10 de junio de 2016

Theatrum: SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, la plenitud del barroco napolitano












SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA
Aniello Perrone (Nápoles, 1633-1696)
1683-1687
Madera policromada y postizos
Museo Nacional de Escultura, Valladolid
Procedente del convento de la Purísima (Agustinas Recoletas) de Monterrey, Salamanca
Escultura barroca. Escuela napolitana














Durante el nada desdeñable periodo de 1504 a 1707, es decir, durante más de doscientos años, el reino de Nápoles estuvo convertido en un virreinato dependiente de la corona española. Por este motivo es fácil comprender los estrechos lazos que en lo político y lo económico se establecieron entre ambos territorios. En este proceso histórico es conveniente remarcar que, a partir del reinado de Felipe II, la mayoría de los virreyes fueron elegidos y nombrados entre los nobles castellanos, lo mismo que los virreyes y gobernadores de los estados italianos bajo soberanía española, existiendo en muchos casos lazos familiares entre ellos.

Estas estrechas relaciones también afectaron al mundo del arte, de modo que entre virreyes y nobles fue notable el número de obras de pintura, escultura y mobiliario que fueron adquiridas en el ámbito napolitano para ser destinadas a sus palacios en España o ser donadas a fundaciones religiosas españolas, alcanzando la demanda incluso a la presencia personal de artistas italianos, algunos de los cuales se desplazaron e instalaron sus obradores en suelo hispano. Tanto las obras importadas de Nápoles, como la llegada de algunos artistas, llegarían a ejercer una gran influencia sobre los pintores y escultores españoles, de modo que, durante mucho tiempo, ha sido muy difícil identificar a los artífices de muchas obras cuando no existía un respaldo documental, afectando sobre todo a la escultura de la segunda mitad del siglo XVII y del siglo XVIII.

Lentamente surgen estudios que contribuyen a aclarar este problema, aunque sigan existiendo muchas lagunas al respecto, siendo un caso muy elocuente el de esta magnífica escultura barroca de Santa Catalina de Alejandría, que, considerada obra de la escuela madrileña del siglo XVIII hasta tiempo reciente, ha sido catalogada y atribuida por Roberto Alonso Moral al círculo del escultor napolitano Aniello Perrone1, que la habría realizado entre 1683 y 1687.

EL ESCULTOR ANIELLO PERRONE  

Intentar acercarse a la personalidad artística de Aniello Perrone es tarea complicada, puesto que de su biografía se conocen muy pocos datos y en gran parte provienen de los escritos del historiador y pintor italiano Bernardo de Domicini (1683-1759), que, considerado como el Vasari napolitano2, publicó en 1742 Vite dei Pittori, Scultori, ed Architetti Napolitani, donde figuran breves biografías de artistas de la escuela napolitana en las que se han constatado numerosos errores.

Aniello Perrone nació en Nápoles en 1633 y era hermano gemelo de Michele Perrone. Ambos realizaron su formación como alumnos del escultor napolitano Pietro Ceraso, aunque en su futura actividad artística Aniello llegaría a alcanzar mayor notoriedad que Michele. Convertido en escultor, entallador, modelador y belenista, Aniello Perrone comenzó su actividad en Nápoles, aunque no pudo sustraerse a viajar a Roma para conocer los modelos de la antigüedad y sobre todo para estudiar a fondo las esculturas de Bernini, cuya obra comenzó a ser muy apreciada en Nápoles desde mediados del siglo XVII, en gran parte por la influencia del gran maestro extendida en tierras sureñas por algunos de sus discípulos.

Retornado a Nápoles, Aniello mantuvo un activo taller en el que elaboraba apreciadas esculturas, de esmerada ejecución, en las que junto a las influencias de los escultores locales mostraba un sustrato berniniano, siendo sus obras reclamadas en la corte virreinal y también desde España. Se tiene constancia de que en 1659 recibió el encargo del virrey Gaspar de Bracamonte Guzmán, conde de Peñaranda, de realizar un Belén de 112 figuras destinado a García de Avellaneda y Haro, conde de Castrillo, su predecesor en el Virreinato, así como un Crucificado. Incluso, según Dominici, el conde de Monterrey (Juan Domingo de Haro) llegó a solicitar a Aniello Perrone que se trasladase a España para trabajar a su servicio, hecho que no se produjo.

En el taller de Aniello se formaron y fueron colaboradores escultores de la talla de Domenico de Simone, Vicenzo Ardia, Gaetano y Pietro Patalano y Nicolás Salzillo, a pesar de lo cual su obra personal identificada es todavía escasa, destacando el Calvario de la iglesia de Santa Maria de Montesanto y la Inmaculada de la iglesia de Santa Maria della Concezione, ambas en Nápoles. También trabajaría en una escenografía efímera, realizada en 1691, para festejar la canonización de San Pascual Bailón en la iglesia napolitana de Santa Lucia al Monte.

Aniello Perrone mantuvo su taller activo en Nápoles hasta su fallecimiento en 1687, momento en que tan prestigioso obrador pasó a ser dirigido por su discípulo Nicolás Salzillo, que había ingresado en el mismo con 18 años. En 1700 este escultor emprendería su viaje a España para recalar definitivamente en Murcia, donde continuaría su legado su hijo Francisco Salzillo.

A las obras de Aniello Perrone enviadas a España3, como buen conocedor de las preferencias devocionales hispanas, seguirían otras de los escultores napolitanos de la siguiente generación, como Nicola Fumo y Giacomo Colombo.

SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA           

Esta obra de Aniello Perrone, excelente testimonio de los gustos formales del barroco napolitano de finales del siglo XVII, procede del convento de la Purísima (Agustinas Recoletas) de Salamanca, fundado en 1636 por el mecenas Manuel de Zúñiga y Fonseca, Conde de Monterrey, frente a su palacio. En aquella clausura permaneció desde su llegada a España hasta 1938, año en que fue vendida a un particular junto a una imagen de San Miguel, también napolitana, que actualmente se conserva en el County Museum de Los Ángeles. 
Las dos esculturas habían sido una donación de Juan Domingo de Haro y Guzmán, segundo hijo de Luis Méndez de Haro, valido de Felipe IV, y conde consorte de Monterrey por haber contraído matrimonio con la sobrina del fundador. Benefactor del convento, amante del arte y gran coleccionista (según informa Palomino), en 1686 recibió de su hermano Gaspar de Haro y Guzmán, VII marqués del Carpio y virrey de Nápoles entre 1683 y 1687, un lote de obras artísticas napolitanas entre las que se pudo encontrar esta imagen de Santa Catalina.

En la representación de esta santa del siglo IV, virgen y mártir, aparece glorificada siguiendo una disposición que recuerda las imágenes de la Asunción, dispuesta frontalmente sobre una base de nubes plateadas entre las que se entremezclan agitadas cabezas y figuras de querubines. Su figura es fácilmente identificable por presentarse con sus tradicionales atributos, aquellos característicos e inconfundibles basados en la narración difundida en el siglo XIII por Santiago de la Vorágine en la Leyenda Dorada. A sus pies son visibles a un lado un fragmento de la rueda dentada de su martirio, su atributo más frecuente, y al otro la cabeza coronada del emperador que fuera su perseguidor y verdugo, otro atributo habitual.

Santa Catalina es presentada como una princesa, con una túnica ceñida a la cintura por un cíngulo y un chal que se agita al viento, así como un manto de doncella romana de gran amplitud que cae por la espalda y al frente rodea al cuerpo produciendo caprichosos y ondulantes pliegues, siguiendo un artificio de curva y contracurva propio del barroco pleno.

Ercole Ferrata. Martirio de Santa Inés en la hoguera, 1660
Iglesia de Sant'Agnese in Agone, Roma
La composición responde al exacerbado afán del barroco avanzado por representar las figuras en movimiento, cuyos precedentes se encuentran en la escultura romana del Seicento, especialmente en las representaciones de glorificaciones y martirios, llegando a establecer, por la decisiva influencia de la obra de Bernini, una novedosa relación de las esculturas con el espacio circundante a través de movimientos muy abiertos en los que las figuras gesticulan con los brazos y algunos elementos desplegados en todas las direcciones. Roberto Alonso4 apunta como precedente de esta escultura, con buen criterio, la imagen del Martirio de Santa Inés en la hoguera que realizara en 1660 el escultor Ercole Ferrata para la iglesia romana de Sant'Agnese in Agone, donde la santa, acusando claras influencias berninianas, aparece entre llamas con una disposición similar de la cabeza y los brazos, además de muchas concomitancias en la vestimenta.

Como es habitual, el centro emocional se encuentra en la cabeza. El rostro, convenientemente idealizado, muestra la mirada dirigida a lo alto, reforzando su carácter ascensional, y esboza una sonrisa de felicidad, poco frecuente en el arte sacro, a través de la boca entreabierta y la dentadura visible, reforzando su aspecto realista la aplicación de ojos postizos de cristal. Sus cabellos están minuciosamente tallados formando grandes rizos que se recogen en la parte posterior para dejar deslizar sobre los hombros una larga melena. Es posible que sobre ellos dispusiera, en forma de postizo, de la tradicional corona que la presenta como princesa, aunque este elemento no se ha conservado.

En su dinamismo ascensional, la santa levanta los brazos y los separa del cuerpo estableciendo un contrapunto al colocar una de las palmas de las manos hacia arriba y la otra hacia abajo, un recurso con connotaciones místicas que la confiere un papel de intercesora entre el cielo y la tierra. El tratamiento envolvente de los paños, agitados por una brisa mística y llenos de pliegues menudos con aristas muy pronunciadas responde a los códigos que caracterizan la obra de Aniello y Michele Perrone y que fueron repetidos por sus discípulos, como se aprecia en las obras de Vicenzo Ardia y Pietro Patalano. En este caso es sorprendente el virtuosismo conseguido en la estola y el manto, con partes talladas hasta el límite en una finísima lámina de madera, del mismo modo que lo hiciera en España el granadino Pedro de Mena.

La base, compuesta por figuras de dinámicos querubines entrecruzados responde a un convencionalismo adoptado en el Barroco en las representaciones marianas de la Ascensión o la Inmaculada, con las rollizas figuras infantiles cargadas de sentimentalismo y formando una maraña de cuerpos, cabezas y brazos, un esquema que pervivirá en la obra de Nicola Fumo, como en la figura de la Asunción que se conserva en Lecce. La escultura se apoya sobre una peana dorada decorada con volutas angulares y soportes en forma de hojas de acanto.

Se completa con una esmerada policromía que caracteriza el gusto napolitano, destacando el contraste entre las superficies plateadas de las nubes y los bellos motivos florales de los estofados, aplicados a punta de pincel, con esgrafiados que permiten aflorar el oro en la túnica verde en forma de medallones, así como minuciosos trabajos en la orla del manto y en los grandes motivos vegetales que lo cubren en su totalidad, pues incluye la parte posterior de la escultura, un trabajo generalmente reservado para las obras procesionales.   

Nicola Fumo. Ascensión. Lecce
Informe: J. M. Travieso.



NOTAS

1 ALONSO MORAL, Roberto: Santa Catalina de Alejandría. En: BOLAÑOS ATIENZA, María. Catálogo de la exposición "El Museo crece: Últimas adquisiciones 2005-2010". Madrid, 2011, pp. 70-73.

2 DE DOMINICI, Bernardo: Vite dei Pittori, Scultori, ed Architetti Napolitani (2 vols.), 1742. Stamperia del Ricciardi, Nápoles; digitalizado por Googlebooks de la copia de la Universidad de Oxford el 1 de febrero de 2007.
Bernardo de' Dominici (1683-1759) fue un historiador del arte italiano y pintor de finales del periodo barroco, activo principalmente en Nápoles, que pintó paisajes, marinas, vedute, y escenas de género. Dominici, no obstante, es conocido sobre todo como el Vasari napolitano, después de publicar en 1742 una colección de tres volúmenes, amplia, aunque con defectos, con breves biografías de artistas napolitanos.

3 CESARI, Paolo: Aniello Perrone. AbacuSistemArte, 2006.

4 ALONSO MORAL, Roberto. Ob. cit.




































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