21 de julio de 2017

Theatrum: LA ANUNCIACIÓN, un relieve romanista como resto de un naufragio













ALTORRELIEVE DE LA ANUNCIACIÓN
Esteban Jordán (León?, h. 1530-Valladolid 1598)
Hacia 1590-1595
Madera policromada
Iglesia de San Ildefonso, Valladolid
Escultura renacentista castellana. Corriente romanista














La primitiva parroquia de San Ildefonso fue fundada por Alonso Enríquez, Abad de Valladolid, y asentada en 1575 en la iglesia del convento del Sacramento que las MM. Dominicas tenían en la calle a la que el convento daba nombre (actual Paulina Harriet). En 1606 Lorenza de Salcedo, esposa de José Cerón, tesorero del Santo Oficio, fundó el monasterio de la Encarnación, de agustinas recoletas, que pasaron a ocupar el convento del Sacramento (vinculado a la parroquia de San Ildefonso), ya que las dominicas se habían trasladado ese mismo año al convento de San Nicolás. Pero, deseando independizarse de la parroquia de San Ildefonso, las agustinas construyeron muy próxima su propia iglesia, que fue terminada en 1624, siendo el retablo elaborado en 1648 por Bernardo de Rincón y Francisco Alonso de los Ríos1, que preservaron la hornacina central para un altorrelieve de la Anunciación elaborado años antes por Esteban Jordán.

En 1841 la comunidad de agustinas recoletas del monasterio de la Encarnación se trasladó al cercano convento del Sancti Spiritu, lo que facilitó que en 1844 la parroquia de San Ildefonso pasara a ocupar su iglesia, cuya fachada se abría a la actual calle de San Ildefonso, tomando a partir de entonces la nueva advocación que dio nombre al tradicional barrio de las Tenerías. En la nueva ubicación, el altorrelieve de la Anunciación fue sustituido por una imagen de San Ildefonso, siendo aquel recolocado en una hornacina abierta en el muro de la iglesia. 

Todo este complejo conventual aludido sucumbió ante la insensible piqueta en los años 60 del siglo XX, siendo derribada la iglesia de San Ildefonso y sustituida por una desconcertante nave aséptica, levantada en 1965 según diseño de Carlos Balmori, en cuyo interior se conservaron, a modo de restos arqueológicos fuera de contexto, un escueto puñado de obras de la antigua iglesia que se libraron de pasar al mercado de antigüedades.

Como resto de aquel inexplicable naufragio patrimonial, en tiempos tan recientes, en la nueva iglesia se ha conservado un altorrelieve con el tema de la Anunciación en el que fijamos nuestra atención por constituir un significativo testimonio de la actividad en el primitivo templo del que fuera uno de los escultores más importantes en el Valladolid de finales del siglo XVI: Esteban Jordán.

Para la primitiva iglesia de San Ildefonso, el hijo de Juan Tamayo y Luisa de Valencia, patronos de la capilla mayor, había encargado los relieves y esculturas del retablo mayor a Esteban Jordán, así como el sepulcro en alabastro de su padre, que terminaba de pagar en 1594. Tras el ya citado cambio de ubicación en 1844, dicho retablo fue trasladado en 1863 a la parroquia de Nuestra Señora de la Victoria, siendo únicamente reformada la hornacina central para dar cobijo a la Virgen titular, tal y como aparece en el templo de nueva construcción que fue inaugurado en 1967.

Debido al trasiego de pinturas, esculturas y retablos durante los cambios de sede de la parroquia de San Ildefonso, incluida su nueva construcción, es difícil establecer el origen y procedencia del relieve de la Anunciación, aunque es Martí y Monsó el que nos pone sobre la pista al publicar el testamento2 que Esteban Jordán otorgaba el 4 de junio de 1597 ante Pedro de Arce, en el cual disponía ser enterrado en el monasterio de Nuestra Señora del Carmen (Carmelitas Calzados), fuera de la Puerta del Campo, junto a la sepultura de María de Zárate, su tercera esposa.  En el mismo también establecía la posibilidad de que ambos fuesen enterrados en cualquier otra iglesia o monasterio de Valladolid, solicitando le fuesen dedicadas trescientas misas rezadas, la cuarta parte de ellas en la iglesia de San Ildefonso, de la que en aquel momento era feligrés.    
    
En el testamento Esteban Jordán igualmente determinaba que en el monasterio del Carmen "...en la pared junto a la sepoltura junto a la rreja se ponga un rretablo de la salutazion que yo tengo echo haciendolo pintar a costa de mi hazienda y que alli junto a la sepultura debajo de dcho rretablo se haga un altar de tabla con sus bisagras y goznes..." El mencionado retablo de la Salutación —Anunciación— que el escultor declara que ya tenía tallado en 1597, fue considerado por Agapito y Revilla3 como el que durante muchos años estuvo empotrado en una hornacina abierta en uno de los muros de la iglesia de San Ildefonso y del que se conserva una fotografía publicada en 1985 en el Catálogo Monumental de la provincia de Valladolid (Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid)4, en la que se puede apreciar que poco antes del derribo de la iglesia el relieve estaba insertado en el muro.

Allí figuraba con las columnas de la embocadura apeadas sobre ménsulas y enmarcado por un dosel barroco tallado en madera (citado por Agapito y Revilla como pabellón de bulto) que simulaba cortinas descorridas, siguiendo el mismo modelo que aparece en la hornacina de uno de los retablos de la iglesia de la Magdalena. Aquella ornamentación que lo acompañaba también se ha perdido, conservándose únicamente el relieve y su marco arquitectónico, que actualmente aparece colocado en un entorno aséptico, entre pilares de hormigón y sobre un muro de ladrillo, a la izquierda del altar mayor de la nueva construcción.  

A pesar de todo, el relieve de la Anunciación es una buena muestra del estilo de Esteban Jordán, del que al menos se conservan cuatro altorrelieves dedicados a este pasaje evangélico referido a la Encarnación, relieves que vienen a ser variaciones sobre el mismo tema según el planteamiento del escultor. El primero de ellos, realizado en alabastro, aparece integrado en el trascoro de la catedral de León, comenzado a construir en 1577 bajo la dirección de Juan López y sobre trazas de Juan de Badajoz el Mozo. Los relieves y esculturas fueron contratadas por el cabildo leonés con Juan de Juni y Esteban Jordán —escultores vinculados anteriormente a la ciudad de León— el 16 de febrero de ese mismo año, aunque según los documentos conservados en los archivos catedralicios la obra, debido al fallecimiento de Juan de Juni, fue enteramente realizada por Esteban Jordán. Dichos relieves alabastrinos representan las escenas de la Natividad de la Virgen, la Anunciación, el Nacimiento de Cristo y la Adoración de los Reyes, a los que se suma otro relieve con la Asunción de la Virgen, las esculturas erguidas de San Pedro y San Pablo y las sedentes de San Marcelo y San Isidoro.

Esteban Jordán. El relieve de la Anunciación
en la derribada iglesia de San Ildefonso
En estos relieves leoneses Esteban Jordán ya se muestra heredero del manierismo expresivista de Alonso Berruguete y del más atemperado de Juan de Juni, decantándose, como lo hiciera el vasco Juan de Anchieta (1533-1588), por la senda romanista emprendida por Gaspar Becerra en el retablo de la catedral de Astorga, junto al que estuvo colaborando hasta completar su formación. El relieve de la Anunciación de León ya muestra el ímpetu romanista en las figuras voluminosas y monumentales, algo frías de expresión, así como una composición basada en la simetría y estructurada en varios planos de volumen muy contrastado. La escena, que anticipa el relieve de Valladolid, aparece ambientada en una estancia íntima, con un muro y una cama con dosel al fondo, donde la Virgen, arrodillada sobre un reclinatorio, interrumpe su lectura ante la presencia del arcángel San Gabriel, reservando la parte superior para colocar una gloria abierta en la que aparecen las figuras de Dios Padre y del Espíritu Santo entre nubes y querubines, sin que falte el jarrón con azucenas como símbolo de virginidad y pureza.

De idéntica composición, aunque con las figuras cambiadas de posición y pequeños matices diferentes, es la Anunciación que Esteban Jordán realizaba poco antes de 1590 para el retablo mayor de la iglesia de Santa María de Medina de Rioseco, donde de nuevo repite el esquema de aire romanista. Sin embargo, de composición más sencilla, pero muestra de la plenitud profesional del escultor, es el relieve de la Anunciación que forma parte del banco del retablo mayor de la iglesia de Santa María de Alaejos (Valladolid), obra cumbre elaborada en 1590. Adaptándose al formato del tablero, el escultor coloca las figuras ocupando todo el espacio, al tiempo que los volúmenes tienden al bulto redondo contrastando con la poca profundidad de los fondos, mientras las anatomías se muestran contundentes y resueltas mediante eficaces escorzos. Este tipo de relieves abren paso a la inminente corriente barroca.

Estado actual del relieve de la Anunciación, iglesia de San Ildefonso
Entre 1590 y 1595 Esteban Jordán elaboraría el relieve de la Anunciación de la iglesia de San Ildefonso, que en 1597 declaraba tener realizado. En él retoma en madera policromada el modelo leonés, con ligeras variantes en la figura de Dios Padre, que se muestra entre nubes en la gloria abierta sin el acompañamiento de querubines, y en la figura del arcángel, que aquí aparece en posición erguida. De nuevo el tablero aparece coronado por un arco de medio punto, aunque en este caso de aspecto más clasicista al apear las sencillas molduras sobre columnas corintias de fuste liso que simulan mármol y que tan sólo están decoradas en el tercio inferior con figurillas y roleos en relieve, repitiendo el modelo utilizado en la arquitectura del retablo de la primitiva iglesia de San Ildefonso (hoy en la iglesia de la Victoria).

En la escena se representa el momento en que el arcángel San Gabriel actúa como mensajero de Dios para anunciar a María la Encarnación. La Virgen, arrodillada y con su mano izquierda colocada sobre un libro apoyado en el reclinatorio, vuelve su rostro hacia el ángel, cuyo mensaje acepta expresando su sumisión con la colocación de la mano derecha sobre el pecho. San Gabriel, dotado de grandes alas, le transmite el mensaje divino, cuyo origen señala con el dedo, mirándole fijamente al tiempo que hace una pequeña reverencia. Entre ambas figuras se coloca un jarrón que contiene azucenas como símbolo de pureza. Al fondo es perceptible un lecho con dosel, con las cortinas descorridas, y fragmentos del muro y techo de la estancia, sobre la que se abre una gloria con grandes nubes entre las que destacan la figura barbada de Dios Padre, que sujeta un globo terráqueo como símbolo de la universalidad de la Redención, y la del Espíritu Santo en forma de paloma —con la cabeza mutilada— irradiando llamas que producen el milagro de la Encarnación.

Esteban Jordán. Relieves del trascoro de la catedral de León, 1577
Al margen de pequeños defectos de perspectiva, destaca el tratamiento anatómico de las figuras que forman parte de la composición, especialmente robustas y musculosas siguiendo las pautas romanistas de origen miguelangelesco. La Virgen, de cuello y rostro ancho, grandes manos, gesto melancólico y envuelta en abultados ropajes, mantiene el modelo femenino característico en el escultor desde sus primeros años, presente en el grupo del Martirio de Santa Eulalia de la iglesia de Santa Eulalia de Paredes de Nava (Palencia), obra documentada en 1556, o en la Traslación de la Magdalena del retablo de la iglesia de la Magdalena de Valladolid, relieve realizado en 1571.

La escena queda realzada con una policromía mate en la que, a diferencia del relieve de Alaejos, prevalecen los colores lisos, con notas de fantasía —túnica decorada con primaveras a punta de pincel y plumas de las alas en tonalidades azules— en la figura del robusto arcángel. Los colores más brillantes se reservan para la túnica, el manto y el tocado de la Virgen, con pequeños matices naturalistas en las carnaciones.

Esteban Jordán. Relieve de la Anunciación
Izda.: Trascoro de la catedral de León. Alabastro
Dcha.: Iglesia de San Ildefonso. Madera policromada
El relieve se encuadra dentro de la producción del más importante escultor romanista de cuantos trabajaron en Castilla y el más significativo del foco vallisoletano durante el último tercio del siglo XVI, cuya obra se caracteriza por difundir una concepción del arte "a lo nuevo" en impresionantes maquinarias de retablos que le proporcionaron prestigio y le permitieron gozar de una vida desahogada tras ser nombrado escultor de cámara por el rey Felipe II.     


Informe y fotografías: J. M. Travieso.





NOTAS

1 MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José y URREA FERNÁNDEZ, Jesús: Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid (Catedral, parroquias, cofradías y santuarios). Catálogo Monumental de la provincia de Valladolid, Tomo XIV, parte primera, Institución Cultural Simancas, Valladolid, 1985, p. 68.

Esteban Jordán. Anunciación, 1590. Retablo mayor
de la iglesia de Santa María, Medina de Rioseco
2 MARTÍ Y MONSÓ, José: Estudios Histórico-Artísticos relativos principalmente a Valladolid (1898-1901). Ed. facsímil, Ámbito Ediciones, Valladolid, 1992, p. 546.

3 AGAPITO Y REVILLA, Juan: La obra de los maestros de la escultura vallisoletana: Papeletas razonadas para un catálogo (1867-1944). Valladolid, 1929, pp. 223-224.

4 MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José y URREA FERNÁNDEZ, Jesús: Monumentos religiosos... Op. cit.,  p. 69 y lámina 99.
















Esteban Jordán. Anunciación, 1590
Retablo mayor de la iglesia de Santa María, Alaejos (Valladolid)















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