SAN SERVANDO Y SAN GERMÁN
Talla: Luisa
Roldán, la Roldana (Sevilla, 1652-Madrid, 1706)
Policromía:
Tomás de los Arcos (1661-post 1711)
1687
Madera
policromada y postizos
Catedral de
Cádiz
Escultura
barroca. Escuela sevillana
El 10 de marzo de 1687, 70 años después, el Ayuntamiento de la ciudad decidió renovar las imágenes de los santos patronos que eran protagonistas en su festividad y participaban en la procesión del Corpus. En ese momento residían de Cádiz el escultor Luis Antonio de los Arcos y su esposa doña Luisa Roldán —la única mujer escultora en ese momento—, que atendían encargos en la ciudad.
La pareja de esculturas entregadas por Luisa Roldán, conocida popularmente como La Roldana, presenta una novedosa iconografía que, inspirada en la que realizara dos décadas antes Alonso Martínez para el retablo mayor de la catedral gaditana, se convertiría en el arquetipo seguido por pintores y escultores para realizar obras devocionales con las efigies de los hermanos mártires y rendir honores a los santos patronos.
Dos hermanos mártires como patronos de Cádiz
Según las actas martiriales, Servando “el que guarda” y Germán “guerrero
lancero”, nacieron en Mérida en el seno de la extensa familia formada por dos
santos, el centurión Publio Elio Marcelo, venerado como San Marcelo —también
mártir por declarar su fe cristiana y por negarse a celebrar la fiesta del
nacimiento del emperador Valerio— y su esposa santa Nonia. Servando y Germán,
martirizados en Cádiz hacia el año 290, tuvieron otros diez hermanos igualmente
mártires. Ese mismo año Claudio, Lupercio y Victorio fueron martirizados en
Galicia y Emeterio y Celedonio en Calahorra. En 303 Fausto, Januario y Marcial
sufrían martirio en Córdoba y dos meses después Acislo y Victoria en la misma
ciudad, de donde son patronos.
Servando y Germán fueron delatados de ser cristianos por sus propios compañeros en tiempos de Diocleciano, tras lo cual lo confesaron abiertamente, por lo que fueron apresados, encadenados y encerrados en prisión. Ambos fueron puestos en libertad cuando acabaron las persecuciones de Adriano, comenzando a predicar con valentía por la zona, pero Viator, prefecto romano en Mérida, les detuvo de nuevo y les sometió a insufribles torturas, aunque demostraron una gran resistencia ante la falta de agua y comida. Fue en tiempos de Diocleciano cuando el prefecto decidió llevarlos consigo a Tingitana (Marruecos), realizando los hermanos el camino de Mérida a Cádiz descalzos y cargados de cadenas, por lo que Viator, temeroso de que sucumbieran en el esfuerzo, el 23 de octubre de 290 ordenó fuesen degollados en Collado Ursoniano, donde, según una leyenda de finales del XVI, se levantaría la Ermita del Cerro de los Mártires (San Fernando, Cádiz). Sus cuerpos permanecerían en ese lugar hasta que los restos de Servando fueron trasladados a Sevilla y los de Germán a Mérida, comenzando a recibir culto en el siglo VII.
Estancia de Luisa Roldán en Cádiz
En 1685 Luisa Roldán y su marido Luis Antonio de los Arcos, en compañía
de Francisco José Ignacio, su quinto y único hijo vivo, se trasladaron a Cádiz
intentando mejorar su situación familiar mediante su trabajo para el Cabildo
catedralicio, del que recibió el encargo de realizar figuras de patriarcas y de
ángeles para el Monumento. Por esas fechas Luisa Roldán entregaba a la catedral
el magnífico Ecce Homo que encargara un alto funcionario de la
corte de Felipe V para su capilla en el convento madrileño de Montserrat, obra
que actualmente preside en Cádiz un altar catedralicio y que posiblemente fue
una obra realizada previamente en su taller sevillano, como lo fue el dramático
Ecce Homo que en la modalidad de busto recibe culto en la iglesia
parroquial de San Francisco y San Eulogio de Córdoba, en el que la escultora
repite la misma iconografía. Más tardío (1700-1706) es otro magnífico busto de Ecce
Homo, en el que intervino Tomás de los Arcos como policromador, que conserva
la Hermandad de la Redención de León. Como elemento común, la modalidad
iconográfica de esta serie se inspira en el célebre grabado de Durero de
1512.
En esta etapa gaditana Luisa Roldán realizó notables esculturas para
Cádiz y algunas poblaciones de la zona, como el San José con el Niño
de la iglesia de San Antonio de la capital, cuya figura infantil repite la
iconografía del San Antonio de Padua de la iglesia de Santa Cruz.
También se le atribuye el grupo de la Sagrada Familia del
convento de Nuestra Señora de la Piedad. Algunas obras se han perdido, como la
admirable Magdalena realizada por La Roldana para la Cofradía del
Nazareno, destruida en 1936.
De acuerdo a los postulados doctrinales de la Contrarreforma durante el siglo XVII se generalizó la iconografía aislada del Niño Jesús como un ser humanizado, en la mayoría de los casos desnudo y en ocasiones sufriente y desvalido, cuyas imágenes, fáciles de colocar por su discreto formato, adquirieron un gran protagonismo en oratorios, iglesias, cofradías y dependencias conventuales. Luisa Roldán, magistral artífice de figuras infantiles, aplicó sus conocimientos en el realismo barroco realizando la peculiar iconografía del Niño Jesús quitapesares, como el conservado en el monasterio sevillano de San Leandro, donde la escultora presenta la figura infantil con un enorme naturalismo, elegancia de movimientos y la habitual dulzura en el gesto, superando en sensibilidad las obras de su padre Pedro Roldán.
San Servando y San Germán interpretados por La Roldana
En la elaboración de las imágenes catedralicias Luisa Roldán contó con
la colaboración de su esposo Luis Antonio de los Arcos, así como con su cuñado
Tomás de los Arcos como autor de las labores de policromía. Para las tallas, la
escultora se inspiró en algunos recursos de los santos mártires elaborados dos
décadas antes por Alonso Martínez para el retablo mayor de la catedral de
Cádiz, presentando a los dos hermanos de forma idéntica, tan solo diferenciados
por el trabajo de las cabezas.
Ambos aparecen de pie, en posición de contrapposto, con gestualidad
simétrica, portando idénticos atributos y vistiendo indumentarias a la romana
resueltas con una gran fantasía (una cabeza de querubín en el pecho, cabezas de
león en las hombreras, etc.). En ellas destaca el uso de un tipo de coraza que
como en algunos modelos de ángeles se estrechan en la cintura, teniendo su
contrapunto en el ensanchamiento de las caderas, lo que produce una mayor
amplitud y movimiento en el faldellín, contraste que proporciona un gran
dinamismo al conjunto. De igual manera, ambas figuras comparten el uso de una
suerte de borceguíes retenidos por cepos sujetos a los tobillos.
En ambas esculturas es llamativa la policromía retocada en 1715 y
completamente renovada por el genovés Francisco María Mortola en 1756
sustituyendo a la policromía original, momento en que los estofados planos
aplicados habitualmente por Tomás de los Arcos en las esculturas de La Roldana
fueron sustituidos por otros con aplicaciones de yeso en considerable relieve1,
aunque, por un estado de cuentas de 1687, se sabe que Francisco María Mortola
reprodujo de la obra original tanto la aplicación de cristales de Bohemia en
las vestiduras como las labores de encajes de oro en los remates de las túnicas
(postizos retirados durante el siglo XX). Durante esa intervención también
debieron reelaborarse las peanas.
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| Anónimo, s. XVI. San Servando y San Germán Púlpito de la iglesia de Santa Eulalia, Mérida |
Todo el conjunto de atributos que comparten los dos santos mártires
fueron realizados por el orfebre Juan de la Serna, artífice de las coronas de
plata repujada en forma de nimbo que lucen sobre sus cabezas, de los firmes grilletes
que retienen sus tobillos, de las cadenas de amplios eslabones fijas a las
muñecas, de las cruces que enarbolan proclamando su fe y de las palmas de gran
tamaño que delatan su martirio. Durante el año 2023 finalizaron los trabajos de
restauración, financiados por la Junta de Andalucía, que han conseguido
devolver a las figuras su magnificencia original.
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| LUISA ROLDÁN Ecce Homo, 1684. Catedral de Cádiz |
Informe y fotografías: J. M. Travieso.
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| LUISA ROLDÁN Ecce Homo, hacia 1684. Iglesia de San Francisco, Córdoba |
1 ALONSO DE LA
SIERRA FERNÁNDEZ, Lorenzo: Santos Servando y Germán, 1687. Catálogo
exposición “Luisa Roldán, escultora real”, Museo Nacional de Escultura,
Fundación de Amigos del Museo Nacional de Escultura, Valladolid, 2024, pp.
167-169.
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| LUISA ROLDÁN Ecce Homo, hacia 1684. Iglesia de San Francisco, Córdoba |
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| LUISA ROLDÁN Ecce Homo, 1700-1706. Cofradía de Nuestro Señor Jesús de la Redención, León |
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| LUISA ROLDÁN Nuestra Señora de la Soledad, 1688 Iglesia de la Victoria, Puerto Real (Cádiz) |
OTRAS ESCULTURAS DE LA ATAPA GADITANA DE LA ROLDANA
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