12 de noviembre de 2012

Exposición: ÍBEROS, del 13 de noviembre al 15 de diciembre 2012

ÍBEROS
NUESTRA CIVILIZACIÓN ANTES DE ROMA

Carpa instalada en el Paseo del Campo Grande de Valladolid
Ayuntamiento de Valladolid y Obra Social de La Caixa.

     A partir del siglo VI a. C. diferentes tribus habitaron la costa mediterránea y la zona meridional de la Península Ibérica, desde Andalucía hasta el sudeste de Francia. Compartieron una misma cultura y desarrollaron un arte propio. Todas juntas dominaron y gobernaron el mismo territorio y establecieron ciudades y poblados donde comerciaban con griegos y fenicios. La exposición "Íberos. Nuestra civilización antes de Roma" presenta los rasgos fundamentales de la denominada cultura ibérica: la cultura que aglutinó a ese grupo de pueblos, su formación, su arte, su organización política y social, su vida cotidiana y sus creencias.



HORARIO DE VISITAS
De lunes a viernes: de 12:30 a 14 y de 17 a 21 h.
Sábados, domingos y festivos: de 11:00 a 14 y de 17 a 21 h.

Visitas guiadas
De lunes a viernes: a las 18 h.
Sábados, domingos y festivos: a las 12 y a las 18 h.

Visita de grupos, previa cita
De lunes a viernes: de 9:30 a 13:30 y de 15 a 17 h.

Teléfono de reservas: 902 906 666

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9 de noviembre de 2012

Historias de Valladolid: MAGDALENA DE SAN JERÓNIMO, un estandarte para las reliquias y galeras para redimir a las "mujeres enamoradas"


     El peculiar personaje de doña Beatriz de Zamudio, que sin profesar de monja adoptó el nombre de Magdalena de San Jerónimo, adquirió un especial protagonismo en Valladolid durante el quinquenio 1601-1606, cuando, debido a la influencia ejercida por el Duque de Lerma, la ciudad se hallaba convertida en la capital de la monarquía de Felipe III.

     Ya nos hemos referido en otras ocasiones a lo que este hecho supuso para la ciudad, especialmente la avalancha de nuevos vecinos de toda índole y condición que, en tan sólo dos años, provocaron un aumento demográfico que superaba los 70.000 habitantes. La llegada de la familia real, de los miembros de los Consejos, de nobles acompañados de sus criados, de funcionarios y embajadores con sus séquitos, tuvo su correlación en el asentamiento de nuevas órdenes religiosas, comerciantes, artesanos, escritores y artistas plásticos, todos intentando medrar al amparo de la Corte.
     Ello dio lugar a una actividad febril en todos los órdenes: constructivo, comercial, religioso, creativo y festivo. A ello no era ajena la competencia de la propia ciudad con el Duque de Lerma en el deseo de entretener al abúlico rey, unos con la intención de perpetuar la capitalidad junto al Pisuerga y el otro para mantener el favor real e intervenir en su nombre en los asuntos de estado, como lo venía haciendo habitualmente.

     Tal como lo reflejara con acierto Tomé Pineiro da Veiga en su Fastiginia, en aquellos años eran constantes los banquetes, las justas de cañas, las corridas de toros, las representaciones teatrales, las mascaradas, los desfiles, los bailes y las exhibiciones en el Pisuerga (ver artículo dedicado a Jerónimo de Ayanz), que se alternaban con procesiones, autos sacramentales, rogativas y fiestas religiosas, como las de la Cruz y el Corpus Christi. Para tales eventos se multiplicaron los escenarios: el Palacio Real, el Palacio de la Ribera, la Plaza Mayor, la Plaza de San Diego (Brígidas), el Campo Grande, etc.

LAS MUJERES ENAMORADAS

     Pero, paralelamente a estas actividades, también proliferaron por los bajos fondos de la ciudad los pícaros, los ladrones y otra gente de mal vivir, entre ellos las prostitutas, que acudieron como moscas a la miel, de modo que junto a la "Casa de Mancebía", controlada por el Ayuntamiento en terrenos próximos al Hospital de la Resurrección (actual Casa Mantilla), donde ejercían las llamadas "mujeres enamoradas", comenzaron a aparecer las "cantoneras", aquellas que ofrecían sus servicios en los cantones o esquinas, junto a otras diseminadas por las puertas de la ciudad y por la Ronda de San Antón (actual calle José María Lacort), una actividad considerada perjudicial para la seguridad y la salud pública.

     Fueron precisamente las "mujeres enamoradas" el blanco de la madre Magdalena de San Jerónimo, que por aquellos años se dedicó en cuerpo y alma a intentar redimir a las mujeres de vida fácil, a reconducirlas como "arrepentidas", a que fueran asistidas e incluso procurando que profesaran como monjas en el convento de San Felipe de la Penitencia (actual iglesia de la Paz, en la Plaza de España). Para ello no escatimó tiempo ni recursos en aquella sociedad sacralizada, llevando a cabo una campaña inflexible, no exenta de fanatismo religioso, cuyo carácter inquisitorial afectó a numerosas "mujeres enamoradas", muchas de las cuales acabaron en las recién creadas cárceles de mujeres, una práctica que, inspirada por Magdalena de San Jerónimo, llegaría a implantarse en otras muchas ciudades españolas.

LA MADRE MAGDALENA DE SAN JERÓNIMO

     La madre Magdalena de San Jerónimo, cuya verdadera identidad era doña Beatriz de Zamudio, era una dama virtuosa y opulenta que vivía en Valladolid durante el reinado de Felipe II, donde, obsesionada con las "mujeres de mala vida", realizó la fundación de la Casa Pía de Santa María Magdalena, también conocida como Casa de la Aprobación, dependiente de la parroquia de San Nicolás y situada frente a ella, regida y administrada por la Cofradía de Santa María Magdalena y tutelada por el Duque de Lerma, donde las prostitutas "arrepentidas" eran recogidas y adoctrinadas para recibir el hábito en San Felipe de la Penitencia [1].


     Magdalena de San Jerónimo Inició su actividad como dama de corte, trasladándose a Madrid para ejercer como "dueña de cámara" de la infanta Isabel Clara Eugenia, hija predilecta de Felipe II, a la que en 1598 el rey otorgó como dote los Países Bajos y el ducado de Borgoña en su inminente matrimonio con su primo hermano el archiduque Alberto de Austria, nieto de Carlos V.

     En la toma de posesión de la infanta como Soberana de los Países Bajos, fue acompañada hasta Flandes por Magdalena de San Jerónimo, que consiguió durante esta estancia una autorización especial del papa Clemente VIII para recopilar un importante cargamento de reliquias procedentes de conventos e iglesias de Colonia y Tréveris.

     En 1604 Magdalena de San Jerónimo regresaba con su colección de reliquias desde Flandes a Valladolid, por entonces convertida en la capital de España. Su máxima preocupación era dotar de estabilidad económica a su fundación, la Casa Pía de la Aprobación, que había incrementado sus gastos, motivo por el que no había podido edificar una iglesia o capilla, ni una casa cómoda como residencia de las religiosas y las arrepentidas recogidas [2].

EL ESTANDARTE DE SAN MAURICIO

     Con la intención de aumentar el prestigio de su fundación vallisoletana y de conseguir donativos de los fieles, del Ayuntamiento y de la Corte para sus fines, Magdalena de San Jerónimo llevó a cabo un plan muy bien calculado: la entrega de los cuerpos completos de San Mauricio, mártir de la Legión Tebana, y San Pascual papa (según Sangrador y Vítores), uno a la ciudad de Valladolid y otro a la Casa Pía de la Aprobación, junto a un buen cúmulo de aquellas reliquias traídas de Flandes.

     Una de las reliquias tan veneradas, la que fuera destinada a una capilla dependiente de San Nicolás, donde realizaba sus cultos la Casa Pía de la Aprobación, fue acondicionada a petición de Magdalena de San Jerónimo en un relicario de plata repujada que estaba encerrado en un arca forrada de damasco y cerrada por tres llaves, acompañado por los relieves de dos santos de su devoción: María Magdalena y San Jerónimo. El otro cuerpo, perteneciente a San Mauricio, que sería entregado a la ciudad, fue depositado en un arca forrada de plata, con guarnición de terciopelo y detalles de bronce dorado, cuyo importe, dos mil reales de plata, fue costeado por el Ayuntamiento de Valladolid. Para recibir tan importante donación sacra, como era habitual por aquellos años, se prepararon grandes festejos a los que asistieron los piadosos reyes Felipe III y Margarita de Austria.

     En la tarde del 22 de septiembre de 1604, día de San Mauricio, tenido por santo patrono de la prestigiosa Orden del Toisón de Oro, salía una solemne procesión de la Catedral presidida por Juan Bautista Acevedo, Inquisidor General y obispo de Valladolid, vestido de pontifical, y detrás el Duque de Lerma, en su calidad de regidor de la ciudad, junto a los Príncipes de Saboya y representantes de los Consejos del Reino y del Ayuntamiento en pleno portando cirios, que se dirigieron hasta la Casa Pía de la Aprobación para recoger las reliquias. Al frente de la comitiva figuraba el estandarte de San Mauricio, de gran tamaño (2,90 x 1,70 m.) y confeccionado expresamente para tal acontecimiento, un guión realizado en damasco de seda de color carmesí, ribeteado de pasamanería dorada y pintado por sus dos caras por un anónimo pintor vallisoletano, en el anverso con la figura de San Mauricio y en el reverso con sus compañeros San Víctor y San Urso martirizados, también santos decapitados de la Legión Tebana, ambas escenas rodeadas de emblemas entre los que figuran los correspondientes a la ciudad de Valladolid, a la Cofradía de Santa María Magdalena, a la reina Margarita de Austria, al papa Clemente VIII y el anagrama de los jesuitas, defensores de la veneración a las reliquias. Este estandarte, sobrecogedor testimonio de toda esta historia, actualmente se conserva en el Museo de Valladolid [3].

      Una vez hecha la entrega, el cortejo, siempre presidido por el Estandarte de San Mauricio, y acompañado por atabales, trompetas y grupos de danzantes llegados de Tudela, Peñaflor de Hornija, Villanubla, Valdestillas, Cabezón de Pisuerga y Laguna de Duero, regresó hasta la Catedral deteniéndose en el Palacio Real, donde aguardaban los reyes Felipe III y Margarita de Austria, que rindieron honores colocando bajo su ventana un altar de tres gradas, cubiertas por paños de ricos brocados, donde reposaban los relicarios del oratorio de la reina. Sobre ellas se depositaron las urnas de los dos santos, al tiempo que interpretaban dos motetes los cantores de la Capilla Real y de la Catedral, haciendo sonar después chirimías y otros instrumentos [4].
     Después de recorrer la procesión todo el centro urbano, se leyeron las poesías de un concurso en alabanza de los "cuerpos santos tebanos" y se quemaron en distintas plazas fuegos artificiales organizados por el Ayuntamiento.

     Dos semanas más tarde de tan sonado y concurrido acontecimiento, Magdalena de San Jerónimo solicitaba al Ayuntamiento que se hiciera cargo de la Casa Pía de la Aprobación, hecho que se consumó el 13 de marzo de 1605, compartiendo el patronato con el prior del convento de San Pablo. Conseguidos sus objetivos, Magdalena de San Jerónimo regresó a Flandes, comenzando a urdir la creación de cárceles correccionales para mujeres "públicas" y delincuentes, las denominadas "galeras para mujeres".
     
LAS GALERAS DE MUJERES
 
     Resulta curioso y paradójico que Magdalena de San Jerónimo, descrita como piadosa y virtuosa por sus contemporáneos, fundadora de la Casa de la Aprobación en Valladolid, movida por su preocupación por las mujeres de su época que habían perdido el temor de Dios, fuese la promotora de la creación de las "galeras para mujeres", casas de castigo así llamadas porque eran equiparables a la pena de remar en galeras en el mar a la que eran condenados los varones delincuentes.

     Con este objetivo escribió “Razón y forma de la Galera y Casa Real, que el rey, nuestro señor, manda hacer en estos reinos, para castigo de las mujeres vagantes, y ladronas, alcahuetas, hechiceras, y otras semejantes”, un pequeño tratado que fue publicado en 1608, tanto en Valladolid como en Salamanca. Esta obra dio el impulso definitivo a la creación de las primeras cárceles para mujeres, pues, al poco tiempo de su publicación, Felipe III ordenaba la construcción de Casas Galera en Valladolid y Madrid. Algo después se extenderían a otras muchas ciudades, como Salamanca, Zaragoza, Barcelona, Valencia y Granada.

     En esta obra, Magdalena de San Jerónimo enumera las que merecían el calificativo de "perdidas", como aquellas que salen por la noche "como bestias fieras de sus cuevas a buscar la caza" haciendo cometer a los hombres gravísimos pecados, o las que vendían jóvenes "concertando el tanto o más cuanto como ovejas para el matadero", incluyendo a las que se dedicaban a pedir limosna cargadas de niños para dar lástima y las "mozas de servicio". Estas últimas eran especial objeto de ira de la madre Magdalena, afirmando que estaban tan llenas de vicios, trabajaban tan mal y ponían tantas condiciones "que más parece que entran para mandar que para servir" [5].

     Para solucionar estos problemas, la madre Magdalena de San Jerónimo sugería dos soluciones que se hicieron efectivas: la creación de colegios de niñas huérfanas, donde fueran educadas con cristiandad y "policía" (extraño término), y la construcción de casas-galeras para recluir a las ya perdidas, lo que demuestra la tremenda dureza para con los débiles en la sociedad del siglo XVII.

     Las Galeras de mujeres promovidas en su publicación debían regirse por un estricto reglamento que recomendaba edificios sin ventanas ni comunicados con otras viviendas, con discretos dormitorios, sala de labor, "pobre despensa", capilla, pozo, pila para lavar y una cárcel secreta, espacio de castigo para las rebeldes incorregibles. Por si fuera poco, la galera debía contar con "todo género de prisiones, cadenas, esposas, grillos, mordazas, cepos y disciplinas de todas hechuras de cordeles y hierros", instrumentos que espantaran a las reclusas sólo con verlos.
     El reglamento también obligaba a las mozas de servicio forasteras que llegasen a la ciudad, con un plazo de seis días, a presentarse en la galera para informar de la búsqueda de casa adonde servir, para evitar ser detenidas sin amo y castigadas por ello. Los alguaciles estaban obligados a detener a todas las mujeres "perdidas" encontradas por la noche en esquinas, cantones, caballerizas y portales y por el día pidiendo limosna en posadas, mesones y huertas, especialmente en tiempo de Cuaresma.

     A las reclusas no sólo les quitaban sus vestidos, les rapaban la cabeza y les alimentaban exclusivamente a pan y agua, sino que les aplicaban con rigor el trato a seguir indicado de la madre Magdalena de San Jerónimo: "si blasfemaren, o juraren, pónganlas una mordaza en la boca; si alguna estuviese furiosa, échenla una cadena; si se quiere alguna salir, échenla algunos grillos, y pónganla de pies o cabeza en el cepo, y así amansarán; y dándoles muy buenas disciplinas delante de las otras, escarmentarán en cabeza ajena y temerán otro tanto. Conviene también que de noche duerman algunas de las inquietas con alguna cadena o en el cepo ..., porque no estarán pensando sino por dónde irse, o cómo podrán aporrear a las oficialas, o mesarse unas a otras y hacerse cuanto mal pudieren".

     Estos términos se endurecían en el caso de las "perdidas" incorregibles: "Cuando alguna de estas mujeres saliere de la galera con mandamiento de la Justicia -expresaba- se le avise con veras que se guarde no volver otra vez a la dicha galera, porque se le dará la pena doblada y será herrada y señalada en la espalda derecha con las armas de la ciudad o villa donde hubiera galera, para que así sea conocida y se sepa haber estado dos veces en ella. Y si alguna fuere tan miserable que venga tercera vez a la galera, el castigo será tresdoblado, con protesta y apercibimiento que si fuere tan incorregible que venga la cuarta vez será ahorcada a la puerta de la misma galera".


     Con esta cruzada contra el pecado la madre Magdalena aspiraba a desterrar el ocio, origen de toda tentación según ella, lograr mozas de servicio honestas y fieles, obligar a las mujeres a bien vivir y redimir a las reclusas en galeras por el camino de la virtud. Y aunque parezca exagerado que todo ello se llevara a cabo con tanto rigor, así ocurrió gracias a la tenacidad de tan inspirada y piadosa dama, cuyas ideas redentoras sufrieron un sinfín de desgraciadas. Ni tan virtuosa pensadora ni los gobernantes encontraron en la pobreza y en las injusticias sociales el motivo de que aquellas mujeres llevaran tan "mala vida", siendo incapaces de deducir que mientras éstas existan, es imposible eliminar, no sólo la prostitución, sino cualquier tipo de delincuencia.
  
Informe: J. M. Travieso


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NOTAS

[1] Así se define en una certificación realizada en 1597, a petición de Magdalena de San Jerónimo, del documento realizado en 1589 por Magdalena de Ulloa. Archivo Histórico Nacional, Clero, Legajo 7.844.
[2] Archivo Municipal de Valladolid, Doc. "Chancillería", Caja 39, Exp. 16, ff. 12r-12v.
[3] El Estandarte de San Mauricio se conserva en el Museo de Valladolid (Palacio de Fabio Nelli) y fue terminado de restaurar el año 2011 por el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León, dependiente de la Junta de Castilla y León y situado en la localidad de Simancas (Valladolid). Está confeccionado en seda natural teñida y tiene forma rectangular, en sentido vertical, compuesto por tres paños cosidos y un dobladillo para alojar una vara horizontal, con un remate en la parte inferior de cinco lóbulos de los que penden borlas. Las pinturas están aplicadas al óleo, sin base de preparación, y se acompaña de ribetes de hilos dorados. 
Más información: Eloísa Wattenberg y Lourdes Amigo, El estandarte de San Mauricio del Museo de Valladolid: Reliquias de Flandes en la Corte de España. 1604, Asociación de Amigos del Museo de Valladolid-Ayuntamiento de Valladolid, Valladolid, 2012, pp. 91-95.
[4] Crónica de Diego de Guzmán, Reyna católica. Vida y muerte de doña Margarita de Austria, reina de España, Madrid, 1617.
[5] Alicia Fiestas Loza. Las cárceles de mujeres, Historia 16, Extra VIII, 1978, pp. 89-99.


Ilustraciones:
1 Estandarte de San Mauricio ante la fachada del Palacio Real de Valladolid, con los retratos de Felipe III, el Duque de Lerma y Margarita de Austria.
2 Procesión de la Virgen de San Lorenzo en Valladolid con la leyenda: "Estando la reina de España Doña Margarita de Austria muy apretada de una grave enfermedad pidió que se llevase a su oratorio a Nuestra Señora de San Lorenzo y luego la dio salud y en hacimiento de gracias la ofreció muchos dones, y con gran solemnidad el rey Don Felipe III la volvió a su casa". Matías Velasco, 1621. Iglesia de San Lorenzo, Valladolid.
3 Escena de época. Detalle de un azulejo del Palacio Pimentel de Valladolid.
4-5-6 Estandarte de San Mauricio, Museo de Valladolid.
7 Relicario con el cráneo de San Mauricio, Catedral de Valladolid (Sobre foto de J. A. Cabrerizo.
8 Edición de la obra de Magdalena de San Jerónimo, Salamanca 1608. Biblioteca Nacional, Madrid.
9 Velázquez. Dibujo de dama, hacia 1618. Biblioteca Nacional, Madrid.
10 Antigua prisión.
11 Localización de la Casa de la Aprobación de Valladolid.
12 Estandarte de San Mauricio expuesto en el Museo de Valladolid después de su restauración.

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7 de noviembre de 2012

Conferencia: COCO CHANEL Y SUS AMIGOS: MISIA Y JOSEP M. SERT, 8 de noviembre 2012




MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA
Calle Cadenas de San Gregorio, Valladolid

EN TORNO A SERT / PARÍS ERA UNA FIESTA

CONFERENCIA:
Coco Chanel y sus amigos: Misia y Josep M. Sert.
Lourdes Cerrillo, Profesora Titular de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid y autora de "Orden, lujo y deleite en el total look Chanel".
Salón de Actos del Palacio Villena.
Jueves 8 de noviembre, 20 horas.
Entrada libre hasta completar aforo.


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Exposición: EL ESTANDARTE DE SAN MAURICIO, hasta el 9 de diciembre 2012


MUSEO DE VALLADOLID
Plaza de Fabio Nelli, Valladolid

     El 22 de septiembre de 1604 tenía lugar en Valladolid un importante acontecimiento que estuvo presidido por los reyes Felipe III y Margarita de Austria, el Duque de Lerma, los Príncipes de Saboya, los Consejos del Reino, el Ayuntamiento en pleno y multitud de ciudadanos curiosos: la entrega a la ciudad de los cuerpos de dos mártires de la Legión Tebana, uno de ellos perteneciente a San Mauricio, patrono de la Orden del Toisón de Oro. La donación había sido hecha, tras haber conseguido las reliquias en Flandes, por la madre Magdalena de San Jerónimo, fundadora en Valladolid de la Casa Pía de la Aprobación, dedicada a recluir y corregir a las mujeres públicas arrepentidas.

     Para la ocasión el Ayuntamiento organizó grandes festejos y para presidir la solemne procesión, acto central de este acontecimiento producido cuando Valladolid era la capital de España, se confeccionó expresamente un estandarte de gran tamaño que presidió todos los actos del traslado de las reliquias: el estandarte de San Mauricio, con la imagen al frente del santo mártir que, según la leyenda, fuera jefe de la célebre legión romana. En el reverso del estandarte también figuran San Urso y San Víctor, dos de sus compañeros que fueron decapitados en Solothurn (Suiza), acompañándose alrededor de emblemas pertenecientes a todos los personajes e instituciones que intervinieron en el suceso.

     El estandarte de San Mauricio se conserva en el Museo de Valladolid, donde ahora se expone después de haber sido sometido a una minuciosa restauración que fue llevada a cabo en 2011 en el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León (Simancas). Junto al recuperado estandarte se ofrecen otras piezas relacionadas con su historia, como relicarios de mártires tebanos, cuyas reliquias en su día pertenecieron a la donación de Magdalena de San Jerónimo y una completa información del contexto histórico en que se produjo el hecho.

     Con motivo de la exposición, el Museo de Valladolid, en colaboración con el Ayuntamiento, ha publicado el trabajo "El Estandarte de San Mauricio, reliquias de Flandes en el Corte de España. 1604", del que son autoras Lourdes Amigo Vázquez y Eloísa Wattenberg García, directora del Museo de Valladolid.

HORARIO DE VISITAS
De martes a sábados, mañanas de 10-14 h./Tardes de 16 a 19 h.
Domingos y festivos, de 10 a 14 h.
Entrada gratuita a la exposición temporal.
Visitas concertadas: Tfno. 983 351389     

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Exposición: SAN JUAN BAUTISTA, DE TIZIANO, Museo del Prado, del 6 de noviembre 2012 al 10 de febrero 2013



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5 de noviembre de 2012

Bordado de musas con hilos de oro: MELODÍA, de José Lezama Lima


MELODÍA

Melodía de la sombra penetra la dureza
de la piel acompañante y ya me pide
un anhelar pasivo que la incline
al borde níveo donde el aire empieza.

Dulce secreto la gaviota o ya se afine
la sombra que extendía la pereza
de la piel, negando que al irse se descuelgue
de la sonrisa en que muere su destreza.

No es melodía ni fuga en la marina
onda rota que recuerda el sueño salpicado
de pluma y pleamar en piel que el aire olvida.

Corvo vidrio en la mano destrenzado.
Frío dardo cayendo más afina
el humo hacia la flauta y olvido deseado.

JOSÉ LEZAMA LIMA

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2 de noviembre de 2012

Presentación de la nueva publicación de Domus Pucelae: CARPETA DE VALLADOLID, 9 de noviembre 2012


     Con motivo de la celebración del VI Aniversario, Domus Pucelae invita a todos sus socios y simpatizantes al siguiente acto:

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "CARPETA DE VALLADOLID"
Autor: Carlos Velasco Plaza.
Día: Viernes 9 de noviembre 2012.
Hora: 20 h.
Lugar: Centro Cívico Vicente Escudero, calle Travesía de la Verbena 1, Valladolid.

     La nueva publicación de Domus Pucelae recoge una copiosa cantidad de dibujos, realizados por Carlos Velasco Plaza, que muestran con gran minuciosidad distintos aspectos de la vida cotidiana en Valladolid durante los años 50 y 60 del siglo XX. La edición incluye un prólogo de Fernando Regueras Grande y comentarios a los dibujos realizados por Jorge Manrique Martínez.

     El acto contará con la intervención de Santiago García Vegas, Presidente de Domus Pucelae, de José Miguel Travieso Alonso, autor de la última publicación y de Carlos Velasco Plaza, Fernando Regueras Grande y Jorge Manrique Martínez, autores de la Carpeta de Valladolid.
     Al finalizar la presentación, serán entregados gratuitamente los ejemplares a todos los socios de Domus Pucelae que asistan al acto.

     Este acto adquiere una importancia especial por los esfuerzos realizados por Domus Pucelae en unos momentos marcados por una crisis económica generalizada, poniendo de manifiesto su importante e incesante labor en la divulgación de la esencia de Valladolid y su cultura.

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1 de noviembre de 2012

Fastiginia: Chocolates Eudosio López, un producto de tiempos de la Torre Eiffel


Estampas y recuerdos de Valladolid

     Recogemos una de las primeras estampas publicitarias que pregonaron un producto vallisoletano: los chocolates de Eudosio López, o dicho de otra manera, los chocolates La Llave, cuyo logotipo era un anagrana formado por las iniciales E y L del nombre y apellido.

     La historia de tan popular marca de chocolate en el ámbito vallisoletano comenzó cuando Pedro López llegó a Valladolid en 1821, donde su espíritu emprendedor le movió a abrir un almacén de vinos y ultramarinos en los soportales de Cebadería. Treinta años después este negocio fue heredado por su sobrino Eudosio López Civera, al que incorporó la fábrica de chocolates La Llave.

     El establecimiento tuvo tanto éxito que se quedó pequeño, de modo que en 1883 fue abierto un nuevo despacho en la calle del Val y en 1890 otro en la calle de Santiago, donde, junto a los productos de ultramarinos y el chocolate fabricado allí mismo con cacao traído de Sudamérica, se continuaron vendiendo vinos españoles y otros importados, especialmente champán y vinos de Borgoña y de Burdeos, en el elegante y céntrico establecimiento que muestra la segunda fotografía.

     El negocio del chocolate conoció un auge mayor a partir de 1891, trasladándose la fábrica desde el centro hasta el Paseo del Arco de Ladrillo, consiguiendo, como representante de Valladolid, dos medallas de plata en la Exposición Universal de París de 1900, un año después de la erección de la famosa Torre Eiffel. Haciendo gala de los premios a su calidad la marca se anunciaba en el Arco de Ladrillo de la forma que muestra la fotografía, con un jinete militar ante el anuncio. Nuevos reconocimientos llegarían en 1905,1906 y 1909, siendo tanto su prestigio que comenzaron a aparecer falsificaciones en el mercado.

     La producción de chocolate continuó con Eudosio López Doncel, que entre 1936 y 1939 sufrió las consecuencias de la Guerra Civil y los años de escasez y racionamiento que la siguieron. Fue entonces cuando se comercializó el llamado chocolate Familiar nº 5, que por la escasez en la llegada de azúcar incorporaba mayor cantidad de harina, dando lugar a un inconfundible chocolate a la taza que conocieron varias generaciones. En los años del desarrollo aparecerían modalidades de mayor calidad, como el chocolate con leche y con avellanas, dedicándose, entre 1954 y 1992, prácticamente a la exclusiva producción de este popular producto. A 1954 pertenece la placa publicitaria metálica que aparece en la tercera fotografía, estampada en los talleres Andreis de Badalona.

     Es conveniente recordar que el chocolate Eudosio López fue el primero en España en regalar en el envoltorio de sus tabletas cromos de carácter pedagógico que eran coleccionados por los niños, con álbumes dedicados a la Historia de España, a monumentos de Europa y a animales de la naturaleza bajo el título de "Lucha por la vida".

     El negocio pervive en nuestros días, después de que fuera heredado en 1975 por Luis López Mazariegos, aunque por motivos de normativa sanitaria la fábrica se trasladó a Toro (Zamora), manteniendo sus oficinas y el negocio de distribución de vinos junto al Arco del Ladrillo, donde en lo alto del edificio aún es apreciable el logotipo del chocolate La Llave. Gran parte de la antigua maquinaria usada en la transformación del cacao fue cedida a un museo de chocolate del Reino Unido.

     En 1992 la empresa se constituyó como Eudosio López S.L., contribuyendo a potenciar los vinos con la nueva denominación de origen Ribera del Duero, junto a otros de la tierra, como los vinos de Cigales, Rueda, Tierra de Medina, Toro y el Bierzo, sin que falten las variedades de la Rioja, Ribeiro y Rías Baixas.





Colecciones de cromos de Chocolates Eudosio López.











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31 de octubre de 2012

Exposición: CARMELITAS, del 12 de noviembre al 30 de diciembre 2012


MUSEO DE SAN FRANCISCO
Medina de Rioseco, Valladolid

     El Museo de San Francisco de Medina de Rioseco acoge hasta finales de año la exposición "Carmelitas". La celebración del Quinto Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, que se celebrará en 2015, es el motivo para que libros, documentos, esculturas, pinturas o piezas de orfebrería, en su mayoría provenientes de la colección del Convento de Madres Carmelitas de Medina de Rioseco, depositada en el Museo de San Francisco, se expongan al público por primera vez para acercar al visitante a la historia de la centenaria Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo y a su relación con Medina de Rioseco, donde se fundaron dos conventos de la orden.

     Los ermitaños inspirados por el profeta Elías que se retiraron a vivir en el Monte Carmelo, la presencia carmelitana en Rioseco, la importancia para la orden de devociones de la Sagrada Familia, la Virgen del Carmen o San José, la figura de Santa Teresa de Jesús o las cofradías que en Rioseco tienen relación con la Orden Carmelita, son algunos de los contenidos de la muestra.

     El Ayuntamiento de Medina de Rioseco y el Museo de San Francisco, en colaboración con la Diputación de Valladolid, la Asociación de Empresarios y Profesionales de Medina de Rioseco, las parroquias de Santa María y Santiago y la Asociación para la Restauración y Conservación de los Templos colaboran en una muestra que servirá como promoción del Museo de San Francisco y de los recursos turísticos de Medina de Rioseco.

VISITAS GUIADAS
De martes a domingos, a las 13 y 17 h.
Visitas habituales al Museo de San Francisco a las 11, 12, 16 y 19 h.
Precio 1 €.

LA OLLA CARMELITA
Los sabores de la gastronomía de siempre
     Paralelamente a la exposición, los restaurantes riosecanos Castilla, Casa Manolo, Vittoria Colonna, Santamaría, Pasos, Los Arcos, La Rúa, La Vía, India Chica y Sequillo ofrecerán "La Olla Carmelita", con un económico menú de entre 10 y 15 euros con los sabores de la gastronomía tradicional, en los que no faltarán alubias, callos, cocido, cordero, carrilleras, lentejas, bacalao o garbanzos en sabrosas combinaciones. A los comensales se les regalará la entrada a la muestra.

RESTAURANTE CASTILLA
Alubias con almejas
Bacalao rebozado al estilo “Castilla”
Leche frita
Pan, vino o agua y café.
Precio Iva incluido 12€
Reservas 983 700 078 y 663 813 754

RESTAURANTE SANTAMARIA
Cocido castellano
Postre casero
Agua, vino de la casa o cerveza y café
Precio Iva incluido 12€
Reservas 983 700 746

MESON LOS ARCOS
Alubias estofadas, con su acompañamiento:
Costillas, carrilleras ibéricas, papada, morcilla y chorizo.
Hojaldre especial de la casa
Pan, vino o agua y café de puchero.
Precio Iva incluido 15€
Reservas 983 720 043

RESTAURANTE H. VITTORIA COLONNA
Sopas de ajo Vittoria Colonna
Guiso de cordero al estilo castellano
Postre casero del chef
Agua mineral y vino de nuestra casa incluidos.
Precio 15€ Iva incluido
Reservas 983 725 087

RESTAURANTE LA RUA
Entrante de la casa
Guiso de costillas con patatas
Postre Casero
Pan, Vino o agua y café.
Precio Iva incluido 12€
Reservas 983 700 783 y 983 700 519

RESTAURANTE PASOS
Alubias con chorizo
Albóndigas al estilo de la abuela
Postre: Arroz con leche
Pan, Vino o agua.
Precio Iva incluido 15€
Reservas 983 701 002

CASA MANOLO
Pote de garbanzos con callos y chichurro castellano
Postre: Tarta de almendra con vainilla
Pan, Vino o agua
Precio Iva incluido 12€
Reservas 676 289 845 – 653 405 057

INDIA CHICA
Potaje de garbanzos con arroz
Churrasco de ternera
Postre casero
Pan, vino o agua y café.
Precio Iva incluido 10€
Reservas 652 055 121 y 983 700 410

RESTAURANTE-CAFETERÍA SEQUILLO
Estofado de lentejas de la tierra
Guiso de carrilleras de cerdo
Pan, vino o agua y café.
Precio Iva incluido 10€
Reservas 983 720 232

RESTAURANTE LA VÍA
Empedradillo de bacalao “La Vía”
Codillo asado al estilo castellano
Postre casero a elegir
Pan, vino o agua y café.
Precio Iva incluido 12€
Reservas 983 720 199

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30 de octubre de 2012

Exposición: LA CASA DE CERVANTES A TRAVÉS DEL OBJETIVO DE RUTH MATILDA ANDERSON, de1 31 de octubre 2012 al 24 de enero 2013


MUSEO-CASA DE CERVANTES
Calle del Rastro, Valladolid

     El 24 de octubre de 1912, tras ser identificada como el nº 14 de la calle del Rastro de Valladolid, la casa que habitara Cervantes fue adquirida por el Marqués de la Vega Inclán, comisario regio de turismo. Poco después, en nombre del rey Alfonso XIII, Mr. Archer Huntington, amigo del marqués y presidente de la Hispanic Society of America, con sede en Nueva York, adquirió las casas contiguas, correspondientes a los números 12 y 16, con la intención de preservar tan singular edificio y darle un uso cultural, convertirlas en Biblioteca y Museo.
     En ese tiempo Mr. Archer Huntington también se dedicó a recoger tipos y lugares de toda España a través de fotógrafos cualificados, destacando entre ellos Ruth Matilda Anderson, que en la década de 1920 recopiló una importante colección de fotografías por buena parte de la geografía española.

     Para celebrar el centenario de la compra de aquellas casas que fueron vivienda del ilustre escritor se ha organizado esta exposición, que muestra algunas de las sugestivas fotografías realizadas por Ruth Matilda Anderson (1893-1983) en la Casa de Cervantes en 1925, después de ser contratada por la Hispanic Society para realizar este trabajo.


HORARIO DE VISITAS
De martes a sábados, de 9.30-15.00 h.
Domingos y festivos, de 10.00-15.00 h.
Entrada gratuita.

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29 de octubre de 2012

VIAJE: RUTA DE VILLA Y TIERRA, 18 de noviembre 2012



PROGRAMA

     Salida a las 9 horas desde la Plaza de Colón con dirección a Peñaranda de Duero y visita al palacio. Traslado al Monasterio de la Vid para realizar su visita. Al finalizar la misma, salida hacia Maderuelo, lugar histórico y medieval. Comida. Por la tarde salida hacia Ayllón para visitar la villa, finalizando la jornada a últimas horas de la tarde en Campisábalos para visitar la iglesia de San Bartolomé y la capilla de San Galindo, joyas del románico de Guadalajara. Regreso a Valladolid alrededor de las 20,30 horas.


PRECIO SOCIO: 40 €.
PRECIO NO SOCIO: 45 €.

INCLUYE: Viaje en autocar, visitas al Palacio de Peñaranda de Duero, al Monasterio de la Vid, Maderuelo, etc.
Comida en el restaurante El Parral, con los siguientes menús:
Menú A – Sopa Castellana y merluza rebozada, postre, agua y vino y café.
Menú B – Fabes con chorizo, Entrecot con patatas, Postre, pan y vino y café.

REQUISITOS: Grupo mínimo/máximo 40 personas.


INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Por correo en la dirección domuspucelae@gmail.com o llamando al teléfono 608 419228 de 18 a 20,30 h. a partir del día 28 de octubre.


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VIAJE: ANDORRA Y SEO DE URGEL, del 30 de noviembre al 3 de diciembre 2012



PROGRAMA

Viernes 30 de noviembre
     Salida a las 15,30 horas desde la Plaza de Colón con dirección a Andorra. Alojamiento en Hotel Delfos ****, en Escaldes-Caldea.

Sábado 1 de diciembre
     Programa de la Oficina de Turismo, con visitas a iglesias y museos, así como a poblaciones con arquitectura románica y popular. A mediodía llegada al hotel con comida de buffet. Después salida con guía para visitar el Principado. A las 18,30 h. aproximadamente, entrada al Balneario de Caldea. A las 21,30 salida a pie hacia el hotel y cena buffet en Hotel Delfos.

Domingo 2 de diciembre
     Salida a las 10,30 con dirección a Seo de Urgel para visitar la catedral y el museo. Finalizada la visita, salida hacia Valladolid, donde está previsto llegar alrededor de las 10,30 de la noche.

PRECIO SOCIO: 180 €.
PRECIO NO SOCIO: 185 €.


INCLUYE: Viaje en autocar, visitas guiadas por el Principado, seguro, dossier y guía Domus Pucelae. Entrada al balneario de Caldea durante 3 horas el sábado, pensión completa el día 1 y desayuno del día 2.

REQUISITOS: Grupo mínimo/máximo 40 personas.

INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Por correo en la dirección domuspucelae@gmail.com o llamando al teléfono 608 419228 de 18 a 20,30 h. a partir del día 28 de octubre.

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26 de octubre de 2012

Visita virtual: TÍMPANO DE SAINTE FOY DE CONQUES, una amenaza catequética labrada en piedra


EL JUICIO FINAL, TÍMPANO DE LA ABADÍA DE SANTA FE
Autor anónimo
Principios siglo XII
Piedra policromada
Abadía de Sainte Foy, Conques (Francia)
Escultura románica


     Uno de los centros de mayor creatividad escultórica de Europa en el siglo XII se localiza en la ciudad francesa de Conques, donde en el periodo carolingio un escultor desconocido plasmó con maestría y habilidad un fantástico tímpano que con el habitual tema del Juicio Final preside la portada de la iglesia abacial dedicada a santa Fe, una joven nacida en la ciudad de Agen que fue martirizada el año 303, durante el gobierno de Daciano.

     Cuenta la leyenda que sus restos fueron robados de Agen y llevados a Conques en el año 866 por el monje Arosnide para preservarlos de las invasiones normandas, después de permanecer en Agen diez años para no despertar sospechas en la comunidad sobre su interés por las reliquias. Lo cierto es que la abadía de Conques adquirió desde el año 884 mucha fama milagrera y celebridad, atrayendo a multitudes de peregrinos el culto extendido sobre la joven mártir, símbolo galo de la defensa de la fe cristiana.

     Hoy la iglesia abacial que fuera fundada por el abad Dadon, bajo la protección de Carlomagno, es un reclamo turístico tanto por su célebre tímpano esculpido como por el Tesoro que alberga, con destacadas obras de época carolingia.
     La construcción del complejo abacial fue iniciado por el abad Oldoric entre 1041 y 1052, aunque las obras fueron muy lentas por falta de medios, de modo que la nave de la iglesia, en puro estilo románico, no fue levantada hasta principios del siglo XII.

     La iglesia presenta una planta en forma de cruz latina, con la peculiaridad de tener el transepto más largo que la nave para adaptarlo a la pendiente del terreno, dotada en la cabecera de un deambulatorio, propio de los templos de peregrinación, y una serie de capillas radiales, estructura después convertida en modelo para otras iglesias románicas de Auvernia. Sin embargo, lo que desde siempre viene causando admiración es el trabajo escultórico de su portada occidental, especialmente el tímpano cobijado bajo un arco de medio punto que se adelanta a la fachada y cuya fina factura destaca entre el rústico trabajo de la piedra y las dos torres rematadas en el siglo XIX.

ELEMENTOS ICONOGRÁFICOS DEL JUICIO FINAL DE SANTA FE DE CONQUES

     A mediados del siglo XII, un desconocido escultor plasmaba en imágenes de fácil comprensión y exquisita originalidad el tema del Juicio Final, un asunto muy recurrente por la Iglesia del momento, que prácticamente lo aplicaba con intenciones atemorizadoras y catequéticas en todas las portadas de los templos más importantes, incluidas las catedrales. Lo que sorprende en este caso es la interpretación de tan manido tema con tanta originalidad, realizado con tan grandes dimensiones y esculpido con tanto esmero, conformando un impactante repertorio que con sus figuras policromadas sin duda debían sorprender a todos los peregrinos.

     El tímpano, que se ajusta a la descripción del Juicio Final referida en el evangelio de San Mateo, está dividido genéricamente por tres niveles superpuestos perfectamente delimitados por pronunciadas cornisas que están recorridas por inscripciones. En ellos se distribuyen de forma ingeniosa hasta ciento veinticuatro personajes que guardan una diferente escala según su importancia en el relato, una costumbre generalizada en la escultura románica del momento.

     En la composición destaca la figura central de Cristo en Majestad (Maiestas Domini) dentro de una mandorla que simula con nubes un espacio celeste. En este caso Cristo no aparece como un juez severo, portando desafiante el libro de la Ley, sino indicando al peregrino el camino de salvación con la derecha, levantada hacia el signo de la cruz que portan dos ángeles en el registro superior, mientras que con su mano derecha hacia abajo hace al ademán de apartar a los malditos. Su majestad queda realzada tanto por el acompañamiento de dos ángeles con candelabros en la base, alusión a la luz que representa Cristo, y otros dos con cartelas en la parte superior, como por su fina policromía, hoy deficiente por el paso del tiempo.

     La figura mayestática de Cristo se entrelaza ingeniosamente con los ángeles que por encima portan la cruz a la vez que sujetan en sus manos un clavo y la punta de la lanza que atravesó su costado, símbolos alusivos a la Pasión que están acompañados a los lados por medallones en los que se personifican de forma simbólica el Sol y la Luna, que vienen a representar el día y la noche, la nueva ley y la ley hebraica, en definitiva, la Iglesia y la Sinagoga.

     A los lados de esta escena de glorificación se expande todo el repertorio referido a los efectos del sumarísimo juicio. En la parte superior y a cada lado, los ángeles tocando trompas anuncian el comienzo de tan temeroso trance, el momento en que comienza la resurrección de la carne y cada cual tiene que enfrentarse a su juicio personal, escena representada con gran detallismo sobre los tejadillos del registro inferior, donde en el centro, bajo los pies de Cristo, aparece el arcángel San Miguel pesando las virtudes y los pecados de las almas frente a la burlona figura de Satanás que, con sonrisa sarcástica y empujando con el dedo la balanza, intenta hacer trampas para quedarse con un alma.

     En uno de los lados aparecen ángeles rescatando de la sepultura a varios santos y en la parte más a la izquierda del espectador la figura postrada de santa Fe, patrona de la iglesia, que es acogida por la mano de Dios mientras aparece situada junto a un pequeño claustro en el que son visibles un altar, una silla y unos grilletes, símbolo de los condenados por ella liberados. Al lado contrario, algunos personajes depravados son castigados con curiosos suplicios por demonios fantásticos. La dificultad para interpretar las claves de estas penas, en su momento fáciles de entender por todos los fieles, hace especular que se trate del castigo aplicado a músicos y cantantes y el castigo de un posible cazador furtivo, que es transportado a las llamas por dos diablos como una pieza de caza.

     El resto de la superficie esculpida hace referencia explícita a la Gloria y el Infierno a través de espacios perfectamente delimitados en los que los personajes, contrastando el orden y el caos en sus gestos, aparecen bien definidos como elegidos o condenados, como una alegoría del bien contra el mal.

EL PARAÍSO

     La secuencia comienza con la figura de San Miguel pesando los pecados y un ángel, a la izquierda del tabique central, abriendo la puerta del Paraíso a los elegidos y conduciéndoles de la mano al interior de un edificio con seis arquerías y lámparas colgantes que representa la gloria como la Nueva Jerusalén, según aparece citada en el evangelio de San Lucas. Bajo la arquería central aparece Abraham acogiendo en su seno a dos jóvenes santos, mientras que a los lados se colocan por parejas profetas, apóstoles y santas, dos de ellas portando tarros de ungüentos. Su identificación es difícil, especulándose que puedan representar a María Magdalena, de culto muy extendido en Francia, las vírgenes prudentes, San Pablo, el apóstol que porta una espada, etc.

     El Paraíso se continua en el registro central, a la izquierda del espectador, donde los elegidos, en ordenado desfile, se dirigen hacia Cristo. En el extremo izquierdo los santos son guiados por un ángel, apuntándose como Santiago el que camina apoyado en un bordón y a su lado el monje Arosnide, el que robara las reliquias de santa Fe en Agen y las trajera a este lugar. Delante de ellos, el abad Dadom, fundador de la abadía, porta un báculo y conduce de la mano al emperador Carlomagno, su benefactor, caracterizado con corona y cetro, ambos acompañados de un séquito de cuatro personajes.

     En un espacio privilegiado aparece la Virgen en su papel de intercesora ante Cristo. Junto a ella San Pedro, portando un báculo y una llave de gran tamaño, y un abad no identificado, posiblemente Oldoric, promotor de las obras cuando se labra el tímpano. Sobre ellos cuatro ángeles sujetando cartelas con referencias a las tres virtudes teologales, fe, esperanza y caridad, y una alusión a la humildad, vías infalibles para merecer la Gloria.

EL INFIERNO O TARTARO

     Siguiendo la característica ley de simetría en la composición románica, a la derecha las escenas del Infierno se contraponen al Paraíso. Es en este repertorio demoniaco y en los castigos infringidos a los condenados donde el escultor crea escenas realmente originales e impactantes. La secuencia comienza igualmente en el centro, bajo la figura de San Miguel, con demonios que introducen a palos a los condenados en las fauces de un enorme monstruo colocado en la puerta del Infierno.

     A su derecha, en un espacio caótico presidido por la figura central de Satanás, al que un diablo cuchichea en la oreja mientras sujeta una serpiente entre sus genitales y pisotea a un hombre barbado. A su lado aparece el castigo de los siete pecados capitales, como la soberbia a la izquierda, representada por un caballero desmontado a golpes de su caballo; a su lado la lujuria, con una mujer adúltera con los pechos al aire y el cuello amarrado al de su amante; la avaricia, con un ahorcado con la bolsa de dinero al cuello; la envidia, con un calumniador al que cortan la lengua; la ira, con un personaje al que un diablo hace burla golpeando su cabeza; la pereza, representada por un hombre acostado al que otro diablo sume entre las llamas; en el extremo derecho la gula, con un goloso empujado sobre la olla. Sobre el dintel una frase amenazadora: "Pecadores, si no cambiáis vuestras costumbres, sabed que sufriréis un juicio temible".

     Los suplicios continúan en el registro intermedio, donde dos ángeles armados impiden a los condenados escapar del Infierno, uno portando un escudo y una espada y otro una lanza estandarte. Junto a ellos, otros dos ángeles orientados a Cristo, uno portando el Libro de la Vida y otro agitando un incensario. Más a la derecha, escenas terroríficas a dos niveles; arriba un abad aferrado a su báculo es devorado por un monstruo y unos monjes son atrapados con una red por otro demonio; a su derecha es pisoteado un hereje que porta un libro; junto a él un falsificador de moneda es tirado de la barba. Más abajo aparece un rey desnudo atrapado por un diablo que burlonamente se arrodilla ante él; a su lado son humillados dos monjes indignos; en el extremo dos diablos burlones cuelgan por los pies a los borrachos, como si quisieran vaciarlos.

     Afortunadamente todo este repertorio, obra maestra de la escultura románica, en la que el escultor se esfuerza por personalizar a cada personaje, aunque trabaje sobre la base de estereotipos faciales, se conserva completo y en muy buenas condiciones, a pesar de que a finales del siglo XIV fuera trasladado desde su ubicación original y colocado bajo un gablete con función de pórtico. Su reciente restauración permite apreciar con nitidez los valores compositivos, después extendidos a través de las rutas de peregrinación.

Informe: J. M. Travieso.
Fotografías: Santiago García Vegas.

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