9 de mayo de 2022

Theatrum: ADORACIÓN DE LOS PASTORES, cuando el Niño es un prodigio de luz




ADORACIÓN DE LOS PASTORES

Alonso del Arco (Madrid, h. 1635 - 1704)

Segunda mitad siglo XVII

Óleo sobre lienzo

Sacristía de la Real iglesia de San Miguel y San Julián, Valladolid

Pintura barroca. Escuela madrileña

 

 



     Entre la colección de pinturas que se conservan en las dependencias de la sacristía de la iglesia de San Miguel y San Julián de Valladolid (antigua iglesia de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús), una de las más destacadas es la que realizara y firmara, en la segunda mitad del siglo XVII, el pintor madrileño Alonso del Arco con el tema de la Adoración de los pastores. Con unas dimensiones considerables —191 x 134 cm— representa una escena de carácter íntimo en la que interactúan ocho personajes en el interior de un establo, a los que se suman algunos animales.

En ella aparece la Virgen sedente junto a un pesebre de madera, que con gesto condescendiente descubre ante los pastores que se acercan la pequeña figura de Jesús recién nacido. En la parte derecha de la composición se sitúan los personajes sagrados, cuyo epicentro es la figura del Niño, que reposa sobre las pajas envuelto en paños blancos, mientras San José realiza un ademán de protección sobre la Virgen y en la parte superior tres cabezas de querubines alados establecen el carácter sagrado de los personajes. En primer término, aparece la mula recostada, junto a la que asoma la cabeza del buey.

     La parte izquierda está ocupada por un grupo de cinco pastores que llegan sorprendidos hasta la Sagrada Familia, a la que se acercan con ademanes reverenciales, comenzando por una mujer madura que se arrodilla ante el Niño con gesto de veneración y que ha depositado junto al pesebre una cesta con una pareja de gallinas como presente. Junto a ella repiten el gesto de adoración dos pastores barbados, uno de ellos sujetando sobre el hombro un gran recipiente. En primer plano y más a la izquierda aparece una mujer joven que porta sobre su cabeza un cántaro metálico y junto a ella un pastor anciano que se apoya sobre un cayado y que se ha desprendido del sombrero como gesto de respeto, acompañándole un mastín que levanta la cabeza hacia él.

En la composición, el pintor ha establecido una gran diagonal que desciende desde las cabezas de los querubines hasta la pierna inclinada del pastor de la izquierda, al tiempo que establece un grupo compacto de figuras delimitado por este último y San José, que a modo de supuesto paréntesis encierran el tema central de la pintura, destacando la frescura del colorido y la cantidad de matices y texturas, con una gran calidad del dibujo subyacente, sobre el que el pintor aplica pinceladas resueltas con una gran soltura.

     Para la iluminación de la escena, Alonso del Arco ha recurrido a un viejo recurso manierista del que fuera pionero Correggio en las escenas de la Natividad, después asimilado y utilizado por otros muchos pintores, consistente en mostrar el nacimiento de Jesús como un “milagro de luz”, de modo que con un efecto ilusionista es la figura del infante la que actúa como un foco luminoso que irradia, como una gran candela, la luz en todas las direcciones, produciendo sombras difusas y degradados, lo que inevitablemente convierte al Niño en el principal referente visual.

Esta Adoración de los pastores aparece firmada por Alonso del Arco en uno de los travesaños del pesebre de madera —Alonso del Arco f(ecit)—, siendo Juan José Martín González el primero en descubrirlo y adjudicar la pintura a este pintor en el Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid1. 

     El origen de esta composición se encuentra en la pintura que entre 1617 y 1619 realizara Rubens para la predela de un retablo de la iglesia de San Juan de Malinas, actualmente conservada en el Museo Longchamps de Marsella, una tabla de 0,65 x 1,00 m que fue copiada en repetidas ocasiones. En España se conservan diversas pinturas que reproducen el original rubeniano, así como otras que son imitaciones netamente españolas. Entre las primeras se encuentra la versión que se atribuye a Jacques Jordaens, procedente del Monasterio de Santa María del Parral de Segovia, hoy en el Museo del Prado, y otra copia anónima del original de Rubens conservada en el Museo de Cádiz. 

La celebridad que alcanzó la creación de Rubens también fue objeto de reproducción a través de grabados que fueron distribuidos por varios países, en los que la escena de la Adoración de los pastores aparece reproducida en sentido inverso. Entre ellos se encuentra el realizado en la primera mitad del siglo XVII por el holandés Boetius Adamsz Bolswert, conocido como Bodius (Bolsward, 1580-Amberes,1633), que se conserva en el Museo de Bellas Artes de París (Petit Palais), así como la estampa que en 1620 realizara Lucas Emil Vosterman (Zaltbommel, 1595-Amberes, 1675), grabador calcográfico de los Países Bajos que trabajó para Rubens y en cuya estampa se inspira Alonso del Arco para la pintura de Valladolid y la versión existente en una dependencia claustral de la catedral de Coria (Cáceres). 

     Al tomar como modelo el grabado que reproduce la pintura de Rubens, Alonso del Arco modifica los colores de algunas figuras, como ocurre en las indumentarias de las figuras de los pastores, manteniendo los convencionalismos tonales en las figuras de la Virgen y San José.
 

ALONSO DEL ARCO, EL SORDILLO DE PEREDA 

Antonio de Pereda (Valladolid, 1611-Madrid, 1678) fue uno de los grandes protagonistas de la pintura madrileña del segundo tercio del siglo XVII. Formado en el naturalismo tenebrista y el color veneciano, fue especialmente hábil en captar con objetividad las cualidades pictóricas de los objetos en naturalezas muertas, en bodegones y vanitas, realizando en su mayor parte una producción de temática religiosa.

     Entre sus discípulos destacó el madrileño Alonso del Arco, un pintor sordo de nacimiento que ingresó en el taller con “edad ya crecida” y que sería conocido en el ambiente artístico como el “sordillo de Pereda”. De él se desconoce su formación antes de convertirse en el principal colaborador de Antonio de Pereda y con el tiempo en uno de los pintores más significativos y de personalidad mejor definida durante el reinado de Carlos II.

Entre sus primeras obras conocidas figuran una serie de retratos, como el de Enrique IV de Castilla pintado hacia 1670 y conservado en la Universidad de Granada como depósito del Museo del Prado, o el de Felipe III rezando ante Nuestra Señora del Consuelo del convento de Padres Capuchinos de El Pardo (Madrid), a los que siguieron en 1674 el retrato del Cardenal Juan Everardo Nithard del Museo del Prado, depositado en el Consejo de Estado, el retrato de Miguel de Moncada y Silva, marqués de Aytona, del mismo año, hoy en la Fundación Banco de Santander, y el retrato de Mariana de Austria del Museo de Santa Cruz de Toledo, pintado en 1696.

     Entre 1679 y 1680 participó realizando decoraciones efímeras, junto a otros pintores, con motivos de los fastos por la entrada en Madrid de la reina María Luisa de Orleans, primera esposa de Carlos II. No obstante, su ocupación principal se centraría en la pintura religiosa, muy solicitada en su tiempo, siendo el autor, según Palomino, de las numerosas pinturas que cubrían la capilla de la Novena o de los Comediantes de la iglesia madrileña de San Sebastián, destruidas en la Guerra Civil.

En la década de 1680 desplegaría una gran actividad, trabajando en el retablo de San Juan Bautista de la iglesia de San Juan del Mercado de Guadalajara y en el conjunto de bustos de santos en óvalos que ocupan el intradós del arco del altar de San Felipe Neri en la iglesia de las Trinitarias Descalzas de Madrid, una de las obras de mayor empeño del pintor. Hacia 1680 realiza la Huída a Egipto que actualmente se guarda en la Fundación Bancaja de Valencia, en 1681 pinta el Niño Jesús dormido sobre la Cruz para el convento de San Felipe el Real de Madrid, que desde 1818 forma parte de los fondos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y en 1682 la Aparición de la Virgen de la Merced a san Pedro Nolasco, hoy en el Museo del Prado.

Firma de Alonso del Arco en un travesaño del pesebre

     Desde 1683 realiza numerosas versiones de la Inmaculada Concepción, como las que se encuentran en el Museo del Prado, en la iglesia de Villanubla (Valladolid), en el convento vallisoletano del Sancti Spiritus (Madres Agustinas) o en la iglesia del Sacramento de Madrid. Por esos años también realiza la Asunción de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en 1685 La Magdalena despojándose de sus joyas del Museo de Bellas Artes de Asturias de Oviedo, considerada una de sus mejores obras, y las pinturas con el tema de la Anunciación que se conservan en el Museo Lázaro Galdiano y en el Museo Cerralbo, ambos en Madrid.

En 1689 demostraba dominar la técnica de la pintura al fresco en la decoración del camarín de la ermita de la Virgen de la Oliva de Almonacid (Toledo), donde incorporó un buen número de escenas dedicadas a la vida de la Virgen que se conservan in situ.

Al comenzar la década de 1690 ya cuenta con un activo taller que se convierte en uno de los más prolíficos de Madrid, aunque ello repercute en la distinta calidad de ejecución y la disparidad de estilo. Antonio Palomino, en su obra Museo pictórico y escala óptica, publicada entre 1715 y 1724, incluye una reseña dedicada a Alonso del Arco en la que califica las obras del último periodo como de “mala vergüenza”, por limitarse a copiar grabados flamencos e intervenir solamente con retoques personales para finalizar las obras, todo como consecuencia de aceptar encargos a cualquier precio, acuciado por la necesidad de dinero, que eran gestionados por su esposa.

Izda: Original de Rubens. La Adoración de los pastores, 1617-1619, Museo Longchamps, Marsella
Dcha: Grabado de Lucas Emil Vosterman según la pintura de Rubens, 1620
  

     Entre sus últimas pinturas se encuentra una representación de Santa Teresa que realizara hacia 1700 para la capilla del Santo Cristo de San Salvador, que posiblemente sea la que se guarda en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid, firmada por el pintor, y la enorme pintura sobre lienzo de la Predicación de San Antonio, realizada hacia ese mismo año y  actualmente expuesta en el Museo-Iglesia de San Antolín de Tordesillas (Valladolid).

Alonso del Arco moría en Madrid en 1704 dejando un prolífico legado repartido por la zona de influencia madrileña, todo un mérito dada su discapacidad auditiva. En su pintura se aprecia una evolución desde sus comienzos, en que copiaba las composiciones y los modos de su maestro, Antonio de Pereda, del que pronto se distanció demostrando un interés por soluciones de un avanzado barroquismo.

Jacques Jordaens (Atrib.). Adoración de los pastores según Rubens, s. XVII
Museo del Prado, Madrid

 Informe: J. M. Travieso.

 

Fotografías de la “Adoración de los pastores” del propio autor.
Resto de las fotografías tomadas en la red de las instituciones a que pertenecen.

 

 

NOTAS 

1 MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José, y URREA, Jesús: Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid. Monumentos Religiosos, Tomo XIV, Valladolid, 1985, p. 125.

 



Izda: Felipe III rezando a Ntra. Sra. del Consuelo, h. 1670
Convento de Padres Capuchinos, El Pardo (Madrid)
Dcha: Retrato del Cardenal Juan Everardo Nithard, 1674
Consejo de Estado (depósito del Museo del Prado)
 
   ALGUNAS PINTURAS DE ALONSO DEL ARCO











Izda: Huida a Egipto, h. 1680, Fundación Bancaja, Valencia
Dcha: Huida a Egipto, Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
 










Niño Jesús dormido sobre la Cruz, 1681
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid










Izda: Aparición de la Virgen de la Merced a San Pedro Nolasco, 1682
Dcha: San Guillermo de Aquitania, 2ª mitad del siglo XVII
Ambas en el Museo del Prado











Izda: Inmaculada Concepción, 1683, Museo del Prado
Dcha: Asunción de la Virgen, 2ª mitad del siglo XVII, Real
Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid













Izda: San Juan de Capistrano, 2ª mitad siglo XVII
Dcha: Santa Rosa de Viterbo, 2ª mitad siglo XVII
Ambas en el Museo del Prado, Madrid












Izda: Anunciación, Museo Lázaro Galdiano, Madrid
Dcha: Anunciación, Museo Cerralbo, Madrid









Izda: Enrique IV de Castilla, h. 1670, Universidad de Granada
Dcha: Santa Teresa, h. 1700, Museo Lázaro Galdiano, Madrid










Ciclo de la Vida de la Virgen, 1689, Ermita de la Virgen de la Oliva, Almonacid (Toledo)








Predicación de San Antonio, h. 1700, Museo-Iglesia de San Antolín, Tordesillas (Valladolid)











* * * * * 

No hay comentarios:

Publicar un comentario