8 de julio de 2016

Theatrum: LA RESURRECCIÓN, remembranza de un antiguo hospital











RESURRECCIÓN
Juan Pantoja de la Cruz (Valladolid, 1553-Madrid, 1608)
1605
Óleo sobre lienzo
Palacio de Pimentel (Diputación Provincial), Valladolid
Procedente del desaparecido Hospital de la Resurrección de Valladolid
Pintura de transición del manierismo al barroco. Escuela cortesana











Juan Pantoja de la Cruz. Nacimiento de la Virgen y de Cristo, 1603
Pintados para el Palacio Real de Valladolid. Museo del Prado


JUAN PANTOJA DE LA CRUZ, NOTABLE PINTOR VALLISOLETANO

En 1553, durante la última fase del reinado del emperador Carlos, nacía en Valladolid Juan Pantoja de la Cruz, que, siendo muy joven y tras haber dado muestras de su talento para la pintura, se trasladó a Madrid para formarse en el taller de Alonso Sánchez Coello, retratista cortesano formado a su vez en este género con el maestro holandés Antonio Moro. Allí aprendió la técnica del retrato como discípulo del pintor valenciano, para pasar después a convertirse en su colaborador cuando ya reinaba Felipe II. En 1588, un año después de contraer matrimonio y a consecuencia del fallecimiento de Sánchez Coello ese año, comenzaría a trabajar de forma independiente y a firmar sus obras perpetuando el tipo de representaciones de miembros de la familia real hasta convertirse en el retratista cortesano de mayor calidad en los últimos años del reinado de Felipe II y primeros de Felipe III, monarcas para los que trabajó como pintor de cámara desde 1596.

Juan Pantoja de la Cruz. Inmaculada, 1603
Museo Nacional de Escultura, Valladolid
En sus retratos, presentes en los sitios reales y palacios de la nobleza, Pantoja de la Cruz recoge las fórmulas anteriores para transmitir una imagen muy concreta de majestad palaciega como medio propagandístico de la dinastía de los Austrias. En ellos, más que profundizar en la psicología de los modelos, intenta plasmar una imagen aúlica y solemne, para lo que recurre a la descripción minuciosa de las indumentarias con un detallismo de raigambre flamenca derivada de Antonio Moro, prevaleciendo el gusto por los pequeños detalles que dotan a la figura de magnificencia, siendo la precisa reproducción de atuendos y adornos uno de los valores más apreciados de su pintura.
Tampoco es ajena la pintura de Juan Pantoja de la Cruz de las influencias de algunos pintores italianos conocidos en la corte española, como Tiziano, Sofonisba Anguissola y algunos elegantes retratos florentinos.    

Durante el periodo de 1601 a 1606, cuando la corte de Felipe III, por influencia del Duque de Lerma, estuvo instalada en Valladolid, Juan Pantoja de la Cruz acompañó a su ciudad natal a los monarcas, para los que trabajó sin interrupción en la ciudad castellana. Es entonces cuando, junto a distintos retratos de miembros de la familia real, comienza a realizar una buena serie de pintura religiosa demandada por estamentos de Valladolid y Madrid, figurando entre sus composiciones dos pintadas en 1603 para el oratorio privado de Margarita de Austria en el Palacio Real de Valladolid: El Nacimiento de la Virgen y el Nacimiento de Cristo, ambas llevadas después a Madrid y actualmente conservadas en el Museo del Prado. Como curiosidad, el pintor incluye en estas escenas reconocibles personajes de la familia real (retratos a lo divino).

Juan Pantoja de la Cruz. Anunciación, 1603
Museo del Prado
También pintaba en Valladolid ese año de 1603 seis cuadros de tema religioso destinados al retablo mayor de la iglesia del colegio de Agustinos Calzados de Madrigal: La Anunciación, el Nacimiento, la Resurrección, la Ascensión, la Imposición de la casulla a san Ildefonso y la Aparición de santa Leocadia a san Ildefonso, actualmente estos dos últimos, junto al de la Anunciación, en el Museo del Prado. En el mismo año realizaba una Santa Leocadia para la catedral de Córdoba.
Igualmente en 1603, Juan Pantoja de la Cruz se encargaba de una pintura de la Inmaculada para un retablo colateral de la iglesia del convento vallisoletano de Jesús y María, hoy en el Museo Nacional de Escultura, en la que se incluye la figura de un donante que se viene identificando con don Francisco de Fuentes, benefactor de dicho convento, y en 1605 de nuevo elaboraba otra pintura de temática religiosa para una institución vallisoletana: la Resurrección, destinada a presidir el retablo de la iglesia del Hospital de la Resurrección de Valladolid.

En 1606 Juan Pantoja de la Cruz regresaba con la corte a Madrid y allí realizó su producción tardía hasta que se produjo su muerte en 1608. Dejaba atrás una larga experiencia profesional en la que junto a la pintura religiosa y, sobre todo, su labor como retratista cortesano, incluyendo el retrato en miniatura, también había practicado el género del bodegón y la técnica de la pintura al fresco (decoración perdida en el palacio de El Pardo). Además, es muy posible que junto a él se formaran como discípulos los retratistas Bartolomé González y Rodrigo de Villandrando, los más activos hasta la llegada de Velázquez a la corte madrileña.




Frontispicio del antiguo Hospital de la Resurrección
Jardín de la Casa de Cervantes, Valladolid

PROCEDENCIA DE LA PINTURA    

Al realizar una breve semblanza biográfica de Juan Pantoja de la Cruz, para enfatizar el momento en que iniciaba una producción de pintura religiosa que nunca llegaría a adquirir la relevancia de sus numerosos retratos cortesanos como pintor de cámara de Felipe II y Felipe III, se señalaba que uno de los últimos temas sacros abordados por el pintor fue la pintura de la Resurrección, que realizaba en 1605. Hoy la podemos contemplar, protegida y restaurada, en la escalera principal del Palacio de Pimentel, sede de la Diputación Provincial de Valladolid. Pero desde su génesis hasta llegar a este lugar la pintura sufrió diferentes peripecias.

Esta obra fue encargada a Juan Pantoja de la Cruz en 1605, cuando la corte española estaba asentada en Valladolid, para presidir el retablo mayor de la iglesia del Hospital de la Resurrección, el complejo sanitario más importante de la ciudad en aquellos momentos, situado extramuros en la actual confluencia de la calle de Miguel Íscar y la plaza de Zorrilla. Era una fundación de 1553 debida a los afanes del clérigo Alonso de Portillo, deseoso de atender y aislar a los enfermos contagiosos, cuya iniciativa contó con el apoyo del concejo, siendo rematada la iglesia en 1579, según figuraba en el entablamento de su fachada. Esta se remataba con un frontispicio de piedra con una hornacina en cuyo interior se hallaba una escultura en bulto de nuevo con el tema de Cristo resucitado.

El Hospital de la Resurrección era administrado por la Cofradía de la Resurrección, con sede en el monasterio de la Trinidad, aunque después pasaría a ser gestionado por los Hermanos de San Juan de Dios, cuyo convento y hospital se hallaba muy próximo (actual plaza de Zorrilla y calle María de Molina). Esta institución sería reconvertida en Hospital General en 1615, centralizando algunos de los hospitales atendidos por cofradías y pasando a depender del arzobispado. Así continuó su labor en los siglos siguientes, llegando a albergar la primera Facultad de Medicina vallisoletana en 1857 y cambiar su titularidad como Hospital Provincial en 1866.

Sin embargo, a partir de 1880 en el Hospital de la Resurrección aparecieron síntomas de ruina y se decidió su cierre tras ser inaugurado por la Diputación Provincial, en 1889, un nuevo hospital en el Prado de la Magdalena, siendo derribado en 1890. Sus bienes fueron repartidos por otras instituciones locales, teniendo como destino, buena parte de ellas, el Hospital de Santa María de Esgueva, el más antiguo de Valladolid y mítica fundación del Conde Ansúrez, que funcionaba dependiente del Hospital de la Resurrección desde 1865. Allí fue recogida la pintura de Pantoja de la Cruz sobre la que tratamos, mientras que el frontispicio de la iglesia se recogió en el Museo Provincial de Bellas Artes y después pasó a ornamentar el jardín de la Casa de Cervantes.


Pero la historia se volvería a repetir. Convertido el popular Hospital de Esgueva en Hospital Municipal desde 1864, así estuvo en servicio hasta que pasó a acoger otras funciones públicas y llegó a presentar un estado de ruina que culminó con su derribo en 1970. Es cuando el grupo gótico de la Anunciación, que secularmente había permanecido en su fachada, se trasladó al Museo Nacional de Escultura y sus bienes artísticos dispersados, pasando la pintura de la Resurrección de Juan Pantoja de la Cruz a ser custodiada en la sede de la Diputación Provincial, donde todavía permanece.

LA RESURRECCIÓN DEL PALACIO DE PIMENTEL   

El cuadro de la Resurrección es una obra de gran formato, cuyo tema central se ajusta a la titularidad del Hospital al que estuvo destinado. En él Juan Pantoja de la Cruz plasma una escena poco corriente en sus pinturas, aunque con todas las características de su estilo, como el establecimiento de una gloria abierta y luminosa de la que emana una luz que ilumina el entorno produciendo fuertes contrastes lumínicos, repitiendo un efecto similar al que utilizara dos años antes en la pintura de la Inmaculada del convento de Jesús y María (Museo Nacional de Escultura).

Como acostumbra en sus pinturas religiosas, la escena aparece dividida en dos espacios, uno superior donde se ubica el hecho sobrenatural, definido por un fuerte resplandor en forma de mandorla, en el que se recorta la figura de Cristo resucitado al tiempo que actúa como fuente de luz para el resto de la composición, y otro inferior, de carácter terrenal, en el que se colocan cuatro soldados armados entre un juego de penumbras y con pronunciados escorzos, tres de ellos de espaldas al espectador, cuyo punto de vista le permite participar de la escena desde el exterior del cuadro.

Orazio Borgianni. Visión de San Jerónimo
Museo del Louvre
En este artificioso juego lumínico, que produce tan fuerte contraste entre las partes iluminadas y la oscuridad de la noche en que se produce la escena, se han querido encontrar influencias del pintor romano Orazio Borgianni, que, tras pasar por Sicilia, viajó a España en 1598 y lo volvería a hacer en 1605 al contar con el favor de la clientela española, un pintor que, al igual que Pantoja de la Cruz, representa el tránsito de las formas manieristas a las barrocas, en su caso manifestando una fuerte influencia del tenebrismo de Caravaggio. Su éxito en el ámbito vallisoletano se patentiza en el encargo que hiciera don Rodrigo Calderón, a través del embajador en Roma, de doce lienzos destinados al altar del convento de Porta Coeli de Valladolid.

Por otra parte, en la pintura de la Resurrección destaca la esbeltez de las figuras, hecho que se repite en otras de sus pinturas religiosas, especialmente en la figura de Cristo, de estilizada anatomía y con una serenidad gestual que contrasta con las sorprendidas actitudes de los soldados, cuya indumentaria sigue los mismos patrones que los utilizados por Gregorio Fernández para los sayones: un atuendo anacrónico que se relaciona más con los soldados de la época que con la convencional estética "a la romana".

Ambivalente es también el modelado de las figuras, pues mientras Cristo aparece con un claroscuro suavemente modelado, más pronunciado en la agitada clámide púrpura y en el estandarte al viento, se trastoca en violento en la parte inferior, envolviendo a los soldados en un claroscuro en el que destacan los brillos metálicos —también presentes en sus retratos— de la espada, el escudo, los cascos y las lanzas, rompiendo estas últimas la verticalidad de la composición al establecer un sutil juego de diagonales. Como suele ocurrir en sus pinturas, retratos incluidos, las figuras se mueven por un espacio definido por la penumbra, haciendo resaltar determinados elementos, entre ellos el papel con la firma, con el fondo apenas insinuado y con tendencia a los tonos neutros, como ocurre en algunas pinturas de Navarrete el Mudo.

Por todo ello, la pintura de la Resurrección de Juan Pantoja de la Cruz, puede considerarse como una de las mejores realizadas en Valladolid en los albores del barroco, en un tiempo en que la escultura alcanzaría un protagonismo absoluto.  


Informe: J. M. Travieso.













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