3 de enero de 2026

Visita virtual: RETABLO DEL ARZOBISPO DON SANCHO DE ROJAS, antiguo retablo de San Benito el Real de Valladolid



RETABLO DEL ARZOBISPO DON SANCHO DE ROJAS

Juan Rodríguez de Toledo (activo en Toledo en 1395 y 1420)

Entre 1415 y 1420

Pintura al temple sobre tabla de madera de pino, 5,32 x 6,18 m

Museo Nacional del Prado, Madrid

Procedente del Monasterio de San Benito el Real de Valladolid

Pintura gótica española


 

 


El importante mecenas del retablo: don Sancho de Rojas

El mecenas de este excepcional retablo fue Sancho de Rojas, nacido en Alcalá de Henares hacia 1369 y fallecido en esta misma ciudad el 24 de octubre de 1422. Era hijo de Juan Martínez de Rojas, señor de Monzón, de Cavia y de Cuzcurrita y de María Fernández de Rojas. A decir de Fernán Pérez de Guzmán en sus Generaciones y semblanzas, pertenecía a una familia de «antiguo e buen linaje de caballeros; su solar, en Burueña», siendo aludido en la elogiosa referencia del poeta Alfonso Álvarez de Villasandino como «arca de mucha ciencia, esfuerzo de hidalguía, cámara de lozanía, puerta de alta prudencia». Sancho de Rojas fue una de las personalidades más importantes en la Corona de Castilla durante las postrimerías del siglo XIV y comienzos del XV.

     Estudió Cánones en Salamanca y Toulouse. Según atestigua un documento del 24 de julio de 1388, con sólo diecinueve años recibió el cargo de canónigo en las catedrales de Salamanca y Burgos, siendo avalado por el rey Juan I ante el papa para que recibiera mayor dignidad eclesiástica dispensado por su edad —pro defectu aetatis—. Igualmente fue protegido del condestable Ruy López Dávalos, quien también solicitó para él beneficios eclesiásticos en 1403.

En 1397, según Alonso Fernández de Madrid, autor de la Silva palentina, gracias a la intervención real obtuvo, cuando contaba veintiocho años, el obispado de Palencia, cargo que consta ostentaba en 1399, año en que asume su primer cargo civil ejerciendo en Portugal como embajador de Castilla para negociar treguas.      

Tras la muerte prematura del rey Enrique III de Castilla (el Doliente), hijo y sucesor de Juan I, heredó el trono su hijo Juan II, que sólo contaba un año, llegando Sancho de Rojas a ejercer de facto como auténtico regente durante la minoría de edad del infante, aunque dicha regencia correspondiera a su madre Catalina de Lancaster y al infante Fernando de Antequera, segundo hijo de Juan I de Castilla y futuro Fernando I de Aragón.

Como miembro del Consejo Real, apoyó la política militar del infante don Fernando, junto al que participó en eventos importantes, como en las Cortes de 1408 o en la campaña de 1410 que culminó con la toma de Antequera, por lo que fue recompensado con la dignidad de conde de Pernía. Su ocupación político-militar no le impidió tomar iniciativas en su obispado, como la terminación de la sillería del coro de la catedral palentina, para la que ayudó aportando fondos propios.

     En su diócesis convocó varios sínodos dedicados a cuestiones de organización y disciplina eclesiástica, aunque por su actividad política, cada vez más intensa, viviría con frecuencia en la Corte real, alcanzando su mayor protagonismo con motivo del conflicto por la sucesión al trono de Aragón, donde ejerció como embajador ante las Cortes aragonesas en las deliberaciones que culminaron con el Compromiso de Caspe, tras lo cual gozó de la confianza de Fernando I de Aragón.

En esta situación, por la mediación de Fernando I ante el papa, el 26 de junio de 1415 recibió el nombramiento pontificio de arzobispo de Toledo, aunque siguió controlando el Consejo Real. Ese mismo año financiaba el retablo de la capilla mayor de la iglesia del monasterio de San Benito de Valladolid.


     Aquejado por su salud, se trasladó al Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, donde murió el 24 de octubre de 1422, siendo trasladados sus restos tiempo después a la capilla de San Pedro de la catedral toledana que él mismo había mandado construir. En su actividad política tendría como sucesor a Álvaro de Luna. 

El retablo de la iglesia de San Benito el Real de Valladolid    

En torno a 1415, don Sancho de Rojas, arzobispo de Toledo, encargaba un retablo de grandes dimensiones destinado a presidir la capilla mayor de la monumental iglesia del monasterio de San Benito el Real de Valladolid, motivo por el que dicha obra se conoce con el nombre de tan importante mecenas, un sobresaliente conjunto de pintura gótica actualmente conservado en el Museo Nacional del Prado de Madrid, del que Elena Gómez-Moreno y María Ángeles Piquero López comparten la teoría de que se trata de un retablo incompleto, apuntando que en origen pudo haber estado compuesto de tres cuerpos y siete calles rematadas por pequeños tabernáculos con agudos gabletes.

El conjunto conservado está compuesto por banco, dos cuerpos con escenas —las de la calle central dispuestas a mayor altura— y siete calles separadas por pináculos, estando rematadas las cinco centrales por tabernáculos con gabletes que albergan figuras aisladas. En el banco o predela, separados por la base de los pináculos que decoran y estructuran el retablo, aparecen seis tríos de medallones que albergan en su interior bustos de santos y santas con nimbo.

La Virgen con el Niño

Sin duda la mejor pintura del retablo, ocupa la calle central del primer cuerpo bajo un arco lobulado y aporta figuras de gran valor histórico. En ella aparece la Virgen entronizada y con el Niño en su regazo, con cuatro ángeles tras ellos ricamente vestidos y sujetando, a modo de dosel, un paño de brocado. Por detrás, sobre un fondo dorado, otros cuatro ángeles tocan instrumentos musicales de viento glorificando la escena. A los lados de la Virgen aparecen de pie San Benito y San Bernardo —santos de la Orden Benedictina— que ejercen como protectores de dos personajes que aparecen arrodillados en actitud de oración y que aluden al origen divino del poder eclesiástico y del real. Se trata del arzobispo don Sancho de Rojas (arzobispo de Toledo entre 1415-1422), al que la Virgen coloca la mitra, y el rey don Fernando I de Aragón, que es coronado por el Niño. De este modo se testimonia la estrecha relación entre ambos personajes: Don Sancho de Rojas como tutor del infante castellano don Fernando y participante en 1412 en el Compromiso de Caspe, en el que el infante fue designado rey de Aragón. En su conjunto, esta iconografía deriva de la Virgen en Majestad bizantina (Panagia Nikopoia), estando también relacionada con la tradición de la pintura trecentista italiana.

Primer cuerpo

Sin un orden secuencial coherente, a la izquierda de la calle central del primer cuerpo aparecen representadas tres escenas de la Pasión a un tamaño inferior al de las tablas centrales. Son el Ecce Homo, con Jesús maniatado entre soldados, la Flagelación, con Cristo atado a la columna en el interior de una construcción con arquerías, y el Camino del Calvario, con Cristo caminando con la cruz a cuestas entre un grupo de soldados. En la parte derecha se contraponen la Ascensión, con la Virgen destacando sobre los apóstoles, el Pentecostés, de composición similar a la anterior, pero con once apóstoles, y en el extremo la Misa de San Gregorio, un tema muy recurrente en la época.

La Crucifixión

El arzobispo don Sancho de Rojas recibiendo la mitra

     Compuesta por numerosos personajes, la iconografía se ajusta a los modelos del gótico italiano desarrollado en la escuela sienesa. En esta escena del Calvario, que destaca en altura sobre el resto de tablas del segundo cuerpo, mantiene un fondo dorado intemporal y en ella se incluyen una serie de figuras inspiradas en aquella iconografía ítalo-gótica, como el grupo de la Virgen en actitud de desmayo acompañada de las Santas Mujeres, un grupo de soldados portando armas y estandartes y ángeles que recogen en recipientes la sangre de Cristo. La Virgen aparece derrumbada en el ángulo inferior izquierdo, acompañada de un grupo femenino en el que destacan las Santas Mujeres, identificadas con el nimbo que las santifica. En el lado opuesto un grupo de soldados armados se colocan a dos niveles. En el inferior, en primer término, dos se juegan la túnica de Cristo mediante un juego de dados; más arriba, los soldados sujetan lanzas y estandartes, así como la esponja impregnada de hiel. Igualmente, siguiendo la tradición ítalo-gótica, un ángel recoge en un cáliz la sangre que mana del costado de Cristo. 

Detalle de San Bernardo
Segundo cuerpo

Manteniendo la misma estructura que en el primer cuerpo, las calles de la izquierda están dedicadas a la infancia de Jesús, comenzando por la Presentación en el Templo, escena de delicado colorido, la Natividad, tabla con pérdidas cromáticas en buena parte de la superficie, y la Adoración de los Reyes Magos, con una escena sintética muy expresiva. En las calles de la derecha se retoman algunas escenas de la Pasión con un acento más dramático, como la Piedad, con la Virgen sujetando a Cristo muerto en su regazo, el Santo Entierro, con Nicodemo y José de Arimatea colocando el cuerpo inerte de Cristo en el sepulcro y la Virgen Dolorosa en primer término, y el Descenso al Limbo, otra tabla con gran pérdida de pintura en la que sólo se atisba la figura de Cristo, siendo visible la boca de un monstruo de cuyo interior se liberan Adán y Eva junto a patriarcas del Antiguo Testamento.          

El remate

Los diversos desplazamientos de este retablo (como se verá más adelante), que motivaron su desmontaje, impide conocer cuál fue la estructura original del conjunto. Según el montaje actual, el remate está dispuesto en tres registros que ocupan las cinco calles centrales con templetes coronados por agudos gabletes, que albergan en su interior figuras aisladas. En la central, algo más ancha, aparece la figura de Dios Padre entronizado y bendiciendo. En las dos calles contiguas, se disponen las figuras del arcángel San Gabriel y la Virgen, que se complementan formando la escena de la Anunciación. Las calles de los extremos acogen a dos profetas sedentes identificados en las filacterias que sujetan: Isaías y David. Entre los pináculos aparecen escudos de la familia Rojas, muy vinculada a Toledo —cinco estrellas azules en campo de plata—, un blasón que permite identificar al arzobispo Sancho de Rojas, muy relacionado con el rey de Aragón.

Estilo y autor

El Retablo del arzobispo don Sancho de Rojas es un arquetipo de retablo gótico de influencia italiana. En él se manifiesta con claridad el avance hacia el naturalismo de la pintura gótica con escenas descritas de manera sintética y eficaz para su perfecta comprensión por parte de los fieles. En las tablas aparecen detalles sugestivos, como el interés del pintor de encontrar soluciones espaciales, los rudimentarios estudios del cuerpo humano, la expresividad de algunos rostros y la riqueza decorativa en telas y nimbos.

Realizado entre 1415 y 1420, sus pautas estilísticas están en relación con la difusión en Castilla de los modelos pintados por Gerardo Starnina y Nicolo de Antonio en la catedral de Toledo a finales del siglo XIV. Las similitudes estilísticas de este retablo con los frescos de la capilla de San Blas de la catedral toledana, llevó a Josep Gudiol a identificar al autor con Juan Rodríguez de Toledo, pintor con taller abierto en Toledo en esos años y representante del estilo ítalo-gótico en Castilla que, al igual que en varias tablas, en la catedral toledana dejó su obra firmada. De este modo se manifiesta la gran incidencia que tuvieron las propuestas estilísticas de los pintores llegados de Italia, lo que favoreció la creación de un importante foco pictórico en Toledo que estuvo activo hasta la cuarta década del siglo XV.

 

Los diferentes traslados del retablo

     Como ya se ha dicho, el retablo fue realizado para presidir la capilla mayor de la iglesia del monasterio de San Benito el Real de Valladolid, donde estuvo colocado hasta que en la segunda década del siglo XVI la comunidad benedictina, tras unas obras de remodelación, decidió sustituirle por otro de mayores dimensiones que fue encargado a Alonso Berruguete después de su regreso de Italia, artista que dejó una impresionante obra maestra de pintura y escultura, realizada entre 1526 y 1532, que permaneció presidiendo la iglesia hasta que fue desmembrado en 1837 a causa de la Desamortización y sus piezas recogidas en el Museo Provincial de Bellas Artes de Valladolid (convertido desde 1933 en Museo Nacional de Escultura).

Tras la instalación del monumental retablo sustituto, el Retablo del arzobispo don Sancho de Rojas fue recolocado en la capilla de San Marcos del mismo templo benedictino, aunque a partir de 1596 fue trasladado a la pequeña villa vallisoletana de San Román de Hornija, donde el arqueólogo e historiador Manuel Gómez-Moreno, durante uno de sus viajes por Castilla y León en 1908, localizó el retablo en la pequeña capilla del cementerio de dicha población, donde llevaba instalado 479 años.  

Manuel Gómez-Moreno informó del hallazgo al Museo del Prado y en 1928 se iniciaban los trámites para su compra al obispado de Zamora, interviniendo en las negociaciones en nombre de la pinacoteca el propio historiador, que trató con el suspicaz vicario capitular del obispado de Zamora para establecer un precio justo. Finalmente, el precio definitivo se fijó en 26.000 pesetas y el acta se firmó en San Román de Hornija el 20 de noviembre de 1928, firmándose el recibo de compra el 11 del mes de diciembre siguiente.

     En la compra se incluían veintitrés tablas, cuatro pertenecientes a la predela decoradas con tres medallones cada una, dieciocho correspondientes a los cuerpos —colocadas de forma aleatoria y forzada en la cabecera de la iglesia— y la tabla central del retablo de la Virgen con el Niño, que en ese momento estaba instalada en la sacristía de la iglesia. 

Para su traslado a Madrid, Gómez-Moreno encargó el desmontaje del retablo a Severiano Ballesteros, director del Museo Provincial de Palencia, y su acondicionamiento en un embalaje ligero para ser trasladado en camión desde San Román de Hornija hasta Medina del Campo, donde sería recogido por un delegado del Museo del Prado. Llegadas las tablas a Madrid por separado, la primera propuesta fue la necesaria restauración y ensamblaje, siendo aceptado el presupuesto presentado el 20 de noviembre de 1928 por la empresa “Carpintería de Bellas Artes de José Cano”, intervención que incluía el completamiento de los dorados de las tablas, respetando el oro preexistente y aplicando una entonación general, la restauración de la parte inferior de La Virgen con el Niño y la inclusión de una cartela imitando la estética gótica del retablo.

Detalle de la predela

El presupuesto de la restauración fue de 7.000 pesetas, siendo los trabajos realizados entre 1928 y 1930. En ellos se intentó, dentro de lo posible, realizar una intervención respetuosa con el original. A este respecto, Sánchez Cantón advertía en 1933 de otra posible disposición de las escenas al encontrar incoherencias tanto en las dimensiones como en la secuencia iconográfica, sugiriendo que en origen el retablo pudo tener seis tablas más, hoy dadas por perdidas.

 



Detalle de la predela
Informe: J. M. Travieso.
Fotografías: Web Museo Nacional del Prado.

 






Detalle de la Presentación en el Templo
Bibliografía

ANGULO ÍÑIGUEZ, Diego: La pintura trecentista en Toledo. Archivo Español de Arte, 7, 1931, pp. 272, 273.

JIMÉNEZ HORTELANO, Sonia: El Retablo del arzobispo don Sancho de Rojas. Adquisición, intervención y exposición en el Museo del Prado (1928-30). Boletín del Museo del Prado, tomo 35, 2017, pp. 113-119.

PIQUERO LÓPEZ, María Ángeles Blanca: La pintura gótica toledana anterior a 1450. El trecento. Caja de Ahorros, Toledo, 1984, pp. 57-235.

PORTÚS, Javier: La colección de pintura española en el Museo del Prado, Edilupa, Madrid, 2003, p 25.

La Flagelación
SÁNCHEZ CANTÓN, Francisco Javier: El retablo viejo de san Benito el Real de Valladolid en el Museo del Prado. Archivo español de arte, 14, 1940/1941, pp. 272-278.

SÁNCHEZ CANTÓN, Francisco Javier: Museo del Prado, 1819-1969. Museo del Prado, Madrid, 1969, p. 41.

YARZA LUACES, Joaquín: La pintura española medieval: el mundo gótico, La pintura en Europa. La pintura española, Milán, Electa, 1995, t. I, pp. 95 y 134.

 








Camino del Calvario














Detalle del Camino del Calvario








Detalle de la Piedad








Detalle de la Piedad








Detalle de la Ascensión








Detalle del Pentecostés








Remate del retablo







Reconstrucción del retablo de Alonso Berruguete, 1526-1532,
que sustituyó al del arzobispo don Sancho de Rojas en la
iglesia de San Benito el Real de Valladolid
Museo Nacional de Escultura 















Aspecto actual de la iglesia de San Benito el Real
Valladolid










Aspecto del retablo de don Sancho de Rojas en 1928
en la iglesia del cementerio de San Román de Hornija (Valladolid)











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