21 de diciembre de 2020

Visita virtual: BELÉN DE JESÚS, el belén en uso más antiguo de España









BELÉN DE JESÚS
Atribuido a Pietro y Giovanni Alemanno
Hacia 1480
Madera policromada
Iglesia de la Anunciación-Hospital de la Sangre, Palma de Mallorca
Escultura gótica, estilo internacional









En el recinto del Hospital de la Sangre de Palma de Mallorca se encuentra la iglesia de la Anunciación, en cuyo interior se conserva el Belén de Jesús, el más antiguo en uso de España y uno de los belenes devocionales más antiguos del mundo. A esta iglesia llegó a consecuencia de la Desamortización, siendo colocado en la primera capilla de la parte izquierda, junto a la entrada, que tiene menor altura que las del resto de la iglesia y que cerrada por una austera reja ofrece el aspecto de una gruta. Cuando esto se escribe en 2020, la capilla permanece cerrada por obras de restauración iniciadas en 2014 y patrocinadas por varios departamentos del Consejo de Mallorca, que afectan tanto a la capilla y su entorno como al Belén, del que se van desvelando nuevos datos sobre su características, pues se desconoce dónde fue realizado, quién lo encargó y las circunstancias de su llegada a Mallorca, como señala Letizia Arbeteta1.

LEYENDA DE LA LLEGADA EN BARCO EN 1536

Como con otras muchas obras de gran devoción popular, la tradición sitúa el origen del Belén de Jesús en una leyenda tradicional que aparece reflejada en una pintura del siglo XVIII que se conserva en la misma iglesia de la Anunciación, fuera de la capilla del belén, y que representa las circunstancias milagrosas en que el belén llegó a la isla.

Fue el historiador y folklorista mallorquín Gabriel Llompart Moragues (1927-2017), quien en su obra El belén cuatrocentista del Hospital Provincial de Palma de Mallorca, recogió el relato legendario sobre la llegada del Belén de Jesús a Palma.
Según este, en 1536 llegaba a la bahía de Palma, en una noche cerrada y en medio de una terrible tempestad, una embarcación procedente de Italia a cuyo mando se encontraba el capitán Domingo Gangome. Entre la carga que transportaba se encontraban siete grupos escultóricos que representaban los misterios de Nuestra Señora. Ante la angustiosa situación, el capitán invocó la ayuda de la Virgen, realizando la promesa de entregar uno de los grupos si recibía una luz de referencia en tierra para poder atracar. Al poco tiempo pudieron divisar un resplandor que provenía de una lámpara permanentemente encendida en el monasterio franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles2, convento franciscano situado extramuros de la ciudad, lo que permitió marcar el rumbo de la nave y atracar en medio del temporal, siendo después auxiliada la tripulación por los frailes.

Para cumplir su promesa, el capitán Gangome dio a elegir al prior su obra preferida, que se decantó por el grupo del Nacimiento de Jesús, tema predilecto entre las comunidades de la orden del santo de Asís3. Sin embargo, según relata el historiador balear Josep María Osma Bosch, el capitán Gangome, arrepentido de su oferta, se negó a entregar el numeroso grupo escultórico, exigiendo que eligiera otro más sencillo o que no entregaría ninguno. Tras incumplir su promesa, cuando el capitán intentó emprender rumbo de nuevo, pese a las favorables condiciones meteorológicas, el mar sereno y con viento suficiente para insuflar las velas, la embarcación permanecía anclada, lo que el capitán interpretó como una señal divina, por lo que accedió a entregar las esculturas, que quedaron recogidas en el monasterio franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles.
En aquel recinto, también conocido como convento de Jesús extramuros, permaneció el grupo escultórico hasta que el monasterio desapareció en 1843 a consecuencia de la Desamortización. En ese momento, gracias a la intervención de los diputados Melcior Bestard de la Torre y Miquel Estades, el belén fue trasladado a la iglesia del Hospital de la Sangre, donde permanece en la capilla que por entonces se acondicionó para su emplazamiento.

COMPOSICIÓN DEL BELÉN DE JESÚS

El Belén de Jesús, que toma su nombre del antiguo convento de procedencia y que está integrado por veinticinco figuras de madera policromada, la paloma del Espíritu Santo y cinco querubines gravitando, se ajusta a una forma de cueva establecida por un arco escarzano con el frente decorado con relieves vegetales. En él se establecen dos espacios superpuestos: uno inferior de 4,40 m de ancho, 1,75 m de alto y 2,2 m de profundidad, que evoca la gruta de la Natividad; otro superior sobre el arco que simula un paisaje montañoso, una distribución después imitada en la isla hasta convertirse en una tradición del belenismo balear.  

En el centro de la cueva se colocan la Virgen y San José arrodillados a los lados del Niño, con la mula y el buey al fondo, mientras a cada lado se sitúan tres ángeles músicos de pie y portando instrumentos de cuerda y de viento, en la izquierda un arpa, un laúd y un órgano de mano, en la derecha una flauta de pico, una flauta doble y un cuerno. Sobrevuelan el espacio cinco rollizos querubines dispuestos simétricamente, destacando el situado en el centro del arco, que porta una filactería con la inscripción "Gloria in excelsis Deo".

Sobre el arco se colocan piedras y formaciones calcáreas que proporcionan un aspecto naturalista. Sobre ellas se alinean, asomando al vacío, siete ovejas y dos carneros que alternan el color blanco y el negro, junto a dos perros negros, con collares de púas, colocados en los extremos. Por encima de ellos se encuentran las figuras de tres pastores que fueron incorporadas entre 1530 y 1540 —se desconoce si son de procedencia italiana o española—, uno en el extremo izquierdo portando un tamboril, otro en el centro con un pequeño barril y el del extremo derecho con una gaita o cornamusa. Al presidir una capilla de la iglesia, ante el conjunto se colocó un altar de un metro de altura y el espacio fue cerrado con una reja.  

Aunque el conjunto mantiene buena parte de la esencia original, la elaboración de las figuras corresponde a distintas épocas, destacando entre ellas las de la Virgen, San José y los seis ángeles músicos, elaborados hacia 1480, mientras que los pastores fueron añadidos cincuenta años después y las figuras barrocas de los querubines, así como el Niño Jesús que sustituye al original desaparecido, son obras del siglo XVIII.  

En los análisis realizados por el Instituto del Patrimonio Cultural de España, se ha constatado que las figuras de la Virgen y San José están realizadas con madera de un mismo tronco, así como que la policromía original tardogótica, con oro de 24 quilates, responde al gusto hispano-flamenco de los siglos XV y XVI, caracterizado por la simulación de brocados. En la restauración también se han detectado en las figuras de los ángeles músicos algunas intervenciones a lo largo del tiempo con materiales poco apropiados, por lo que la restauración en curso intentará devolverles su aspecto original.

LA INCÓGNITA DE SU AUTORÍA

En la búsqueda de su autoría y de su incierto origen, fue el historiador Rudolph Berliner (1886-1967) quien relacionó las figuras principales del Belén de Jesús con el taller de los Alemanno, una familia de origen alemán, como su nombre indica, que estuvieron activos en Nápoles entre 1460 y 1480, siendo los artífices, en el último tercio del siglo XV, de los belenes napolitanos más antiguos que se conocen.

Son remarcables las grandes similitudes que ofrece el belén mallorquín con el que los hermanos Pietro y Giovanni Alemanno realizaran en madera policromada en 1478, a petición de Jaconello Pipe, aromatario del duque de Calabria, para la capilla Recco de la iglesia de San Giovanni a Carbonara de Nápoles, magnífico belén compuesto por casi cuarenta figuras de las que se conservan catorce en el Museo de la Cartuja de San Martino de aquella ciudad. De esta obra cuatrocentista, única en su género, han sobrevivido la Virgen, San José, el asno, el buey, seis ángeles (tres de ellos músicos), dos Reyes Magos, un noble y una sibila, todas ellas siguiendo una personal codificación de la Natividad que ha perdurado a través de los siglos hasta nuestros días, en este caso policromadas por Francesco Fedele, pintor y dorador contratado por el comitente.
No carece de fundamento relacionar la misma autoría para los belenes de la iglesia de la Anunciación de Palma y el de la Cartuja de San Martino de Nápoles, pues son evidentes las similitudes en las figuras de la Virgen y San José en cuanto a la tipología humana de inspiración nórdica, su indumentaria, su disposición corporal y su policromía, hecho que se repite en la figura erguida del asno y la del buey en reposo en ambos casos, así como en las hieráticas figuras de los ángeles, con idénticas túnicas, diademas y tipo de cabellos.

En torno al interrogante sobre su autoría, afirma Letizia Arbeteta que existen indicios de que antaño existieron en Mallorca varios belenes de parecidas características en conventos franciscanos, orden que los habría podido redistribuir por las costas peninsulares más cercanas, como Alicante o Valencia. O bien al contrario, pues el documento más antiguo que testimonia el uso de un belén en España está referido a la renovación de las figuras del misterio en la catedral de Valencia en 1468, siendo en esta misma seo donde en 1502 ya se menciona el hecho de "fer to betlen" (poner el belén).

Teniendo en cuenta que la llegada del Belén de Jesús a Mallorca en 1536 tuvo lugar apenas tres años después de que San Cayetano llegara a Nápoles e impulsara entre las comunidades religiosas la costumbre devocional de instalar un belén por Navidad, hecho que se tradujo en la demanda de figuras, es posible plantear la hipótesis de que Fernando de Aragón, duque de Calabria y virrey de Valencia, encargara un belén napolitano que incluyera prestigiosas y antiguas figuras góticas —según el gusto de la corte castellana— con destino a alguna institución religiosa de la que fuera benefactor. También es posible que la embarcación se dirigiera a Valencia procedente de Nápoles, y que por alguna razón desconocida el grupo escultórico desembarcara en Mallorca sin llegar a su destino, tal como recoge la leyenda.

Abundando en los interrogantes sobre su origen, señala Arbeteta que la disposición de las figuras del Belén de Jesús coincide con la que observó el caballero Jean de Tournay en 1487 en el belén de San Giovanni a Carbonara de Nápoles. Existe la posibilidad de que por influencia del gusto estético napolitano fuera reproducido en Mallorca cincuenta años después, aunque teniendo en cuenta que los virreyes de Nápoles también lo eran de Valencia, también cabe la posibilidad de que el belén mallorquín fuera otro encargo del entorno ducal, pues el parecido entre ambos es notable.

La escenografía del belén, con su disposición como "montaña sagrada", también plantea algunas incógnitas, pues es similar a la forma de gruta que se comenzó a generalizar en Nápoles a comienzos del siglo XVI, siendo el pionero en adoptar esta configuración el belén realizado por Pietro Belverte para la capilla de los Caraffa en la iglesia de San Domenico Maggiore. No obstante, el mallorquín Belén de Jesús sería anterior a los belenes-gruta que aún se conservan en las catedrales de Bari, Matera o Altamura, por lo que el Belén de Jesús, con figuras contemporáneas a las del belén más antiguo entre los conservados en Italia, sería el belén en uso más antiguo del ámbito cristiano. 
El Belén de Jesús de la iglesia de la Anunciación (Hospital de la Sangre) de Palma fue declarado Bien de Interés Cultural en 2006.

LOS BELENES QUE ESTÁN CONSIDERADOS LOS MÁS ANTIGUOS DE EUROPA Y DE ESPAÑA

Belén de Arnolfo di Cambio, 1291, basílica de Santa Maria Maggiore, Roma
Ante todo lo expuesto, hemos de recordar que se considera como la primera escena escultórica del Nacimiento del mundo la que realizara en 1291 el escultor y arquitecto toscano Arnolfo di Cambio (1240-1310), a petición del papa Nicolás IV, para ser colocada en la basílica romana de Santa Maria Maggiore, obra elaborada cerca de setenta años después de la recreación viviente que hiciera Francisco de Asís en la cueva de Greccio en 1223, hecho considerado como la fundación del belenismo.

Nicolás IV, primer pontífice franciscano, siguiendo la senda del fundador de su orden, demostró su interés por la escena de la Natividad con el fin de rendir homenaje a la preciosa reliquia de las astillas del pesebre conservadas en aquella basílica (actualmente en una urna acristalada de plata, diseñada por Giuseppe Valadier y colocada en la cripta bajo el altar mayor), por entonces conocida como Santa María del Pesebre.

Las esculturas de Arnolfo di Cambio poseen la conmovedora belleza de la simplicidad, transmitiendo con ternura al espectador el milagro de Dios hecho niño mediante la combinación de la significación teológica con la belleza artística. El belén se compone de ocho figuras de mármol talladas en bulto redondo: La Virgen con el Niño en su regazo, San José apoyado en un cayado, la mula y el buey ante un pesebre y los tres Reyes Magos, siendo reelaborado el frontal de la figura de la Virgen con el Niño durante el siglo XVI, que aparece como una madonna de acuerdo a los nuevos gustos estéticos del Reenacimiento.
El grupo aparece en nuestros días recolocado en una gran hornacina del Museo de la basílica de Santa Maria Maggiore.





Nuestra Señora de Revilla, finales siglo XIII, Museo del Cerrato, Baltanás (Palencia)  
La escultura de la Virgen de Revilla, originariamente una imagen sedente tallada en el siglo XIII, está considerada como la figura de belén más antigua de España. Procede de la parroquia de San Millán de Baltanás, donde en fecha indeterminada del siglo XV fue adaptada para conformar la escena de la Huída a Egipto, presentando a la Virgen con el Niño a lomos de un burro, la figura de San José a su lado y una palmera cargada de dátiles en un extremo.
El grupo fue robado en 1981 por Erik el Belga, que tras venderlo a un marchante de arte fue a parar a manos de un anticuario francés, donde fue intervenida por la policía española. Sin que apareciesen las figuras de San José, el burro y la base con la palmera, la imagen de la Virgen con el Niño fue recuperada en Barcelona en 1983. Tras ser restaurada como imagen entronizada, por motivos de seguridad ha pasado a ser conservada en el Museo del Cerrato de Baltanás, regresando a su tradicional ermita en la fiesta que en su honor celebra el 8 de septiembre la Cofradía Nuestra Sra. de Revilla y San Gregorio, fundada en 2004.
El grupo de la Huída a Egipto, que se conserva en la ermita de Baltanás, es una réplica realizada por el restaurador burgalés Florentino Lomillo.



Informe y fotografías: J. M. Travieso.




NOTAS

1 Letizia Arbeteta es doctora en Historia del Arte y una de las mayores expertas del país en arte belenista. Autora, entre otros trabajos, del libro "Oro, Incienso y Mirra. Los belenes en España" (Fundación Telefónica, Madrid, 2000).

Iglesia de la Anunciación, Hospital de la Sangre, Palma de Mallorca
2 La ciudad de Los Ángeles, California, recibe su nombre de la misión que fundara el fraile franciscano mallorquín Fray Junípero Serra en recuerdo del convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Palma,  donde fue postulante.

3 San Francisco de Asís fue el pionero en organizar un belén. Ocurrió en la Nochebuena de 1223 en la cueva de Greccio (Italia), donde realizó una representación con seres vivos a la que incorporó una figura del Niño Jesús. Está representación tuvo tanta aceptación que fue la base del belén tradicional, costumbre extendida por franciscanos y clarisas por los conventos de Italia y de muchas poblaciones europeas.  









Compás de la iglesia de la Anunciación, Hospital de la Sangre, Palma
















Pietro y Giovanni Alamano. Belén de San Giovanni a Carbonara, 1478
Museo de la Cartuja de San Martino, Nápoles















Izda: Virgen del Belén de San Giovanni a Carbonara, Nápoles
Dcha: Virgen del Belén de Jesús, Palma de Mallorca 
















Izda: San José, Belén de Jesús, Palma de Mallorca
Dcha: San José, Belén de San Giovanni a Carbonara, Nápoles























EL BELÉN MÁS ANTIGUO DE EUROPA
Arnolfo di Cambio, Belén, 1291
Museo de la Basílica de Santa Maria Maggiore, Roma















FIGURAS DEL BELÉN MÁS ANTIGUO DE ESPAÑA
Grupo de la Huida a Egipto y Virgen con el Niño restaurada, finales s. XIII
Ermita de la Virgen de Revilla / Museo del Cerrato, Baltanás (Palencia)
Foto David Calleja














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