23 de mayo de 2019

Visita virtual: ANUNCIACIÓN, los sutiles matices de una iconografía simbólica













GRUPO DE LA ANUNCIACIÓN
Taller leonés / Maestro de la Virgen de la Calva
Hacia 1307
Piedra caliza policromada
Iglesia de Santa María la Real, La Hiniesta (Zamora)
Escultura gótica castellana















Iglesia de Santa María la Real, La Hiniesta (Zamora)
El pequeño municipio de La Hiniesta, en plena comarca de la Tierra del Pan y a escasos kilómetros de Zamora, fue fundado en el siglo XII durante el proceso de repoblación llevado a cabo por los reyes leoneses, siendo en la división provincial de 1833 cuando pasó a formar parte de la provincia de Zamora. De su histórico pasado conserva la majestuosa iglesia de Santa María la Real, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1944, que según la leyenda fue erigida a finales del siglo XIII por expreso deseo del rey Sancho IV de Castilla, que durante una jornada de cetrería encontró una pequeña imagen de la Virgen entre una hiniesta o retama, hecho que fue interpretado como un mensaje milagroso que dio lugar a la construcción del templo en el lugar de la aparición, en torno al cual se fue configurando el caserío1. La devoción a la pequeña talla románica de la Virgen de la Hiniesta, de finales del siglo XII, continúa teniendo vigencia en nuestros días, siendo objeto de una concurrida romería cada lunes de Pentecostés.

Traspasado el gran pórtico de la iglesia, levantado en tiempos de los Reyes Católicos, y tras admirar la monumental portada gótica presidida por Cristo en Majestad, que aún presenta restos de su policromía original, se accede a la única nave del templo, en cuyo interior se conservan restos de lo que fue su esplendoroso pasado, entre ellos un notable conjunto de esculturas góticas de piedra policromada y un conjunto de pinturas murales —descubiertas recientemente tras el retablo mayor barroco— que se adscriben a la corriente gótica francesa.

Portada de la iglesia de Santa María la Real, hacia 1307, La Hiniesta
Entre este patrimonio, hoy fijamos nuestra atención en el sugerente grupo de la Anunciación, formado por las figuras aisladas de la Virgen y el arcángel San Gabriel, labradas por un desconocido maestro a principios del XIV2. Tras permanecer durante años relegadas a la oscuridad de un trastero, actualmente aparecen colocadas sobre modernos pedestales graníticos situados junto al muro norte de la nave o lado del evangelio, presentando mutilaciones en las manos de las dos figuras y en la del arcángel la desaparición de las alas, lo que no dificulta apreciar la gracilidad formal de su planteamiento gótico para moverse en el espacio.

Se desconoce su primitiva ubicación en la iglesia, dadas las características de su única nave, aunque bien podrían haber estado colocadas en la embocadura de la capilla mayor, que sufrió importantes modificaciones en época barroca, con una disposición similar a la que presenta el grupo del mismo tema en la iglesia de Santa María del Azogue de Benavente.

DESCRIPCIÓN DE LAS ESCULTURAS

El arcángel Gabriel, con el cuerpo ligeramente arqueado y la rodilla derecha adelantada, contrapone su movimiento a la serenidad de la Virgen, vistiendo una túnica y un manto que llega a los pies. Inclina suavemente la cabeza, con una abultada cabellera de formas acaracoladas, mientras los brazos se disponen a diferentes alturas, seguramente para sujetar una filactería vertical, como ocurre en el modelo de la Colegiata de Toro, o bien señalando con el dedo índice de la mano derecha el origen de su mensaje, como lo hace el modelo de Benavente.

La Virgen responde al modelo difundido por Castilla, con extensiones en Galicia y Portugal y algunas zonas limítrofes —Tarazona, Laguardia, etc.—, caracterizado por una gestualidad serena y la mano reposando sobre el vientre, aludiendo al preciso momento del misterio de la Encarnación, siendo difícil profundizar en las razones teológicas que llevaron a los escultores a representar a María en avanzado estado de gestación en el preciso momento de la visita del arcángel.
La Virgen de la Anunciación de La Hiniesta presenta una indumentaria común en estas representaciones, con una túnica ajustada que se ciñe a la cintura mediante un cinturón y deja asomar un zapato, un manto que se desliza desde el hombro y se cruza bajo el vientre formando abundantes pliegues en "V", y una toca que cubre su cabeza y se ajusta "a la hebrea", ceñida por una diadema, adoptando un gesto ensimismado con la mirada perdida.

UNA PECULIAR ICONOGRAFÍA MEDIEVAL

Aunque el tema de la Anunciación ha sido representado prolíficamente durante todas las épocas, como fundamento de la naturaleza humana de Cristo, el grupo de La Hiniesta se engloba dentro de un subgénero cuya peculiaridad principal es presentar a la Virgen embarazada, un tipo de representación que fue habitual durante la Baja Edad Media y que puede considerarse como una particularidad escultórica de la península ibérica3, siendo un gesto fundamental que define este tipo de Anunciaciones la colocación de una de sus manos sobre el vientre, la derecha en los modelos castellanos.

Tan peculiar modelo virginal apareció a finales del siglo XIII, como se aprecia en la Virgen de la Esperanza de la catedral de León, ya conocida en 1288, que, aunque se conserva sola, supuestamente estaría acompañada del arcángel. La tipología alcanzaría en el siglo XIV su mayor apogeo, siendo extenso el catálogo que siguió esta iconografía, que debió estar vinculada a la liturgia de la Expectatio Partus —cuya paternidad es atribuida a San Ildefonso—, y por lo tanto con las modalidades marianas de la Virgen de la Expectación, de la Esperanza o de la O, siempre, según advirtió Trens4, teniendo como origen la recreación de la Virgen Apocalíptica.
A pesar de que en la mayoría de los casos las obras aparecen descontextualizadas, se han llegado a contabilizar veintiocho ejemplos en España y algunos en Portugal, siempre como figuras aisladas que forman un armonioso conjunto que enfatiza el misterio de la Encarnación durante la Salutación Angélica. Los grupos diseminados por León y Zamora se comenzaron a inventariar a principios del siglo XX por Manuel Gómez Moreno, siendo el estadounidense Frederick B. Deknatel quien matizó que toda la serie de grupos podrían derivar del modelo leonés de la Virgen de la Esperanza, la más antigua de esta variante. Por su parte, el alemán Gregor Martin Lechner estudió otras variantes localizadas en Galicia y Portugal.
En tiempos recientes ha sido Rocío Sánchez Ameijeiras quien, indagando sobre el origen de este tipo de imágenes en Castilla y León, las ha relacionado con una posible utilización política por parte de la reina María de Molina y su entorno, así como con la intención de catequizar a las comunidades judías5.

Otras notas características están referidas al atrezo y la indumentaria. A pesar de que el arcángel Gabriel porte una filactería, esto no es exclusivo de este tipo de representaciones con la Virgen en estado de gestación, sino un rasgo habitual en ellas, que en los casos castellanos sostiene con las dos manos con una posición de verticalidad. Su indumentaria varía desde el aspecto clásico de túnica y manto de esta Anunciación de La Hiniesta, al uso de ropas litúrgicas, como ocurre en la colegiata de Toro, donde el arcángel viste alba y casulla, siendo común mostrar los pies descalzos.
En el caso de la Virgen, la base de su indumentaria la constituyen la túnica ceñida con un cíngulo y el manto, que se cruza bajo el vientre de manera sistemática, quedando recogido en el brazo derecho en los ejemplos de la variedad castellana. Cubre su cabeza con un velo cruzado como el que presentan los modelos de la Virgen de la Esperanza de la catedral  de León y los grupos de la Anunciación de la colegiata de San Isidoro de León y este de la Hiniesta, ajustado a la cabeza mediante una corona o diadema ornamentada con pedrería. A diferencia del arcángel, la Virgen está calzada, siendo también visibles sus zapatos en la mayoría de los conjuntos gallegos y portugueses.

EN TORNO A LA AUTORÍA

Es conocido que durante los últimos años del siglo XIII y comienzos del XIV, un grupo de escultores pertenecientes a los talleres catedralicios de León, o formados en ellos y su entorno, dirigieron sus pasos hacia la cercana ciudad de Zamora. Allí, durante el primer cuarto de la centuria, desplegarían su arte en varios de los principales templos de la diócesis, como la catedral de San Salvador, la iglesia de Santa María de La Hiniesta, la colegiata de Toro…, legándonos un conjunto escultórico sobresaliente.
Recientemente, Sergio Pérez Martín y Rubén Fernández Mateos han publicado un estudio en el que engloban un conjunto de esculturas de estilo más o menos homogéneo, estereotipado e inmutable, aunque lleno de novedades y originalidad, en la obra del que fuera artífice de la imagen de Nuestra Señora de la Majestad de la catedral zamorana, conocida popularmente como Virgen de la Calva6, una obra maestra que sería el primer trabajo de este taller en la ciudad del Duero. De modo que a la personalidad del "Maestro de la Virgen de la Calva" podrían ser atribuidas todas las imágenes pétreas del entorno zamorano que hasta ahora se adjudicaban a autores anónimos.
Estos trabajos tienen su origen en la catedral de León —la Pulchra leonina—, donde en el último tercio del siglo XIII, durante el mandato del obispo Martín Fernández (1254-1289) y con el apoyo del rey Alfonso X (1252-1284), las jambas, tímpanos, arquivoltas y hornacinas se ornamentaron con esculturas que constituyen la producción más copiosa de la centuria y de la península ibérica, mezclando en ellas la tradición autóctona con las novedades llegadas de Francia.
A pesar de no tener un soporte documental que lo acredite, en tiempos de los obispos de Zamora Pedro II (1286-1302) y Gonzalo Rodríguez Osorio (1302-1311), y especialmente a petición de la reina María de Molina Molina (c. 1264-1321) y de su hijo Fernando IV (1295-1312), en torno a 1300 un grupo no muy numeroso de aquellos escultores activos en León debieron desplazarse a la diócesis de Zamora, donde con un estilo bastante homogéneo legaron lo mejor de la escultura gótica zamorana.
Una de las primeras obras realizadas durante el episcopado de Pedro II fue la Virgen de la Calva que recibe culto en la catedral de Zamora, labrada en piedra en torno a 1300 por un autor que después trabajaría para las poblaciones zamoranas de Bamba (Tierra del Vino) y la Hiniesta (Tierra del Pan), donde en 1307 realizaría el grupo de la Anunciación siendo obispo de Zamora Gonzalo Rodríguez, con una iconografía inspirada en la Virgen de la Esperanza de la catedral de León, de finales del siglo XIII, pero con un estilo completamente diferente.

Virgen de la Esperanza, finales siglo XIII, Catedral de León
No es posible profundizar en la personalidad del Maestro de la Virgen de la Calva o de su taller, del que tan sólo es segura su pertenencia a los talleres catedralicios leoneses, donde habría convivido con escultores locales y otros llegados de Francia, que sin duda influyeron en su formación, ya que todos ellos muestran el mismo planteamiento escultórico. 

Las esculturas realizadas en Zamora presentan estilemas muy definidos en todo tipo de obras, permitiendo rastrear la actividad de este maestro en Zamora, La Hiniesta, Toro y Benavente. En sus obras se aprecia la introducción de novedades originales que evitan la repetición monótona, presentando sus figuras como principales características los ojos almendrados con párpados marcados, las cejas altas y arqueadas y los rostros redondeados con facciones dulces y delicadas, junto al uso de diademas sobre la frente que ciñen cabellos y tocas, cabellos cortos en los personajes masculinos, un esmerado tratamiento de los paños, gusto por el movimiento y un cuidado acabado formal orientado a la búsqueda de naturalismo.

Virgen de la Calva, 1300, Catedral de Zamora
Dentro de su producción, destaca, como ya se ha dicho, la Virgen de la Calva de la catedral de Zamora, imagen pétrea entronizada, sedente y con el Niño en sus brazos, que sigue los modelos realizados en madera aunque su calidad los supera para convertirse en una de las más bellas creaciones de la escultura gótica española de finales del siglo XIII.
La huella de este maestro también se aprecia en Santa María la Real de La Hiniesta, donde el rey Fernando IV continuó en 1307 la labor benéfica de sus padres otorgando un nuevo privilegio desde León, lo que permitió que bajo la dirección de Pero Vázquez se levantara la espléndida portada meridional, conjunto derivado de los talleres catedralicios leoneses, donde trabajaría a sus órdenes el "Maestro de la Virgen de la Calva", al que pertenecen las esculturas descontextualizadas de su interior, como la Virgen con el Niño, que posiblemente estuvo colocada en el parteluz de la entrada, y el maltrecho grupo de la Anunciación, obras que siguen el estilo característico del maestro y hacen indudable su filiación.  
Virgen con el Niño, h. 1307, iglesia Santa María la Real, La Hiniesta (Zamora)
  
Idénticas características, aunque con ligeras variaciones, presenta la Anunciación de la Colegiata de Toro, cuyas imágenes aparecen colocadas en los últimos pilares exentos de la nave central del templo, dispuestas sobre repisas y coronadas por un gran dosel, todo de la misma época. De nuevo el modelo compositivo deriva de la Anunciación leonesa. A pesar de las variantes en los detalles, las figuras presentan el mismo grado de finura y delicadeza, mostrando cierto preciosismo en el tratamiento de los cabellos del ángel y en las grandes alas plegadas en su espalda. El verismo de las figuras queda realzado por la policromía que aplicara Domingo Pérez.

La actividad del "Maestro de la Virgen de la Calva" llegó hasta Benavente, por entonces perteneciente al obispado de Oviedo. Allí realizaba para la iglesia de Santa María del Azogue el grupo pétreo de la Anunciación que fue colocado a los lados de la embocadura de la capilla mayor, a la altura del transepto, sobre peanas poligonales goticistas que están decoradas con molduras y hojas de cardina. La policromía que presenta no es la original, sino de época posterior, habiendo recobrado en la restauración realizada en 2003 la abundancia de tonos dorados.
Detalles de la Virgen con el Niño, h. 1307, La Hiniesta

Tampoco conserva la policromía original la Virgen de la Esperanza de la catedral de León, que está considerada como el primer ejemplar de Virgen en estado de gestación, una escultura pétrea, realizada por un desconocido escultor a finales del siglo XIII, que fue pionera e inspiradora de la serie realizada en tierras zamoranas por el Maestro de la Virgen de la Calva.   






Anunciación, principios s. XIV, Colegiata de Santa María la Mayor, Toro

A modo de adenda

Entre la serie que sigue esta tipología tratada, forzosamente tenemos que hacer una selección de algunas obras conocidas, cuyos modelos aparecen a finales del siglo XIII y se desarrollan en el XIV:

- Virgen de la Esperanza, catedral de León. Según Hannshubert Mahn podría haber formado el grupo con el arcángel Gabriel, conocido como "Ángel de Reims" de la Portada de la Virgen del Dado de la misma catedral. Ya es mencionada en 1288 en el testamento del obispo Martín Fernández, según  el estudio de C. Julia Ara Gil de 1995.
- Anunciación, Colegiata de San Isidoro de León, finales siglo XIII.
- Anunciación, Colegiata de Santa María la Mayor, Toro.
- Anunciación, iglesia de Santa María del Azogue, Benavente.
- Anunciación, iglesia de Santa María la Real, La Hiniesta.
Detalles de la Anunciación de la Colegiata de Toro
- Anunciación, Real Monasterio de Santo Domingo, Caleruega (Burgos), primera mitad del siglo XIV.
- Virgen de la O, iglesia de San Pedro de Balsemao, Lamego (Galicia).
- Anunciación, catedral de Santiago de Compostela.
- Anunciación, catedral de Tarazona (Zaragoza).
- Anunciación, iglesia de Santa María de los Reyes, Laguardia (Álava).
- Anunciación, Hospital de Esgueva, Valladolid (Museo Nacional de Escultura). Único ejemplo conservado perteneciente a una arquitectura civil.

Informe y fotografías: J. M. Travieso.


NOTAS

1 ROMERO LÓPEZ, Francisco: Leyendas y tradiciones zamoranas. Ed. preparada por J. A. Rivera, Zamora, 2010, pp. 43-49.

Anunciación, principios s. XIV, iglesia de Sta. María del Azogue, Benavente
2 ARA GIL, Clementina Julia: Arcángel San Gabriel y María Anunciada. En Remembranza, catálogo de la exposición Las Edades del Hombre, Zamora, 2001, p. 561.

3 IBÁÑEZ PALOMO, Tomás: La Anunciación del Monasterio de Caleruega (Burgos): contextualización en la Baja Edad Media peninsular. Anales de Historia del Arte, vol. 25, Universidad Complutense, Madrid, 2015, p. 21.

4 TRENS, Manuel: María: iconografía de la Virgen en el arte español. Plus Ultra, Madrid, 1947, p. 75.

5 SÁNCHEZ AMEIJEIRAS, Rocío: Cultura visual en tiempos de María de Molina: poder, devoción y doctrina. En: SEVILLANO SAN JOSÉ, María Carmen (coord.): El conocimiento del pasado: una herramienta para la igualdad, Plaza Universitaria, Salamanca, 2005, p. 316.

6 PÉREZ MARTÍN, Sergio y FERNÁNDEZ MATEOS, Rubén: El Maestro de la Virgen de la Calva: un escultor / taller al servicio de la monarquía castellanoleonesa y del alto clero de Zamora. Studia Zamorensia, vol. XIV, Centro de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, Zamora, 2015, pp. 79-107.

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