna y aguja, para acoger un mayor número de campanas, al tiempo que el maestro Antonio de la Torre instaló un reloj entre el segundo y tercer cuerpo. El resultado fue una torre descomunal en proporción a las de las parroquias circundantes, como la Antigua, San Martín, El Salvador, etc. Una torre de 57 metros de altura, rematada por una veleta, que tenía una línea bastante estilizada y que era visible desde muchos kilómetros a la redonda, sirviendo de referencia a arrieros y caminantes, que comenzaron a nombrarla con el apelativo popular de “La Buena Moza”.

Pero la Buena Moza había nacido marcada por la tragedia. Ya en 1726 el arquitecto benedictino fray Pedro Martínez tuvo que reparar una serie de grietas al parecer producidas por la deficiente cimentación. En 1746 el fraile arquitecto Antonio de San José Pontones tuvo que repetir la operación y para colmo el 1 de noviembre de 1755 su estructura sufrió graves daños como consecuencia del tremendo terremoto de Lisboa, que puso al descubierto sus deficiencias. El vallisoletano Ventura Pérez, testigo de ese acontecimiento, narra en su Diario de Valladolid que la torre tembló haciendo sonar la campana del reloj y que todos los canónigos tuvieron que salir corriendo ante el estrépito.

Seis años después, en 1761, encontrándose el arquitecto Ventura Rodríguez en Valladolid, fue requerido por el obispo Isidro Cosío y Bustamente para arreglar los desperfectos de la Buena Moza, que encontró como solución trabar las partes afectadas de la torre con grandes cadenas metálicas colocadas a modo de cinchas férreas en el interior, trabajo que fue encargado por el obispo al maestro rejero Rafael de Amezúa, a cuyo taller de Elorrio también había solicitado en ese tiempo la elaboración de la reja del coro de la catedral (hoy en el Metropolitan Museum de Nueva York). Elaboradas las piezas de forja, el remedio para la consolidación de los sillares fue colocado por el cerrajero vallisoletano Francisco Ruiz y resultó eficaz durante ochenta años, justo hasta la fatídica fecha del 31 de mayo de 1841.

A mediodía de aquel lunes primaveral, después de casi todo un mes de lluvias torrenciales y vientos de mucha fuerza, tras la celebración de los segundos oficios de la Pascua de Pentecostés y estando muchos vallisoletanos participando en la romería del Carmen de Extramuros, arreció un temporal con viento, lluvia, truenos y granizo que no paró hasta las 3 de la tarde. Pero dos horas después, cuando todo estaba en calma, un enorme estruendo conmocionó la ciudad. Se había derrumbado la Buena Moza, cegando con sus escombros la capilla del Sacramento y el cauce del ramal del Esgueva, dejando hecho añicos la fuente y el rollo situados en sus inmediaciones mientras un polvo asfixiante cubría el céntrico entorno. El hundimiento de la torre fue parcial, aunque quedaron afectados todos los cuerpos superiores, cuyos restos amenazaban continuos desprendimientos, lo que hizo personarse a las autoridades civiles y eclesiásticas, que decidieron trasladar con prisas los bienes a iglesias cercanas. También se ocuparon en rescatar, transcurridas 30 horas del suceso, a la campanera Valeriana Pérez, atrapada con vida bajo una viga en la capilla de San Juan Evangelista, que junto a su marido, Juan Martínez, que resultó ileso y pudo ser rescatado con facilidad, tenía su vivienda en la fatídica torre.

A continuación, según los informes periciales, se tomó el acuerdo de derribar los restos de los arruinados cuerpos superiores por su peligrosidad, tarea que se presentaba harto difícil. Para tan arriesgado trabajo se ofreció como voluntario el gallego Francisco González, un presidiario por homicidio que así encontró la forma de redimir su pena. Después de tres meses y medio de labor, el 14 de agosto de 1841 finalizó el desmonte de sillares peligrosos hasta el primer cuerpo y el 2 de enero de 1842 adquirió el aspecto que podemos ver hoy día, siendo visibles los efectos de aquel hundimiento en los resaltes deteriorados de la cornisa, el único rastro de la popular Buena Moza.
Este luctuoso episodio está recogido en un trabajo titulado "Episcopologio Vallisoletano", publicado en 1904 por Manuel de Castro Alonso, canónigo archivero de la catedral, en el que recoge una galería biográfica de los abades, obispos y arzobispos que rigieron esta Santa Iglesia durante más de ocho siglos. 

Pero la historia de las torres catedralicias no acabó aquí. Habría que esperar treinta y nueve años para que se planteara su reconstrucción, un tema que trataremos en otro capítulo porque también aporta datos curiosos sobre la fatalidad que siempre ha rodeado al colosal edificio.

Ilustraciones: 1 Aspecto de la Buena Moza según dibujo de R. Gallardo para la imprenta Fournier. 2 Reconstrucción virtual de la fachada, según el proyecto de Juan de Herrera (colección de estampas publicadas por el diario El Mundo). 3 Maqueta de la catedral en el Museo Catedralicio de Valladolid. 4 Recreación del hundimiento por Juan Carlos Urueña Paredes (1) en la publicación de Miguel Ángel Galguera. 5 Estado de la torre tras el hundimiento de 1841, según dibujo realizado por Ventura García Escobar en 1842 para el Semanario Pintoresco Español. 6 Estado actual de la catedral, con huellas del hundimiento en la cornisa de la base de la torre.

(1) Una fiel reconstrucción virtual de la torre aparece en el libro "Rincones con fantasma", del vallisoletano Juan Carlos Urueña, que ha recreado con ordenador hasta 28 edificios desaparecidos de Valladolid.

Informe y tratamiento de los dibujos: J. M. Travieso.
Registro Propiedad Intelectual - Código: 1104108944651


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6 de enero de 2010

Bordado de musas con hilos de oro: VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN, de Miguel Hernández


VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

                         MIGUEL HERNÁNDEZ


2010: CENTENARIO DEL NACIMIENTO DEL POETA MIGUEL HERNÁNDEZ

Miguel Hernández nació en Orihuela (Alicante) el 30 de octubre de 1910. Durante la Guerra Civil se alistó al bando republicano y se casó el 9 de marzo de 1937 con Josefina Manresa. Con ella tuvo dos hijos, Manuel Ramón, nacido en 1937 y muerto a los pocos meses, a quién dedica el poema Hijo de la luz y la sombra y otros recopilados en el Cancionero y romancero de ausencias, y Manuel Miguel, nacido en 1939, a quién escribió en la cárcel las Nanas de la cebolla. En este periodo también escribió su obra Viento del pueblo.

Al terminar la guerra civil española fue arrestado en Rosal de la Frontera (Huelva) cuando intentaba cruzar la frontera de Portugal, siendo encarcelado durante tres años en varias prisiones. En ellas contrajo una enfermedad pulmonar que provocó su traslado al Reformatorio de Adultos de Alicante, donde murió el 28 de marzo de 1942 a los 31 años de edad. Su viuda, Josefina Manresa, permaneció residiendo en Elche.

Con motivo del primer centenario del nacimiento del autor de El rayo que no cesa, 2010 ha sido declarado "Año Hernandiano", estando programado un variado ciclo de actividades en distintas localidades, entre ellas Orihuela, su pueblo natal, Elche, residencia de parte de la familia, Rosal de la Frontera, donde fue detenido, Jaca (Huesca), ciudad hermanada con Elche, y Quesada (Jaén). La programación incluye exposiciones, conferencias, conciertos, publicaciones, audiovisuales, recitales (entre ellos uno de Juan Manuel Serrat) y el proyecto de artes plásticas "La memoria del laberinto". Los actos comenzarán el 9 de enero y se llevarán a cabo a lo largo del año, destacando un Congreso Internacional que se celebrará en octubre en Orihuela, Elche y Alicante.

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5 de enero de 2010

Socios de Domus: ASAMBLEA GENERAL, 16 de enero 2010



Se comunica a todos los socios la celebración de la Asamblea General Ordinaria, según el siguiente orden del día:

  1. Lectura y aprobación, si procede, del acta de la asamblea anterior.
  2. Lectura y aprobación, si procede, del balance económico del año 2009.
  3. Presupuesto 2010.
  4. Presentación de las actividades del primer semestre del año 2010.
  5. Ruegos y preguntas.

DIA: 16 de enero 2010, sábado.
HORA: 11:30 primera convocatoria / 12 segunda convocatoria.
LUGAR: Salón de Actos de Caja Círculo, c/ Rastro s/n, Valladolid.

Convocan: Secretario y Presidente de Domus.

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4 de enero de 2010

Declaración de Principios de Domus Pucelae 1



DIVULGACIÓN

Este blog nació y se hace en Valladolid, una ciudad a la que amamos con sus defectos y sus virtudes. Y como no se ama lo que no se conoce, intentamos darla a conocer con trabajos originales para que también la amen los demás, procurando, como declarábamos en nuestro primer artículo, que en nuestro blog encuentren motivos para disfrutar y ser, que de eso se trata, un poco más felices.

Para ello intentamos ante todo la DIVULGACIÓN de lo que es Domus Pucelae, de lo que es Valladolid y de lo que es Castilla y León, una divulgación de nuestras aspiraciones y de nuestros valores, que son muchos. Y como somos un pueblo que no impone fronteras a nadie tampoco queremos que nos las impongan a nosotros, prefiriendo la generosidad y la hermandad que proclamaba John Lennon en su célebre Imagine, por eso estamos abiertos al resto de culturas, de España y del mundo, y por ello organizamos viajes para conocer de cerca otros pueblos, algo que nos ayuda a encontrar nuestra propia identidad.

En Castilla y León no tenemos mar, pero nuestros trigales son como mares que se pierden en el horizonte, a los que desde siempre hemos sabido convertir en un pan candeal que no encontramos en ningún otro lugar. Al río Duero le llamamos padre y en su largo recorrido, desde Soria a Zamora, nos regala viñedos que producen algunos de los mejores vinos del mundo. Nuestra historia es estudiada como una de las más antiguas e interesantes de Europa y de ella conservamos sólidos testimonios que constituyen un legado monumental equiparable al de Italia, y poseemos una lengua que se habla y forma parte de la cultura de buena parte del mundo. Es por eso que aquel dicho castellano de "con pan y vino se anda el camino", le hacemos realidad con el privilegio del mejor pan y del mejor vino, buscando en el camino el goce lúdico que produce el arte, la historia, el paisaje, las gentes, las tradiciones, la música, la literatura y el deporte. A la DIVULGACIÓN de estas facetas dedicamos nuestros artículos, que tanto en texto como en imágenes ponemos a disposición de todos para que nos conozcan, nos valoren, nos respeten y nos quieran.



Pero en esta experiencia no estamos solos. Hay otros blogs y webs, que vamos descubriendo poco a poco, que pretenden lo mismo. Queremos hacer un ejercicio de DIVULGACIÓN presentando un blog que ofrece una estupenda información de Valladolid desde un punto de vista diferente: "Valladolid, rutas y paisajes", una forma original de acercarnos a sus paisajes y su historia a través de diferentes rutas recorridas en bici en las que se busca, según declara el propio blog, la vida y la belleza en la naturaleza.

Los amenos trabajos pertenecen a  Federico Sanz y Óscar Domínguez, autores de libros de viajes y artículos en revistas, que han colaborado en las publicaciones El Canal de Castilla, Embalses de la cuenca del Duero, Los Arribes del Duero en Zamora y Valladolid en bici. Muchos de los trabajos del blog están realizados sobre el terreno, pues ponen en práctica su afición e invitan a salir en bici los domingos, conociendo bien a fondo todos los recorridos y sin limitar la edad, algo que es de agradecer e indica que se trata de buena gente.

Animamos a conocer este blog en la siguiente dirección: http://valladolidenbici.wordpress.com/

Continuará...
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1 de enero de 2010

Música en enero: ALEGRÍA, del Cirque du Soleil



¡ FELIZ AÑO 2010 !

Allegria
Come un lampo di vita
Allegria
Come un pazzo gridar
Allegria
Del delittuoso grido
Bella ruggente pena, seren
Come la rabbia di amar
Allegria
Come un assalto di gioia

Allegria
I see a spark of life shining
Allegria
I hear a young minstrel sing
Allegria
Beautiful roaring scream
Of joy and sorrow, so extreme
There is a love in me raging
Allegria
A joyous, magical feeling

Allegria
Come un lampo di vita
Allegria
Come un pazzo gridar
Allegria
Del delittuoso grido
Bella ruggente pena, seren
Come la rabbia di amar
Allegria
Come un assalto di gioia
Del delittuoso grido
Bella ruggente pena, seren
Come la rabbia di amar
Allegria
Come un assalto di gioia

Alegría
Como la luz de la vida
Alegría
Como un payaso que grita
Alegría
Del estupendo grito
De la tristeza loca, serena
Como la rabia de amar
Alegría
Como un asalto de felicidad
Del estupendo grito
De la tristeza loca, serena
Como la rabia de amar
Alegría
Como un asalto de felicidad

There is a love in me raging
Alegría
A joyous, magical feeling

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31 de diciembre de 2009

DOMUS PUCELAE: Estadística de artículos publicados el año 2009


Estadística por tipo de información:

34   Informaciones de INTERÉS GENERAL.

26   Informaciones sobre EXPOSICIONES DE ARTE.

23   ANUNCIOS DE VIAJES programados por Domus Pucelae.

21   Artículos de J. M. Travieso con la serie HISTORIAS DE VALLADOLID.

18   REPORTAJES DE VIAJES organizados por Domus Pucelae remitidos por los socios.

16    Audiciones o vídeos de MÚSICA.

15   Informaciones internas de DOMUS PUCELAE.

15   Reseñas sobre PUBLICACIONES propias y ajenas.

13   Monografías de Arte presentadas como una VISITA VIRTUAL.

  9   Poesías recopiladas en el RINCÓN DE LAS MUSAS.

  8   Informaciones referidas a la sección ESTUDIOS DE ARTE.


402  fotografías como soporte gráfico, la mayor parte originales.

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30 de diciembre de 2009

2009: Un año de oro para la cultura y el patrimonio de Valladolid



El año 2009 pasará a los anales de la historia de la ciudad de Valladolid como un año irrepetible y estimulante en la restauración de su rico patrimonio artístico, lúdico y religioso, a través de un cúmulo de importantes proyectos hechos realidad cuya trascendencia difícilmente puede repetirse en años venideros. Entre las realizaciones más destacadas figuran las siguientes:

• 10 de junio: Presentación de las obras de restauración realizadas en el abandonado Palacio de la Ribera, el palacio de recreo junto al Pisuerga utilizado por Felipe III durante el período en que trasladó la Corte a Valladolid, un proyecto que incluye nuevos accesos para facilitar la visita de los restos.

• 13 de agosto: Retorno del retablo de San Juan Bautista a su emplazamiento original en la iglesia del Salvador, después de la restauración integral de la capilla de San Juan Bautista.

• 15 de agosto: Descubrimiento de la fachada de la iglesia de San Pablo tras permanecer cubierta por andamios durante cinco años y de terminarse su restauración integral.

• 11 de septiembre: Reapertura del decimonónico Teatro Zorrilla tras las obras de restauración que han transformado por completo el edificio para adaptarle a las necesidades actuales, con una programación que incrementa la oferta cultural de la ciudad.

• 17 de septiembre: Inauguración de las nuevas instalaciones del restaurado y remodelado Museo Nacional Colegio de San Gregorio, una de las instituciones museísticas más importantes de España y único en el mundo en su género.

• 3 de octubre: Coronación Canónica de la Virgen de las Angustias en la catedral, un acto que puso de manifiesto el calado popular de uno de los principales iconos de la ciudad, cuyo significado trasciende su estricto sentido religioso.

Todas estas realizaciones han sido acogidas por los vallisoletanos con un multitudinario respaldo popular, puesto de manifiesto con su participación en las inauguraciones de todas ellas.

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27 de diciembre de 2009

Exposición: MIRAR FUERA, del 11 de diciembre 2009 al 29 de enero 2010


EXPOSICION DE DIEGO G. LASALA
OBRA EN TINTA CHINA SOBRE PAPEL

"La aparición de una hoja, plegada aún y apenas visible su verde traslúcido junto al tallo donde ayer no estaba, le llenaba de asombro, y con ojos atentos, durante largo rato, queria sorprender su movimiento, su crecimiento invisible, ..."
                                                                                                  Luis Cernuda.



GALERÍA CARACOL
Calle Muro, 6 - semisótano, Valladolid
HORARIO DE VISITA

De lunes a viernes: 18 a 21 horas.

Informe: Antonio Adrados
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26 de diciembre de 2009

Historias de Valladolid: LA CONTROVERSIA DE VALLADOLID, un debate pionero sobre los derechos humanos


ANTECEDENTES HISTÓRICOS, REINADO DE LOS REYES CATÓLICOS

Ocho años después del descubrimiento del Nuevo Mundo en 1492 por Cristóbal Colón, la Corona de Castilla declaraba vasallos libres a todos los indígenas de aquellas tierras recién conquistadas. Sin embargo, en 1503 se establecieron las "Encomiendas", una especie de institución que se ocupaba de distribuir la población nativa entre los españoles establecidos en territorio americano para que esta trabajase para ellos a cambio de ser instruida en la fe cristiana, lo que produjo en muchos territorios una relación cercana a la esclavitud. Como consecuencia, en apenas veinte años, la población nativa mermó en un 85%, tanto por las enfermedades que aportaron los colonizadores como por los duros trabajos en las minas y el alto índice de suicidios.

Este fue el panorama que encontró en isla La Española el dominico fray Antón de Montesinos, que junto a otros miembros de su comunidad pronto se identificó con aquellos explotados y comenzó a denunciar los abusos de los encomenderos que provocaban en los nativos unas miserables condiciones de vida. Una especial trascendencia tuvo el sermón que pronunciara el 21 de diciembre de 1511 en la iglesia de Santo Domingo en presencia del virrey Diego Colón, hijo primogénito del Almirante, y otras autoridades de la isla, donde entre otras cosas cuestionó: “¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? (...) En el estado en el que estáis, no os podéis más salvar que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo”.
La dureza de aquellas palabras sorprendieron a todos, incluido el prior de la orden fray Pedro de Córdoba, que aunque compartía la misma opinión se apresuró a asegurar a las autoridades que Montesinos se retractaría, hecho que no sólo no hizo, sino que adoptó una postura mucho más radical, lo que le llevaría a rendir cuentas en España ante el rey Fernando el Católico, al que expuso con claridad y vehemencia sus ideas. Su defensa de los indígenas, a los que consideraba nuevos vasallos y ciudadanos, frente a la postura contraria manifestada en La Española por el franciscano fray Alonso de Espinal, daría lugar, unos años después, a un debate que se convertiría en un hito en la historia de los derechos humanos.

Como consecuencia de la exposición de Montesinos ante el monarca, en 1512 se promulgaron las Leyes de Burgos, también llamadas Leyes Nuevas, orientadas a un gobierno más justo de la población indígena. En estas se asentaban jurídicamente los derechos de los reyes a hacer la guerra a los que se resistieran a la evangelización y, aunque no se prohibieron las encomiendas, se regularon las condiciones de trabajo de los indios sobre la base de los buenos tratos y su protección. En la realidad, la aplicación de estas leyes fue un fracaso, pero sirvieron para establecer un debate, inconcebible en aquella época en otros países, que alcanzaría su punto álgido en Valladolid treinta años después. En él se sentaron las bases de lo que posteriormente sería la Legislación de Indias, conjunto de leyes consideradas como el germen del Derecho Internacional y de la futura Declaración de los Derechos Humanos.

DEFENSA DE LOS INDÍGENAS DURANTE EL REINADO DE CARLOS I

Tras la muerte del rey Fernando, de las regencias del cardenal Cisneros en Castilla y del arzobispo Alonso en Aragón, y tras la autoproclamación de Carlos I como rey de España en 1516, el testigo de Montesinos fue recogido por el también dominico fray Bartolomé de las Casas, que se proclamó partidario de una evangelización pacífica y del respeto a los derechos indianos, consiguiendo exponer sus ideas, cargadas de humanismo cristiano, ante el mismísimo emperador, que en 1542 aprobó las Nuevas Leyes de las Indias. Un año después fray Bartolomé de las Casas sería nombrado en México obispo de la provincia de Chiapas, cuya capital, San Cristóbal de las Casas, fue una de las primeras ciudades de Nueva España, llegando a ser conocido como "procurador o protector universal de todos los indios de las Indias".

Pero todos estos logros legales conseguidos por el dominico tuvieron sus detractores entre algunas familias asentadas en territorios americanos, especialmente en Perú y zonas de centroamérica, que encontraron su apoyo en las tesis contrarias a los derechos de los nativos proclamadas por el jurista Juan Ginés de Sepúlveda. Esta insurrección por parte de algunos colonizadores llevaría a Carlos I a tomar cartas personales en el asunto.

Habiendo sido informado el emperador de que algunos españoles imponían su tiranía sobre la servidumbre indígena en los territorios de Indias y que ejercían la violencia sobre la población nativa, ocasionando la muerte y daños terribles a los habitantes, y con el fin de frenar estos hechos, el monarca mandó realizar una investigación sobre la veracidad de las atrocidades realizadas al otro lado del océano, al tiempo que convocó una reunión de expertos, elegidos entre los consejos más sabios y sobresalientes del reino, que devino en la célebre Controversia de Valladolid.
Con este hecho sin precedentes se intentaban analizar, desde un punto de vista jurídico, los aspectos justos e injustos de las campañas españolas en la conquista del Nuevo Mundo, lo que supuso el inconcebible debate público de una cuestión de estado a mediados del siglo XVI, además con una sorprendente tolerancia y libertad de expresión, algo infrecuente entre los gobernantes e instituciones de aquella época en Europa.

LA CONTROVERSIA EN EL COLEGIO VALLISOLETANO

El lugar elegido para el debate fue el Colegio de San Gregorio de Valladolid, regido por la orden dominica, que controlaba en España las universidades a través de cátedras y colegios. Las sesiones de la Junta celebraron un primer debate, llevado a cabo en los meses de agosto y septiembre de 1550, que quedó inconcluso y provocó una segunda convocatoria en abril de 1551. Los debates contaron con la asistencia de destacados ideólogos de la orden de predicadores, entre ellos los clérigos que sostuvieron el principal enfrentamiento de posturas: Juan Ginés de Sepúlveda, encabezando el grupo partidario de acabar con las costumbres bárbaras de los indios, y fray Bartolomé de las Casas, defensor de los derechos indígenas. Respaldando a este último también intervinieron Bartolomé de Carranza, enseñante en Valladolid, Domingo de Soto y Melchor Cano, ambos discípulos en Salamanca de Francisco de Vitoria, que había muerto en 1546 encabezando la denominada "Escuela de Salamanca". Melchor Cano, que tuvo que ausentarse de la ciudad para participar en el Concilio de Trento, sería sustituido en la segunda parte del debate por el abulense Pedro de Lagasca, que durante cuatro años había ocupado el cargo de presidente de la Real Audiencia de Lima.

LAS TESIS DE JUAN GINÉS DE SEPÚLVEDA

Juan Ginés de Sepúlveda (Pozoblanco, Córdoba 1490-1573). Prestigioso jurista que después de estudiar humanidades en Córdoba y filosofía en Alcalá de Henares se doctoró en artes y teología en Bolonia, llegando a ocupar los cargos de capellán y cronista oficial de Carlos V, así como de preceptor del Príncipe (futuro rey Felipe II), siendo un erudito antierasmista y experto en la obra de Aristóteles, del que en 1548 había traducido y editado en París su Política. A su regreso a España fue calificador del Santo Oficio en Córdoba y Valladolid y autor de más de veinte publicaciones de temas muy variados.

Este comenzó su exposición manifestando su oposición a las Nuevas Leyes de Indias de 1542, proponiendo en su tesis "De justis belli causis apud indios" el sometimiento forzoso de los aborígenes y su conversión a la fe cristiana, recurriendo para ello, si fuera necesario, al uso de la fuerza. Los razonamientos del jurista, que fueron recogidos en un trabajo titulado "Democrates secundus" (o causas justas de la guerra contra los indios), partían de la consideración de los indígenas como seres inferiores, salvajes que debían ser domesticados, basando su teoría en las costumbres de canibalismo y las ofrendas idólatras de sacrificios humanos en algunas tribus.

En su exposición se basó en teorías humanistas y aristotélicas, tomadas de Palacios Rubios y Poliziano, para sostener que los aborígenes eran esclavos por naturaleza, siendo un derecho de los conquistadores españoles el someterlos mediante la guerra justa e imponer su autoridad para erradicar tan aberrantes costumbres. Incluso comparó su modo de vida social con la organización animal de las abejas.

Como conclusión Sepúlveda propuso cuatro "Títulos Justos", argumentados sobre la razón, el derecho natural y la Teología, para justificar la conquista de los territorios americanos: 1 El derecho de tutela implica la servidumbre o esclavitud natural de los indígenas, ya que son incapaces de gobernarse por sí mismos; 2 Recurrir a la fuerza, si fuera preciso, para impedir las prácticas de canibalismo y otras conductas antinaturales; 3 Obligación de salvar a las víctimas inocentes sacrificadas a los falsos dioses; 4 Cumplir el mandato evangelizador que diera Cristo a los apóstoles y el papa al rey Fernando el Católico.

LAS TESIS DE BARTOLOMÉ DE LAS CASAS

Bartolomé de las Casas (Sevilla, 1484-Madrid, 1566). Fraile dominico cuya vida estaba marcada por los múltiples viajes al continente americano y que había regresado a España después de ocupar el puesto de obispo de Chiapas. Era hijo de un mercader de Tarifa, Pedro de las Casas, que en 1493 había embarcado en el segundo viaje de Colón. Al igual que su padre embarcó hacia La Española en 1500, ejerciendo allí de minero y encomendero, llegando a participar en las guerras de Jaraguá y del Higüey. Tras regresar a España en 1507 recibió las órdenes sacerdotales en Roma, actuando como capellán de los conquistadores en la guerra de Cuba, por lo que recibió una encomienda que mantuvo hasta 1514, año en el que cambia su visión de los pueblos indígenas y pasa a convertirse en su defensor, misión para la que declaró sentirse predestinado.

Tras su traslado a Santo Domingo entabló contacto con los dominicos, iniciando, junto a fray Antón de Montesinos, la denuncia de los abusos de los encomenderos. Sus ideas serían escuchadas en España por el cardenal Jiménez de Cisneros y el cardenal Adriano, siendo nombrado "procurador o protector universal de todos los indios de las Indias".

De nuevo en América, sus ideas entraron en conflicto con los jerónimos y dominicos, lo que provocó su nuevo regreso a España. Tras obtener en 1520 una capitulación para la colonización pacífica de la costa de Paria, actual Venezuela, recorrió Puerto Rico y Santo Domingo, donde ingresó en la Orden dominica de Predicadores y comenzó su producción literaria. A fines de 1534 pudo recorrer Panamá, Nicaragua, México y Guatemala, donde aplicó las teorías recogidas en sus escritos sobre la conversión de los indígenas, predicando que el único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión era a través del diálogo y la persuasión.

Durante su estancia en España en 1540 escribió su célebre Brevísima o relación de la destrucción de las Indias, publicada en 1552, y Los dieciséis remedios para la reformación de las Indias, aprovechando su residencia en Valladolid para entablar contacto con Carlos V, tras lo cual se aprobaron en 1542 las llamadas Leyes Nuevas, en las que se prohibía la esclavitud y la actividad de los encomenderos. En 1543 fue nombrado por el papa obispo de Chiapas a propuesta del emperador Carlos, donde tuvo de nuevo enfrentamientos con los encomenderos, a muchos de los cuales terminó excomulgando.
En 1550 fue el promotor de la junta de teólogos, expertos en derecho canónico y miembros de los consejos de Castilla y las Indias convocada en el Colegio de San Gregorio.

Durante el debate de Valladolid, aunque no tenía la misma formación académica, replicó a Juan Ginés de Sepúlveda esgrimiendo una convincente apología a través de "Treinta Proposiciones", un trabajo con contenido jurídico de gran calado que se convirtió en el texto clave de las discusiones.

En sus propuestas atacaba con vehemencia el uso de la guerra como medio para la difusión de la gloria de Cristo, condenando tanto los expolios realizados como las matanzas impías y proponiendo una posible reparación de las injusticias sufridas por los indios a través de la garantía de sus derechos y libertades, para lo cual era necesario contar con el respaldo de las mayores instituciones de la época: la Iglesia y la Corona. También rebatió la consideración de Sepúlveda de los indígenas como salvajes, como seres humanos de rango similar a los animales, aduciendo que entonces no podrían pecar y no podrían ser evangelizados, proponiendo que como seres humanos, con iguales derechos, aunque con una cultura distinta a la europea, los españoles estaban obligados a su tutela.

Bartolomé de las Casas apoyó sus argumentos en las lecciones impartidas por Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca y en su obra "Relectio de Indis", publicada en 1539, que cuestionando si era lícita la conquista americana exponía que los aborígenes eran hombres libres y dueños de sus tierras y que lo que los españoles consideraban incultura no era una razón para desposeerlos de sus bienes, comparando la crueldad de algunas costumbres con las que se habían practicado en lugares de Europa y en el pasado en España. Como consecuencia, a los ojos del dominico los indios tenían el derecho a la libertad y la propiedad, pero también a ser convertidos al cristianismo tras una predicación pacífica, postura reforzada por la intervención de Domingo de Soto.

FINAL DEL DEBATE

Tras la enconada discusión de las dos partes, la Junta que debía resolver el conflicto no estableció una resolución final a favor de ninguna de las teorías, por lo que ante la falta de un veredicto los dos bandos se consideraron vencedores, aunque con el tiempo acabarían prevaleciendo las ideas "lascasistas".

Esta falta de resolución pone de manifiesto que el trasfondo del debate no respondía a la mala conciencia de unos monarcas a los que una serie de clérigos con buenas intenciones exponían su visión, sino al deseo del rey de justificar ante las monarquías europeas la verdadera colonización de América. Es cierto que tras la Controversia de Valladolid se produjeron en algunos territorios las llamadas "pacificaciones" y que se pararon las conquistas, pero en ese momento las importantes civilizaciones precolombinas de México y Perú ya habían sido conquistadas y se habían consumado los oscuros sucesos por parte de algunos conquistadores.

No obstante, un hecho muy destacable fue la celebración de la controversia en sí misma, puesto que supuso un debate público sobre el sometimiento de pueblos en otras latitudes por parte de los colonizadores. Un hecho muy importante, sobre todo para un país como España, que después sería tan defenestrado por la leyenda negra. En definitiva, un debate pionero sobre derechos humanos que nunca se produjo en otros países colonizadores, tales como Francia, Holanda o Inglaterra, del que la ciudad de Valladolid fue testigo y escenario en la histórica controversia que con el tiempo ha sido recreada en el cine y el teatro.

Ilustraciones: 1 Patio del Colegio de San Gregorio de Valladolid. 2 Cabeza azteca, Museo de Antropología de México. 3 Fray Bartolomé de las Casas. 4 Escrito autógrafo de Bartolomé de las Casas. 5 Patio de San Gregorio, Valladolid. 6 Pinturas murales mayas de los templos de Bonampak, Chiapas, México. 7 Calendario azteca, Museo de Arqueología, Ciudad de México. 8 Patio de Escuelas del Colegio de San Gregorio, Valladolid.

Informe y fotografías 1,3,5 y 8: J. M. Travieso.
Registro Propiedad Intelectual - Código: 1104108944668


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25 de diciembre de 2009

23 de diciembre de 2009

Exposición: BELÉN MONUMENTAL "LA ADORACIÓN", cuando la artesanía se hace arte



SALÓN DE PASOS DE LA COFRADÍA DE NTRA. SRA. DE LAS ANGUSTIAS, VALLADOLID
Colección de José María Villa Gil
Del 10 de diciembre 2009 al 6 de enero 2010

Durante el tiempo de Navidad son numerosos los belenes que se pueden contemplar en Valladolid, todos ellos a la sombra del fantástico belén napolitano que de forma permanente ofrece el Museo Nacional Colegio de San Gregorio. Pero ya se ha convertido en una tradición la exposición temporal de los montajes realizados por belenistas que han alcanzado una gran popularidad en la ciudad gracias a su talento, ingenio y paciente creatividad, entre ellos el que presenta anualmente la Asociación Belenista Castellana, que este año lo hace en la Sala de Exposiciones de Las Francesas.

Pero si tuviéramos que destacar alguno entre ellos, este año nos decantamos por el belén bíblico que, bajo el título de "La Adoración", se expone en la Sala de Pasos de la iglesia de las Angustias, todo un ejemplo de buen gusto y maestría belenista. La instalación es obra de José María Villa Gil, que ya convertido en uno de los mayores exponentes del belenismo castellano ofrece cinco apartados que configuran en forma de secuencia un relato único.



En la instalación aparecen pocas figuras, eso sí, muy seleccionadas y de excelente calidad, que forman escenas alejadas del habitual abigarramiento. Esto permite apreciar mucho mejor los detalles de la ambientación, de los escenarios, que en esta ocasión merecen la valoración de prodigiosos, un trabajo que trasciende el dominio de las técnicas del belenismo para recrear en tres dimensiones una estética inspirada en grandes obras de la pintura.

Aunque es espectacular el paisaje logrado con corcho bornizo (corcho virgen), en el que arranca la secuencia de los Reyes Magos, que evoca la pintura paisajística del siglo XIX, y muy atractivos los espacios de la gruta y el caserío, merece una atención especial el apartado que recrea un taller de alfarería, cuya estética remite al ambiente creado por Tintoretto en el original Nacimiento pintado para la sala alta de la Escuela de San Roque de Venecia: las vigas, la paja y la ambientación rústica. Como complemento, a la minuciosidad y veracidad de cada detalle se añade una sugestiva iluminación que, sin ninguna duda, fascinará a los que gustan de este tipo de manifestación artística popular.

Por todo ello, sólo podemos manifestar nuestra enhorabuena a quienes contribuyen a consolidar una tradición con obras de tanta altura, en las que la artesanía alcanza la categoría de arte.

HORARIO DE VISITAS
De lunes a domingo, de 12 a 14 y de 18 a 21 horas.

Ilustraciones: 1 Figura del cortejo de los Reyes Magos de la colección de José María Villa Gil. 2 Nacimiento de Tintoretto, Scuola di San Rocco, Venecia.

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