23 de enero de 2023

Theatrum: MAGDALENA PENITENTE, el hallazgo de una eficaz iconografía


 



MAGDALENA PENITENTE

Anónimo castellano: ¿Tomás de Sierra?

Último tercio siglo XVII

Madera policromada

Real Iglesia de San Miguel y San Julián, Valladolid

Escultura barroca. Escuela castellana

 

 



     En la sociedad sacralizada de la España del siglo XVII tuvieron una enorme difusión, siguiendo los ideales contrarreformistas, las representaciones de santos que personificaban el concepto del arrepentimiento cristiano. Una de las más difundidas fue la representación de María Magdalena retirada en el desierto, renunciando a todos los bienes terrenales y sumida en la meditación sobre la obra y el sacrificio de Cristo. Solía ser habitual que estas esculturas devocionales tomaran como referencia a imitar creaciones de grandes maestros que alcanzaron en su tiempo un enorme éxito, tanto por la excelencia técnica de la talla y su fuerte naturalismo, como por la profunda carga ascética del momento representado, plena de emoción y religiosidad como característica generalizada en la escultura barroca española.

Se considera que el modelo de la Magdalena penitente quedó definido en una talla que recibía culto en el convento de las Descalzas Reales de Madrid y que ya aparece citada en la documentación de 1615. Esta obra, que todavía mantiene una discutida atribución, ha sido considerada por algunos historiadores como una creación del genial Gregorio Fernández, lo que la convertiría en uno de los arquetipos por él establecidos, aunque no existe documentación que avale esta hipótesis.

     Lo que es indudable, es que fue el gran escultor granadino Pedro de Mena y Medrano (1628-1688) el que consiguió una de sus más sublimes creaciones en la representación de la Magdalena penitente, considerada como uno de los hitos de la escultura barroca española. No obstante, y siguiendo en el terreno especulativo, el hecho de que esta obra maestra fuera realizada por Pedro de Mena en 1664 en su taller de Málaga para ser destinada a la Casa Profesa de la Compañía de Jesús en Madrid, poco después de regresar de un viaje realizado desde Granada a la Corte madrileña, induce a pensar que allí habría podido conocer la imagen de las Descalzas Reales, que sería el precedente de su magna creación, asumiendo las pautas de una iconografía que a partir de entonces sería invariable.

María Magdalena, de tamaño natural, aparece de pie, ensimismada en la contemplación de un crucifijo que sostiene en su mano izquierda, mientras coloca su mano derecha abierta sobre el pecho en gesto de amor y entrega a Cristo. Su pierna izquierda aparece adelantada y su torso ligeramente inclinado hacia adelante, movimiento que queda restringido por el rígido hábito trenzado de palma y anudado a la cintura por una soga del mismo material, que oculta la anatomía de la santa. La aparente simplicidad y humildad de la indumentaria, realza el minucioso trabajo de su expresivo y afilado rostro, en el que la mirada triste y la boca entreabierta quedan enmarcados por la larga cabellera que en forma filamentosa le cae sobre la espalda, los hombros y el busto. Pedro de Mena consigue, mediante una austera policromía ajustada al tema representado, un verismo tan naturalista que logra desmaterializar la madera para hacerla palpitar y dotarla de vida interior, mostrando al espectador la esencia del drama humano.

     A pesar de ser el granadino Pedro de Mena el autor de tan innovadora escultura, y que la repitiera tanto él como su taller malagueño, esta iconografía tuvo poco desarrollo en la escuela andaluza, todo lo contrario que en Castilla, donde el modelo obtuvo una enorme aceptación, lo que motivó un buen número de copias e imitaciones en distintos formatos.

Un ejemplo lo encontramos en la Real iglesia de San Miguel y San Julián de Valladolid, que fue iglesia de San Ignacio de la Compañía de Jesús hasta el decreto de expulsión de los jesuitas de 1767. Una escultura de la Magdalena penitente integra el retablo de la tercera capilla lado del Evangelio del templo, a la que da nombre. El retablo, que consta de dos cuerpos y se remata con un frontón curvo partido, fue realizado hacia 1660. En el encasamiento central del primer cuerpo se encuentra al culto la imagen de la Magdalena, a cuyos lados y separados por estípites se disponen nichos con bustos y brazos relicarios, mientras el segundo cuerpo está presidido por una imagen vestidera de Nuestra Señora de Loreto, antigua advocación de la capilla.        

     La presencia de la Magdalena penitente en esta capilla está documentada. Doña Magdalena Pimentel, Marquesa de Viana, realizó en 1666 una fundación con el fin de construir su panteón familiar en la sacristía de la iglesia de San Ignacio, donde proyectaba la colocación de los bultos funerarios de don Rodrigo Pimentel y el suyo. Como esto no fuera posible, adquirió el patronato de la capilla de Nuestra Señora de Loreto, para la que la marquesa encargó la imagen de su patrona, a la que cita cuando redacta su testamento en 1702, refiriendo que en la capilla es donde “está también Santa María Magdalena, mi patrona”. Esto implica dos cosas. Que la escultura tuvo que ser realizada entre ambas fechas, es decir, en el último tercio del siglo XVII, descartándose la tradicional atribución tanto a Gregorio Fernández como a Pedro de Mena, y que fue encargada para ser colocada en la Casa Profesa de los jesuitas de Valladolid, repitiéndose el caso de la obra de Pedro de Mena, destinada a la Casa Profesa de la Compañía de Jesús de Madrid, lo que establece una vinculación jesuítica con esta devoción.

     Emulando la obra de Pedro de Mena, la Magdalena penitente repite fielmente la misma iconografía, con la santa ensimismada en la contemplación de un crucifijo, los ojos entornados y la boca entreabierta, una larga melena que llega más bajo de la cintura, un rígido tejido de espadaña trenzado de palma como indumentaria —tallado con minuciosidad— y una policromía de tonos pálidos y nacarados con suaves tonalidades rosáceas en las mejillas, así como postizos en los ojos de vidrio y uñas simuladas con fragmentos de asta de toro para conseguir el realismo más convincente. No obstante, siendo una escultura de notable calidad, no alcanza los matices expresivos de la incomparable obra de Pedro de Mena.

La imagen devocional de la Magdalena penitente de la iglesia de San Miguel de Valladolid presenta la peculiaridad de no aparecer la santa en una hornacina convencional, sino que esta es ancha y profunda para permitir la recreación de una gruta de aspecto naturalista, donde entre ramajes y rocas talladas y policromadas aparecen diseminados los tradicionales atributos en las representaciones de la Magdalena, como el libro en su condición de “décimo tercer apóstol”, la calavera que alude a la meditación ante la fugacidad de la vida y el tarro de los ungüentos constante en la iconografía tradicional. Este acompañamiento escenográfico, que sigue los típicos modelos aplicados a las figuras de ermitaños y actúa como atrezo ambiental para la figura de la santa, fue añadido al retablo hacia 1739, cuando en la misma iglesia se instaló la imagen de San Siro cobijada en una gruta similar. 

     Respecto a la autoría de la talla, de rasgos muy marcados, se podría establecer una relación estilística con las obras del berciano Tomás de Sierra (Santalla, h.1650 - Medina de Rioseco, 1726), que con su taller familiar instalado en Medina de Rioseco, a finales del siglo XVII y primeros años del XVIII consiguió un enorme prestigio. Fue el escultor elegido para realizar numerosas esculturas en la Colegiata de San Luis de Villagarcía de Campos (Valladolid), también perteneciente a la Compañía de Jesús, entre ellas una colección en pequeño formato para la Capilla del Relicario. Tal vez su relación profesional con la Compañía de Jesús facilitara que se le encargara la elaboración de la Magdalena de la que fuera iglesia de San Ignacio de Valladolid, actual iglesia de San Miguel. 

Muestras del éxito de la iconografía barroca de la Magdalena penitente es la versión atribuida al propio Pedro de Mena, que fue presentada en 2018 en la sala de subastas Fernando Durán, en la que la espadaña trenzada es sustituida por un paño pardo con remiendos; la conservada en el Museo Marés de Barcelona, atribuida a su taller malagueño; la que recibe culto en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Bragança (Portugal), posible obra de Juan de Ávila; o la de la iglesia de las Trinitarias de Madrid, de autor anónimo. Asimismo, esta iconografía sirvió de inspiración en el siglo XVIII a Luis Salvador Carmona para componer la imagen de Santa María Egipciaca del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, donde incluye pequeños detalles anecdóticos y una belleza juvenil propios del refinamiento cortesano.     


 Informe y fotografías: J. M. Travieso.

 

 







Bibliografía


BALADRÓN ALONSO, Javier: A propósito de una Magdalena del escultor vallisoletano Pedro de Ávila en Sevilla. Laboratorio de Arte, 31, 2019, pp. 357-372.

GARCÍA DE WATTENBERG, Eloísa: María Magdalena. En: LUNA MORENO, Luis: Pedro de Mena y Castilla, Valladolid, 1989, pp. 48-49.

GILA MEDINA, Lázaro: Pedro de Mena. Escultor 1628-1688. Madrid, 2007, pp. 123-125.

HERNÁNDEZ REDONDO, José Ignacio: Magdalena penitente. En catálogo de la exposición “Reconciliare”, Las Edades del Hombre, Cuéllar, 2017, p. 79.

LUNA MORENO, Luis: En torno a Pedro de Mena y la escultura castellana. Pedro de Mena y Castilla. Valladolid, 1989, pp. 9-16.

MARCOS VILLÁN, Miguel Ángel: Magdalena penitente. En: MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA: Museo Nacional de Escultura: colección, 2015, pp. 232-233.

MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José: Pedro de Mena visto desde Castilla. En: SÁNCHEZ-MESA MARTÍN, Domingo: Pedro de Mena. III Centenario de su muerte 1688-1988. Málaga, 1989, pp. 69-70.

MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José: Escultura barroca en España, 1600 - 1770. Madrid, 1983, pp. 214-215.

Atribuida a Gregorio Fernández. Magdalena penitente, 1610-1615
Convento de las Descalzas Reales, Madrid














Pedro de Mena. Magdalena penitente, 1664
Museo Nacional de Escultura, Valladolid










Pedro de Mena. Magdalena penitente, 1664
Museo Nacional de Escultura, Valladolid










Pedro de Mena. Magdalena penitente, 1664
Museo Nacional de Escultura, Valladolid











Magdalena penitente
Izda: Pedro de Mena, 1644-1688, Subastada en Fernando Durán en 2018
Dcha: Taller de Pedro de Mena, 1673-1688, Museo Marés, Barcelona









Magdalena penitente
Izda: Juan de Ávila (atrib). Iglesia de la Asunción, Bragança
Dcha: Anónimo. Iglesia de las Trinitarias, Madrid









Luis Salvador Carmona. Santa María Egipciaca
2º tercio del siglo XVIII. Museo Nacional de Escultura










Tomás de Sierra
Virgen de los Pobres. Museo de San Francisco, Medina de Rioseco
San Benito. Capilla del Relicario, Colegiata de San Luis, Villagarcía de Campos
 ALGUNAS ESCULTURAS DE TOMÁS DE SIERRA










Tomás de Sierra. San Marcos, San Vicente y San Eutimio
Capilla del Relicario, Colegiata de San Luis, Villagarcía de Campos (Valladolid)







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