20 de septiembre de 2019

Excellentiam: CRISTO ATADO A LA COLUMNA, expresividad manierista para un pasaje pasional












CRISTO ATADO A LA COLUMNA
Domingo Beltrán (Vitoria, 1535 - Alcalá de Henares, 1590)
1563-1565
Madera policromada
Iglesia de Santiago el Real, Medina del Campo (Valladolid)
Escultura renacentista tardomanierista. Escuela castellana














En el panorama de los grandes maestros escultores del siglo XVI, podría decirse que Domingo Beltrán es de alguna manera un gran desconocido, posiblemente debido a la dispersión de sus obras por distintos lugares de la geografía española. Sin embargo, un análisis de su producción, tan notable como poco común para su tiempo, le sitúa entre los autores más destacados de la segunda mitad del siglo, mostrándose como un escultor decantado por un manierismo de inspiración miguelangelesca, con una tendencia clasicista muy definida y obras de esmerada ejecución.

DOMINGO BELTRÁN, UN JESUITA ESCULTOR     

Domingo Beltrán de Otazu nació en Vitoria en 1535, desconociéndose en qué lugar y circunstancias realizó su aprendizaje artístico. Sus datos biográficos comienzan a conocerse a partir del 21 de abril de 1561, fecha de su ingreso en el Colegio Máximo que la Compañía de Jesús tenía de Alcalá de Henares, centro fundado en 1546 por don Francisco de Villanueva a petición de san Ignacio de Loyola. En ese momento Domingo Beltrán tenía 25 años, sabía leer y escribir y debía haber alcanzado cierto prestigio en el oficio de escultor1, según se deduce de una carta del padre José de Acosta dirigida a Diego Laínez, General de la Compañía de Jesús, en la que especifica: "En casa ha entrado un hermano que en obra de imaginería y talla es extremadamente diestro, el cual, ofreciéndole otros muy principal partido, dijo que más quería servir a la Compañía que en otra parte usar de cualquier ventaja".

En Alcalá de Henares permaneció dos años, trasladándose en 1563, para culminar su noviciado, al Colegio de la Compañía de Medina del Campo, recién fundado en 1550 bajo el auspicio del banquero Rodrigo de Dueñas. Cuando llegó a esta ciudad vallisoletana, se acababa de inaugurar la iglesia, cuyo patronato ostentarían el mercader Pedro Cuadrado y su esposa Francisca Manjón, que serían enterrados en la capilla mayor. Para su dotación, el jesuita escultor aportó sus primeras obras conocidas y documentadas: un Cristo atado a la columna, una Virgen con el Niño, un Cristo de la Agonía (última restauración realizada en 2007) y un Calvario del que se conserva un pequeño crucifijo en la sacristía, todas ellas realizadas entre 1563 y 1565 y conservadas en la actual iglesia medinense de Santiago el Real, nueva advocación de la iglesia tras la expulsión de los jesuitas en 1767. Se ha difundido la noticia de que Domingo Beltrán era un escultor lento y perfeccionista, lo que explica su escueta producción durante los seis años que permaneció en Medina del Campo, donde además se dedicó a la pedagogía como profesor de retórica.

Según el historiador de arte y padre jesuita Fernando García Gutiérrez, Domingo Beltrán, debido a su interés por el clasicismo escultórico, el 30 de junio de 1568 escribió una carta a Francisco de Borja, General de la Orden, solicitando viajar a Roma para completar su formación y perfeccionar su arte. Al parecer, desde Medina del Campo partió para la Ciudad Eterna en 1569 y allí permaneció durante un año.

A su regreso a España en 1570, en principio iba a ser destinado a Cuenca, donde fue reclamado para la realización del retablo de la iglesia de la Compañía de Jesús que estaba a punto de concluirse. Sin embargo, por circunstancias desconocidas, se trasladó a Murcia, donde fue reclamado para trabajar en el Colegio de la Compañía, después de que Esteban Fernández de Almeyda, obispo de Cartagena entre 1546 y 1563, consiguiera el beneplácito de san Ignacio de Loyola para fundar en Murcia un colegio y una iglesia de la Compañía de Jesús, bajo la advocación de San Esteban, que fue concluida en septiembre de 1569. Esto dio lugar a una disputa por conseguir la participación de Domingo Beltrán —hecho que ilustra sobre la estimación de sus obras—, que finalmente se quedó en Murcia para realizar las esculturas del retablo, entre ellas el Calvario, San Juan Bautista, San Sebastián, la Virgen con el Niño y San Esteban, todas ellas consideradas obras maestras, si bien las dos últimas fueron destruidas durante un incendio producido el 24 de diciembre de 1931.
En estas obras, realizadas tras su vuelta de Roma a España, se aprecia la impronta de un fuerte clasicismo como reflejo de su aprendizaje romano.

En 1576 Domingo Beltrán abandonaba Murcia para dirigirse a Madrid, donde trabajó para la iglesia de los jesuitas realizando esculturas para la ampliación del retablo, así como un Cristo crucificado y años después, en 1587, dos retablos laterales para la misma iglesia. Por esos años talla también un Cristo crucificado para la capilla de los jesuitas de Toledo. Con estas obras consiguió tal prestigio en la Corte que estuvo tentado de abandonar la Compañía para ingresar en el monasterio de los Jerónimos, con la esperanza de que Felipe II le reclamara para trabajar en el Monasterio de El Escorial, motivo por el que sus superiores decidieron que regresara a la ciudad de Murcia, donde permaneció entre 1581 y 1584, realizando durante este periodo el conocido como Cristo de la Misericordia, destinado en origen al refectorio del colegio de San Esteban y hoy al culto en la iglesia murciana de San Miguel Arcángel. En este momento aparece como escultor especializado en la realización de "crucificados", caracterizados por su fuerte clasicismo.

Tras su regreso a Madrid en 1584, en 1587 Domingo Beltrán era trasladado al colegio de Alcalá de Henares, donde le fue encomendado el retablo de la iglesia, obra que no pudo concluir por sorprenderle la muerte el 27 de abril de 1590, cuando contaba 55 años de edad. Hasta ese momento había pertenecido a la Compañía de Jesús durante 29 años, en cuyo seno, como ha explicado José Ignacio Hernández (conservador del Museo Nacional de Escultura de Valladolid), desarrolló su actividad artística coincidiendo con los inicios de la andadura de la Orden.



EL MAGISTRAL CRISTO ATADO A LA COLUMNA DE MEDINA DEL CAMPO

Uno de los alicientes de esta escultura es que se mantiene en el mismo lugar para el que fue concebida, la iglesia de Santiago el Real de Medina del Campo, originariamente iglesia del colegio de la Compañía de Jesús, edificio recién terminado cuando el escultor llegó a tierras vallisoletanas. Fue elaborada entre 1563 y 1565 por Domingo Beltrán junto a una bella y elegante imagen de la Virgen con el Niño que también se conserva en la misma iglesia, aunque los retablos relicario que ambas obras presiden, ubicados en los testeros del crucero, ya son obras plenamente barrocas de 1635.

Realizada a escala natural, la airosa y expresiva figura, que representa un pasaje de la Pasión fuera de contexto, aparece amarrada a una columna de fuste alto y capitel, siguiendo una tradición generalizada durante el siglo XVI. No sería hasta principios del siglo XVII cuando en la escultura castellana se implantase el uso de columna baja de traza troncocónica, creándose un arquetipo basado en la columna conservada en la basílica de Santa Práxedes de Roma, allí llevada desde Jerusalén en 1223 por el cardenal Giovanni Colonna durante el pontificado de Inocencio III, reconocida por la Iglesia como reliquia auténtica2. En la difusión de la columna baja serían decisivas las impresionantes versiones de Gregorio Fernández, paradigma de los ideales tridentinos.

Cristo se muestra aferrado a la columna con las dos manos, que aparecen amarradas al fuste por el mismo cordón que rodea su cuello. Su correcta anatomía describe una línea serpenteante a partir de un movimiento plenamente manierista —basado en la posición clasicista de contrapposto— que recorre todo el cuerpo, con el peso descansando en la pierna derecha, lo que permite flexionar la izquierda, recurso que proporciona a la figura un extraordinario dinamismo y una forma elegante de moverse en el espacio, efecto realzado por el paño de pureza al viento y dispuesto en diagonal.

En esta escultura todos los detalles aparecen definidos con ricos matices. El fino modelado corporal presenta una complexión atlética de vigorosa musculatura, concentrado su fuerza emocional en el trabajo de la cabeza, ligeramente inclinada hacia atrás y hacia la derecha, con una larga melena ondulada que discurre por la espalda y un rostro de gesto sufriente, con ojos rasgados, barba corta de dos puntas y pequeños bucles y boca entreabierta con labios carnosos, transmitiendo, no obstante, una idea de serenidad y resignación.
Los efectos naturalistas quedan reforzados por una bella policromía en la que la encarnación, pálida y con sutiles huellas de los azotes por todo el cuerpo, contrasta con el tono azul oscuro del fuste de la columna. Por todo ello, la talla de Cristo atado a la columna puede considerarse como una de las obras fundamentales de la escultura castellana de la segunda mitad del siglo XVI.

La escultura se asienta sobre una peana a dos niveles, el superior recorrido por una inscripción en latín que recoge un versículo del profeta Isaías tomado de la versión latina de la Vulgata: CORPVS MEVM DEDI PERCVTIENTIBVS ES ("Ofrecí la espalda a los que me golpeaban")3.

Domingo Beltrán. Virgen con el Niño, 1563-1565, iglesia de Santiago el Real, Medina del Campo
Aunque no fue concebida como escultura procesional, desde 1942 desfila en la Procesión de la Caridad del Viernes Santo como imagen titular de la Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna de Medina del Campo.


Informe y fotografías: J. M. Travieso.




Domingo Beltrán. Cristo de la Agonía, 1565
Iglesia de Santiago el Real, Medina del Campo

NOTAS

1 Entre la documentación del segundo tomo de la Crono-historia de la Compañía de Jesús en la Provincia de Toledo, escrita por el jesuita Bartolomé de Alcázar, se incluye una escueta biografía de Domingo Beltrán.

2 TRAVIESO ALONSO, José Miguel: Simulacrum. En torno al Descendimiento de Gregorio Fernández. Domus Pucelae, Valladolid, 2011, p. 158.

3 CASTRO SANTAMARÍA, Ana: Cristo atado a la columna. En catálogo de la exposición Passio, Las Edades del Hombre, Medina del Campo / Medina de Rioseco, 2011, p. 320.





Domingo Beltrán. Cristo de la Misericordia, 1581
Iglesia de San Miguel Arcángel, Murcia (Foto CRRM)



















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19 de septiembre de 2019

Serie documental en Canal 7 RTVCyL: CASTILLA E INGLATERRA, septiembre-octubre 2019



Con motivo del continuo avance del Brexit del Reino Unido, TVCyL ha realizado una serie documental de 4 capítulos para analizar las relaciones que existieron entre los reinos de Inglaterra y Castilla y profundizar en todos los episodios y momentos históricos en que ambos reinos mantuvieron unas estrechas relaciones.

Programación:

Capítulo 1 (estreno): jueves 19 de septiembre
Alfonso VIII (1158-1214), rey de Castilla, casó con Leonor Plantagenet o de Inglaterra (1170-1214), hija del rey de Inglaterra Enrique II y de Leonor de Aquitania.
Félix Martínez Llorente, Catedrático de Historia del Derecho de la UVA.

Capítulo 2: jueves 26 de septiembre
Matrimonio de Catalina, hija de los Reyes Católicos, con Enrique VIII.
Carlos Belloso Martín, Prof. de Historia en la UEMC.

Capítulo 3: jueves 3 de octubre
El Colegio de los Ingleses en Valladolid.
Javier Burrieza Sánchez, Prof. de Historia Moderna de la UVA.

Capítulo 4: jueves 10 de octubre
Llegada de Wellington y sus tropas a la localidad de Boecillo, 1812. Llegada al recinto del Colegio de los Escoceses y recibimiento por Cameron II,
Rector del Colegio de los Escoceses.
Este mismo día habrá un programa especial que repasará los principales momentos de la serie documental.
  
Hora de emisión: 22 h.
Cadena: Canal 7 de RTVCyL

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VI Ciclo de cine DOMVS PVCELAE: septiembre - octubre 2019

VI CICLO ARTE E HISTORIA  A TRAVÉS DEL CINE:
PRIMERAS VANGUARDIAS DEL SIGLO XX (II)

Este segundo Ciclo dedicado nuevamente a las Vanguardias Históricas trata de -o intenta- completar el panorama artístico de los primeros decenios del siglo XX, ante la gran diversidad de corrientes y tendencias que aparecen; son estos, movimientos de ruptura frente a la tradición anterior, de rechazo a los modelos tradicionales de representación de la realidad, en su pasión por la modernidad, de búsqueda de una libertad creativa, de un nuevo lenguaje, de una autonomía transformadora de la realidad, de progreso y experimentación, con una visión subjetiva del artista.

Algunos de estos movimientos artísticos de vanguardia que tratará de mostrar el presente Ciclo son: 
El Vorticismo, efímero movimiento de vanguardia auténticamente británico, así bautizado por el poeta Ezra Pound, donde se mezclan elementos cubistas y futuristas, surgido en la Inglaterra de 1914 y cuya corta vida se vio segada por el inmediato comienzo de la Primera Guerra Mundial.
El Cubismo surgió en París hacia 1907 de la mano de Pablo Picasso y Georges Braque. Estos artistas cubistas combinaban múltiples puntos de vista en la composición de una misma obra.
La revolución Rusa de 1917 creó un clima favorable al desarrollo de nuevas tendencias que, en un principio, tratarían de crear un arte de vanguardia para una nueva sociedad, lo que favoreció el surgimiento de movimientos como el Constructivismo Ruso.
La Bauhaus, fundada en 1919, fue una escuela de creación artística, arquitectura y diseño, instituida por Walter Gropius en la ciudad alemana de Weimar.

En las cuatro películas que conforman este II Ciclo, que complementa el ciclo proyectado el año anterior, dedicado también a las Primeras Vanguardias, aparecen reflejados cada uno de estos movimientos artísticos que señalamos:
El Mesías salvaje, nos presenta la personalidad y trayectoria del escultor francés Henri Gaudier-Brzeska, cuya obra se adscribe al Movimiento Vorticista inglés, y que fue uno más de los millones de víctimas caídas en el frente de la Gran Guerra. 
Aelita, de 1924, es un raro producto de ciencia-ficción del primer cine soviético, que cuenta con un notable vestuario diseñado por la pintora Alexandra Exter, vinculada al cubofuturismo, suprematismo y constructivismo, y los espacios geométricos afuncionales diseñados por Isaac Rabinovich. 
La Banda Picasso, mezcla de realidad y ficción, al filo del surgimiento del Cubismo, con el deambular parisino de artistas y escritores como Picasso, Braque, Matisse, Manolo Hugué, Apollinaire, Max Jacob, entre otros.  
Bauhaus, inspirada en la figura de la artista y diseñadora Alma Siedhoff-Buscher, esta película reivindica el papel, casi siempre olvidado, de las mujeres que estudiaron en la Bauhaus, la escuela alemana que revolucionó hace 100 años la arquitectura y el diseño.

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13 de septiembre de 2019

Visita virtual: CAPILLA DE LOS REYES MAGOS, un exuberante ejercicio de imaginación y fantasía













CAPILLA DE LOS REYES MAGOS
Juan y Jerónimo Corral de Villalpando (activos 1525-1575)
1548-1552
Yeserías policromadas
Capilla de los Reyes Magos o de San Pedro, catedral de Palencia
Escultura renacentista española. Escuela castellana














La primera capilla situada en la parte derecha de la girola de la catedral de Palencia tiene un carácter muy especial por los elementos de los que está dotada, siendo su fastuosa decoración plateresca, a partir de yeserías polícromas, lo que le confiere su excepcionalidad. Tanto el acondicionamiento arquitectónico como el programa iconográfico del revestimiento realizado en estuco se debe a los hermanos Juan y Jerónimo Corral de Villalpando, que dejaron en este espacio de "la bella desconocida" uno de sus trabajos más exquisitos.

TRANSFORMACIÓN DE LA CAPILLA DE SAN PEDRO 

Corría el año 1548 cuando don Gaspar de Fuentes y de la Torre, canónigo de Carrión, arcediano de Campos, abad perpetuo de Lebanza y protonotario apostólico, solicitaba al cabildo palentino la cesión de una capilla sobre la que ostentar su patronato una vez realizadas ciertas reformas que él mismo contrató ese año con Juan Corral de Villalpando por 1.600 ducados, a los que se añadirían 100 terminada la obra. Tras largas negociaciones, debido a la postura reticente del cabildo a la petición, en 1550 se formalizó la cesión de la capilla de San Pedro, una capilla levantada en el siglo XIV, con planta hexagonal y bóveda estrellada, situada en lado de la Epístola de la girola, junto a la Puerta del Salvador o de los Novios. Para su transformación se ideó un programa decorativo integral, acorde con la importante dotación legada por el patrono, que debería ser realizado por los hermanos Corral de Villalpando —arquitectos, escultores y yeseros—, que años antes ya habían trabajado en la decoración de las bóvedas de la capilla mayor, así como en la escalera y la sobreclaustra de la misma catedral.

Sin embargo, Gaspar de Fuentes falleció en 1550 sin ver cumplido su deseo, siendo sus testamentarios Gabriel de Salcedo, arcediano de Carrión, y Francisco Carbajal, abad de Husillos, los encargados de cumplir la voluntad del finado, que trataron las condiciones con el obispo Cabeza de Vaca e hicieron como contraprestación una entrega de 200.000 maravedís1 para la fábrica de la catedral, consiguiendo el 3 de diciembre de 1550 la cesión definitiva de la capilla2, en la que el cabildo exigía mantener la advocación de San Pedro.

Las obras fueron llevadas a cabo por Juan y Jerónimo del Corral en la capilla y en la pequeña sacristía anexa, realizándose en 1551 los trabajos decorativos de yeserías y en 1552 la tribuna, según consta en sendas inscripciones en ellas situadas. Culminadas las obras, en 1557 se cerraba el recinto con una fantástica reja, realizada por Francisco Martínez, habitual colaborador de los Corral de Villalpando. La capilla era rematada en 1569 con la colocación del pavimento, cuando el patronato de la misma había pasado a Jerónimo Fuentes3.

EL PROGRAMA ORNAMENTAL

Según los deseos de Gaspar de Fuentes, la temática general gira en torno a la Epifanía, relacionándose este programa iconográfico con la onomástica del promotor, que extendió su devoción a los tres Reyes Magos, apareciendo representados en tres de los cinco paños de la capilla y ocupando el rey Gaspar un lugar privilegiado. Estos se acompañan en la parte superior, en los lunetos a la altura de la bóveda, de tres grandes tondos en los que se representan las figuras de Isaías, Balaam y David, profetas que anunciaron la llegada del Mesías y que vienen a ser una prefiguración de los propios Magos de Oriente.

Cada paño de la capilla aparece articulado de forma similar, con un primer cuerpo recorrido por un zócalo de azulejería de Talavera de la época, con motivos geométricos y vegetales de tonos verdosos, sobre el que descansan las pilastras y columnas de orden gigante que articulan los muros, con fustes acanalados y capiteles compuestos y corintios. Por encima se despliega el fastuoso repertorio en estuco ideado por los Corral de Villalpando, apareciendo en el cuerpo central las figuras en relieve de los Reyes Magos, que aparecen inscritos dentro de templetes con decoración plateresca y representando, al modo habitual renacentista, las tres edades del hombre. 
Más arriba, en el cuerpo alto que definen los lunetos ciegos en el arranque de los nervios de la bóveda, se encuentran los citados tondos con figuras de profetas, separados del cuerpo anterior por un friso con una inscripción que recorre la capilla, en la que se cita al promotor y el año de realización (1551). Finalmente, corona el recinto la bóveda gótica preexistente, cuyas nervaduras y plementería fueron completamente recubiertas, en un alarde de horror vacui, con motivos plenamente renacentistas en color blanco sobre un fondo azul, a los que se suman las claves decoradas con florones dorados.
Esta articulación en niveles, que establecen un espacio terrenal y otro celeste, ya había sido experimentada por Jerónimo Corral de Villalpando en la capilla funeraria de fray Antonio de Guevara del convento de San Francisco de Valladolid (1541-1544) y en la abigarrada capilla de los Benavente de la iglesia de Santa María de Mediavilla de Medina de Rioseco (1547-1551), repitiéndose en la capilla funeraria de Alfonso Díez del convento de San Francisco de Palencia (1554).

Puerta de la sacristía
En la capilla de los Reyes Magos los hermanos Corral sustituyeron los capiteles  de la primitiva estructura, desplegando sobre los muros y bóveda un impresionante repertorio de yeserías polícromas que cubren por completo el espacio, figurando pequeñas arquitecturas, ángeles y querubines, figuras de santos y santas, alegorías y personajes mitológicos, medallones, grutescos, mascarones, animales, tarjetas simuladas de cuero recortado,  guirnaldas y colgantes con frutos, paños y cintas y múltiples motivos a candelieri, estableciendo un conjunto de estilo plateresco, manierista y plenamente italianizante, que define el sello personal de la original obra de los Corral de Villalpando, caracterizado por el dominio absoluto de la talla en yeso, el conocimiento del repertorio antiguo clásico y una desbordante imaginación en la configuración de figuras y escenas.  

Traspasada la reja, en el primer paño situado a la derecha, se abren dos espacios establecidos por el cabildo: la entrada a una pequeña sacristía y sobre ella una tribuna. La sacristía es un espacio rectangular cubierto con bóvedas planas de diseño estrellado, decoradas con pinjantes y claves de aspecto vegetal, recorriendo sus muros un friso con una inscripción de invocación mariana.

Tribuna
Puerta de la sacristía
Tiene forma adintelada y está flanqueada por parejas de columnas. Sobre el dintel,  profusamente decorado con figuras infantiles y un friso central con dos ángeles que sujetan un medallón, aparece en el centro el emblema heráldico del promotor, alusivo a la familia Fuentes y de la Torre, a cuyos lados se abren dos hornacinas aveneradas que albergan las figuras de bulto de San Francisco de Asís y Santa Clara. Los espacios laterales se decoran con cabezas de querubines bajo ménsulas y figuras de ángeles de diseño manierista, siendo una constante en todos los motivos la decoración a base de cintas —draperies—, que también aparecen en el friso que remata la puerta, con figuras de ángeles y pequeños edificios.

Tribuna
Se abre sobre la puerta de la sacristía y constituye un elegante elemento arquitectónico. Adopta la forma de un arco escarzano que se apea sobre dos columnas abalaustras colocadas a cada lado. En las enjutas se colocan figuras masculinas en relieve sujetando cintas y en el arco figuras de niños que sostienen mascarones. Especial belleza presenta el precioso antepecho calado a modo de filigrana italianizante, ornamentado con grutescos y seres fantásticos híbridos a los lados de la figura de un niño. Bajo el mismo aparece pintado el año de finalización de la obra: 1552. El interior de la tribuna está cubierto por una bóveda en esviaje cuyos casetones se adornan con grandes motivos florales.

Medallones de los profetas Balaán e Isaías
Medallón del profeta Isaías
Sobre el luneto del primer paño aparece un tondo en el que se encuentra la figura de Isaías en actitud de caminar, identificado por una cartela bien visible y caracterizado por un rostro de matices mórbidos, con túnica, manto y turbante. El círculo está recorrido por una inscripción con la cita: AMBVLABUNT • GENTES • IN LVMINE TVO • ET REGES • IN • SPLENDORE • ORTVS • TVI • NVMERI : 40 ("Caminarán las naciones a tu luz y los reyes al esplendor de tu alborada"). Asimismo, en el interior del medallón, sobre la cabeza de un querubín, aparece una cartela con una segunda cita: O[M]NES DE • SA / BBA • VENIE[N]T • / AVRVM • ET • T / HVS • DEFERE[N] / TES • ESA • 40 ("Hombres de Sabá vienen portadores de oro e incienso").

Rey Baltasar
Relieve del rey Baltasar
El segundo paño de la derecha se dedica al rey Baltasar, cuya figura de cuerpo entero aparece en actitud de caminar, caracterizado como un joven de raza negra con la cabeza vuelta hacia el altar, ataviado con ricas vestiduras, tocado con turbante y corona y portando en sus manos una espada y un recipiente de mirra con forma de copón. Su blanca figura se recorta sobre un fondo azul sobre el que se coloca una cortina recogida. Enmarca su figura un templete clásico que, a modo de frontispicio, está compuesto por columnas sobre un basamento que presentan el fuste acanalado y el tercio inferior decorado con grutescos, junto a un remate en forma de frontón triangular en cuyo tímpano se aloja un busto del Ecce Homo. Tanto los elementos arquitectónicos como su entorno aparecen decorados con un repertorio de bustos, putti con cintas y motivos a candelieri habituales en el repertorio de los Corral de Villalpando.


Medallón del rey David
Detalle del rey Baltasar
Sobre la figura de Baltasar se coloca un medallón dedicado al rey David, que acompañado de una cartela identificativa aparece en actitud de caminar con la cabeza vuelta hacia el espectador, luciendo una lujosa indumentaria y portando en sus manos un arpa. El relieve de nuevo se acompaña de dos leyendas, una que recorre el círculo del medallón, en el que aparece la cita: [ET] ADORABVNT • EVM • OMNES • REGES [TERRE]^OMNE[S] • GELES (sic, GENTE) • SERVIENT • EI • QVIA LIBERAVIT • PAVPEREM [A POTENTE] • PSalmus • 71 • ("Todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones. Porque el librará al pobre suplicante"), y otra en el interior que continúa la cita tomada del libro de los Salmos: REGE • S THARSIS • ET / INSVLE • MVNERA / OFFERE[N]T / PS • 71 • ("Los reyes de Tarsis y las islas traerán tributo").


Relieve del rey Gaspar
El primer paño de la parte izquierda, el más visible desde el crucero, está dedicado el rey Gaspar, homónimo del fundador de la capilla. 
Medallón del rey David
El mago aparece representado como un maduro barbado, en posición de tres cuartos y actitud de caminar, luciendo una túnica ceñida a la cintura y un cinturón del que cuelga una espada con la empuñadura zoomorfa en forma de cabeza de león, un manto prendido en el hombro derecho con un broche o fíbula de gran tamaño, tocado con corona y calzando borceguíes. Porta el recipiente que contiene incienso, que ha destapado con su mano izquierda para difundir su olor. Su fisionomía, de gesto adusto y cejas arqueadas responde a un arquetipo repetido por los Corral y su taller en innumerables conjuntos y figuras. Se acompaña al fondo de una cortina descorrida y anudada.
Su figura también se enmarca en un templete arquitectónico cuyos soportes adoptan la forma de expresivos termes, uno femenino y otro masculino, rematándose con un medallón en el que aparece el busto de Dios Padre bendiciendo. Esta representación, cuya rica ejecución e iconografía sobresale del conjunto, aparece rodeada de ángeles con cintas y motivos a candelieri en los laterales a base de grutescos.

Rey Gaspar
Medallón del profeta Balaán
Sobre el luneto del primer paño izquierdo, colocado sobre de la representación del rey Gaspar, aparece un tondo con el profeta Balaán en su interior, que se muestra caminando y con la cabeza vuelta hacia la entrada de la capilla. Luce una túnica abierta, borceguíes y turbante, sujetando en las manos una filactería que recoge un versículo del libro de los Números con la predicción de la llegada del Mesías: ORIETVR • STELLA • EX • / IACOB • NUME[RI] 24 ("De Jacob avanza una estrella"). Al mismo texto se refiere la inscripción que rodea el círculo, donde se lee: VIDEBO • EVM • SED • NON MODO • INTVEBOR • ILLVM • SED • NON PROPE • NUMERI • 24 • ("Lo veo, aunque no para ahora, lo diviso, pero no de cerca").

Relieve del rey Melchor
Ocupando el segundo paño de la izquierda, próximo al retablo y bajo uno de los grandes ventanales góticos, aparece un templete que cobija la figura del rey Melchor, representado como un venerable anciano calvo y barbado. 
Detalle del rey Gaspar
Luciendo una rica indumentaria, hace el ademán de arrodillarse sobre una roca. Es el único rey que se ha despojado de su corona, que reposa, junto sus presentes, en un arbusto. Es posible que en sus manos —hoy mutiladas— portara algún objeto desaparecido. El encasamiento del relieve presenta a los lados columnas abalaustradas, acompañándose alrededor del léxico decorativo habitual de los hermanos Corral.


Cornisa de la capilla
Coincidiendo con el arranque de los haces de nervios de la bóveda, los Corral colocaron una colección de gráciles ángeles en bulto redondo. Los más próximos a la reja portan el escudo de armas de Gaspar de Fuentes y de la Torre, mientras que los restantes sujetan elementos de la Pasión —arma Christi—, como la columna, el dogal, la corona de espinas, la cruz, la escalera y otros que se han perdido.

La bóveda
Detalle del rey Gaspar
La bóveda gótica que cubría la capilla fue adornada por los Corral con terceletes y combados en cuyas uniones se colocaron claves doradas, destacando la central con un gran pinjante en el que aparecen cuatro niños atlantes. Las nervaduras aparecen recorridas por ribetes dorados, mientras las plementerías se cubrieron de azul y múltiples composiciones simétricas en blanco con figuras tomadas del repertorio de grutescos, estableciendo un universo simbólico definido por el horror vacui, siguiendo la tendencia generalizada en la obra de los Corral de Villalpando.     

El retablo
El retablo de la capilla de los Reyes Magos, dedicado a San Pedro, se identifica con el que en 1557 encargara Jerónimo de Fuentes, patrono de la cspilla, al pintor Juan de Villoldo, que subcontrató la escultura a diversos escultores palentinos en la órbita de Felipe Bigarny. Consta de banco, dos cuerpos divididos en tres calles, ático y guardapolvos laterales. Está flanqueado por columnas gigantes con capiteles corintios, que abarcan la altura de los dos cuerpos, mientras las calles aparecen separadas por parejas de columnas, jónicas en el cuerpo inferior y dóricas en el superior, todas ellas estriadas y con el tercio inferior decorado con grutescos en relieve.  
Detalles de los termes del rey Gaspar
El banco está presidido por la escena de la Resurrección, que se continúa en las casillas laterales con formas boscosas. En el primer cuerpo en encasillamiento central está ocupado por la talla de San Pedro en cátedra, colocándose a los lados San Andrés y San Jerónimo. En el segundo cuerpo aparecen a los lados San Gregorio y San Damián, ocupando la hornacina central una imagen de la Virgen con el Niño, atribuida a Juan de Balmaseda, que puede ser una obra reaprovechada. En el ático se encuentra un medallón, flanqueado por putti, con la escena del Calvario.

La reja
Fue realizada en 1557 por el rejero vallisoletano Francisco Martínez y consta de dos cuerpos separados por frisos y una crestería con decoración renacentista en la que destacan cuatro medallones con bustos de cuatro reyes y una cartela en la que se indica la fecha de ejecución. En ella se incluyeron trabajos de chapa como novedad técnica.

Remate del rey Gaspar con el tondo de Dios Padre bendiciendo
La capilla, de extraordinaria riqueza, delicadeza y refinamiento, es una de las más atractivas de la catedral palentina y un buen exponente del Renacimiento castellano. En ella, Juan y Jerónimo Corral de Villalpando, siguiendo el habitual y exuberante estilo plateresco y la tendencia a recubrir completamente los muros y bóvedas que prevalece en sus obras, consiguieron transformar y "modernizar" por completo un espacio gótico preexistente, aportando originales y dinámicas soluciones para su transformación.
Por este motivo, la capilla de los Reyes Magos de la seo palentina, que hoy luce en todo su esplendor tras las obras de restauración finalizadas a principios de 2008, se puede equiparar a otras destacadas realizaciones de esta familia de yeseros que estuvieron especialmente activos en las provincias de Valladolid y Palencia, tales como la Capilla de los Benavente de Medina de Rioseco, la cúpula de la iglesia de San Juan Bautista de Rodilana o la decoración interior de la Casa Blanca, villa campestre ubicada en el término de Medina del Campo, todas ellas en la provincia de Valladolid.

Detalle del rey Melchor

Informe y fotografías: J. M. Travieso.



NOTAS

1 PÉREZ MARTÍN, Sergio y LORENZO ARRIBAS, Josemi: La obra en yeso de los hermanos Corral de Villalpando, 1525-1575. Junta de Castilla y León, Valladolid, 2017, p. 33.

2 RIVERA BLANCO, Javier: Capilla de San Pedro o de los Reyes Magos. En Memorias y esplendores, catálogo de la exposición de Las Edades del Hombre en la catedral de Palencia, Palencia, 1999, p. 182.

3 RIVERA BLANCO, Javier... Op. cit. p. 182.


Aspecto de la bóveda
















Decoración de la bóveda
































Zócalo de azulejería y retablo de la capilla de los Reyes Magos












Francisco Martínez. Reja, 1557





























Decoración en yeso de los hermanos Corral de Villalpando
Izda.: Iglesia de San Juan Bautista, Rodilana / Dcha.: Decoración interior de la Casa Blanca, Medina del Campo










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